A/N: Hola, Ohisashiburi deshita ne? (ha pasado tanto tiempo, ¿no?) Uff, perdonen la demora, no era mi intención demorarme demasiado, se siente raro no subir nada desde... ¿cuándo? ¿octubre creo? Es demasiado. Les intentaría dar más explicaciones, pero creo que sería mucho blablá y no quiero cansarlo más de lo que los cansé esperando este capi. Bueno, en fin, espero que les agrade este tercer capítulo de "De La Soledad Al Amor". Y ahora, ¡a leer! ;D
Nota: capítulo editado el 25 de Agosto del 2013, corrección gramática y de redacción, junto a unos pequeños detalles que no coincidían con lo que sucederá más adelante.
Capítulo 03: Descubriendo Unas Cuantas Verdades.
(…)
Con el paso del tiempo, Misaki finalmente se vio lejos de esos sentimientos tan tristes y amargos que le produjo su ruptura con el famoso novelista. Ahora, con una sonrisa verdadera en el rostro, se enfrentaba al fin del año escolar. Bueno, no con una sonrisa literalmente, pero al menos se sentía más tranquilo.
Durante todo el tiempo que estuvo hundido en su dolor descuidó sus estudios sin siquiera darse cuenta. Según él estaba estudiando, pero sus notas no lo demostraban. Sólo estando a vísperas de los exámenes finales se dio cuenta que si no se esforzaba más perdería el año. Por eso, justo después de "superar" un poco su ruptura, logró concentrarse como debía. Tuvo que dar casi todos los exámenes, pero a pesar de todo el estrés que eso le produjo logró pasar el año.
El mismo día en el cual salían los resultados, Misaki y sus amigos decidieron salir a celebrar el que hayan pasado ¿y qué mejor forma que yendo a un bar? Se juntaron en un grupo de más o menos siete personas y partieron. Entre esas siete personas estaba Sumi, pero en realidad ya no le afectaba demasiado al muchacho de pelos castaños debido a que ahora tenía más amigos que antes y un nuevo mejor amigo: Toudou Shinnosuke, un muchacho que había conocido por mera casualidad y del cual se hizo muy amigo al saber que también era fan del manga "The Kan".
La celebración que hicieron fue bastante animada, todos tomando, conversando y riendo de una manera tan ruidosa que demostraba la borrachera de la mayoría. Misaki, quien después de tomarse cerca de tres cervezas y terminar mareado, se retiró de la fiesta pasada las dos de la mañana. Al llegar al departamento de Hiroki se aseguró de no hacer mucho ruido ni con la llave, la puerta o sus pasos. Con un silencio casi perfecto logró entrar sin despertar sospechas, o al menos eso era lo que creía hasta que se volteó. Ahí estaba, parado frente a él con los brazos cruzados y una mirada que si pudiera matar lo haría de la manera más cruel posible. ¿Quién más tiene ese talento en la mirada que el demonio Kamijou?
- ¿Dónde has estado? –preguntó el adulto con un tono imposible de ignorar.
Misaki estaba medio pasadito de tragos y algo mareado, pero con sólo escuchar la voz de su casero se le pasó todo de inmediato. Retrocedió unos cuantos pasos hasta toparse casi de inmediato con la puerta de entrada. Con sus orbes verdes abiertos de un tamaño impresionante respondió tartamudeando.
- Pues yo… estaba con unos amigos…
- ¿Haciendo qué? –mantuvo el tono.
- Cosas… -respondió mirando al suelo sintiendo como sus mejillas se le prendían y el corazón se le aceleraba.
- ¿Qué? ¿Acaso no me lo puedes decir? –Misaki guardó silencio. Hiroki entonces siguió pero levantando la voz para hacerse escuchar-. Parece que se te olvidó con quién estas hablando y te informo que no me gustan estas horas de llegada. Si vas a salir con tus amigos no tengo ningún problema, pero si vas a llegar a estas horas tienes mínimo que avisarme. Esto no es un hotel donde puedes entrar, dejar tus cosas e irte a cualquier lado para regresar a las quinientas, esto es mi departamento y estas viviendo aquí sólo por mi bondad. Tengo derecho a exigirte una explicación y si no te gusta ya sabes a donde te puedes ir. Si no me dices nada es obvio que me preocupe –murmuró lo último mirando hacia cualquier otro lado menos al muchacho.
