A/N: No estaba ni muerta ni andaba de parranda, estoy estudiando... bueno, no estudiando en realidad, estoy haciendo maquetas, laminas, aprendo a soldar y cosas por el estilo. Ya estoy mas o menos organizando mejor mi tiempo, pero aún así estudiar arquitectura consume mucho tiempo y energía, tanto la física como la emocional. Y aunque tenga tiempo hay días en los cuales me siento frente al computador miro la pantalla con cara de "¿y ahora que hago?", no es chiste, hasta abro fics pendientes por leer y no, nada, no los leo aunque los tenga con letra grande...

Bueno, espero que les guste el capitulo que les traigo y que las entretenga ^^

ADVERTENCIA: Aparece un personaje nuevo no muy querido, si no lo conocen pueden leerse el séptimo y octavo acto egoísta.


Capitulo 04: Mintiéndose A Uno Mismo.


(...)

Las vacaciones de Misaki iniciaron con unos lentos y tranquilos días, perfectos para disfrutar su éxito al no reprobar ningún ramo el semestre. Y ahora que estaba soltero, sin un extremadamente posesivo y celoso amante, podía salir con sus amigos y fortalecer sus lazos. ¡Hasta estaban invitándolo a quedarse una semana en Osaka! Al fin podría disfrutar de su vida universitaria como tanto anhelaba hace unos pocos meses. Pero... había algo que no lo dejaba disfrutar de todos estos planes y posibilidades. Constantemente, durante la primera semana de sus dos meses de vacaciones, se levantaba con la misma pregunta en mente: ¿Cómo se suponía que disfrutara de estos días con los sentimientos que le provocaba su nuevo casero? Después de lo que sucedió en su "fiesta de fin de semestre" ya no podía ni mirarlo a los ojos por la vergüenza que sentía. Cada vez que se miraban o rozaban sus cuerpos, se estremecía. Recordaba todo lo que sintió esa noche, la sensación del pecho de Hiroki bajo sus manos, las manos de éste recorrer su rostro y espalda, su aroma mezclado con el alcohol, lo cómodo que se sentía en la proximidad de sus rostros y el suave roce de sus labios. De tan solo ponerse a pensar en eso se ponía rojo como un tomate y más de un par de veces Hiroki le mostró su preocupación por eso.

Al parecer Hiroki no sospechaba nada, para él no sucedió nada de lo que debiera preocuparse y tal vez, eso era lo que más frustraba a Misaki. ¿Cómo era posible que no recordara nada? ¡Ni siquiera sabía cómo terminaba la película que habían visto juntos! Eso ya era el colmo. Misaki tenía una exasperante mezcla de emociones. Estaba enojado porque él no recordara nada. Avergonzado por lo sucedido. Frustrado por lo que no llegó a suceder. Arrepentido de sus palabras. Y apenado por las que Hiroki le había dicho. Además, para empeorar las cosas, se sentía celoso.

En todo el tiempo que habían estado viviendo juntos, Misaki con suerte llegó a conocer al jefe de Hiroki, y sólo porque también fue su profesor. Ahora, no sólo sabía que era amigo de Akihiko, sino que también estuvo enamorado de él desde muy pequeño, o tal vez aún lo sigue amando en secreto. Posibilidades, existían en demasía, pero no tenía nada con qué apoyarlas debido a que no sabía nada de su nuevo casero. ¿Cómo era eso posible? Por más que lo pensara, más se confundía. ¿Qué debía hacer, qué debía pensar? Le molestaba mucho esa realidad que descubrió sólo por los efectos del alcohol, estaba seguro que de no ser por ellos Hiroki nunca le habría contado nada de nada. Y justamente eso le molestaba más, que Hiroki no le hablara más de él, de su vida, de la gente que conoció, con la estuvo, con la que creció, cómo creció y en qué ambiente.

Pero había algo que lo enojaba más –de ser posible, claro- hasta el punto de dejarlo irritable, y eso era encontrarse a sí mismo pensando en todo eso, enojado por los sentimientos de Hiroki y anhelando por tener otra oportunidad para probar sus labios. No podía ser lo que pensaba, él no podía estar pensando así de su profesor. Después de todo, él era el demonio Kamijou, ni la mujer más suelta o arrastrada podría pensar en él de esa manera. Es un error, él no puede... No, simplemente no. Es su profesor, o más bien fue su profesor, este otro semestre no tendría clases con él, ¡pero igual! Ahora es su casero, no corresponde... Está más claro que el agua, es diez años mayor, es imposible que algo sucediera... No, a Misaki no... Acaba de salir de una relación, es imposible que se haya ena... No. No, no, no, no, no. Pensar así de alguien que ya está enamorado de otra persona no es correcto, no es lógico y no le hará bien. Él no, simplemente no. Misaki no se podía enamorar, no ahora y menos de Hiroki.

