A/N: perdónenme, me demoré más de lo planeado. Después de que subí el primer capitulo me dije "oh, me tomaré un mes para escribir y hacer las revisiones necesarias", pero cuando llegaron las vacaciones de septiembre me di cuenta que había escrito medio capitulo y fue como "¡No! Si no me pongo a escribir ahora no podré subir en la fecha que me auto fijé", e igual no pude porque tuve que obligarme a hacer ¡dos trabajos atrasados para biología! Y después me puse a ver No. 6 (que estuvo muy buena he de decir) y después se me fue la inspiración y ¡AAARGH! ¡ALIANZAS, EGIPTO, MURAL, DESFILE, VIDEO, ESCENOGRAFÍA! ¡TALLER DE CÁLCULO! ¡COLEGIO! ¡PSU! ¡FALTA DOSIS DE MANGAS YAOI! ¡FALTA ENTRETENCIÓN LIBRE DE ESTRÉS! ¡…!

Pues si, colapsé dentro de mi cabeza, pero para fortuna de mis cercanos nadie se dio cuenta (aunque eso es malo para mi salud) y lidié con todo eso y lo superé (en realidad no, pero bueh', al menos ahora estoy más "tranquila")

Después de toda mi explicación les pido que perdonen mi ataque de estrés escondido bajo una mascara de "lo que sea, me da lo mismo" y disfruten mi atrasado capitulo.


Capítulo 02: Al Fin LLega La Paz.


(...)

Había pasado cerca de una semana desde que el muchacho se había mudado con su profesor de literatura. Durante el fin de semana la cama, el escritorio y las otras cosas del muchacho habían sido enviados a la casa de Hiroki casi sin problemas, el problema más grande que hubo fue el de armar la cama debido a que ni Hiroki ni Misaki eran buenos armando cosas grandes, pero finalmente lo lograron con éxito.

Dentro de esa semana Misaki recibió una llamada de su hermano preguntándole cómo estaba y por qué no se había quedado con Akihiko. En esa conversación Misaki se enteró de lo que Akihiko le había dicho. "¿Ya se mudó su novia con él?" fue lo que le preguntó, el muchacho no tuvo otra opción más que fingir que estaba enterado de la situación y decirle a su hermano que sí, además de que tuvo que inventarle cómo era 'ella' físicamente. Después de esa conversación Hiroki encontró al muchacho otra vez llorando, cosa por lo cual lo regañó y luego consoló. El mayor no estaba acostumbrado a tener que consolar a alguien, porque cada vez que lo hacía terminaba por hacerlo llorar con más fuerza, pero eso no sucedía con Misaki.

Luego de un tiempo, un par de meses para ser exactos, el muchacho se empezaba a acostumbrar a vivir con su profesor aunque a veces él fuese muy enojón. Pero no importaba qué sucediese o qué hiciera, la herida que Akihiko había dejado en él aún no se curaba, cualquier cosa que el muchacho escuchara sobre el escritor lo hacía llorar. Hiroki, a pesar de haberle dicho que no quería ver a nadie llorar en su casa, lo encontró varias veces haciéndolo y cada vez se repetía lo mismo: él lo regañaba por seguir llorando y dejarle verlo con esa cara, aunque la mayoría de las veces era él mismo quien se metía en la habitación del muchacho a la fuerza, y luego se sentaba a su lado y le hacía cariño en la espalda para intentar consolarlo. Las primeras veces, el muchacho se sentía muy incómodo con la presencia de su profesor al lado, pero a medida que la escena se fue repitiendo terminó por acostumbrarse a tenerlo ahí y a sentir su mano recorrer su espalda.

Sumi, el senpai de Misaki, al poco tiempo se enteró de la ruptura de la pareja, por lo cual se puso en plan de conquistar a Akihiko y hacerlo suyo de una buena vez ignorando cuanto daño le hacía al menor.

- ¡Oye Misaki! –gritó un día corriendo hacia el muchacho.

- ¿Qué sucede Sumi-senpai? –preguntó el muchacho incrédulo.

- Adivina que sucedió –le dijo con una sonrisa picarona.

- No lo sé senpai, dime nomás.

- Oh, que eres aburrido. Te lo contaré de inmediato –se sentó a su lado y le susurró al oído.