Misaki levantó la vista para enfrentar a su profesor que había suavizado levemente la expresión de su rostro. "Asique no estaba molesto," pensó relajándose un poco contra la puerta "sólo estaba preocupado. Pensé que me iba a matar por llegar tan tarde", se rió un poco por dentro.
- Perdone –respondió levantando un poco la mirada-, no era mi intención preocuparlo de nuevo, Kamijou-san. Con unos amigos de la carrera nos fuimos a un bar a celebrar el fin de semestre y no me fijé en la hora.
Después de esas palabras se quedaron en silencio. Hiroki, se le quedó mirando fijamente atento a si decía algo más, pero al ver que no decía nada colocó ambas manos a los lados y se volteó.
- Es tarde, deberías irte a dormir.
Y sin decir más se encerró en su habitación dejando solo al muchacho en la entrada del departamento.
"Que bien", pensó en camino a su habitación mirando la puerta de su profesor, "es agradable saber que hay alguien preocupado por uno y que no te controle cada movimiento, aunque tenga una forma extraña y bastante agresiva de demostrarlo." Rió para sus adentros, "Me alegra saber que lo haga. Después de que terminara con Usami-san, él fue el único que estuvo a mi lado consolándome. Fue un alivio, de verdad que no sé que hubiera hecho solo y mucho menos si me hubiera quedado en ese departamento. Claro que mi hermano vino una que otra vez a verme, más que nada para pedirme que me fuese a vivir con él en vez de que me quedara aquí, después de todo él ahora estaba viviendo en Tokio y no tendría ningún problema en recibirme.
"Con mucha paciencia," continuó su línea de pensamientos, "Kamijou-san y yo logramos convencerlo de que no se preocupara porque él no tenía ningún problema teniéndome aquí y yo tampoco, además de que me ayudó a estudiar para los exámenes finales. Honestamente, no sé porqué Kamijou-san me ayudó con mi hermano, pero le agradezco que me permita estar aquí. Después de esa conversación le estuve agradeciendo todos los días, además de disculparme por hacerle pasar por tantas molestias." Soltó una pequeña risita al recordarlo, "Se sonrojaba tanto cada vez que lo hacía, era muy divertido. La primera vez que lo vi así me sorprendí bastante, fue como descubrir un nuevo universo. Hiroki Kamijou, conocido por ser demasiado serio e irritable frente a sus alumnos, también se podía sonrojar."
Ya en su habitación el muchacho se estaba cambiando a sus piyamas para acostarse de inmediato cuando un nuevo pensamiento lo detuvo. "Creo que debería hacer algo por él, digo, para agradecerle lo mucho que me ha ayudado este año. Ya se lo he agradecido muchas veces, pero no creo que hacerlo otra vez esté de más. ¿Qué podría hacer?" Terminó de vestirse y se acostó. Pasó un largo rato así mirando el techo blanco de su habitación hasta que el sueño lo venció. Mañana se le ocurriría algo.
A la mañana siguiente se levantó temprano para preparar el desayuno. Ya no tenía que hacerlo tan temprano por él, pero Hiroki aún tenía trabajo y prefirió ayudarle un poco. Preparó un desayuno simple y rápido, a Hiroki no le gusta comer mucho en las mañanas, prefiere un almuerzo contundente a un gran desayuno, por eso también le preparó un bento. Una vez que estuvo todo listo y en la mesa, tocó a la puerta de su profesor avisándole. Esperó un poco, pero no recibió respuesta y se decidió a aplicar la táctica que había adoptado poco tiempo después de mudarse con él: golpear la puerta con todas sus fuerzas hasta que escuchara algún tipo de respuesta o que en mismo Hiroki la abriera. Normalmente ni loco haría eso, pero sabía que a Hiroki le costaba levantarse en las mañanas y haciendo eso era la única manera de despertarlo temprano. Lo escuchó entonces gruñir y de inmediato abrir la puerta. La cara con la cual acostumbraba despertar daba bastante miedo, pero no tanto como la de Akihiko, por eso no le fue muy difícil acostumbrase a ella y saludarla con una sonrisa, además de que ésta no traía consecuencias para su cuerpo. Hiroki sólo lo miró y luego se fue al comedor gruñendo otro poco.
Mientras comían Misaki preguntó:
- Kamijou-san, ¿cuándo empiezan sus vacaciones? –Hiroki quitó la vista de su comida para dirigirla preguntando el porqué lo decía. Misaki se puso un poco nervioso-. Es que me preguntaba si le gustaría celebrar el fin de semestre, no sé, yo pensaba en tal vez salir a tomar algo o ver una película, ¿qué le parece?
