MORIR POR AMOR VIVIR EN LA MISERIA

CAPITULO 1 !QUE NO ME CASO!

Cuatro años atrás

-No, no pienso casarme y menos con Tania Denali, no la aguanto, es una niña malcriada y una zorra que se ha acostado con la mitad de Nueva York, no soporto que se me acerque y menos se me pasa por la cabeza el casarme con ella.-Hacía tiempo que el volumen de mi voz había subido de tono sobre todo desde que mi padre me había contado sus planes sobre mi supuesto matrimonio.

-Edward, aquí se va hacer lo que yo digo, tenemos negocios con los Denali desde hace muchos años y este compromiso estaba ya hablado desde que erais unos niños, ya se ha firmado el contrato de vuestra boda y ahora ya no se puede dar marcha atrás, deja de ser tan cabezota y de discutir de una vez conmigo-mi padre con su semblante frío como un témpano de hielo se dirigió hacia su mesa bar para prepararse su whisky de importación de ochocientos dólares-a parte ganaremos mucho dinero con este compromiso.

-¿Con quien coño según tú hablaste de este maravilloso compromiso? conmigo creo que no, por que yo me acabo de enterar de toda esta payasada de boda y no he dado mi consentimiento para que se lleve a cabo. Si se me hubiera preguntado en algún momento mi respuesta hubiera sido que no. No pienso casarme con ella ni ahora ni nunca-me senté de nuevo de golpe en el sillón de cuero que tenía mi padre en su despacho mientras no dejaba de mirarle fijamente.

-Edward por favor, se razonable por una vez en tu vida, tu padre tiene razón, este tipo de matrimonios siempre se han realizado en nuestros círculos sociales.- me dijo mi madre la cual no se había pronunciado hasta este mismo momento mientras sujetaba de manera delicada de una de mis manos.

-Nuestros círculos sociales-le dije yo con ironía mientras dirigía mi mirada hacía ella y me reía de manera irónica soltandome de su mano- madre no me calientes la cabeza más de lo que ya la tengo, estamos en el siglo XXI por el amor de Dios, la época medieval acabo hace muchos años.

-Me da igual tu opinión Edward, esto ya esta decidido, si no te casa con Tania vete olvidando de tu herencia. Ya esta todo preparado para que os caséis dentro de seis meses y es mi última palabra.

-Tengo 22 años recién cumplidos y no podéis obligarme a casarme con quien yo no quiero, el tema no acaba aquí por que tu lo digas padre-me levante de donde estaba sentado y cerré la puerta de su despacho con un fuerte golpe que retumbo todos los cristales de la gran mansión de mis padres.

Pero como siempre me equivoque respecto a mis progenitores, después de negarme un millón de veces mi padre no dio su brazo a torcer al igual que yo, me pase meses sin hablar con él por negarse a romper este compromiso y no querer escuchar mi opinión respecto a ello. Casi terminando el tiempo que me había impuesto volvimos a juntarnos pero seguimos con nuestra discusión y como siempre yo salí perdiendo. Gracias a los ruegos y las suplicas de mi madre volví a ceder y al final el compromiso siguió adelante.

En la actualidad

No quería en ese momento ni aún quiero casarme todavía con esa zorra, pero por no decepcionar a mi padre y hacer feliz a mi madre, al final accedí a casarme con Denali. Lo único que pude pedir fue algo de tiempo para intentar conocer un poco a la que sería la futura señora Cullen ya que solo la conocía de un día que había conseguida verla, en la fiesta de compromiso que organizo mi madre y de lo poco que escuchaba hablar de ella a través de las revistas del corazón que milagrosamente aparecían en el despacho de mi trabajo (generosidad de mi madre como siempre por organizar mi vida). De esa manera había conseguido ganar cuatro años más de libertad simulando una relación que nunca hubo entre nosotros y que yo nunca puse de mi parte para que funcionara esperando que ella se cansara y lo rompiera por sus medios, pero nunca lo hizo y el tiempo de espera se había acabado, la fecha fatídica había llegado, mañana tendría que casarme con ella.