Los ojos del muchacho se abrieron de par en par buscando en la sonrisa de su senpai alguna señal de que era mentira lo que acababa de escuchar.

- ¿Qué? ¿Acaso no me crees? –Preguntó haciéndole burla con la mirada-, llámalo si quieres y compruébalo.

El muchacho le evitó la mirada y tomando sus cosas se levantó.

- Acabo de recordar que tengo algo pendiente, me retiro senpai.

Misaki corrió lo más rápido posible de ahí dejando a su amigo con una sonrisa victoriosa y buscó un lugar poco concurrido para esconderse. Al final terminó metiéndose en las escaleras de emergencias del edificio más antiguo de la universidad que solo tenía abierto los baños. Antes de sentarse en uno de los peldaños se aseguró de que no hubiera nadie lo suficientemente cerca como para verlo o escucharlo.

"¿Por qué Usagi-san?" pensó escondiendo su cabeza entre sus piernas, "¿Por qué ahora estás saliendo con Sumi-senpai?", las lágrimas del muchacho empezaron a caer sin control y su sollozo se hizo audible.

Después de un rato, el timbre que indicaba que era hora de almorzar empezó a sonar haciendo que el muchacho se pusiera alerta por si sentía a alguien venir. Al escuchar un par de pasos y a un grupo de estudiantes conversar, subió las escaleras, aún con lágrimas en los ojos, y llegó hasta el último piso, el cual en realidad era el techo.

"Nadie vendrá hasta aquí" pensó notando un par de bancas donde podría sentarse, "Ahora que recuerdo, me habían dicho que este edificio tenía en el techo un espacio preparado para que los estudiantes y profesores pudieran relajarse y disfrutar de una buena vista. ¿Me pregunto por qué lo habrán cerrado?".

El muchacho se acercó al borde del techo, las barandas eran de madera, pero no lo suficientemente resistentes como para que alguien se apoyara, el tiempo las había gastado, por lo cual sólo se quedó ahí parado mirando el horizonte. Un fuerte viento pasó por su cara secándole las últimas lágrimas que rodaban por sus mejillas y provocando que extendiera sus brazos para sentir al viento con todo su cuerpo. Ahora sí que estaba relajado, aún se sentía triste por lo que su "amigo" le había contado, pero ya no estaba llorando. Se quedó por un rato en esa posición con sus ojos cerrados, eso lo hacía sentir como si estuviera volando sin preocupaciones.

- ¡Takahashi! –gritó un hombre que, tomándolo por el cuello de la polera, lo alejó del borde del techo e hizo caer de espalda.

El muchacho se tocó el trasero debido al dolor que le había provocado la caída y levantó su mirada para ver quien lo había tratado tan bruscamente.

- ¡¿Qué diablos estabas haciendo? –Gritó su profesor- ¿Acaso te querías matar mocoso?

- ¿Eh? ¿Kamijou-sensei?

- ¿Y quién más va a ser? Ahora dime, ¿qué diablos haces aquí? –le volvió a gritar su profesor muy alterado.

- Yo... –el muchacho intentó explicar, pero no sabía como decirlo.

El profesor, al notar cierta desesperación en la mirada del estudiante, lo ayudó a pararse, guió a la banca que parecía estar en mejor estado y se quedó parado frente a él esperando por alguna respuesta, pero el muchacho aún no sabía como decírselo. Finalmente, con un suspiro, Hiroki empezó a hablar.

- ¿Sabes por qué está cerrado este edificio? –el muchacho negó con la cabeza- Sucedió el año que ingresé aquí para hacer la práctica; este lugar se suponía que estaba habilitado para cualquier usuario de la universidad, pero por algún extraño motivo unos indigentes se adueñaron de él, el director recibía muchas quejas al respecto, pero no podía hacer nada debido a que esos indigentes no estaban molestando a nadie. Un día, un pequeño grupo de alumnos fue a hablar con ellos. Nadie se habría dado cuenta de lo que estaba sucediendo aquí de no ser porque uno de ellos cayó –señaló un lugar donde no había baranda-, murió al instante que tocó el suelo. Cuando los guardias, acompañados por algunos profesores y el director, subieron aquí vieron a los indigentes golpear a los estudiantes sin piedad alguna. De esos estudiantes, los que tuvieron más suerte terminaron con moretones y con un brazo o pierna roto, pero otros tuvieron que ser hospitalizados debido a la gravedad de las heridas. Se supone que todos los indigentes fueron echados de aquí y que se iba a mejorar la seguridad del lugar, pero ya nadie quería volver a usar este edificio por miedo a que algo volviese a suceder. Hace poco tiempo volvieron a abrir sólo los baños para ver si se podía volver a usar.