Hiroki mantuvo por un rato su mirada provocando que se arrepintiera de preguntar hasta que se devolvió a su comida respondiendo con lo que estaba en su mente.
- Parece que no tuviste suficiente con la fiesta de anoche con tus compañeros –el muchacho se puso más nervioso que antes e intentó explicar que no era por eso que le ofrecía la celebración, pero en su torpeza no se pudo dar a entender bien por lo cual el profesor lo interrumpió con un suspiro-. En dos o tres semanas empiezan mis vacaciones. Aún hay que cerrar promedios y dejar listo todo el material y planificaciones para el próximo semestre –anunció mientras se terminaba el desayuno-. Después de eso podemos hacer lo que quieras.
El muchacho sonrió enormemente y asintió antes de disponerse a retirar los platos para lavarlos. Justo después, Hiroki terminó de arreglarse y salió, dejando al muchacho solo hasta el atardecer.
Esa rutina terminó por repetirse durante las cuatro semanas siguientes. El trabajo que tenía no era mucho en realidad y podía haberlo terminado con calma en solo dos semanas, de no ser porque su jefe prefería haraganear y jugar con el hijo del decano en vez de trabajar. Bueno, éste último lo negaba. Cada que volvía a la oficina después de buscar o fotocopiar unos papeles y se encontraba con un muchacho de cabellos claros y ojos azules sobre su jefe (en posiciones distintas y bastante comprometedoras), el hombre se enderezaba y casi gritaba que no era lo que parecía aunque los otros dos presentes sabían que esa era una estúpida mentira. Varias veces Hiroki tuvo que distraer al decano antes de entrar a su oficina sabiendo que el muchacho estaba adentro haciendo sólo Dios sabe qué con Miyagi.
Cuando al fin se desocupó, la tan esperada "fiesta" se realizó. Misaki estaba más que emocionado. Para ese día compró dos pack de seis cervezas en lata, un pollo asado y papitas fritas, además de arrendar una película de acción. Hiroki no quería que fuese algo muy elaborado, por eso el muchacho no preparó más cosas, pero de haber podido hubiera hecho un pastel o algo más.
Ese día se lo tomaron con calma. El anterior había sido el último de Hiroki y quiso disfrutar el inicio de sus vacaciones despertándose lo más tarde posible, aunque claro, eso no le resultó tanto como quería, su cuerpo estaba tan acostumbrado a despertarse las siete de la mañana que se vio obligado a levantarse pasado las nueve. No lo hizo antes sólo porque mantenía la ligera esperanza de que pudiese dormir más. Un poco frustrado se fue a la cocina a prepararse una taza de té, si no iba a dormir más, al menos se quitaría el sueño de los hombros.
Lo primero que notó al entrar en la cocina fue lo impecablemente limpia que estaba. "Wow, parece que Takahashi no desperdició el tiempo". Al acercarse al hervidor notó que este ya tenía agua adentro y que lo único que tenía que hacer era conectarlo a la corriente y presionar el botón. Estaba bastante sorprendido, ya sabía que el muchacho estaba acostumbrado a hacer este tipo de cosas, en parte por su familia y por Akihiko, pero no se esperaba que ese comportamiento lo mantuviera con él.
Mientras esperaba a que el agua hirviera se aseguró de revisar todo lo que estuviera a la vista. Abrió la repisa donde guardaba los vasos y tazas para sacar una de color café que luego llenaría de agua caliente. "¡Impresionante!", exclamó para sus adentros, "Hasta limpió el interior de la repisa, no tiene ni la más mínima marca circular que acostumbran dejar los vasos. Me pregunto si también hacía todo esto para Akihiko".
Algo frustrado dirigió una mirada hacia el pasillo que guiaba hacia las demás habitaciones del departamento. El muchacho era como la esposa del escritor, era más que obvio que le costase tanto superar la ruptura. Por un momento se indignó, reconoció que el muchacho era bueno de naturaleza y sabía que lo que le había hecho Akihiko era lo peor que se le podía hacer a alguien como él. "Y pensar que lo soportó por tanto tiempo", suspiró. "Takahashi es más que un buen muchacho", se corrigió escuchando el botón del hervidor de agua saltar indicando que ya estaba listo, "Incluso ahora, pudo haber hecho quien sabe cuantas locuras, quizás peores que las mías, pero en vez de eso intentó seguir con su vida… No, espera, lo está haciendo. El que haya logrado pasar sin reprobar algún ramo del semestre es una prueba de ello. Él tiene la fortaleza para seguir adelante, sólo le falta la confianza para hacerlo. En cierta forma me alegro de que haya terminado aquí conmigo."