Aun así, aunque él mismo se recordara que tan imposible era tener esos sentimientos, se detenía horas pensando en él. Sólo un momento bastó para hacer que su corazón revoloteara esperanzado, deseando amar y ser amado. Y por ese único momento se encontraba muy confundido. Tan confundido que llegaba a pasar las noches en vela, buscando iluminarse con una respuesta o solución que él aceptara. Lo único aparentemente bueno de que le suceda ahora, era que por estar de vacaciones, podría acostarse y despertar más tarde. Aunque, para su mala suerte, su cuerpo mantenía un horario que lo obligaba a levantarse antes de las diez de la mañana y, por ende, le reclamaba por el desgaste que ocasionaba su negado amor. Hiroki era una persona bastante dormilona y puede dormir sin ningún problema hasta pasadas las once de la mañana, dándole tiempo de sobra para despertar bien.

Las mañanas en ese lugar eran tan tranquilas que con suerte se escuchaba el trinar de los pájaros que despertaban junto a los primeros rayos del sol. En el comedor había una ventana bastante amplia que miraba hacia la plaza de en frente. Esas mañanas Misaki las aprovechaba con una buena taza de té, café o leche caliente (dependiendo del día) para acomodarse lo más cerca posible de esta y sentir el aire fresco de las mañanas, sólo en esos momentos se encontraba en paz con sus pensamientos y sentimientos. Aunque una mañana, esa dulce sensación fue interrumpida por el ruidoso teléfono.

Hiroki aún no despertaba y el muchacho sabía que, si no contestaba, ese sonido lo levantaría por el pie izquierdo. Corriendo llegó al aparato y contestó:

- ¿Aló?, residencia Kamijou, ¿qué desea? –preguntó en apuro al contestar.

- Oh, qué extraño… -escuchó a alguien exclamar desde el otro lado-. Buenos días. Mi nombre es Yasuhiro Shinoda, ¿se encuentra disponible Hiroki Kamijou?

- Voy a ver, espere un momento, por favor –el muchacho dejó el teléfono descolgado sobre la mesa y dirigió a la puerta de Hiroki que, como siempre, estaba cerrada. Tocó con precaución al principio sin recibir una respuesta, luego insistió con más fuerza siendo víctima de un grito del demonio.

- ¡¿Qué quieres tan temprano en la mañana, mocoso?! –dijo con evidente voz adormilada.

- Lo llaman por teléfono, Kamijou-san...

- Dile que llame más tarde y/o que deje un recado.

Misaki asintió sospechando que su casero había vuelto a caer dormido y se devolvió al aparato deseando que el hombre al otro lado de la línea no hubiera escuchado los gritos.

- En estos momentos no se encuentra disponible, ¿puede llamar más tarde o prefiere dejar un recado?

- Hagamos ambas cosas –respondió con una risa después de pensarla brevemente. Misaki pudo sentir, de una manera extraña, una sonrisa posarse en los labios del hombre-. Dígale por favor que Yasuhiro Shinoda lo llamó para citar una reunión sobre los papeles que pidió, si no se acuerda de cuales dígale que son los de bienes raíces que me solicitó hace un tiempo –Misaki anotó todo en un pedazo de papel que estaba al lado del teléfono-. De todas formas volveré a llamar después del almuerzo.

Después de esas palabras se despidieron cordialmente dejando descolocado al muchacho. "¿Bienes raíces? ¿Por qué Kamijou-san necesitará esa información si su casa ya es bastante amplia?" se quedó pensando.

La mañana siguió con su rutina casi como si nadie hubiera llamado. Una vez que Hiroki se levantó, Misaki le entregó la información. Al principio Hiroki se preguntó por qué Shinoda lo estaba llamando, olvidando, como sospechaba el mismo hombre, el motivo. Cuando el muchacho le explicó lo que le habían dicho, pudo recordar a qué iba todo y un poco ansioso le devolvió el llamado. Misaki lo escuchó atentamente conversar de manera amena con el hombre.

