Declaimer: Creo fielmente que no es necesario repetirlo ya que en el capítulo anterior lo escribí. Si tú, lector, estás aquí no creo que te hayas saltado el prólogo o más te vale no haberlo hecho (sí, es una amenaza xD. No, es broma ^^ ¿O no?).
A/N: Hola a todos, gracias por sus review y su paciencia, espero que sigan leyendo. Mi imaginación se está divirtiendo con esta historia casi tanto como lo está haciendo con 'Camino Perdido'. Espero que les guste lo que sigue o al menos los deje intrigados ^^.
Capítulo 01: Destrosado.
(...)
El muchacho salió corriendo del departamento del escritor debido a que de verdad estaba muy atrasado para su primera clase. Afortunadamente llegó a tiempo y no tuvo problemas con ningún profesor, pero dentro de su cabeza las palabras de Akihiko seguían revoloteando.
"No podemos continuar..."
¿A qué se refería con eso? Misaki no lo entendía, ¿por qué su querido Usagi-san le diría eso? Por un rato consideró la posibilidad de que el escritor ya no lo amase, pero lo intentó descartar considerando todas las veces que Akihiko le decía "te amo" hasta hacerlo enojar, eso no podía ser opción ¿o sí? El muchacho intentó recordar cómo había estado la relación. Aparte de las palabras que le había dicho esa mañana no había actuado raro antes, claro que en las últimas dos o tres semanas no habían tenido relaciones debido al trabajo del escritor y a los exámenes del muchacho.
Finalmente, el día pasó rápidamente y las clases terminaron, pero el muchacho ni cuenta se había dado, estaba demasiado distraído en sus pensamientos como para darse cuenta. El profesor de la última clase se quedó diez minutos después de la hora, todos los alumnos ya se habían ido y solo quedaba el joven Misaki. Ese día él hizo un examen sorpresa y como vio al muchacho con una mano sujetando el lápiz y con la otra sujetando su cabeza pensó que estaba muy complicado, por lo cual le dio diez minutos; cuando estos pasaron se paró a recoger todas las pruebas dejando para el final la del muchacho. Una vez cerca de él se asomó para ver cómo iba, pero para su sorpresa la hoja estaba en blanco.
- Takahashi –lo llamó esperando así asustarlo, pero nada sucedió-. Takahashi –volvió a llamarlo sin respuesta alguna- ¡Takahashi! –terminó por decirle golpeándolo con el montón de pruebas en la cabeza.
- ¡Ouch! ¿Pero que...? ¿Kamijou-sensei? –miró a su alrededor- ¿Ya terminó su clase?
- Hace diez minutos muchacho.
- ¡¿Eh? ¿En serio? Perdóneme, no me di cuenta.
- Ya lo noté –dijo acomodando los exámenes sobre la mesa.
- Em... Kamijou-sensei, ¿esos son guías?
- No, son los exámenes sorpresa de ahora. Vamos, entrégame el tuyo –extendió su mano.
El muchacho miró confuso y asustado las hojas que estaban frente a él, ¡era su examen! Tomó las hojas con sus dos manos y leyó a la rápida todas las preguntas descubriendo lo que había hecho.
- Perdóneme profesor, no estaba atento y no la respondí, no puedo entregarle esto.
- No te preocupes. Estás muy distraído, sólo por hoy te lo perdonaré y permitiré que tomes el examen otro día.
- ¿En serio Kamijou-sensei? –preguntó con los ojos brillantes.
- Sí, pero no te lo tomes a la ligera, dentro de la próxima semana te tomaré un examen distinto a este y más difícil.
- ¡Muchas gracias profesor, de verdad se lo agradezco!
- No tienes nada que agradecer, sólo asegúrate de que esto no vuelva a pasar, no puedes dejar que tus problemas personales interfieran en tus estudios o trabajo –dijo cruzándose de brazos-. Puedes retirarte.
- Gracias profesor, me voy de inmediato.