Unos cuantos minutos después de que Hiroki se preparara su taza, Misaki despertó. El de ojos verdes se sintió algo culpable de que su profesor se hubiera tenido que preparar el desayuno y como compensación (a pesar de las quejas del mayor) le hizo un omelet. Después de comer se pusieron de acuerdo. Ese día iban a ordenar un poco y hacer lo que cada uno quisiera hasta la hora de la cena, decidieron que ahí realizarían la tan esperada fiesta.
Y con calma llegó la hora. Ambos castaños se sentaron en el sillón del living que estaba mirando hacía la tele, el menor puso la película en el reproductor y antes de hacerla andar brindaron chocando sus latas de cerveza.
La película en realidad no era la gran cosa, era "Machete" y lo mejor que tenía eran las extrañas escenas humorísticas en un sentido poco común y la cantidad de armas. Divertido con la película de Robert Rodríguez, Hiroki se relajó y dispuso a tomar a gusto llegando a llenar sus sistema con seis latas y una séptima en camino. Misaki, al verlo tomar y tomar sin demostrar algún efecto secundario o inhibición, intentó seguirle el ritmo, pero no pudo, cuando llegó a la tercera lata su cabeza ya le estaba diciendo que se detuviera recordándole la poca resistencia que tenía.
Al final de la película, Misaki y Hiroki se miraron entre sí por un rato en silencio hasta que el menor lo cortó preguntando qué le había parecido al mayor. Extrañamente, Hiroki le sonrió abiertamente expresando lo fascinado que había quedado con la película. Según decía, hacía tiempo que no veía una de esas películas llena de sangre, armas y mujeres desnudas sin sentido. Ambos se rieron a carcajadas haciendo evidente su borrachera, pero ni les importó (o más bien, ni se dieron cuenta), se estaban divirtiendo tanto y eso era lo único que en realidad les importaba. Después de un rato así volvieron a un grato silencio mientras se miraban a la cara, ambos tirados en el sillón del living aún sosteniendo su lata de cerveza. Fue el turno de Hiroki de cortarlo.
- ¿Y, cómo te sientes ahora?
- ¿Yo? Pues bien, ¿por qué pregunta?
- Me preocupaba que aún estuvieras mal por Akihiko –respondió sin vacilar.
El muchacho quiso responder a esas palabras con un simple "Eso ya no me afecta", pero el mayor continuó hablando.
- Sé por experiencia qué tan difícil es olvidar a Akihiko, ¡asique no dudes de las palabras que te digo, eh! Quitárselo de la cabeza es algo casi imposible, pero confío que podrás superarlo pronto –Misaki iba a interrumpirle, pero Hiroki ni se preocupó y siguió hablando-. Cuando era pequeño tenía muchas clases extras: clases privadas, natación, caligrafía, kendo y piano. Hacer todo eso a la edad de diez años era algo bastante estresante, constantemente me escapaba debido al estrés y frustración que me ocasionaban. En ese tiempo tenía una "base secreta", ahí me escondía mirando el pedacito de cielo que los arboles permitían. La primera vez que conocí a Akihiko fue ahí, al principio me molestó que mi "base secreta" fuese invadido por un completo desconocido, pero él dormía con una expresión tan pura y calmada que no me atreví a despertarlo. Era tan blanquito que llegué a confundirlo con un ángel, después me enteré de que era mi vecino que venía de Inglaterra. Al día siguiente de ese encuentro nos convertimos en compañeros de curso.
Hiroki se rió por un momento antes de tomarse de un trago lo que quedaba de su cerveza y continuar su historia.
