Adrien daba vueltas en su habitación, la aparición de ese joven misterioso le llenaba de dudas y preocupación ¿Seria amigo o enemigo? ¿Debía confiar en él? Aunque no era secreto para nadie que Chat sentía más celos que dudas en aquel momento. Ese intruso beso la mano de su Lady, la mano que era suya por derecho, la mano que tantas veces beso aunque no siempre correspondido por ella, peor aún Ladybug no negó aquel gesto.

–¡Ahhhhhhhh¡ Maldito verdoso –Soltó su frustración para luego dejarse caer en su cama y suspirar por décima vez en la noche. –Mi Lady…

–¿Podrías dejar de lloriquear? Me interrumpes en mi relación con el Camembert –El pequeño gato llevo el apestoso queso a su boca tragándoselo de una mordida, Adrien solo le veía con un gesto de asco.

–Plagg si no vas a decir nada positivo o de ayuda no hables… No sé cuánto tiempo más durare soportando este olor. – Tapo su nariz hasta que un vago pensamiento vino a su mente que le sobresalto, levanto medio cuerpo para dirigir toda su atención a su amigo volador. – ¿Crees que ese chico sea como nosotros? Ya sabes, como mi Lady y yo. Tal vez sea otro elegido… o tal vez no.

–No lo sé...Iré por otro aperitivo –Plagg se alejó dejando atónito a su poseedor.

Soltó otro bufido y ladeo su mirada hasta el retrato de su madre, tan hermosa y con esa sonrisa que le daba energía cada día, Ladybug tenía la misma sonrisa tal vez por ello le encantaba tanto, además tenía ese carácter desafiante, tan tan…irresistible, no estaba dispuesto a perder a la chica de las coletas y menos por un intruso. Giro esta vez su cuerpo quedando de costado abrazando su almohada repitiendo en susurros el apodo de su amada, seria todo tan sencillo si supiera aunque sea su nombre para repetir cada noche. Con LadyBug en sus pensamientos cayo en el sueño.

Para Marinette no era muy distinta la situación, se revolcaba en su cama pensando sobre el salvador de chat, al igual que éste estaba sorprendida al ver a otro de ellos. Llovían las preguntas a su amiga Tikki, quien con muchas ganas respondía.

–¿Crees que es poseedor de un Miraculous?

–No lo sé… puede ser, o tal vez no. – Tikki pensaba en todos los kwanis que existían, pero estaba segura que no había visto antes a alguien de cadenas entre ellos. Tal vez no era un aliado como él decía, pero no quería asustar a la pelinegra con sus dudas, prefería dejarla con la duda, en años anteriores muchos enemigos aparecieron frente a LadyBug para obtener su poder por ello debía estar atenta.

–Tikki…Tikki, ¡TIKKI! –Marinette grito para despertar de su trance a la bolita roja recibiendo como respuesta una reacción de susto. Suspiro sabiendo que la kwani no hablaría más sobre el tema. –Vamos a dormir, mañana será otro día.

-x-

Al día siguiente Paris amaneció en paz, ningún akuma hizo su despertar por ahora, así que nuestros héroes tuvieron una mañana normal, tan normal que Marinette corría a toda fuerza hasta la escuela como siempre llegaría atrasada o eso pensaba.

–MARINETTE– Le gritaba Alya desde frente del salón mientras sacudía su mano en un saludo, la pelinegra subió la escalera para acercarse agitada a su mejor amiga, había llegado gusto a tiempo. –Que milagro has llegado antes de la clase, vamos debo contarte un chisme.

El timbre sonó y ambas entraron al salón para sentarse en sus respectivos puestos, Adrien tanto como Nino se giraron para saludar a ambas damas recibiendo solo balbuceos como respuesta por parte de Marinette quien como siempre quedo encantada con el saludo del rubio. Al pasar los minutos entro la profesora acompañada por un joven de unos 15 años, de estatura medianamente alta para su edad, delgado, cabellos negros y revoloteados como si se tratara de un rebelde, su piel canela y ojos verdoso llamaban la atención de las féminas quienes dieron un suspiro al verles saludando amigablemente a todos los presentes.

–Chicos, como verán tenemos un nuevo compañero con nosotros, el es Kevin Collins. Vamos Kevin preséntate ante todos, no seas timido… Luego toma asiento al lado de Nathaniel.–La maestra al terminar sus palabras indico al pelirrojo de la ultima fila del salón quien sobresaltado miro a su nuevo compañero de asiento.