El muchacho se quedó en silencio por un rato observando a su profesor muy sorprendido por la historia que le acababa de contar.

- Cuando vi a alguien en el borde del techo –continuó- decidí venir para regañarlo y decirle que estaba prohibido estar aquí, pero cuando extendió sus brazos no pude evitar pensar lo peor. Subí lo más rápido que pude, ¡casi me caigo por las escaleras haciéndolo! Y cuando llegó aquí ¡es a ti a quien encuentro, mocoso! –Golpeó a Misaki en la cabeza a la vez que subía el volumen de su voz- ¡Me hiciste pasar un miedo del demonio, estúpido! ¡¿En qué estabas pensando? ¡Eres un mocoso! ¡Que ni se te ocurra volver a preocuparme de esa manera!

Hiroki terminó con la cara roja después de gritar y se puso a jadear debido a la falta de aire que le había provocado. El muchacho lo miró muy sorprendido, Hiroki acababa de decirle que estaba preocupado por él. Por eso sonrió, nadie se imaginaría que el demonio Kamijou pudiera sentir preocupación por alguien.

- Gracias –sonrió- por preocuparse por mí, prometo que ya no lo haré más.

- ¿Y ahora de qué te ríes? –se quejó mirando a otro lado con los brazos cruzados. Después de un breve silencio agregó- Ya dime, ¿por qué estabas aquí?

- Eh... pues, es una historia larga –intentó desviarle la mirada.

- Tengo tiempo, ya almorcé y tengo un bloque libre, cuéntame –se sentó a su lado con los brazos cruzados.

El muchacho sonrió en secreto por la preocupación de su profesor y, sacando de su mochila su almuerzo, le contó lo que Sumi le había dicho y el cómo había llegado hasta allí, todo bajo una sonrisa que intentaba esconder su pena.

- Aún no te entiendo –dijo una vez que el muchacho terminó de hablar-, si sabes que Sumi te trata así ¿por qué aún te juntas con él?

- Bueno, eso es porque él fue el primero que se acercó a mi cuando ingresé a Mitsuhashi.

- Pero lo hizo sólo porque quería acercarse a Akihiko. No tengo muchos amigos, pero puedo asegurarte que eso no es amistad.

- En eso tienes razón –el muchacho bajó la cabeza escondiendo sus ojos que se ponían llorosos.

Hiroki notó de inmediato la reacción del muchacho y se sintió culpable por hacerlo llorar, pero no sabía como arreglar la situación por lo cual acarició su cabeza y lo apoyó en su hombro.

- Si quieres llorar hazlo, no te diré nada -Misaki levantó la cabeza viendo como el mayor se sonrojaba-, pero si quieres que te deje sólo dímelo y me iré.

El muchacho solo sonrió, se relajó en el hombro de su profesor y dejó que sus lágrimas cayeran libremente sin miedo a la vez que susurraba un pequeño "gracias". Después de un rato, cuando ya se había calmado, se fueron del lugar para terminar con la jornada. El primero en terminar era Misaki, quien se iba a la casa de Hiroki para preparar la cena.

Cuando el mayor volvió del trabajo, encontró al muchacho sentado sobre el sillón, al parecer haciendo una tarea.

- Ya llegué –anunció dejando sus cosas sobre la mesa-, ¿qué haces?

- Oh, hola Kamijou-san, bienvenido de vuelta. Debido a lo que sucedió hoy, perdí algunas clases y ahora las estoy recuperando. Por suerte Mori toma buenos apuntes y no tiene problemas en prestármelos –sonrió-, ¿y cómo le fue a usted, tiene hambre?

- Bien, pero Miyagi-sensei es muy agotador. Sólo quiero comer algo liviano e irme a dormir. ¿Qué preparaste para cenar? –preguntó mientras calentaba agua en el hervidor.