- Desde pequeño era extraño, pero nos llevábamos tan bien que nos hicimos amigos y le permitía que me hiciese compañía en mi "base secreta". Después descubrí que era parte del patio de su casa. Un día, la frustración y estrés que me provocaban mis actividades me ganaron y, no sólo corrí a la "base", sino que también me puse a llorar. Obviamente, Akihiko no estaba ahí en ese momento, por eso me dejé llevar, pero de la nada apareció y lo único que se me ocurrió hacer fue gritar y quejarme. ¿Sabes lo que hizo ese idiota? –miró al muchacho preguntándole con la cara y sin esperar respuesta continuó-, lo único que se le ocurrió hacer fue ponerme un "conjuro" para que me calmara, ¿sabes de qué trataba?, era un beso, ¡un beso! Hasta yo sabía que era un beso, ¡pero no!, él pensaba que era un conjuro para calmar a la gente –se inclinó hacia adelante tomando de la mesa otra lata de cerveza listo para seguir tomando-. Me dijo que se lo enseñó un conocido suyo de Inglaterra. ¿Qué clase de persona le enseña eso a un niño de diez años o menor? Pero por más difícil que sea creerlo funcionó, dejé de llorar.
La sonrisa de su rostro se ensanchó dándole una expresión llena de añoranza por sus recuerdos y continuó bebiendo. Se reía de sí mismo, pensando en lo estúpido que había sido todo eso, pero no le era amargo. Misaki, después de escuchar lo del "conjuro", no pudo evitar recordar su primer beso con el escritor después de que Takahiro anunciara su compromiso con Manami. Recordó lo triste que se sintió por el de ojos violetas en ese momento y lo difícil que le fue controlar sus lágrimas, incluso, fue el mismo escritor el que lo calmó besándolo por sorpresa y soltando al final un "se detuvo" con una dulce y triste sonrisa. Un recuerdo tan dulce como ese ahora le parecía tan cruel que volvía a destrozarle el corazón.
- Recuerdo que –continuó Hiroki- después de eso nos fuimos tomados de las manos compartiendo guantes. Yo había olvidado los míos y esa noche hacía mucho frío. Creo que fue desde ese día que me enamoré perdidamente de él. Estuvimos juntos por tanto tiempo, primaria, secundaria y parte de la universidad. Yo fui el primero en leer sus historias y hasta la fecha lo sigo haciendo, hasta se las reviso de vez en cuando. Aunque claro, fue cuando conoció a tu hermano que nos distanciamos. Se hizo tan devoto a él que era evidente el amor que sentía, sólo un estúpido no se daría cuenta de eso. De verdad, nunca entendí si tu hermano, o era un completo estúpido por no ver los fuertes sentimientos de Akihiko o se hacía no más. Aún no me puedo hacer una idea clara de ello, pero fue gracias a él que comprendí que Akihiko nunca correspondería mis sentimientos. Hasta intenté que me tocara como le gustaría tocar a Takahiro, pero me dijo que no había nadie que lo pudiera reemplazar. Me costó tanto superarlo e hice tantas estupideces… aunque una no fue tan mala…
Repentinamente el muchacho se levantó sin siquiera mirar a Hiroki quedándose de pie por un momento apretando los puños. El corazón le dolía, escuchar todos esos recuerdos que mantenía Hiroki le estaban haciendo mal, pero en vez de sentir ganas de llorar sólo sentía una ira invadir, no solo su cuerpo, sino que también su mente y embriagado razonamiento. El mayor, sorprendido por el repentino movimiento del muchacho, esperó a que dijera algo, pero después de un rato se dio cuenta de que no lo haría y optó por preguntar.
- ¿Qué sucede, Takahashi? ¿Te mareaste acaso? –Misaki se mantuvo en silencio-, si quieres te ayudo a ir al baño, no es problema. No quiero que vomites en mi sillón.
El mayor lo tomó por los hombros, pero Misaki se sacudió de inmediato gritando que no se atreviera a tocarlo. Hiroki se lo quedó mirando en silencio sorprendido por su reacción, era muy extraño que el muchacho levantara la voz, sobre todo considerando que todo este que tiempo que habían estado conviviendo juntos el muchacho se había mostrado bastante sumiso. Aún así volvió a tratar de tomarlo por el brazo.
- ¡Le dije que no me tocara! ¡¿Qué acaso no oye?!
- ¿A quién demonios crees que le estas levantando la voz mocoso? –le respondió ya más que ofendido- Ten más respeto por los que te están dando un techo bajo el cual vivir.
- ¿Y por qué debería? Usted sólo se ha estado burlando de mí.
- ¿Burlando? ¿De qué diablos estás hablando?