–Buenas amigos, soy Kevin, vengo de Seattle en Estados Unidos asi que espero ser bien recibido en la ciudad del amor. –El moreno giño un ojo de manera coqueta para luego proseguir con una enorme sonrisa su relato. – Mi madre es cocinera y mi padre escritor, escritor de historias románticas asi que Paris era su país de ensueño, como verán hablo muy bien su idioma asi que no me jueguen bromas je~ – Su tono era característico y llamativo, cosa que causaba risas a los jóvenes presentes. Empezo a subir hasta su asiento quedando frente a Marinette quien nerviosa le quedo mirando.

En un instante los ojos azules quedaron cautivados ante los verdes del joven Kevin, quien se acercó más al rostro de la chica quedando a escasos centímetros ambas narices, casi podían respirar la respiración del otro. Todos los chicos del salón solo observaban la escena curiosos, excepto por una enojada Chloe quien emanaba rabia y celos por no ser el centro de atención. Pero quien más llamo la atención en esa curiosa escena era la cara de Adrien quien parecía molesto, pero...¿Por qué? Lo que fueron solo segundos parecieron minutos casi horas, Kevin dio una sonrisa triunfal y abandono el espacio personal de la Dupain.

–Lo siento, es que eres hermosa. ¿Te han dicho que tienes unas fracciones extraordinarias? – a Marinette el tono de voz se le fue parecido a cierto gato que le coqueteaba libremente cuando usaba su antifaz, por lo que solo soltó una leve risilla y sonrojo que no pasó desapercibido para el modelo.

–G..Gracias.

Luego de dicha "Escena" todo trascurrió normal en la escuela, ningún akuma hizo presencia aquel día lo que alegro a Tikki quien planeaba ir a visitar al guardián de los Miraculous aun teniendo en su pequeña cabeza la extraña sensación de que algo malo pasaría; Marinette desentendida de las dudas de su compañera disfrutaba su día de vacaciones sin villanos, hace mucho no sentía tanta paz, seria casi perfecto si no fuera por la extraña sensación de sentirse observada en cada momento por el nuevo chico y la mirada inquieta de su gran amor, Adrien. Al terminar las clases la pelinegra se despidió de Alya quien debía hacer un tramite en la biblioteca así que Marinette salió sola de la escuela pero quedo detenida en la puerta al notar que la llovía inundaba las calles de Paris, suspiro resignada, el hecho de vivir a cuadras de la escuela ella nunca traía paraguas asi que no le quedaba de otra que esperar. Miro sus pies mientras escuchaba las gotas de lluvia chocar con el suelo, una imagen del joven Agreste tendiéndole su paraguas se hizo presente en su mente, ese dia se enamoro de su dulce sonrisa, de su mirada, de sus palabras, de su Adrien.

–¿Piensas en alguien especial?

–¡AH! – Su cara se desfiguro al ver al estadounidense al lado de ella y a centímetros de su cara, acaso él no conocía que era el espacio personal. – he…He…No…no es nada…–su lengua se trabo como siempre, sonrojada miro el suelo.

–No digas más princesa. –Kevin dio un giro extravagante sobre sus pies para quedar frente a frente con la dama, esta vez respetando más el espacio personal de ambos. Sin esperar más abrió un paraguas negro tendiéndoselo a Marinette, quien sorprendida y casi en shock acepto; Esa escena tan familiar, esa sonrisa, esa mirada, debía ser una broma. – Suerte y hasta mañana. –El moreno se despidió apretando la mejilla izquierda de ella para luego irse corriendo en la lluvia.

–Hasta…Manana, quiero decir mañana –mmm sin duda una escena familiar, hasta casi incomoda pero ese joven la salvo de la lluvia y eso lo agradecía asi que tomó su bolso y emprendió el viaje a su hogar con una sonrisa.

Lo que nadie sabía es que un chico de mirada gatuna observaba la escena confuso y con un gran dolor en el pecho, no sabía que era aquello que invadía su pecho y de paso le causaba un vacío en el estómago, como si algo le arrebataban. Adrien apretó con fuerza el mango del paraguas negro que un día presto a Marinette, el día que tuvo su primera amiga fuera de las cuatro paredes de su mansión, porque sentía aquello, era solo una amiga… solo eso, ENTONCES PORQUE SENTIA ESE DOLOR EN EL PECHO.

–Maldito chico raro…