Capítulo 2

Patio de la escuela

POV de Chris

"Ahora que me acuerdo, antes de caer en este agujero, traía mi bolso..." Mientras digo esto, empiezo a busca. "¿Dónde fue a parar?"Al cabo de un rato de búsqueda, con su dotación correspondiente de insultos, logre encontrarlo.

Procedo a revisar, por si acaso, que todas mis cosas estén dentro. "Haber... dos cambios de ropa de calle, mi uniforme diario y el de Educación física, mis libros, un jabón, pasta y cepillo de dientes, peine, cartera -aunque dudo que sirva aquí mi dinero-, Caja con pastillas de menta, cargador solar, una batería extra para el celular..." tras decir esto último. "¡Rayos! Mi celular, espero que todavía este donde cayó y que siga funcionando."

Me encamino de regreso para buscarlo.

"Aquí esta. Espero que siga funcionando." Lo enciendo para ver si no sufrió daño. "Parece que está bien." Dejo escapar un suspiro de alivio al ver que todas sus funciones respondían correctamente. "Lo he dicho antes, este celular aunque sea anticuado, resistiría hasta una bomba atómica."

Empiezo a enumerar mentalmente todo lo que a resistido.

"Y pensar que ha sobrevivido a caídas, a Hibiki, a sentones, a Hibiki, a caídas en el agua, a Hibiki, a explosiones, a Hibiki, a convertirse en proyectil, a Hibiki, al boken de Tsubasa, a Hibiki, la cabeza del mocoso de hace rato… ¿ya mencione a Hibiki?"

"Buenas noches." Estaba tan absorta en mis pensamientos, que no oí cuando esta chica se paró detrás mí.

"¡Kyaaaaa!" Del susto grite y termine cayendo de bruces al suelo.. "$%&·%&/·· ¡no me asustes! ¡Casi me da algo!"

"¡L-lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento!" Empezó a hacer varias reverencias rápidas a modo de disculpa. "¡No era mi intención!"

"Oye, oye. No te disculpes..." Digo para tranquilizarla. "Fue en parte mi culpa por estar distraída... Soy Chris... Yukine Chris, pero llámame Chris."

"Me llamo Siesta. ¿Puedo saber que estabas haciendo?"

"Estaba buscando mi bolso y comprobando si funciona mi celular."

"¿Celular?"

"Haz de cuenta que no dije nada." Suspiro. "Sería bastante tedioso explicarlo."

"..."

"Por cierto, ¿qué haces aquí?... Bueno aparte de asustarme."

"Hace rato oí alboroto, y fui a ver que sucedía... Fue cuando te vi, golpear a ese chico noble."

"Bueno... sobre eso..." Desvió la mirada, avergonzada, y me rasco la nuca. "Yo..."

"¡Fue simplemente genial!"

"Creo que me perdí, ¿Qué fue lo que dijiste?" "¿Oí mal o ella me acaba de felicitar por eso?"

"¡Que lo que hiciste fue genial!" Contesto mucho más emocionada que antes. "¡Cuánto hemos deseado que alguien pusiera en su lugar a esos niños pomposos!"

"No exageres. Lo único que hice fue dejar las cosas en su lugar."

"No exagero." Se pone seria ante lo que dije. "Si supieras... Todo lo que tenemos que soportar a diario ¿y para qué? Para que ni siquiera digan gracias."

"Entiendo a qué te refieres. No llevo más de 24 horas y ya siento que quiero estrangularlos." Contesto con toda sinceridad.

-GRRRR-

Me sonrojo cuando mi estómago gruñe recordándome que no he comido nada en lo que va del día.

"Perdón, pero no he comido nada, ¿sabes dónde podría comer algo?" Pregunto muriéndome del hambre, y de la vergüenza (¬¬U).

"¡Claro!" Me agarra del brazo y me conduce a quien sabe dónde. "Te llevare a la cocina y te presentare a mis compañeros."

"Oye... pero más despacio." De repente me hizo recordar a Hibiki.

Cocina de la academia.

"Asombroso." Ese fue mateu, el jefe de los cocineros, sorprendido, después de que siesta les contó a todo el personal lo que vio (corregido y aumentado claro esta). "Debes ser bastante fuerte a pesar de tu apariencia."