Misaki tomó sus cosas y, haciendo una pequeña reverencia, salió del salón. Hiroki se quedó mirando como el muchacho corría por el pasillo de la universidad. "Estos niños de hoy", se quejó con un suspiro. Al rato después, el profesor estaba recogiendo sus cosas de la sala de profesores, quería irse a su departamento antes de que Miyagi lo fuese a molestar con algo, pero recibió una llamada inesperada que lo obligó a cambiar de planes.
Mientras tanto, Misaki corría una maratón hacia el pent-house del escritor. Aún no sabía el por qué, pero sentía que debía apresurarse en llegar, algo andaba muy mal y debía saber qué era, ya. Al llegar al departamento pensó que estaba vacío ya que no veía rastro alguno de la presencia del escritor. Frustrado, se dirigió hacia su habitación para dejar sus cosas. Está en eso cuando escucha a través de la puerta del estudio al mayor hablando. La puerta no estaba cerrada por lo cual pudo asomarse a ver que sucedía.
- ... Necesito que vengas –logró escuchar-, hoy es el día y necesito de tu ayuda... Gracias.
"¿Qué fue eso?" se preguntó el muchacho en su cabeza, "¿A quién habrá llamado Usagi-san? ¿A Nii-chan? ¿A Aikawa-san? ¿A quién necesitará con tanta urgencia?". El muchacho dejó sus cosas y tocando la puerta del estudio saludó a Akihiko.
- Ya llegué Usagi-san –el hombre se sorprendió- ¿sucede algo?
- Misaki... –lo miró de una manera muy extraña que el muchacho no entendió- necesitamos hablar –diciendo esas palabras cerró su laptop y salió de la habitación siendo seguido por el muchacho.
El niño estaba asustado, las palabras de esa mañana, la llamada que escuchó a medias y la expresión de Akihiko lo estaban perturbando demasiado. Una vez sentados en el comedor el hombre empezó.
- No podemos continuar... –volvió a decirle mirándolo a los ojos- Ya no podemos seguir siendo amantes.
- ¿Qué pasó? ¿Acaso Nii-chan se enteró? –preguntó muy nervioso y asustado.
- No, el problema es este: ya no te amo.
Misaki quedó mudo frente a esas palabras, eso no era verdad, no podía ser verdad. Hasta hace poco el hombre aún le decía que lo amaba, no podía un día llegar y cambiarle la historia. El muchacho sintió como lentamente su mundo caía en pedazos, pero no podía dejarse caer, aún no, debía escuchar todo lo que Akihiko tuviera que decirle aunque eso lo hiciera polvo. Tragando un poco de saliva y conteniendo las lágrimas que se formaban en sus ojos logró preguntar en un buen tono.
- ¿A qué te refieres con que ya no me amas? No te estoy entendiendo. ¡Ah, ya sé! –Exclamó con una sonrisa nerviosa- Llevas tanto tiempo sin dormir que ya estas hablando incoherencias. Sí, eso debe ser –rió intentando escapar de las palabras del escritor.
- No Misaki, no estoy hablando incoherencias, te estoy diciendo la verdad. Ya no te amo. No –se corrigió-, en realidad nunca te amé como ambos creíamos que lo hacía.
Ahora si era oficial, el mundo de Misaki se estaba haciendo añicos. Su corazón lleno de grietas provocó que sus sentimientos explotaran de mala forma; con sus manos golpeó fuertemente la mesa y se paró gritando.
- ¿Cómo puede ser eso cierto? Hasta hace muy poco me arrastrabas a tu habitación para tener relaciones mientras me susurrabas que me amabas –las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas sin control-. No te creo, no creo que tus sentimientos cambien así de la nada. ¿Acaso hice algo mal? ¿Fui caprichoso, la comida que preparo es mala, te distraigo de tu trabajo o me vas a decir que en realidad sí fui un reemplazo de mi hermano y que durante todo un año en el cual hemos estado juntos has estado jugando conmigo?
- Sí.
- ¿"Sí" qué, tonto Usagi? Eso no me aclara nada, respóndeme como se debe –le gritó sin darse cuenta.