El muchacho dejó lo que estaba haciendo y lo siguió sacando del refrigerador unos potes con comida.

- Pensé que hacer algo muy elaborado iba a ser problemático por el calor que hace, asique sólo preparé un poco de arroz, un pescado y ensalada de lechuga y tomates, ¿quiere que se la ponga a calentar?

El mayor sólo asintió. El muchacho sirvió un poco de la comida en un plato térmico y la metió al microondas, la ensalada la dejó en un plato aparte. Por un rato reinó el silencio entre los dos hasta que Hiroki lo cortó.

- ¿Cómo te sientes ahora? –preguntó sin despegar la mirada del hervidor de agua.

Misaki se sonrojó y miró al suelo de inmediato, el solo recordar que lloró en el hombro de su profesor estando aún en la universidad lo avergonzaba, pero lo que más le avergonzaba era la alegría que le traía el que él fuese el que estaba a su lado.

- Bien –respondió tartamudeando un poco-, gracias por haberme acompañado y consolado. Perdóneme por causarle tantas molestias y preocupaciones.

- No tienes que disculparte, yo también pasé por lo mismo que has pasado, por eso entiendo un poco tu dolor. Además, yo fui el que ofreció la compañía, no fue ninguna molestia –Hiroki se sonrojó y evitó la mirada del joven-. Pero hay algo que tengo que dejarte claro –Misaki levantó la cabeza para escuchar con atención lo que su profesor tenía que decirle-, nunca, nunca más... ¡vuelvas a asustarme de la manera en que lo hiciste hoy! –Gritó golpeándolo con la mano abierta en la cabeza- Pararse en el borde de un edificio, ¿a quién se le ocurre semejante idea?

Hiroki siguió regañando al muchacho por el hecho. Éste no se quejó, sabía que tenía toda la razón para enojarse así, o sea, hablando serio, ¿a quién se le ocurre que es una buena idea pararse en el borde de un edificio con los brazos extendidos? Sólo a un estúpido se le ocurriría hacer eso y justamente eso era lo que pensaba Misaki de si mismo, que era estúpido por arriesgarse de esa forma. Pero a pesar de que ese pensamiento debería deprimirlo un poco, se sentía feliz ya que Hiroki estaba a su lado siempre cuidándolo, de una forma algo bruta hay que reconocer, pero así era él.

Hasta hace poco tiempo el muchacho temblaba de miedo con él, pensaba que era un amargado que no sentía compasión por nada ni por nadie, hasta llegó a llamarlo como todos sus compañeros de carrera hacían: "el demonio Kamijou". En sus clases intentaba mantenerse en silencio sólo para que nada le callera en la cabeza, pero por algún extraño motivo, no importaba hacia donde se moviese intentando esquivar el libro o pedazo de tiza lanzado, siempre le llegaba algo a la cara, ni siquiera escondiéndose debajo de la mesa se salvaba de alguno de esos proyectiles.

Pero todo era distinto ahora, desde que se mudó a vivir con él descubrió que no era tan malo como aparentaba, debajo de esa tenebrosa mascara que llevaba frente a sus alumnos, Hiroki era una persona muy amable, tal vez era por eso mismo que llevaba esa mascara, para que nadie se aprovechase de él.

"Después de todo, no es una mala persona" pensó sonriendo abiertamente.

- ¿De qué te ríes?

- No, de nada Kamijou-san –el sonido del microondas lo salvó de otro golpe-. La comida está lista, siéntese en la mesa, ahora se la llevo.

Hiroki hizo caso al muchacho y, llevando un individual y servicio, se fue a sentar. Misaki llegó detrás de él con la comida caliente y se acomodó con su cuaderno frente a él para hacerle compañía mientras seguía recuperando la materia.

- Gracias por la comida –agradeció Hiroki tomando un bocado. Después de un rato terminó y se sirvió una taza de té.

- ¿Cómo estuvo? –preguntó Misaki quien se dispuso a larvar los platos recién usados.

- Estuvo bueno, la comida que preparas siempre es deliciosa –frente a ese comentario el muchacho se sonrojó un poco-. Es irónico, cuando entré a la universidad me mudé de inmediato de la casa de mis padres, pero nunca pude prepararme una comida decente, ¿quién te enseñó a cocinar, tu mamá?