Estaba en mi departamento tirado en el sofá lamentándome de mi jodida suerte y pensando que si en ese momento me atropellaba un camión sería el hombre más feliz de la tierra si así consiguiera librarme de la boda, cuando escuche un gran golpe en mi puerta, por la manera de llamar sabia perfectamente quien estaría al otro lado, al principio me pensé el contestar, pero no podía hacerle eso a mi gran amigo, tenía que ser valiente y dar la cara después de días escondido en mi apartamento.

-Vamos Edward abre o tiro la puerta abajo -ese era Emmett mi amigo o mas bien mi hermano ya que prácticamente nos habíamos criado juntos desde que empezamos el instituto juntos en Londres donde me había mandado mis padres para estudiar.

-Déjame en paz Emmett, no tengo ganas de nada, di a todos que he muerto, pero que no lloren por mi ya que al fin he sido liberado de este yugo y soy feliz allí donde estoy-volví a poner mi brazo encima de mis ojos sin moverme de donde estaba esperando que se diera por vencido y me hiciera caso.

-Que poético Edward, tenías que haberte dedicado a eso en vez de a la arquitectura-Dijo con ironía a través de la puerta- tío deja la depresión para después y pasémoslo bien tu última noche de soltería, necesitas salir de ahí y beberte un par de tragos con tus amigos, conseguirás pasarlo bien durante unas horas y olvidarte de tu depresión durante unas horas, vamos Edward déjame entrar, traigo algo conmigo que te hará sentirte mejor.

-¿Traes una pistola para poder morir en paz?, si no la traes sigo diciendo que no, no te dejare entrar a mi casa-se escucho una risa detrás de la puerta haciendo que otra sonrisa apareciera en mi cara.

-Abre y te ayudare a planear un suicidio menos sangriento, pero hablemos como personas civilizadas, por que a mi esto me parece un poco estúpido el tener que hablar contigo a través de una puerta y dejar que todos tus vecinos se enteren de nuestra conversación-me levante de donde estaba tumbado y me senté pero aún no me moví del sofá-acaba de salir tu vecina de al lado y me ha mirado raro, yo creo que se imagina que estoy loco por hablar con una puerta.

-Esta bien pesado-un resoplido de cansancio salio de mi boca y con pesadez me levante del sofá- solo te abro la puerta para que confirmes que aún estoy vivo y no me he cortado las venas aún, pero luego te pierdes y me dejas en paz con mi búsqueda de la mejor manera de suicidarme.

Abrí la puerta para dejarle pasar y como me esperaba estaba muy bien arreglado comparado con lo que yo llevaba puesto en ese momento, un pantalón de chándal y una camiseta de manga corta con el logotipo de una banda de rock, sabia que se había preparado para salir esta noche y celebrar mi última noche de soltería, pero yo estaba harto de esta farsa, lo único que pedía era un milagro o un desastre natural para que la maldita boda se cancelara, solo pensar que me iba a casar mañana con la mujer más frívola de todo este planeta me ponía los pelos de punta y me daban ganas de tirarme desde la azotea.

-Hermano ¿pero todavía estas con esas pintas?-me dijo Emmett mirándome de arriba abajo.

-Te dije que no saldría, pero al parecer no me creíste-me dirigí de nuevo al sofá en el cuál estaba tumbado y volví a coger mi vaso el cual estaba lleno de whisky con hielo que me esperaba encima de mi mesita-¿por que todo el mundo se empeña en planearme la vida y no escucharme cuando yo me niego hacer algo?-me pregunté a mi mismo en voz alta.

-Tranquilo amigo, sabia que te lo estabas tomando mal, pero pensé que te gustaría salir a tomar unas copas con tus amigos antes de que te echen la soga al cuello para ahogar tus penas en alcohol.

-Es una de las cosas que están escritas en mi larga lista de suicidio, beber hasta perder la conciencia y entrar en un coma etílico y que cuando despierte esta pesadilla haya terminado y yo pueda tener mi vida tranquila como la he conocido hasta ahora mismo.