- Sí, sin darme cuenta te utilicé como un remplazo de Takahiro, pero no, nunca jugué contigo. Hasta hace unos meses aún pensaba que te amaba.
- ¿"Hasta hace unos meses"? –preguntó indignado. Su voz ya se estaba haciendo débil y temblorosa mientras sus lágrimas rodaban por sus mejillas cayendo en la mesa formando un pequeño charco- ¿Ahora me vas a decir que llevas meses jugando conmigo, teniendo relaciones conmigo sin siquiera sentir algo? –terminó por decir, pero por miedo a la respuesta corrió hacia las escaleras.
- Misaki, yo... –intentó pronunciar el escritor, pero en cuanto vio al muchacho subir fue detrás de él gritando-. Misaki detente, no es seguro correr por las escaleras.
El muchacho lo ignoró por completo logrando encerrarse en una habitación antes de que el escritor lo agarrara. Cerrando la puerta con llave se sentó en el suelo rendido ante los fuertes sentimientos que tenía en ese minuto.
- Misaki, ábreme por favor –pedía el escritor golpeando la puerta del baño.
- ¿Hace cuanto tiempo...? –Intentó preguntar entre lágrimas y sollozos sin abrir la puerta- ¿Hace cuanto tiempo que... te diste cuenta de eso?
Los sollozos de Misaki se podían escuchar perfectamente a través de la puerta, el muchacho de verdad que no podía contenerse, no importaba que tan fuerte lo intentara sus lágrimas no se detenían. En esos momentos se sentía como si le hubieran atravesado el pecho con una espada, se sentía tan indefenso y tan herido que no sabía que hacer. Después de un breve silencio el hombre contestó.
- Creo que hace unos tres meses.
- ¿Y qué se supone que deba hacer ahora? ¿Acaso debo verte la cara todos los días y seguir cuidando de ti como si nada hubiera pasado o qué? –preguntó sin moverse de su posición.
- Eso es tu decisión. Estuve hablando con un amigo para ver si te podía recibir en su casa y...
- ¿Nii-chan lo sabe? –lo interrumpió.
- Sí, más o menos, le dije que...
- No quiero escuchar tus mentiras, no me lo digas por favor.
El silencio permaneció por un buen rato hasta que Misaki logró calmarse un poco. Akihiko estaba atento a cualquier sonido que saliera del baño, no quería que nada malo sucediese. Pero el silencio fue interrumpido por el sonido de la llave del agua del baño.
- ¿Misaki, qué haces? –preguntó al darse cuenta de que se estaba desperdiciando mucha agua.
El muchacho no le respondió provocando que el hombre pensara lo peor.
- ¡Misaki, abre la puerta ahora mismo! –gritó el hombre golpeando la puerta con fuerza.
El muchacho seguía sin responder, prefería ignorar al escritor por ahora. Él tenía su cabeza debajo de la llave del agua, por eso no podía escuchar bien lo que el escritor le estaba gritando. Cuando al fin cerró la llave entendió los fuertes golpes y gritos del hombre por eso, tomando una toalla para secarse la cara y el pelo, le gritó.
- ¡Cállate de un vez escritor de porquería! –gritó el muchacho aparentemente más compuesto.
- Misaki, ¿qué estabas haciendo?
- Nada de tu incumbencia –le gritó desde el baño.
- Misaki dime, ¿qué estabas haciendo? –exigió el escritor.
- Cállate de una buena vez, ¿qué acaso no te das cuenta que no quiero escuchar tu voz? –Su voz se volvió a quebrar- Déjame en paz de una vez.
Akihiko no dijo nada, pero no se movió de su lugar, no quería dejar al muchacho solo, pero el timbre sonó y tuvo que ir a abrir la puerta. Misaki mientras se tapaba la cara con una toalla sintió todo, el timbre y al escritor bajar las escaleras y abrir la puerta, después lo sintió subir las escaleras y tocarle la puerta del baño.
- Misaki, llegó el que te hablé hace poco. ¿Puedes salir para conocerlo?