- ¿Shinoda-san? Hola, si, tanto tiempo. Había olvidado esos papeles que te había pedido –minuto de silencio mientras este asentía-. ¿Hoy mismo? Claro, ningún problema, entonces nos estamos viendo más rato. Gracias, adiós.

Colgó y se devolvió en silencio al desayuno que Misaki le había dejado preparado. El muchacho lo miró atentamente por un rato esperando a que le dijera algo hasta ponerlo incómodo.

- ¿Qué tanto miras, Takahashi? –preguntó evidentemente molesto.

- ¿Eh? No, nada en especial, yo sólo... -hizo una pausa preguntándose si estaría bien ponerse curioso- me preguntaba por qué había solicitado unos papeles de bienes raíces.

Hiroki lo miró severamente, casi regañándolo con la mirada por preguntar. Luego suspiró bajando su taza aún con café.

- Necesito arrendar un departamento más grande, ya casi no tengo espacio para mis libros gracias a que cierta persona –lo miró descaradamente dándose a entender- se apoderó de una de mis habitaciones –Misaki bajó la cabeza avergonzado tentado a disculparse y preguntarle si prefería que se mudase con su hermano-. Ah, pero no te preocupes, no te estoy echando, obviamente te mudas conmigo. Ahora que lo pienso... ¿Tienes algo que hacer más tarde? Si quieres me puedes acompañar.

El muchacho levantó entonces su cabeza, bastante sorprendido, y luego la bajó con una sonrisa agradecida, respondiendo a su oferta.

- Gracias, Kamijou-san. Hoy no puedo acompañarlo porque ya quedé con unos amigos, pero si quiere otro día voy.

Hiroki simplemente asintió sin hacerle problema o ponerle mala cara al muchacho.

El día siguió con cada uno realizando sus respectivas actividades. Misaki había salido con sus amigos a un goukon* asique estuvo casi todo el día conversando con una muchacha un poco más baja que él y de cabellos castaños. Era una mujer bastante delicada de apariencia y dulce en su forma de expresarse, le encantó, sobre todo porque sólo lo estuvo mirando a él. Siempre quiso una novia y ahora parecía que recién podría tener una, además eso podría ayudarlo a volver a ser heterosexual y dejar de mirar con otros ojos a su profesor y casero.

Después de la velada que pasó volvió feliz al departamento sonriendo como estúpido por tener en su teléfono el número de Maaya, la chica con la que estuvo durante casi toda la salida. Le dijo que le llamara cuando quisiera y eso era lo que planeaba hacer, aunque se preguntaba en su camino de regreso a casa si estaría bien llamarla al día siguiente para salir. Él no conoce de estos "rituales amorosos". Siempre escuchaba a sus amigos que les gustaba esperar que pasara un mes para recién llamar a esa niña que les había llamado la atención y así conseguir tenerla como novia, pero él se preguntaba si estaba bien hacérselo a Maaya también, aunque recién estaba de vacaciones y no tendría una buena excusa para hacerla esperar.

Mientras meditaba eso se acercaba despistadamente a la puerta del departamento de Hiroki. Pero una vez al abrirla, volvió a la realidad escuchando a dos personas conversar animadamente. Se asomó entonces al living encontrándose sentados a la mesa a Hiroki junto a un hombre de cabellos y ojos oscuros, muy bien acompañados de unas cuantas cervezas ya abiertas más las que sostenían en sus manos y bebían entre carcajadas. Pudo notar de inmediato que su casero estaba ebrio.

- Kamijou-san... -pronunció suavemente llamando la atención de ambos hombres.

- Ah, Takahashi, bienvenido –lo saludó siendo seguido por el otro hombre.

- Asique este muchachito es el famoso Takahashi-kun, ¿eh? ¿El que contestó al teléfono, no?

- ¿Famoso?

- Ah, ¡Shinoda-san! –Le gritó al hombre a modo de reproche, luego se dirigió nuevamente a Misaki- Ignóralo, Takahashi, está ebrio y no dice cosas coherentes.

- ¿Yo, ebrio? –Exclamó en una carcajada-, si yo estoy ebrio, no quiero ni pensar cómo estás tú, Kamijou-kun.

Empezaron a discutir sin sentido dejando a Misaki fuera de contexto. No entendía nada, ¿quién diablos era esta persona que conversaba tan alegremente con Hiroki? En todo este tiempo que había estado viviendo con él nunca vio a este hombre y mucho menos escuchó a Hiroki hablar de un tal "Shinoda-san".