- ¡Usted sabe! Y pensar que de verdad creí que usted estuviera preocupado por mi, ¡pero usted nunca lo estuvo! –Se volteó para enfrentarlo con ira en sus ojos-, ¡usted se ha estado riendo de mi, es lo más seguro! Ahora yo soy el que está pasando por lo mismo que usted sufrió por culpa de Usami-san, me imagino que se ha estado divirtiendo bastante con mi desgracia, ¿no?, y que ha aprovechado la oportunidad, ¿no? ¿Ya se le declaró, verdad?, ya fue a entregarse a él para que lo amase, verdad? ¡Me repugna! Y pensar que estaba confiando tanto en usted…
- ¿Pero qué…? Contrólate, mocoso, estás diciendo estupideces.
- Esto no es ninguna estupidez, es la verdad, ¿no? Usted sólo se ha estado riendo de mí. ¡Que no me toque le digo!
Hiroki volvió a intentar sujetar al muchacho, pero éste se sacudió e intentó escapar hacia su habitación sin éxito alguno. El mayor lo tomó por la muñeca haciéndole perder el equilibrio y que cayera. Involuntariamente cerró sus ojos sin siquiera darse cuenta hacia dónde caía. Allí recién descubrió que tan pasado de tragos estaba. Sintió cómo el mundo daba varias vueltas hasta confundirlo de su posición actual y al abrirlos lo primero que vieron sus ojos fueron sus manos aferradas a una camisa blanca confundiéndolo un poco hasta que escuchó unos quejidos. Lentamente y con miedo levantó la mirada hasta llegar al rostro de su profesor que parecía un poco adolorido debido a la caída. No entendía como, pero afortunadamente cayó entre sus piernas, habría sido un gran problema si hubiese caído sobre otra parte.
Pensó en escapar de esa incómoda posición, pero ni alcanzó a intentarlo cuando Hiroki lo tomó por ambos brazos con fuerza para retenerlo. Lentamente se enderezó y con furia lo miró a los ojos. Miedo. Eso era lo único que Misaki pudo sentir en ese momento frente a la mirada que Hiroki tenía, una mirada que asustaría al mismísimo Lucifer. Hiroki, sin pensarlo dos veces, lo zamarreó sin cuidado antes de dirigirle unas palabras.
- Ahora me vas a escuchar bien, mocoso –ordenó apretando con más fuerza sus brazos-. Primero que nada, ¿quién demonios te crees como para estar levantándome la voz en mi propia casa, lugar donde te estoy prestando una pieza para donde puedas dormir? No sé de donde sacas ese valor para levantarle la voz al demonio Kamijou, pero quiero que te quede claro que si se vuelve a repetir te mando de regreso con Akihiko, a ver si te gusta volver a hacer de puta para él. Segundo, ¿de donde sacaste que me estaba burlando de ti, ah? No soy tan cruel. Recién te dije que no dudaras de mis palabras, yo también entiendo que tan difícil es superar un amor, ¡incluso!, deberías sentirte agradecido de que te ofrezca mi ayuda porque a mi nadie me ayudó, nadie estuvo ahí para ayudarme a superar este dolor y amor, y quien estuvo sólo me dio más malos ratos. Por eso te ayudé a convencer a Takahiro para que dejara que te quedaras. Era muy probable que terminaras solo y deprimiéndote. ¿Cómo crees que me voy a estar burlando de ti si te intento dar lo que yo nunca tuve? Lo peor que te puede suceder es sufrir solo, te ciegas en ti mismo y olvidas quienes están de tu lado. ¡No me bajes la cabeza y mírame a los ojos cuando te estoy hablando!
Misaki sólo apretó los puños mientras se inclinaba hacia adelante hasta apoyar su cabeza en el pecho de Hiroki temblando notoriamente. Sus emociones estaban mezcladas, se sentía bastante triste recordando su relación con Akihiko, avergonzado por dirigirle esas palabras a su profesor, apenado por las palabras que recibió como respuesta y frustrado con la confesión que hizo Hiroki. Tal vez todo era por el alcohol, pero no quiso analizar sus sentimientos más de lo debido, en realidad, no pudo hacerlo porque ni siquiera le preocupó en ese momento uno de miles de sentimientos que tenía presentes. Lentamente soltó la camisa del mayor y la intentó desarrugar antes de arrojar sus brazos a los lados de su cuerpo completamente rendido. Hiroki soltó un suspiro y sin soltarle los brazos lo separó un poco para que pudiera verlo a la cara.
- Oye, perdóname, ¿sí? Fui algo cruel con eso de "hacerte su puta". No quise sonar tan malo.