El muchacho no respondió, miró en el espejo la cara que tenía y la volvió a poner bajo el chorro del agua, luego se la secó y salió. Cuando abrió la puerta Akihiko notó de inmediato que la cara de Misaki estaba roja y sus ojos levemente hinchados. El muchacho no se detuvo ni un segundo, evitó mirar y escuchar a Akihiko para dejar de llorar por un rato. Al bajar las escaleras el muchacho notó de inmediato que en el sillón que le daba la espalda a las escaleras estaba sentado un hombre de cabello castaño, camisa blanca y pantalones negros, estaba de brazos cruzados e intentaba mantenerse firme en su lugar, pero se notaba que estaba incómodo.
- Hiroki, él es de quien te hablé –dijo de repente Akihiko llamando la atención del hombre.
El hombre se dio media vuelta sin esperar algo extraño. En cuanto los ojos de ambos castaños se cruzaron gritaron.
- ¡¿El demonio Kamijou-sensei?
- ¡¿Takahashi? –Gritó junto al muchacho, para después agregar muy molesto- ¡Oye, espera! ¿Cómo que 'el demonio'? Más respeto mocoso, soy tu profesor –regañó con prepotencia.
- ¡Perdóneme Kamijou-sensei! Mi intención no era ofenderlo –hizo una reverencia.
Akihiko se acercó a Misaki, pero en cuanto este lo notó se corrió. Hiroki se los quedó viendo por un rato esperando a que alguien le explicara lo que estaba sucediendo a pesar de que lo podía suponer perfectamente.
"Asique este niño es su pareja. Akihiko es un estúpido, ¿qué te apuesto a que sólo se lo tiró al muchacho sin tener en consideración sus sentimientos? Es cuestión de sólo mirarle la cara", pensó Hiroki analizando las expresiones de la ex pareja.
- Así que tú eres el que ha estado viviendo con Akihiko por más de un año –exclamó hacia el muchacho-. Hace poco Akihiko me contó un poco de la situación, ¿por qué no nos sentamos? –ofreció aún con sus brazos cruzados.
El muchacho le hizo caso a su profesor sentándose en el sillón contrario al cual estaba, pero evitó el contacto visual, sabía que se veía muy mal pero no quería que su profesor lo viera. El escritor se sentó al lado de su amigo y lo puso al día, después de escuchar lo que Akihiko tenía que decir Hiroki se dirigió a Misaki.
- ¿Así que tu eres el tan preciado hermano menor de Takahiro? –Preguntó sorprendido, el muchacho sólo asintió- Me imagino que ya sabías que Akihiko estuvo enamorado de él por un buen tiempo.
- Sí, ya lo sabía –respondió evitando la mirada de ambos hombres-. ¿Usted conoce a mi hermano?
- Fuimos compañeros de instituto junto con Akihiko, pero nunca fuimos muy cercanos. Con Akihiko soy amigo desde los diez años si no mal recuerdo.
La conversación continuó con calma, pero con un ambiente muy incómodo. Misaki no miraba al escritor y se esforzaba en ignorarlo al hablar. Akihiko se quedó sólo como un simple observador analizando la situación hasta que Hiroki lo echó para tener una conversación más privada con el muchacho. Después de que el escritor subiera las escaleras continuaron.
- Por lo que veo estás muy molesto con Akihiko.
- 'Molesto' es poco decir.
- Ya veo. ¿Y qué planeas hacer ahora?
- Me gustaría poder irme lo antes posible de aquí.
- Bien, pero hasta donde sé tu hermano no te puede recibir, ¿tienes otra opción aparte de este departamento?
- Aún no, creo que puedo llamar a algún amigo y preguntarle si podría permanecer en su casa o departamento por un tiempo –se rascó la parte de atrás de la cabeza.
- Cuando Akihiko me contó sobre su situación me pidió que, en caso de que tú te quisieras mudar, cuidara de ti. Yo acepté sólo porque a Takahiro no le molestaba la idea –el muchacho lo miró confundido por lo que estaba escuchando-. O sea, si te vas de este lugar, te vas a quedar bajo mi cuidado y eso significa que vivirás conmigo, ¿entendiste? –aclaró al muchacho.