"¿Shinoda-san?", repitió en su cabeza recordando de repente la llamada de la mañana. Asique este hombre era Yasuhiro Shinoda, el trabajador de bienes raíces que Hiroki había contactado. Bueno, con eso ya respondía una pregunta, pero el verlo en persona lo desconcertaba más que por teléfono. Era un hombre extraño, se veía mayor que Hiroki pero mucho más jovial. Lo escuchaba hablar tan animadamente y con una gran sonrisa mucho más expresiva que la de su hermano (y, al menos para Misaki, no existía una persona más sonriente que su hermano mayor).

- Mucho gusto, Shinoda-san. Es un placer conocerlo –extendió su mano para estrecharla con una forzada cortesía.

- Un gusto, Takahashi-kun. Kamijou-kun ya me ha hablado de ti –estrechó su mano, sonriente, tomándola de una manera que incomodó inesperadamente al muchacho.

Al terminar el contacto Misaki se quedó tieso, sentía algo tan raro en ese hombre. ¿Qué sería?

- ¿En serio? –Intentó mantener la conversación parado a un lado-, ¿qué cosas dijo de mí, si se puede saber?

- Nada de lo que tengas que preocuparte. Me contó que estaban viviendo juntos por un tiempo y que ahora necesitaba un lugar donde vivir más grande que este con mínimo dos habitaciones más. Dos de ellas para usarlas como dormitorio y el resto como estudio donde pudiera guardar todos sus libros. Aunque insisto, Kamijou-kun –comentó dirigiéndose al mencionado-, deberías dejar de comprar tantos libros. Un día de estos se van a poner en tu contra.

- ¡Deja de llamarme 'Kamijou-kun', ya no soy un muchachito como Takahashi!-exclamó Hiroki.

- ¿Ustedes... -metió cuchara- se conocen de hace mucho?

Ambos se lo quedaron mirándolo mudos, casi preguntando telepáticamente si de verdad quería saberlo. Shinoda fue el primero en emitir algún sonido.

- Nos conocimos por mera casualidad cuando Kamijou-kun aún era un estudiante universitario. Pero hace tiempo no nos contactábamos... ¡Oye! ¡No te terminé de contar! –cortó el tema de inmediato- Kamijou-kun me pidió que mejor suspendiéramos la salida a mirar departamentos de hoy para poder programar contigo un día y así nos acompañes ya que ese lugar ya no será netamente suyo porque ahora viven juntos –Misaki simplemente asintió mirando de reojo a Hiroki-. Bueno, nosotros ya nos pusimos al día con nuestros asuntos, ¿no Kamijou-kun? Es hora de que me vaya, después nos pondremos de acuerdo con el día para ver las casas. ¿Me llevas hasta la puerta, Takahashi-kun? –sonrió tomándolo por el hombro y despidiéndose con la mano de un Hiroki semi adormilado en su silla.

El muchacho, incómodo con el contacto, accedió y lo despidió en la puerta, pero no sin antes recibir como advertencia las siguientes palabras.

- Takahashi-kun, antes de que lo olvide. Te recomiendo que dejes a Kamijou-kun tranquilo por mientras, está ebrio y en ese estado es capaz de "atacar", por decirlo de alguna manera, a quien tenga cerca.

- No se preocupe por eso, Shinoda-san –respondió sintiendo algo sospechoso en esas palabras y sonrisa del hombre-, ya lo he visto ebrio y no he tenido problemas con él.

- Oh... ya veo. Entonces, te deseo mucha suerte esta noche, Takahashi-kun. Nos veremos pronto.

Y con eso se fue, desapareciendo en el ascensor. Misaki, en cuanto lo perdió de vista, cerró la puerta de un portazo, molesto.

"¿Quién se cree ese hombre? Ni lo conozco y ya empieza a darme clases de cómo tratar con mi profesor y casero. Él no sabe que ya estoy acostumbrado a su carácter. Además, ¿a qué se refería con eso de "atacar"? ¿Qué acaso no puede ser más claro? Ya he visto a Kamijou-san ebrio, eso ya no es historia nueva para mí. Nos embriagamos los dos y casi nos besamos-", se detuvo de súbito en sus pensamientos. Se volteó a mirar a Hiroki con los ojos abiertos de manera exagerada. Éste simplemente dormitaba sobre la mesa murmurando incoherencias. Pausadamente se le acercó fijando la mirada en su rostro con una mano nerviosa tapando sus labios que formaban una mueca de pánico. "No... no puede ser... ¿Será acaso que...?", no se atrevió siquiera a terminar esa frase.