"Eso no fue gran cosa..." En realidad, me incomoda que hagan demasiado escándalo por eso. "¿No podríamos hablar de otra cosa?"

"Como se esperaba de nuestro puño. Fuerte, hermosa y humilde."

"Mientras no me pongas una veladora." Murmuro.

"¿Que?" preguntaron varios de los que se encontraban en la cocina al oírme murmurar.

"Solo que me están sobrevalorando demasiado."

"Pues, ninguno de nuestros se atrevería a levantar su puño contra un noble por temor a las represalias." Contesto siesta. "Pero tu lo hiciste sin temor alguno y ganaste."

"Miren algo que he aprendido es..." Contesto ya fastidiada. "Que si uno no se da a respetar, los demás se aprovecharan."

Se quedan callados, pensativos. Tomo esto como señal para empezar a comer lo que me sirvieron.

"Esto esta muy bueno." Es lo que pasa por mi cabeza tras sentir como mis pupilas gustativas se iban al cielo. "Esto es muy bueno. ¿Y dices que son sobras de lo que dan a los mocosos?"

Tras decir esto, sigo comiendo con avidez.

"¿Verdad que si?" Contesta siesta. "Mateu es capaz de crear maravillas culinarias, incluso, con los ingredientes más mediocres."

"Pues entonces me quito el sombrero ante usted... Bueno... si tuviera sombrero." No suelo mostrar admiración ante otros, pero de veras, se lo ganó a pulso.

"Es bueno saber que te gusta. Y pensar que los que estamos en la cocina nos matamos para alimentar a esos mocosos y todavía se ponen a quejarse." Empiezo a simpatizar con ellos.

"Vamos. No debería llorar por esos mocosos ingratos." Me acerco y lo abrazo. "Te diré esto, si tuviera que escoger entre ustedes y la mocosa que me invoco, los escogería a ustedes."

Parpadeo por lo que dije, ya que, me di cuenta de que hable de más.

"B-b-bueno, u-ustedes me han tratado mucho mejor que la mocosa que me invoco y que dice ser 'noble'."

"No te preocupes. Si alguna vez necesitas comer algo sin ser molestada no dudes en venir." Mateu dice esto, al mismo tiempo, que me da un abrazo de oso.

"A-aire." Fue lo que con trabajo salió de mi boca, pues el abrazo fue suficientemente fuerte para dejarme sin aire. "Me doy. Me doy. Me doy."

"Perdon." Dice apenado. "No era mi intención lastimarte."

"Nota mental: evitar los abrazos de Mateu." Pienso mientras estoy recuperarme del abrazo.

"No te mortifiques he sobrevivido a las muestras de afecto de Hibiki."

"¿Quien es Hibiki?" Esta vez es Joseph, uno de los cocineros, el que pregunta.

"Se podría decir, que es una amiga, aunque exagera." Al decir esto, me viene a la mente imágenes de las tantas veces en que me abraza sin avisar. "Prefiero pelear con noises que las muestras exageradas de afecto de Hibiki."

Me siento de nuevo a comer y trato de seguir con la conversación.

"Perdona que son Nose... Nois... Noises." Pregunta una criada de ojos castaños, pelo del mismo color que le llega hasta la mitad de la espalda y con lentes. Calculo que de 25 años. "Nunca habíamos oído de esas cosas."

"Este... Perdone..."

"Constance, Jefa del personal." Se presento a si mismo. "Es un gusto conocerte."

"Igualmente." La saludo estrechándole la mano. "En cuanto a tu pregunta. Son seres o monstruos como quieran verlo, que atacan y matan a humanos combinándolos en carbón al tocarlos."

"..."

"No tienen que preocuparse por encontrase con uno de esos 'monstruos', ya que, solo existen en mi mundo."

"¿En tu mundo? ¿No querrás decir de tu pueblo o ciudad?" Pregunto Mateu.

"Es logico que no me vayan a creer si les digo que no soy de este mundo, y tal vez, de este universo."

"Nos podrias explicar, y si se puede, demostrar el por que crees que vienes de otro mundo." Constance pidio al darse cuenta de las caras perplejas de sus compañeros.