- Pero Kamijou-sensei, no puedo permitirme molestarlo de esa manera.
- Tampoco a tus amigos. Mira –se inclinó hacia adelante acomodando sus codos sobre sus piernas-, no digo que estaba esperando por esto, pero una promesa es una promesa. Mírame a los ojos y dime, ¿de verdad quieres irte de aquí? –Al muchacho le costó mucho animarse a enfrentar la mirada de su profesor, pero lo logró y respondió afirmativamente- Entonces llamaré un taxi, tu por mientras ordena tus cosas más importantes y después volvemos por el resto –ordenó al muchacho.
- Pero sensei... –intentó discutir.
- Takahashi –le dedicó una de sus típicas miradas de 'el demonio'.
- ¡Hiic! Ahora mismo voy –corrió escaleras arriba aterrado por la mirada de su profesor.
Hiroki lo vio correr y con un suspiro sacó su celular, en eso aparece Akihiko.
- ¿Y qué tal? –preguntó en voz baja.
- Se irá conmigo ahora –respondió sin siquiera mirar al escritor.
- ¿Ahora? ¿No será una decisión muy apresurada?
- Tal vez sí, pero él de verdad quiere estar lejos de ti, se puede leer en sus ojos perfectamente –le entregó una mirada muy agresiva.
Akihiko calló entendiendo las palabras de su amigo y lo dejó hacer su llamada. A los quince minutos llegó el taxi que se llevó al muchacho junto a su profesor. El camino fue silencioso, Hiroki estaba leyendo un libro que traía consigo mientras Misaki miraba por la ventana confuso ante la situación en la que se hallaba ¿y quién ha de culparlo?, no sólo su pareja lo acababa de botar sino que también ahora tenía que elegir entre seguir viviendo con él, situación que ya no era opción dentro de su cabeza, o irse a vivir con el demonio Kamijou, situación que bajo cualquier otra circunstancia no era aceptable debido a que le tenía mucho miedo pero por ahora no le quedaba otra más que enfrentarlo.
Cuando llegaron al departamento de Hiroki, Misaki sintió un nuevo nivel de miedo, ¿qué era lo que lo esperaba al otro lado de esa puerta? ¿Cómo será la vida con el demonio? ¿Qué tal si su profesor lo empieza a torturar y nadie se entera? Tantas eran las preguntas que Misaki se podía formular pero, según él, ninguna tenía una buena respuesta.
- Éste es mi departamento –le dijo Hiroki deteniéndose frente a una puerta café que abrió-. Está lleno de libros, pero creo que hay una habitación que todavía no lleno de ellos –el muchacho entró detrás de su profesor observando con mucho cuidado cada detalle.
- Em... Muchas gracias Kamijou-sensei por recibirme en su departamento –agradeció desde la puerta.
- No tienes que agradecérmelo... ¿Qué diablos haces parado en la puerta? ¡Entra de una buena vez! –Ordenó con un grito, el muchacho le hizo caso.
Hiroki dejó al muchacho en el comedor mientras se fue a mirar las habitaciones. Después de un rato volvió.
- Por ahora las piezas están llenas de libros y o tapizadas con ellos así que hay que vaciar una, ven y ayúdame.
Misaki lo acompañó hasta una habitación que estaba al fondo del pasillo y ayudó a guardar y ordenar los libros en las otras habitaciones. Después de un rato lograron moverlos todos, permitiéndole a Misaki dejar su bolso allí, luego se fueron al comedor a descansar.
- Muy bien –dijo Hiroki después de un rato-, antes que nada te diré las reglas y más te vale acatarlas. Primero que nada, nunca, nunca entres a mi habitación, no importa si escuchas ruidos extraños, nunca entres. Segundo, tú no estás de visita aquí así que tendrás que ayudar con el aseo y las comidas. Tercero, no te atrevas a invitar gente, no voy a soportar a un montón de mocosos en mi hogar. Y cuarto, no me vuelvas a mostrar esa cara.
- ¿A qué cara se refiere? –preguntó confuso.