El muchacho se detuvo por un instante, ya había terminado de lavar y ahora estaba secando y guardando la vajilla, y miró algo sorprendido a Hiroki.

- ¿No lo sabe? –preguntó esperando impaciente por una respuesta. Hiroki sólo lo miró confuso ladeando un poco la cabeza. Misaki, desviando un poco la vista continuó- Em... Mis padres murieron en un accidente de tránsito cuando yo tenía ocho años, para esa fecha todavía no podía siquiera prender la plancha.

"Diablos, otra vez lo deprimí", pensó Hiroki muy apenado.

- Cuanto lo lamento. Perdóname, no era mi intención hacerte sentir mal.

- ¡Oh, no!, no tiene que disculparse por eso, después de todo eso no fue su culpa. Además, aprendí viendo programas de televisión y con la ayuda de mi hermano –sonrió ocultando un poco su incomodidad.

- Ya veo –agregó Hiroki sin saber que más decir-. Voy a prender la tele –anunció llevándose su taza con té.

Misaki asintió terminando de secar y guardar lo que quedaba. Una vez sentado en el sillón que estaba frente al televisor, Hiroki tomó el control remoto y sintonizó un canal en especial, uno nacional. Justamente a esa hora daban un programa que trataba sobre los libros más vendidos en la semana, también anunciaba las próximas publicaciones y comentaba un poco sobre su contenido. Hiroki acostumbraba ver ese programa por si encontraba algún libro interesante que leer.

El presentador del show estaba muy tranquilo hablando sobre un nuevo libro que trataba sobre "el romance en el siglo XXI" hasta que presentó a un invitado sorpresa, Akihiko Usami. Del aparato se escucharon fuertes aplausos y ovaciones de parte del público. En ese momento Misaki salió de la cocina y se acercó.

- ¿Qué es lo que ves, Kamijou-san? –preguntó llegando al sillón.

Hiroki dio un brinco, no había notado que el muchacho había entrado a la habitación, y apagó el televisor deseando que no hubiera alcanzado a ver nada, pero para su infortunio Misaki alcanzó a ver la resplandeciente sonrisa de su ex pareja frente a las cámaras. De inmediato, la calmada expresión del muchacho se volvió melancólica. Hiroki no pudo evitar golpearse la cara con la mano abierta* ante tal descuido.

Misaki se sentó a su lado prendiendo el televisor y cambiando de canal de inmediato en busca de otra cosa que pudieran ver juntos.

- Kamijou-san –dijo sin previo aviso-, le agradezco su preocupación y atención, pero le pido que no se contenga por mí. Ya me cansé de llorar por Usagi-san, no, Usami-san, y todo lo que me haga recordarlo, por eso creo que, si hacemos como si nada hubiese sucedido, tal vez podría dejar de hacerlo. Quiero continuar con mi vida con calma, disfrutar mis años de universitario y ¿quién sabe?, tal vez pueda encontrar a alguien que sí me merezca –Misaki empezó a moquear* un poco haciendo evidente que estaba poniéndose a llorar por segunda (o tal vez tercera) vez en el día-, por eso yo...

- Shh... –intentó silenciar Hiroki al muchacho abrazándolo con fuerza contra su pecho acomodando la cabeza del menor en ella sin importarle si eso manchase su camisa- Si eso es lo que quieres de verdad, entonces está bien, pero recuerda, cuando necesites a alguien a tu lado no dudes en llamarme ya que estoy dispuesto a prestarte mi hombro cuando sea que lo necesites.

Misaki no pudo contener más las lágrimas que salían de sus ojos y terminó por colocar sus manos a los costados de su profesor mientras apretaba la camisa. Por un buen rato hubo un extraño silencio, el televisor estaba prendido, pero aún así, lo único que ambos hombres escuchaban eran los sollozos del muchacho y el sonido de su corazón. Todo iba bien hasta que el muchacho empezó a escuchar el sonido de dos corazones latiendo fuertemente, sabía que uno era el suyo, lo sentía en su pecho, pero ¿y el otro? ¿De quién era? No podía ser de Hiroki ¿o sí? Misaki, intentando convencerse de que lo estaba imaginando, soltó a su profesor pidiéndole permiso para usar el baño. Hiroki lo dejó ir sin ningún problema y tomó el control de la tele sin siquiera voltearse a ver al niño entrar. Después de eso no se volvieron a hablar ya que cuando Misaki salió descubrió que su profesor se había ido a acostar. Con calma ordenó sus cosas e hizo lo mismo. "Debió de ser mi imaginación, es imposible que ese sonido haya sido del corazón de Kamijou-san", concluyó antes de cerrar los ojos.