Con una mano Hiroki le acarició el rostro sintiendo como ardía mientras miraba directamente sus bellos ojos verdes. El muchacho estaba demasiado agitado como para siquiera intentar esconder el fuerte rubor que hacía acto de presencia en su rostro, además, seguía echándole la culpa al alcohol por su actuar. Sin pronunciar nada, ambos se mantuvieron la mirada sintiendo lentamente como su corazón se aceleraba.
"¿Qué es esto?", se preguntó Misaki sorprendido. Ni una palabra cruzó los labios de ninguno de los dos, sólo el silencio y unas miradas potentes que se mantuvieron en contacto. Casi sin que el muchacho se diera cuenta, Hiroki soltó su agarre para rodear con un brazo su cintura y atraer ambos cuerpos, mientras la mano de la otra se quedó sobre su mejilla ardiente por un momento antes de reacomodarla en la nuca, enredando sus cabellos entre sus dedos.
El olor a alcohol impregnaba el ambiente o eso era lo único que podía sentir el muchacho debido a la proximidad de su rostro con el de su profesor. Hiroki se inclinó lentamente hacia él con los ojos fijos en sus labios. Misaki sólo lo miró acercarse hasta que no pudo evitar cerrar los ojos. Sentía que volaba, tan seguro y cómodo con la proximidad de sus cuerpos que no reaccionó a lo que sucedía. Relajó un poco los labios y los entre abrió. El aliento de su profesor cada vez se acercaba más a su rostro. No veía nada, pero sabía por el roce de sus cabellos qué tan cerca se encontraban. El olor a alcohol en el aliento de su profesor era bastante fuerte, pero más fuerte que eso era la colonia o aroma emanando de ambos cuerpos que, en ese instante donde creyó sentir ambos labios rozar suavemente, impregnaban su mente alejando cualquier pensamiento coherente. El olor era uno bastante grato, era un olor tan grato y propio de un hombre atrayente. Siendo hombre, al muchacho no le debería afectar tanto, pero estaba tan acostumbrado a sentirlo con su ex pareja que casi se hizo dependiente de ello.
Impulsado por el olor y un poco por la ansiedad, se inclinó hacia adelante esperando unir sus labios en un beso que esperaba que fuese apasionado, pero en vez de lograrlo sintió la cabeza de Hiroki deslizarse por su mejilla y caer sobre su hombro a la vez que soltaba un gruñido.
Misaki abrió los ojos sorprendido. ¿Qué le acaba de suceder a su profesor? O mejor dicho, ¿qué le acaba de suceder a él? Volviendo un poco a la realidad se acomodó, notando que su profesor se había caído dormido sobre su hombro. ¿Tan borracho estaba? Lo intentó despertar, después de todo estaba tirado sobre él y pesaba bastante, pero el hombre no reaccionó e incluso, se reacomodó en el muchacho aplicando más peso sobre su cuerpo haciendo que Misaki cayera de espalda.
Finalmente, Misaki se lo pudo quitar de encima, pero su cuerpo, también alcoholizado, no le dio la fuerza para llevar a Hiroki a su habitación y con una frazada que adornaba el respaldo del sillón lo tapó. Tal vez dormiría en el suelo, pero así no se enfermaría. Por desgracia, al agacharse su cuerpo no dio para más y lo obligó a recostarse a un lado de Hiroki, quedándose dormido casi al instante. Ni alcanzó a imaginarse las consecuencias, su mente alcoholizada no le dio para más.
A la mañana siguiente todo se sentía tan tranquilo, tan relajado. Sabía que estaba soñando, pero no podía evitar desear mantenerse así por un buen tiempo. De verdad que era dulce dormir así, casi ignorando la posición y ubicación de su cuerpo. Su mundo se empezó a mover un poco, ¿pero qué se supone que debiera hacer?, lo más probable es que eso también fuera parte del sueño, nada estaba sucediendo de verdad.
- ¡Takahashi! –fue el grito que sacó al muchacho de su mundo perfecto.
Abruptamente abrió sus ojos sorprendido y asustado. Estaba un poco desconcertado, pasó de estar en un lugar tranquilo y refrescante para el alma a uno caótico y complicado, o eso era lo que le parecía al despertar con el grito de su profesor.
Ya enfocando la vista notó el extraño lugar que tenía frente a sus ojos. "¿Pero qué demonios…?", ni alcanzó a terminar de preguntarse cuando su profesor le volvió a gritar.