Meto la mano al bolsillo de mi falda para sacar mi celular.

"Creo que con esto puedo probarles que no soy de aquí." Navego entre las opciones y escojo una canción para reproducir. "Ya que dudo que exista algo como mi celular. Además de que en mi mundo solo existe una luna."

N/A: Aunque sugiero que pongan "Arrietty's Song" de Cecile Corbel. Cualquiera con este genero sirve para el caso.

"...Pero haces eso... traer contigo toda una banda para tocar... Por cierto me llamo Marthe."

"Este apara-tito solo lo hay en mi mundo." Empiezo a explicar, mientras dejo mi celular sobre la mesa reproduciendo la canción, para así calmarlos un poco. "Su principal función es permitirnos comunicarnos con otras personas, que tengan uno similar, ya sea hablando a través de el o enviando mensajes escritos breves, casi como si fueran cartas."

"..."

"Ademas de eso; dependiendo de lo sofisticado que sea el celular, traerá como extra, la capacidad de poder grabar sonidos o conversaciones, reproducir música -como ahora mismo- que traiga almacenada, acceder a una basta cantidad información que se encuentra en la red de mi mundo, etc."

"Cuesta trabajo creerlo..." Siesta es la primera en salir de asombro y hablar. "Pero aquí tenemos la prueba..." Termina diciendo señalando a mi celular.

"Este... Si quieren... les puedo contar un poco más sobre mi mundo." Propongo a todos, con el objetivo de conocerlos, y tal ves hacer algunos amigos que no tengan que ver con los Noises. "Pero... ¿por que no mejor se sientan y cenan conmigo? Para que hablemos más a gustos."

Con esto una larga y alegre charla, amenizada por la lista de reproducción de mi celular, empezó y se alargo por cerca de 3 horas. Hasta que empece a sentir sueño por los acontecimientos del día y lo tarde que era.

"Bueno chicos tengo que irme a dormir..." Fue entonces que recordé mi situación. "Rayos."

"¿Qué pasa?" Marthe pregunto.

"Recordé que no tengo donde dormir. Y ni hablar de regresar con la mocosa engreída."

"Si quieres puedes dormir en una de las habitaciones de servidumbre." Constance ofreció al oírme.

"N-no puedo aceptar. Siento que estoy abusando de su amabilidad."

"Que tal esto." Siesta tomo turno en la discusión. "¿Por qué no nos ayudas en nuestro trabajo? Así sirve que te ganas tu hospedaje y tal vez un poco de dinero para ti."

"No es mala idea." Pienso. "Entonces acepto la proposición."

"Pues entonces, mañana temprano hablaremos con el director, para que te nos puedas unir como compañera de trabajo." Constance dijo ante mi respuesta.

Y de este modo, mi vida en este mundo empezaría.

Mañana siguiente. Comedor de la escuela.

POV de Louise.

"¿Y dónde se fue a meter?" Es el pensamiento que ocupa mi mente. "No puedo creer todo lo que paso ayer. Se supone que es mi familiar..."

Fastidiada, tomo siento para ver si puedo tener un desayuno tranquilo. Fue entonces que la vi, mientras vestia un traje de sirvienta, mi familiar estaba ayudando a otro sirviente a servir.

"¡Oye! ¿Qué piensas que haces, familiar?" La cuestiono, una vez que estoy cerca, del porque está ayudando a la sirviente.

"Mira mocosa." Se voltea y me da una mirada que me recuerda a Eleanor cuando se enoja. "Déjame recordarte que ayer dije claramente que no soy tu familiar, ni sirviente y ni siquiera tu esclava."

Fue entonces; que recordé lo de anoche, como le dio una paliza a Guirche, y que con eso, me dejo en claro que no seguiría mis órdenes.

"En ese caso; ¿Por qué estas vistiendo ropa de mucama?"

"Como no quiero ser tu 'familiar', decidí unirme al personal de la academia." Contesta encogiéndose de hombros. "Para obtener un trabajo, un lugar para dormir, comida y una paga." Se me queda mirando directo a los ojos. "Que es más de lo que creo que me hubieras dado. ¿O me equivoco?"