-Edward sal con nosotros y pasémoslo bien esta noche, iremos a la discoteca nueva que han abierto en el centro de la ciudad, olvídate por un rato de todo esto, olvídate de Tania, de tu boda y de tus padres. Aprovecha estas horas que te quedan antes de que tu futura mujer te ate con un collar y no te deje salir a jugar con tus amigos.

-¿Ves? hasta tu mismo me das más motivos para no querer casarme, pero en parte tienes razón, una vez que me case con ella a saber cuando volveré a juntarme con los chicos y contigo-dije mirándole con pesadez-a Tania nunca les habéis gustado, según le ha dicho a mi madre sois una mala influencia para mi y estoy empezando a pensar que tiene razón, por lo contrario no estarías aquí ahora mismo convenciéndome de tener una noche loca antes de cometer el peor error de mi vida.

-Bueno pues regálame el último capricho y déjate corromper una noche mas por tus amigos-dijo mientras alzaba varias veces sus cejas-alcohol, mujeres y felicidad mientras aún te mantengas soltero.

-Dame 20 minutos y estaré listo.

Fui a la habitación y me puse unos pantalones de pinzas de color negro una camisa de seda de color vino, me gustaba arreglarme cuando salía con mis amigos y me gustaba causar buena impresión cuando conocía alguna chica bonita y como decía Emmett hoy intentaría darme mi último capricho conociendo alguna belleza antes de que me atara durante un tiempo a la zorra numero uno de todo Nueva York y estuviera en el dique seco por ese tiempo. Emmett me había comentado que habíamos quedado para cenar primero antes de ir a la famosa discoteca así podríamos primero llenar el estomago antes de hundirnos en el alcohol como yo estaba haciéndolo solo en mi casa, creo que después de todo no era mala idea pasar mis ultimas horas con mis amigos, quizás ellos si me levantaran algo el animo y se me quitaran todas las ideas suicidas que estaban pasando por mi mente minutos antes de que apareciera Emmett.

-Vamos Emmett rompamos esta puta noche haber si con un poco de suerte me pierdo o tengo un accidente que sufra amnesia y me olvide de lo que va a pasar mañana.

-Ese es mi amigo el gran Edward Cullen el conquistador de Nueva York- dijo chocando su mano con la mía.

En quince minutos estábamos en el restaurante mas lujoso de la zona de la quinta avenida junto con mis 4 mejores amigos, Jasper mi gran amigo, confidente y primo por parte de padre, Ben, James quienes también estudiaron conmigo en la facultad de arquitectura de Londres y Emmett, todos vestidos con ropa de diseño de uno de los mejores modistas de todo el mundo ya que podíamos permitírnoslo.

-Al fin!- exclamo Jasper- creí que Emmett nunca conseguiría sacarte de tu apartamento y tendríamos que llamar a los SWAT para ir a por ti.

-De paso haberles dicho que era un asesino en serie y muy peligroso, quizá consiguiera que me pegaran un tiro para poder librarme de mi condena de mañana- le contesté mientras alzaba una de mis cejas.

-Vamos a dejarnos de bromas macabras, hoy es un día para celebrar que nuestro chico de oro mañana a estas horas estará casado con una de las herederas más ricas de Nueva York- Dijo James levantando su copa de vino.

-Te cambio el puesto-dije mientras le fruncía el ceño- tu te casas con ella y ganas todo lo que yo ganaría por este matrimonio tanto lo bueno como lo malo y yo me sacrifico quedándome soltero y con mi vida aburrida de siempre.

-Ni de coña antes me corto las venas que casarme con esa bruja- me contesto él mientras daba un trago a su copa de vino- ahora mismo estoy en mi mejor momento de soltería, millonario, teniendo a la chica que me de la gana en mi cama, sin pegar un palo al agua, hummm... no, definitivamente no cambiaria mi vida por la tuya en este mismo momento.

Todos a la vez soltamos una gran carcajada llamando la atención de los demás clientes del restaurante y la verdad echaría de menos estas bromas con mis amigos sin preocuparnos de nada, viviendo nuestro día a día solo pensando en que gastarnos nuestro dinero, en salir de marcha quemando las noches de Nueva York sin pensar en el mañana.