- ¡A la que llevas ahora! Se nota a kilómetros que lloraste y se supone que los hombres no lloran, por eso ándate a lavar bien la cara ahora mismo. Cuando termines entra a la cocina y ayúdame a preparar la cena, después seguiremos hablando –le señaló dónde estaba el baño y luego se metió en la cocina.
El muchacho asintió y se encerró en el baño, a los diez minutos salió e hizo lo que Hiroki le dijese que hiciera. Cuando la cena terminó y limpiaron la cocina se volvieron a sentar en el comedor en silencio ya que Hiroki se puso a leer.
- ¿Profesor? –preguntó de repente el muchacho.
- ¿Qué?
- ¿Puedo preguntarle cómo fue su relación con Usagi-san?
- ¿Con Akihiko? –Preguntó mirando sorprendido al muchacho, luego desviando la mirada mientras se tapaba la boca respondió- Em... bueno... cuando éramos chicos estábamos siempre juntos, pero cuando conoció a tu hermano me dejó de lado.
- ¿Fue ahí cuando te enteraste que le gustaba?
- Em... más o menos, o sea, él tendía a escaparse de su casa en su adolescencia e irse a mi departamento a dormir; un día habló entre sueños y me enteré, así de simple, después le pregunté y me lo confesó.
Hiroki volvió a su libro permitiendo que el silencio también lo hiciera. Por un rato se mantuvieron así hasta que se escucharon unos pequeños sollozos, Hiroki levantó un poco la vista para ver al muchacho con sus manos tapándose la cara intentando contenerse. Hiroki suspiró y se levantó de su lugar.
- Perdóneme Kamijou-sensei, me retiro de inmediato –Hiroki lo interrumpió golpeándolo suavemente con un libro en la cabeza.
- Sólo por hoy te lo perdono, después de todo tienes que votar lo que te está haciendo mal. Ah sí, casi se me olvida decirte, aquí no me digas 'Kamijou-sensei', no me gusta llevar el trabajo a la casa, ¿entendiste? Aquí soy simplemente tu casero, asique llámame como quieras menos 'Hiroki'.
Misaki cerró sus ojos con fuerza intentando esconder la vergüenza que sentía a la vez asentía con la cabeza. El mayor se quedó junto a él dándole de vez en cuando unas palmadas en la espalda y unos pañuelos para que se sonara la nariz. Tanta era la pena del muchacho que no dejó de llorar hasta que el sol se escondió, para esa hora Hiroki ya había dejado su mano reposando sobre su espalda. El corazón de Misaki latía con tanta fuerza, con tanto dolor que se podía sentir con sólo tocarle la espalda, esto provocó que el mayor recordara la vez que también lloró por Akihiko y los días que tuvo que encerrarse solo para que nadie lo viera en tal estado de debilidad. Sí, se podría decir que Hiroki entendía al muchacho por completo, el amar tanto a alguien que no te correspondía es un golpe bajo, pero a pesar de que le daba pena sabía que no podía o debía hacer nada, él tuvo que pasar por eso solo y así lo tendrá que hacer el muchacho, no importa cuanto duela, lo que importa es el cómo sigues tu vida con o sin ese recuerdo.
(...)
A/N: En un principio el capítulo iba a ser más corto, no sé por qué pero acostumbro a escribir cuatro páginas en el Word con Verdana 10, pero cuando lo escribí me salieron casi juntos y para cuando me di cuenta ya los tenía listos en dos archivos Word. Pero me di cuenta que después voy a tener muchos más archivos en mi computador que en FF y voy a tener que estar pensando en cuando debería subir lo siguiente. Con esto me ahorro tiempo en realidad ^^ (además de que no sabía que título ponerle al otro capítulo xD).
Bueno, espero que les haya gustado y les informo, aún faltan como mínimo tres capítulos. Aún no lo sé, yo sólo sé qué es lo que quiero (quiero una historia de HirokiXMisaki con Hiroki haciendo del seme xD), pero no el cómo llegaré a eso xD.
Hope to see you soon and please review me if you feel like it ^^.