Se sentó al lado de Hiroki y zamarreándolo suavemente le preguntó.

- ¡Kamijou-san! ¡Kamijou-san! Por favor, dígame qué tipo de relación tiene con ese hombre.

El llamado levantó suavemente la cabeza intentando enfocar la vista en Misaki.

- ¿Con Shinoda-san? Fuimos sex-friends, ¿por qué preguntas? –dijo ingenuamente.

Esas palabras y la calma de Hiroki hicieron que Misaki terminara pálido. Nunca se habría imaginado a su profesor con un sex-friend –en realidad a nadie-, el sólo pensarlo lo abrumaba en extremo y ni siquiera entendía bien el porqué, o más bien no quería entender.

De súbito se levantó dispuesto a encerrarse en su habitación, pero Hiroki lo detuvo tomándole la mano.

- Takahashi, ayúdame a acostarme –ordenó levantándose del asiento y apoyándose en el muchacho-, llévame a mi habitación.

El muchacho ya lo tenía encima, no podía negarse aunque quisiera. Pasando uno de sus brazos detrás de su cuello y sujetándolo por la cintura lo llevó a su habitación arrojándolo a su cama. Hiroki simplemente gimió perezoso. Cuando Misaki volvió a intentar escaparse Hiroki lo volvió a retener, pero esta vez lo abrazó pasando sus manos por su cintura.

- Takahashi... -susurró en su oído- ¿por qué estás tan nervioso? ¿Acaso me estás escondiendo algo?

- Kamijou-san, suélteme por favor. Estoy cansado y quiero irme a mi habitación –respondió cortante.

- Takahashi... -llamó con seriedad en su ebria voz- hueles a perfume de mujer. ¿Qué estuviste haciendo con tus amigos?

Metió su nariz en el cuello del muchacho inhalando el aroma que Maaya había dejado impregnado después de haber permanecido abrazados por un buen rato. Su aliento escapaba de sus labios, haciéndole cosquillas, y lo atraía de a poco a la cama. Aparte de estar "oliéndolo", Hiroki no hizo más; separó sus labios y los pegó a la piel de Misaki, pero aun así no intentó ni besarlo, morderlo o lamerlo. Nada, sólo dejaba a su etílico aliento escapar.

- Veo que ya superaste a Akihiko, ¿no? –comentó con burla.

- ¡Suélteme, borracho! –se sacudió y alejó de él, corriendo hasta su habitación y encerrándose. Lentamente cayó al suelo impactado.

¿Qué acababa de suceder? La última vez que vio a Hiroki borracho sólo lo había visto hablando sin secretos y con el cuerpo flojo, ¿por qué ahora estaba así de cariñoso? ¿Habrá sido el alcohol? ¿Tomó más que la última vez? ¿Hizo eso mismo con Shinoda?

Un torbellino de preguntas se desplegó en su mente mientras intentaba calmarse. No se había dado cuenta que estaba sonrojado como un tomate hasta que se tocó el rostro para calmarse y sentirlo arder.

"¿Lo habrá hecho con Shinoda-san mientras no estaba? ¿Lo hicieron? ¿Ellos tuvieron... sexo? ¿Ya lo habían hecho antes, no? No hay nada que los detenga para hacerlo ahora, ¿pero no estaba enamorado de Usami-san? ¿Cómo puedes tener un sex-friend mientras amas a otra persona? No es lógico, ¡no lo es! ¿O tal vez si?"

Se quedó ahí sentado mirando el vacío y procesando lo sucedido. Su cuerpo se había calentado con el contacto de su casero y su mente se llenó de pensamientos movidos por los celos, pero él insistió en ignorar el motivo de ello. Tomó su teléfono y tecleó rápidamente recibiendo cinco minutos después un mensaje. Lo leyó y suspirando se intentó relajar. ¿Qué le importaba lo que hiciera Hiroki en su vida sexual? ¡Nada! No le importa, no es asunto suyo. Sobre todo porque al día siguiente tendría una cita con Maaya. Adiós al hacerse de rogar, él necesita a alguien ahora y si todo resultaba bien, ese alguien sería Maaya.