-Bueno pidamos un buen reserva y algo de comer que ya me muero de hambre- Dijo Emmett.

-Tu siempre tienes hambre no se como te las apañas para no ponerte como un tonel.-dije yo riéndome.

-Algún día te diré mi secreto amigo mío algún día-todos volvimos a estallar en carcajadas mientras un camarero nos tomaba nota de lo que íbamos a tomar para cenar.

Y así comenzó mi noche, mi última noche de soltero antes de entrar en el matadero. A partir de mañana tendría que llevar a mi queridísima esposa (nótese el sarcasmo) a todos los lados como si fuera una garrapata. Solo pensar que saldría de mi casa para asistir a cenas de caridad y demás gilipolleces para fotografiarme para las revistas del corazón me ponía los pelos de punta

Pero así seria mi vida yo sin soportar ni siquiera verla y ella en cambio creyéndose enamorada de mi, algo que me parecía bastante ilógico ya que apenas me había visto en su vida y casi no habíamos hablado. Sabía que solo era una obsesión que tenía hacia una imagen que sus padres le habían vendido desde que habían creado este compromiso con los míos, aunque si hubiera sido verdad que me amaba ¿por que se había acostado con medio Nueva York y no había respetado nuestro compromiso?

Había intentado hablar con ella en innumerables veces pero nunca conseguía localizarla siempre estaba o bien de compras o bien en algún balneario, pensé que si la convencía de que abriera sus ojos y viera que no me amaba de verdad conseguiría romper nuestro compromiso, pero lo único que conseguí es que creyera que la estaba persiguiendo y ella se hacía la difícil para atraer mi atención y me enamoraría de ella, algo que sería imposible al saber lo poco que valoraba la fidelidad de un compromiso como me lo estaba demostrando.

-Edward ¿donde tienes la cabeza? - Me pregunto Ben al verme tan distraído dándome un golpe en el hombro-llevamos un rato hablando contigo y es como si lo hiciéramos con la pared.

-Pensando que milagro podría suceder para que mañana pudiera librarme de este castigo- Respondí yo bajando la mirada a mi plato viendo que apenas le había tocado desde que me lo sirvieron.

-Edward intenta sobre llevarlo lo mejor que puedas, de todas maneras aunque estés casado podrías tener uno que otro desliz, el remordimiento no te atormentará si le pones los cuernos a tu flamante esposa-me dijo James.

-Hombre mirándolo de esa manera este matrimonio no se vería tan mal después de todo -dije yo irónicamente mientras rodaba los ojos-sobre todo si se entera mi padre y me obliga a recompensarla por haberla puesto los cuernos. Si os acordáis es uno de los puntos del contrato pre-matrimonial que tuve que firmar la semana pasada.

-En eso no habíamos caído ninguno-hubo un momento en el que Jasper se quedo mirando a la nada, no sabia por donde iban sus pensamientos hasta que los dijo en voz alta-y cuidado con dejarla embarazada, sabes que pone en el contrato sobre ese punto también.

-¿En serio piensas que en algún momento la voy a tocar?, si se quiere quedar embarazada de mi tendrá que ser del semen que salga de alguna de mis pajas por que a esa no la tocaría ni con un palo, a saber con quien se ha acostado y la clases de enfermedades que podría transmitirme.-dije sintiendo un escalofrío por mi columna.

-Me gustaría ver si sigues pensando de esa manera cuando se ponga delante de ti desnuda, con un pequeño tanguita y enseñándote esos melones tan enormes que casi todo Nueva York parece haber visto ya-dijo Emmett con una carcajada mientras hacía con sus manos el movimiento de unos enormes pechos-Te advierto que no quiero ser tío antes de tiempo aún me queda mucha juventud que vivir antes de que tenga que empezar a cambiar pañales.

-Ni de coña me sentiré alguna vez atraído por ella, aunque se ponga en el pelo una cinta de regalo y merengue en sus enormes tetas. Y más aún después de haber conseguido que se firmara una cláusula en el contrato que si en dos años no se quedaba embarazada podría pedir el divorcio y volver a ser libre como un pajarito-dije yo mientras le daba un trago a mi copa de vino.