"P-pero para conseguir trabajo como personal de la academia debes ser aprobada por el director Osmond. ¿Cómo hiciste para ser aceptada?"

"Fácil; fui con la jefa del personal a ver al director, tras un rato de charla, el dio el visto bueno y ya ves." Lo dijo de tal manera que lo hizo ver fácil.

"Eso significa que tendrás que seguir mis órdenes de todos modo." Veo una posibilidad de tenerla bajo control. "Ya que un sirviente debe seguir las ordenes de su amo."

"Ahí te equivocas; como sirviente seguiré las ordenes que estén dentro de las funciones de mi puesto o que mis jefes, los cuales serían el director Osmond y la jefa del personal, autorice." Me contesta haciéndome ver la falla de mi razonamiento.

"Uhk" Es lo único que logra salir por mi boca tras lo que dijo.

"Si no se te ofrece nada más, me retiro." Hizo una breve reverencia y empezó a alejarse. "Por cierto el director quiere hablar contigo después de clases."

"Que bien. Como si no fuera suficiente..." Pienso temiendo lo peor. "Esto no podría ser peor."

"Vaya, vaya que tenemos aquí." Como si la cosas no estuvieran ya mal. "Como se esperaría de 'Zero'."

"¿Qué quieres Zerbst? ¿No ves que estoy ocupada?" Lo que menos quería, era que 'ella' se entrometiera.

"No te enojes querida. Solo tenía curiosidad por saber por qué tu familiar estaba vistiendo ropa de sirvienta." Lo que menos quería acaba de suceder. "Pero por lo que veo, como se esperaba de 'Zero' Louise, no puedes ni controlar a tu familiar."

En este momento quería poder hacerle lo mismo que hizo mi familiar a Guirche.

"Por lo visto, los supuestos nobles de aquí, son simplemente niños malcriados." Mi familiar se acerco hablando en tono burlón. "Ya que les gusta aprovecharse de los más débiles."

"¿Qué dijiste?" Zerbst voltea a ver. "Vuelve a repetir lo que dijiste."

"Dije, que ustedes solo son niños malcriados, o mocosos en una sola palabra." Contesta de manera tranquila, haciendo que Zerbst se moleste.

"Tienes agallas para ser simplemente una plebeya. Tal vez debería de darte una lección de modales para que aprendas a respetarnos."

"No hay nada que pueda aprender de una zorra que le abre las piernas al primer hombre que le atrae."

A estas alturas; volteo a mi alrededor, me doy cuenta que varios compañeros se congregaron a nuestro alrededor, atraídos por el alboroto de la discusión.

"¿Cómo te atreves?" Zerbst se ve claramente enojada por lo que dicho anteriormente.

"La verdad duele. ¿No?..." Voltea a su alrededor y se da cuenta de todos los que se reunieron atraidos por el alboroto. "Sinceramente; su comportamiento deja que desear..." Se cruza de brazos y cierra los ojos en pose pensativa. "Bueno... Volviendo a la cuestion que inicio esto... Solo te aprovechas de ella por que sabes que no puede hacerte nada."

"¿Por que la defiendes? ¿No se supone que no deseas ser su familiar?"

"Eso no significa que me quede de brazos cruzados, mientras un bravucón como tú abusa de alguien que no se puede defender."

"Si no fuera porque soy tan compasiva te daría una lección." Me doy cuenta de que a estas alturas Zerbst esta reprimiendo su enojo. Pues me observo como aprieta sus puños, hasta el punto, de que sus nudillos estan blancos.

"Para mi que tienes miedo de perder y ser humillada ante una supuesta 'Plebeya'."

"Maldita..." Decir que Zerbst estaba enojada era como decir que la lava de un volcán esta tibia. "¡Tu deseo de pelar conmigo se cumplio! ¡Nos vemos en media hora en el patio de la escuela!"

"Como gustes. Estoy mas que dispuesta para patearte el trasero."

Y se aleja tranquilamente a terminar con lo que estaba haciendo antes.

Tras salir de mi shock ante lo que paso, la alcanzo para discutir con ella.

"¡¿Estas loca?!" Le cuestiono ante su imprudencia.

