Tony servía cereal en un plato hondo de porcelana, Peter jugaba con dos ponys distintos en la barra de granito negro de la cocina, la mirada del ingeniero estaba clavada en su Starkphone, el sonido audible de varios papeles cayendo sobre la barra lo hizo desconcentrarse, levantó su mirada castaña rodeada de notables ojeras. Eran diversos folletos de escuelas distintas, Tony lo atravesó con la mirada y Peter se acercó curioso a los folletos.
"¿Qué son?"
"Son probables escuelas a las que podrías ir" Steve dijo con una sonrisa sincera y Tony rechinó los dientes.
"No le hagas caso, papá ha estado algo delirante e insoportable estos días" Stark dijo molesto y tomó el montón de papeles con coraje, caminó hasta la basura.
"Tony debe pasar tarde o temprano y lo sabes"
"¡Yo quiero ir a la escuela!" Peter exclamó exigente, sus ojos azules fijos en Tony, Stark torció los ojos aún más molesto, caminó hasta Steve tomándolo agresivamente del brazo, el Capitán coopero y camino con él hasta llegar a la habitación más cercana, era el estudio de Steve, varios cuadros tapizando el muro y el olor a óleo era penetrante, Tony gruñó.
"¿Eres idiota acaso?" El billonario destellaba enojo y Steve permanecía firme con los brazos cruzados.
"Creo que si nos hablamos con respeto llegaremos a algo"
Tony gritó y golpeo fuertemente la mesa de trabajo de Steve.
"No entiendes el peligro al cual lo exponemos"
"Creo que más bien tú no entiendes que es necesario hacerlo"
"¿Necesario? ¿Para quién? ¿Para ti?" El hombre castaño de notables arrugas gritó entre dientes, Steve se mordía el labio intentando permanecer firme, entre más contemplaba como se humedecían los ojos vibrantes de su esposo, más inclinado a ceder se sentía.
"Para él, para Peter. Lo sabes" dijo molesto y Tony se mordió el labio.
"Más vale que termines con esto o lo haré yo" El ingeniero lo amenazó de una manera tajante, sus ojos flameaban y sus cejas espesas le añadían una ferocidad a su mirada que inclusive lo hizo temblar. Vio cómo su esposo salía del estudio azotando la puerta tras de él, el impulso de ir corriendo tras de él lo comenzaba a enloquecer, caminó hasta la puerta y vio como el pequeño Peter caminaba hacia él.
"Papi está molesto" Peter dijo inocente y Steve soltó una risa burlesca, se acuclilló delante del pequeño.
"Como nunca"
"¿Se pelearon?" Steve pudo percibir la preocupación en la voz quebrada de Peter, sonrió intentando parecer tranquilo.
"No, todo está bien, a veces tenemos pequeñas diferencias"
"Nunca lo había visto tan enojado contigo" Peter dijo sincero y Steve sintió el amargo sabor de la culpa inundar su boca.
"Sí, tal vez cometí un error" Steve dijo con la mirada clavada en el piso y Peter le dio un abrazo.
"No pasa nada, solo cómprale algo lindo y pide perdón" La manera tan natural e inocente del pequeño al reaccionar lanzó una oleada cálida por el pecho de Steve, sonrió sincero y ladeo la cabeza, cada que observaba más detenidamente los ojos de Peter se convencía que eran idénticos a los de él, pero eso era imposible, porque… Peter había sido adoptado. No le constaba, sin embargo ¿Qué otra explicación había? Debía investigar eso.
"¿Me acompañarías?" Steve pregunto aun con la sonrisa sincera en el rostro y Peter asintió serio, como si de una misión secreta y sustancial se tratara.
Steve decidió no avisarle a Tony y hacer que fuese una sorpresa, obviamente sabía que Stark los contemplaba desde las diversas cámaras de seguridad que últimamente se había dado cuenta que abundaban en toda la mansión.
Tomó el mismo carro azul viejo que había adoptado como suyo y salió con Peter hasta el pequeño pueblo colinas abajo, estuvieron caminando entre las calles folclóricas del sitio, el pequeño observaba distintos objetos sin embargo ninguno parecía convencerlo realmente, después de una malteada y más de una hora caminando la puesta de sol comenzaba.
"¿Peter te gustaría ir a la playa a ver la puesta de sol?" Steve preguntó esperando que el pequeño dijera que sí, el niño sonrió asintiendo.