Después de ese día, la amargura del muchacho fue desapareciendo gradualmente, tuvieron que pasar muchos meses para que finalmente pudiese dejar de sentir ganas de llorar con lo que sea que le recordase a Akihiko, pero al fin logró hacer las paces consigo mismo y se permitió seguir su vida con una sonrisa. Todo esto fue gracias a la presencia de su profesor, gracias a él tuvo el valor de hacer nuevas amistades y alejarse de Sumi. ¡Hasta llegó a conocer a un fanático de "The Kan" en su universidad!

Su vida no pudo haber cambiado de manera más perfecta que esta. Incluso conoció al jefe de Hiroki, Yoh Miyagi. Aún recuerda con mucha gracia ese día, Misaki se iba a juntar con Hiroki en el metro después de su trabajo de medio tiempo para irse juntos a casa y están en eso cuando el pelinegro abrazó al castaño por detrás provocando en él un enorme grito. En ese encuentro Miyagi se aseguró de molestar a Hiroki frente al muchacho burlándose de él y mencionando cosas que el muchacho no entendía por completo. Después de que se fue, Hiroki le exigió al muchacho que olvidara lo recién sucedido prohibiéndole que hiciera preguntas innecesarias y dejándole así muchas dudas. Claro que desde ese momento, cada vez que Miyagi ve al muchacho lo saluda y cuenta cosas sobre Hiroki.

Ahora el muchacho estaba rodeado de tanta gente que se preocupaba por él, gente que nunca tuvo la oportunidad de conocer antes por culpa de los celos de Akihiko, ya ni siquiera podía pensar en como sentirse triste o solo. Ahora no tenía por qué hacerlo porque todo iba viento en popa. Hasta que un día, un descubrimiento lo hizo dudar de su profesor.

(...)


* onda como un "face palm" xD

* perdónenme la palabra, no se me ocurre ninguna mejor para decirles que se le salen los moco ^^U, ustedes saben que cuando uno llora la nariz se pone de inmediato a escurrir (o al menos a mi me sucede eso xD).

A/N: Bueno, eso era todo, espero que con este final del capítulo dos los haya dejado con ganas de leer lo siguiente.

¡Oh! Casi olvido informarles sobre mi fecha autofijada para actualizar el fic. Tengo planeado actualizar una vez al mes, entre el día 20 y 25, ¿motivo? Pues no tengo ninguno en especial, pero me gusta auto ordenarme las cosas porque sé que si no lo hago nunca terminaré la historia. Ahora tengo lista la "pauta" del siguiente capítulo, pero tengo un problema: No creo que pueda actualizar hasta Enero.

Esta última semana de Octubre y la primera de Noviembre se me vienen pesadas porque mi año escolar está terminando y hay que cerrar el semestre antes del 4. Después de esa fecha, tengo hasta el 11 haciendo ensayos PSU ("Prueba de Selección Universitaria", esta es la prueba que se hace un mi país Chile para postular a una universidad) en mi colegio y después tengo que ponerme a estudiar como loca haciendo más ensayos por iniciativa propia para mejorar mi puntaje y estaré en eso hasta el 13 de Diciembre. No creo que durante ese tiempo logre tener listo el próximo capítulo. Después de la PSU tendré el resto del mes de Diciembre y los primeros 20 días de Enero para escribir algo, revisarlo y asegurarme de que esté listo para entregarselos (ahora que lo pienso, también hay otro factor que puede complicar las cosas un poco. Si no entro a la carrera que quiero y en la universidad que quiero pues... creo que es muy probable que entre en depresión... ¡Pero no pensemos en eso, seamos positivos!).

Bueno, creo que eso es todo, repito las disculpas que puse al principio y espero que me perdonen por mi futura ausensia de aproximadamente tres meses (=S), espero leer sus comentarios y si tienen alguna idea, pues bienvenida sea ^^.

PD: Sorry por lo largo de mis comentarios