"¿Por defenderte?" Se voltea a verme. "Mira... No iba a quedarme nada mas observando como abusaba de ti. aunque fuera verbalmente."

"¿Pero acaso no sabes que ella es una maga triangular?"

"¿Acaso no estuviste cuando golpee mago de capirote de ayer?"

"Si, pero una cosa es golpear a Guirche y otra es meterse en una pelea con Zerbts."

"Mira..." Veo como una cara de hastío se forma. "Sabes algo... Dejemos-lo aquí... Nos vemos después."

"Pero familiar..." Iba continuar tratando de convencerla pero me interrumpe levantando la mano en señal de que me detenga.

"Antes que nada. Tengo un nombre, y es Chris. ¿Entendido mocosa?" Se da la vuelta y se aleja.

30 minutos después en el patio de la escuela

Varias sirvientas y yo estamos tratando de hacer desistir a mi fam-digo Chris de pelear.

"La señorita Vallière tiene razón." La sirvienta llamada Marthe dice, también alarmada por la situación. "Por favor no pelees."

"Si... No tienes que demostrar nada a nadie... Así que por favor no pelees." Otra de las criadas imploro, siesta creo que se llama.

A pesar de las suplicas, Chris permanecía parada en medio del patio, con los ojos cerrados, sin hacernos caso. Esperando a que llegara Zerbst para poder iniciar la pelea.

"Bueno; estoy aquí como acordamos." Era Zerbst que arrivaba al patio, acompañada de Tabitha a su lado. "Es bueno ver que no saliste corriendo con la cola entre las piernas."

"Como se fuera a huir de una zorra como tú." Dijo abriendo los ojos y estirándose. "Pero creo que ya es hora de patearte el trasero."

"Te voy a enseñar a respetar." Zerbst gruño, claramente irritada. "Pero no te preocupes seré cuidadosa de no lastimarte demasiado."

"¿Ya terminaste de hablar zorra?" Contesto claramente fastidiada. "¿O piensas matarme del aburrimiento?"

"Si serás..." Antes de que hiciera algo, fue detenida por Tabitha.

"Tranquila." Dijo tratando de calmarla.

"Chris sé que no te agradan los nobles, tanto como a mí, pero por favor para." Se acerca una de las criadas, tratando, por ultima ves de hacer desistir a Chris. "Nadie te podrá culpar de no querer pelear contra ella."

"No te preocupes siesta," Dijo sin mostrarse nerviosa. "Después de haber pasado por lo que he vivido esto no es nada. Ahora, vete y llévate a la mocosa de aquí."

Estaba a punto regañarla cuando la criada me trepo a su hombro, como si de un costal fuera, para alejarnos junto que las demás criadas a una distancia segura.

"Pues empecemos con esto..." Vi a Kirche señalar a Chris. "Y no aplacemos lo inevitable."

"En eso estoy de acuerdo contigo." Contesto Chris.

Killter Ichaival Tron

Chris, tras pronunciar estas palabras, que parecían más un canto que un conjuro, empezó a sufrir una especie de transformación.

Sus ropas que traía fueron sustituidas por un traje ceñido de color rojo carmesí con partes negras y blancas. En sus piernas viste un par de calcetas blancas y unos zapatos rojos.

Por su parte; sus brazos llevan unos guantes de color oscuro, que cubren desde sus manos hasta casi llegar a sus hombros. Sobre estos tiene guanteletes, codales y Guardabrazos de mismo tono de rojo predominante.

De la parte de atrás, a la altura de su cintura, sobre salían dos pares de unas apéndices metálicas, dos de ellas son de color blanco con rojo y negro, y asemejan a una pequeñas alas. Mientras las otras dos; que van de la parte de atrás al frente casi uniéndose, son de color blancas por la parte externa, y por la interna son rojas.

Y por último; sobre su cabeza, una especie de diadema con orejeras de color rojo, principalmente, y detalles oscuros.

"¡Ok, zorra! ¡Prepárate que mami ya llego!"

Tras agitar sus manos aparecieron dos ballestas. Que en lugar de tener flechas comunes, tenían unas hechas de energía de color rojo brillante.

Fue entonces que el infierno se desato.