"Creo que ya sé que regalarle a papi" Tomó de la mano a Steve arrastrándolo cariñosamente por la calle, caminaron cerca de 5 minutos cuando el niño se paró delante de una tienda de mascotas, Steve lo miró perplejo.
"¿Recuerdas que quería un gato y tú no querías?" preguntó y Steve asintió, porque obviamente no lo recordaba pero sabía que debía ir con la corriente de la época.
"Elige uno" dijo naturalmente intentando no acercarse a las jaulas, sentía un temor inexplicable por los gatos.
"¡El negro!" El niño dijo emocionado y caminó hasta la jaula donde estaba, Steve cerró los ojos, mierda, para colmo gato negro.
Después de adquirir el animal y comprarle una cama, una caja de arena, una bolsa de arena y una jaula, caminaron con el gato hasta la playa, dejando la jaula en la arena, Steve se sentó frente al mar y Peter lo imito, era un momento de silencio donde una paz embriagante embargaba al Capitán, jamás creyó que esta felicidad pudiese ser tan degustable, volteo a ver a Peter y notó como el pequeño niño observaba fijamente a dos niñas que construían castillos de arena a varios metros de ellos.
"¿Son bonitas, no?" Steve dijo con una sonrisa tierna y Peter levantó los hombros en además de indiferencia.
"Son suertudas" dijo en un murmullo y Steve intentó contener cualquier pensamiento negativo y mostrarse abierto para saber más acerca de él.
"¿Por qué?" preguntó amigable y Peter clavó la mirada en la arena, su dedo índice trazando figuras abstractas.
"Son niñas"
"Pero yo soy hombre y también soy suertudo ¿no?" Steve dijo intentando comprenderlo, para su sorpresa el pequeño Peter soltó una risa y volteo a verlo con una mirada demasiado adulta, cargada de estrés y sufrimiento, lo hizo temblar involuntariamente.
"Tú perteneces a tu cuerpo, estás con la persona que amas, y además vives ¿Qué más necesitarías?" preguntó y Steve sintió un aguijonazo en el pecho.
"¿Qué te hace falta a ti?" preguntó y notó como Peter comenzó a titubear, descendió la mirada a la arena.
Steve en ese momento entendió que Peter era infeliz, solamente le faltaba el coraje para decirlo, en ese fragmento de instante donde contempló su mirada idéntica fracturarse se sintió el ser más vil y primitivo por no poder comprenderlo, por limitarlo, las palabras de Tony caían en eco "¿Lo harías infeliz por algo que alguien más dijo?"
No.
No podía soportar ver a Peter tan callado, tan roto… cada día pareciese que aumentara su desconsuelo, cuando lo conoció había sido un niño feliz, ahora no era ni la sombra de aquella sonrisa traviesa. Un retorcijón en el estómago lo hizo morderse el labio intentando no quebrarse enfrente del niño.
"A veces siento que no soy yo" Peter dijo sencillamente y se levantó de la arena, comenzó a caminar por la playa, recogiendo conchas y platicando con tortugas. Steve mantuvo la vista fija en él durante toda la tarde, sin embargo su mente danzaba entre todos los artículos leídos "Más del 50% de niños transgénero cometen suicidio"
Debía terminar estos estúpidos prejuicios sociales y escuchar más a Tony.
Cuando la noche cayó y Peter ya estaba completamente dormido Steve se escabulló con la jaula en mano a la habitación principal, su primera impresión fue completa sorpresa. Todo el suelo estaba lleno de distintas herramientas y manchas de aceite, Tony vestía una camiseta negra y unos jeans, andaba descalzo.
"¿Qué es esto?" Steve preguntó intentando no gritarle.
"Estoy construyendo un robot que pueda ser mi marido y que también me pueda escuchar" dijo con la vista aun fija en lo que construía, Steve exhaló furioso.
"Ya tienes uno de esos" dijo intentando juntar todos los gramos de paciencia que aún conservaba.
"Estaba pensando ¿Qué opinas?" dijo y sujeto en lo alto dos dildos enormes y distintos, por primera vez dirigiéndole la mirada, Steve sintió un vuelco en el estómago y una sonrisa torcida delato su reciente excitación.
Steve aún con la sonrisa en la cara dejo la jaula con el gato en el piso y comenzó a desabrochar su pantalón, sacó su miembro ya erecto, era grande, grueso y finas venas se saltaban.
"Yo te recomendaría este, pero como no puedes tenerlo, entonces elige el derecho" dijo con una ceja alzada señalando el dildo de la derecha, Stark no pudo controlar la dilatación en sus pupilas.