- ¡Takahashi, despierta! ¿Qué haces durmiendo aquí?
Misaki se refregó los ojos para acostumbrarse a la luz y sentarse a observar bien el lugar donde estaba. A un lado estaba la mesa del living llena de latas de cerveza vacías y los platos que en algún minuto tenían pollo y papas fritas. Ni siquiera recordaba cuando se lo habían comido. Al otro lado estaba su profesor de pie mirándolo con molestia.
- Buenos días –respondió en un susurro volviendo a restregar sus ojos con el dorso de sus manos.
- ¡Nada de "buenos días"! ¿Por qué estábamos durmiendo en el suelo y juntos? –preguntó enfatizando la última palabra.
Confundido, lo volvió a observar, luego a la frazada que lo cubría. Le tomó un rato, pero después de pensarlo se acordó. Casi chillando se levantó con la in6tención de disculparse y explicarlo todo, pero ni pudo intentarlo debido a un fuerte dolor de cabeza que lo invadió y un mareo que lo obligó a volver a sentarse. Hiroki le acercó una vaso con zumo de naranja.
- Si no sabes tomar, entonces no lo hagas, mocoso –le reclamó-. Me pregunto cuánto habrás tomado la otra noche que saliste con tus amigos. Ya, dime, ¿por qué estamos aquí?
- ¿No lo recuerda? –Preguntó el muchacho notando que su casero también tomaba un vaso de zumo-, ¿acaso también tiene resaca?
- No es de tu incumbencia, ahora responde mi pregunta.
- Ah… bueno. Anoche vimos la película que arrendé mientras tomábamos y comíamos, y después…
El muchacho no pudo continuar, recordó el casi beso que se da con su profesor. Hiroki se lo quedó mirando esperando a que continuara notando como sus mejillas se sonrojaban.
- ¿Qué? –Preguntó con miedo-, ¿acaso hice o dije algo?
El muchacho la dudó, ¿de verdad debía decirle lo del beso o no? ¿Pero que sucedería si lo hacía?, ya no podrían seguir viviendo juntos, ¿o no? De reojo lo miró. Toda la expresión de su rostro estaba bañada de preocupación, se notaba que no quería que algo hubiese sucedido. Inhaló una gran cantidad de aire y lo retuvo solo hasta que hubiese decidido que hacer.
- ¿Y… y bien?, ¿acaso sucedió algo?
- Eh… bueno… Lo que pasó fue… -volvió a tomar aire, ¿por qué demonios no se atrevía a decirlo?-, em… fue que… casi… le vomito encima.
Silencio. Un largo, profundo y exasperante silencio. Misaki volvió a mirar a su profesor. Éste sólo lo miró sorprendido examinando su rostro, después se quedó pensativo intentando recordar la noche anterior y revisándose la camisa. Luego se volteó mirando el piso y el sillón. Misaki le aseguró:
- Descuide, no manché nada.
Hiroki hizo solo un sonido de entendimiento. Al parecer no había nada más que decir. Con una mano nerviosa recorrió su cuello y volteó.
- Voy a desayunar algo. Tu anda a levantarte, me imagino que querrás quitarte el mal gusto, ¿no?
Con esas palabras lanzadas por su casero, Misaki se levantó de su posición y fue directo al baño. Eso parecía lo mejor que podía hacer, no se sentía capaz de mirarlo sin sonrojarse frente al recuerdo de la proximidad de sus rostros. Ahora quería estar solo para pensar un poco lo sucedido y entenderlo.
(…)
A/N: chan chan! Y en el próximo capítulo [léase con voz de narrador de televisión xD], Misaki sacará conclusiones sobre la noche anterior. ¿Serán acaso estas correctas? ¡Pero esperen un momento! ¿Quién es ese hombre y que desea con Hiroki? Lo sabrán en el próximo capítulo de… "De La Soledad Al Amor". [Fin voz de narrador xD]
Jajajajaja, disculpen eso xD. Cuando llegué al final al tiro me salió la idea de lo que quiero para el siguiente capi. Aunque este me costó bastante escribirlo; en un borrador lo tenía todo y era cuestión de pasarlo al PC, pero al releerlo la narración no me convencía y lo reescribí muchas veces. Lo único bueno es que al fin estoy convencida, aunque me salió más largo de lo que esperaba.
Bueno, espero que les haya gustado y que se sientan inspirados para regalarme algún review y hacerme feliz :D
Cuídense y espero que nos leamos pronto ^^.