Suspiró entonces mirando el cielo de su habitación. Esperaba que con esto, todos esos pensamientos y sentimientos tan... desesperantes se fueran de una vez y lo dejaran tranquilo.

La mañana siguiente llegó tranquila en apariencia, pero para Misaki se sentía igual a la que vino de la fiesta de fin de semestre que tuvo con Hiroki. Mientras él se moría de nervios y vergüenza, su profesor dormía tranquilo en su habitación. Como todas las mañanas preparó el desayuno, no quería toparse con Hiroki, pero para su mala suerte no tenía cómo escaparse hasta las tres de la tarde y sólo porque a esa hora había quedado de juntarse con Maaya en la salida del metro Shinjuku. Tendría que ser paciente y actuar casi como si nada hubiese sucedido… otra vez.

"Otra vez...", repitió dentro de su cabeza. "Malditas borracheras de Kamijou-san, siempre trayéndome problemas, asustándome, desesperándome, poniendo ansioso ¡y gruñón! ¡Aish! ¿Cómo es posible que esté de este humor tan temprano en la mañana?, me parece ridículo..." se quejaba mirando el vacío a través de la ventana con su taza de chocolate caliente entre sus manos. Tomaba un sorbo y suspiraba, tomaba otro sorbo y volvía a suspirar.

Él sólo sabía que estaba bebiendo de su taza, pero ignoraba por completo sus suspiros y sólo una tibia sensación recorrer su espalda de hombro a hombro lo hizo reaccionar.

- Bueno días, Takahashi... -saludaba Hiroki bostezando camino a la cocina.

- ¡Buenos días, Kamijou-san! –chilló tartamudeando casi botando la taza.

Hiroki se devolvió en breve a la mesa del comedor con un café y medio sándwich.

- ¿Qué te sucede, por qué tan nervioso? –preguntó notando la incomodidad del muchacho.

- Por nada... -mantuvo la vista en la ventana guardando silencio, Hiroki simplemente se puso a comer.

Pasaron unos minutos en silencio hasta que Hiroki volvió a hablar.

- Hablé con Shinoda-san ayer –le dijo-, y le pedí que suspendiéramos el recorrido para poder hacerlo contigo.

- Oh, sí, algo me contaron anoche –dijo sin mirarlo.

- ¿Anoche? ¿A qué hora llegaste anoche?

- Pasadas las nueve. ¿No me diga que otra vez no recuerda nada? –Preguntó mirándolo seriamente esperando una respuesta que demoró mucho para su gusto-. Debería dejar de tomar tanto...

- No tomé tanto que yo recuerde.

- "Que usted recuerde" –recalcó con un suspiro.

- ¿Qué, acaso hice algo raro? Déjate de rodeos y dímelo a la cara de una vez –le gritó alterado.

- Kamijou-san... –lo llamó preocupado- Si le digo que no hizo nada le estaría mintiendo, pero sé que si le digo lo que sucedió anoche usted se avergonzará y arrojará sus cosas por todos lados.

- ¡Eso no es...! –Iba a negarlo, pero se detuvo a tiempo reconociendo para sí que era cierto- Bueno, no me cuentes nada. Sólo te digo que quiero que propongas una fecha para ir a mirar departamentos juntos.

- Claro, estaré pensando en una –dijo sonriendo y esperando ansiosamente que la mañana avanzara rápido.

Pasaron las horas, entonces lentas, con el muchacho limpiando el lugar, aspirando y sacudiendo, mientras Hiroki leía plácidamente su libro. Como siempre, prepararon juntos el almuerzo y justo después de limpiar los platos, el menor salió.

- Me voy a juntar con una amiga, hasta más tarde –dijo cerrando la puerta detrás de sí sin esperar la respuesta de Hiroki, aún le sobraba una media hora antes de la hora acordada, pero no podía estar con Hiroki más tiempo...

(...)


A/N: Sí, eso es todo por ahora. Sé que dije por facebook que iba a subirlo el viernes, pero entre que lo olvidé y quería dormir no pude hacerlo, ahora lo subo más porque lo prometí que nada porque quiero mantenerme actualizando entre el 20-25 de cada x meses.

Espero que lo que les traigo merezca un review y si quieren me dicen que opinan de Shinoda-san ^^ Como es un personaje de una breve historia me es difícil hacerme una buena idea de él asique cualquier idea, sugerencia es bien aceptada.

Hasta algún futuro u otro fic ^^, byebye...