"No es justo" dijo molesto y Steve aun con su erección en la mano levantó los hombros engreído.
"Creo que me iré a la recamara de visitas, suerte con tu proyecto" Dijo y levantó la jaula, su erección expuesta, caminó hasta el cuarto más alejado de la recamara principal, cerró la puerta tras de él.
Apenas pudo Steve acomodar la jaula del gato en la silla y distender la cama cuando escuchó pasos en la duela de madera, soltó una risa audible al contemplar a Tony entrando a la habitación.
"¿Tan poco aguante Stark?" preguntó jugando y el billonario lo fulminó con la mirada.
"Cállate"
"¿Así que solo vienes por esto, no?" dijo jugando deslizando su mano en su erección, la cabeza comenzaba a humedecerse y Tony tuvo que controlar la salivación excesiva en su boca.
"¿Qué quieres escuchar? ¿Qué me has vuelto una puta?" dijo con una sonrisa traviesa, su barba entrecana y sus ojos destellantes, Steve soltó otra risa y caminó hasta Tony, besó suavemente sus labios descendiendo hasta su cuello.
"Pero solo por mí" Steve mordió las palabras en el lóbulo de su oído y Tony soltó un jadeo.
"Peter puede despertarse" dijo algo preocupado y Steve soltó una risita.
"Somos su canción de cuna" dijo burlesco y Tony soltó una risa audible, Steve no podía notarlo, sin embargo estaba cambiando cada vez más, evolucionaba a pasos agigantados sin recordar o siquiera advertir que el regreso a una época retrograda serían su condena.
Aventó a Tony al colchón de plumas de ganso.
"Estaba pensando" Tony rompió el silencio, Steve pasaba su mano delicadamente por el cuerpo desnudo de su esposo, él estaba semi-cubierto en una sábana blanca, levantó la mirada clavándola en sus ojos castaños indicando que tenía su atención, la mano de Tony estaba enterrada entre su cabello rubio.
"Creo que debemos meter a Peter a la escuela" dijo sincero y Steve se detuvo en seco, se apoyó sobre sus hombros recorriéndose en la cama hasta llegar al rostro de Tony.
"No creo que sea tan buena idea, tal vez aún no está listo" Intentó rápido excusarse, la plática que había tenido hoy con Peter habían tambaleado no solo sus principios sino sus verdaderas intenciones de hacerlo cambiar.
"Mira, no me agrada del todo sin embargo estuve pensando en los argumentos que diste y de verdad son muy razonables, además ya encontré una escuela que me agrada y podemos ir el Lunes a conocerla"
"No se me hace buena idea" Steve dijo cortante y Tony se sentó en la cama algo molesto.
"Estuviste semanas jodiendo con la idea y ahora que al fin accedo dices que no ¿Había algo más en la idea de meterlo a la escuela?" Tony era un genio, deducía las cosas en segundos, eso asustaba demasiado a Steve que no solo no era bueno mintiendo, sino que también era completamente transparente para Stark.
Sabía que si le decía la verdadera razón – cambiar las ideas transexuales o "anormales" de Peter – provocaría una guerra intensa con Tony, porque sería el equivalente a no solo engañarlo con la idea de la escuela, sino traicionarlo a él y a Peter, tragó difícilmente.
"No, nada. Solo no quiero obligarte a nada" intentó sonar lo suficientemente convincente.
"No sé por qué no te creo"
"Tú nunca me crees, pero es cierto. Puede que tengas razón, que aún no sea el momento, pero es algo que debemos considerar tarde o temprano" Steve dijo intentando sonar lo suficientemente razonable y flexible, Tony hizo una mueca adorable frunciendo las cejas y torciendo la boca.
"Creo que es el momento"
"¿Estás seguro? Podemos esperar…" Steve dijo intentando sonar casual.
"Lunes a las 8 tenemos la cita"
Mierda.
Otra de las cosas aprendidas en esta época era que cuando Tony Stark decidía algo, no había manera de contradecirlo. Asintió estúpidamente al ver como Tony ya se acomodaba para dormir adueñándose de las sabanas.
"Y por cierto, gracias por Pelusa"
"¿Pelusa?" Steve preguntó desconcertado.
"Sí, Pelusa" Tony dijo señalando hacía el sillón del estar de la recamara, el gato había salido de la jaula y dormía plácidamente sobre la seda marroquí, Steve exhaló molesto. Tony de alguna manera siempre salía ganando, y él de alguna manera que aún no descifraba siempre lo amaba más.