-Lo que aún no se como convenciste a tu padre para que ingresara esa cláusula sabiendo como es él y lo que podría perder si eso pasará en algún momento. -me dijo Ben.

Pero yo si me acordaba perfectamente, ese día fue uno de las peores pelea que tuve con mi padre, si hubiera sido por él yo estaría atado a esa arpía toda mi vida, pero gracias a la amenaza de escaparme y romper el compromiso de una, conseguí convencerlo que si en dos años Tania no se quedaba embarazada yo podría separarme de ella. Y por supuesto que lo iba a conseguir, como me llamaba Edward Anthony Cullen que esa no iba a llevar jamás mi simiente en su vientre así me tuviera que hacer la vasectomía y no tener hijos en toda mi vida que esa mujer nunca se quedaría embarazada de mi.

-Al menos conseguí ese acuerdo para mi propio beneficio, ahora solo tengo que intentar conseguir esquivarla durante los dos años que estemos casados y asunto arreglado, pero a la vez no puede notarse mi indeferencia hacia ella delante de la sociedad para que no interfiera en los negocios de mi padre, por que si se entera Aro de mis planes, podría quitar su apoyo en el negocio familiar y estaría metido en otro problema con mi padre si se lleva sus acciones a otra parte- dije yo con cara de preocupación.

-No se como vas a conseguir librarte durante este tiempo de las garras de esa arpía, tendrás que cerrar tu habitación con llave para que no se cuele, jjajajaj, pero al menos sabes que tienes nuestro apoyo en todo este asunto hermano- dijo Emmett dándome unos golpes en la espalda.

-Nunca cambiaras, siempre pensando en la familia antes que en ti. No se cuando aprenderás a ser egoísta y pensar primero en ti- dijo Jasper-¿por que no directamente te negaste hacerlo desde un principio y ahora no estarías metido en este lío?

-Lo hice, pero nadie escucha jamás mi opinión y sinceramente los que si lo hubieran echo murieron hace tiempo. Desde un primer momento tuve a toda la familia en contra y ¿ahora que quieres que haga Jasper? Mi padre desde hace tiempo había echo sus cálculos de su negocio, sobre todo cuando fue obligado a vender el 40 por ciento a la familia Denali, pero se dio cuenta que podría recuperar el cien por cien de lo que pertenece a nuestra familia si yo me casaba con Tania y teníamos un hijo, entonces la empresa volvería a estar en sus manos.

-Lo que yo había dicho, en toda esta historia el que siempre sale perdiendo por culpa de ceder a los caprichos de tus padres eres tú-me respondió mi primo mientras fruncía su entrecejo y bebía de su copa-nunca has sabido decirles que no.

-Bueno dejemos los temas de la familia aún lado ¿donde viviréis tu y la dama de hielo?- Me pregunto Ben con una pequeña sonrisa intentando relajar el tensó ambiente que Jasper y yo habíamos creado.

-En una mansión que le ha regalado Aro a su hija cerca de Central Park y casi a lado de las oficinas de la empresa de mi padre, supuestamente yo seguiría trabajando en la empresa hasta que sea presidente de esta misma y mi padre se jubile.

-¿Y tu apartamento de soltero lo vas a vender o lo vas alquilar...?-Me pregunto Emmett con una chispa de picardía en sus ojos.

-Ni de coña pienso venderlo o alquilarlo. Ese apartamento lo pague yo con mi dinero, es mío y hay se va a quedar hasta que me separe de Tania y pueda volver a vivir en él de nuevo ósea que olvida los planes que te hayas montado-dije con una sonrisa burlona.

Después de terminar nuestra cena entre más risas, champán y bromas a mi costa decidimos que ya era hora de emborracharnos un poco y dejar las depresiones por ahora, ya me vendría una peor mañana cuando me tocara ponerme el traje de novio e ir a mi propio infierno durante dos larguísimos años junto a la mujer de hielo, solo rezaba que se pasaran pronto y volviera a mi rutina que tanto amo.