CAPITULO 2 EL DÍA QUE TE CONOCÍ
Entramos en la discoteca sin esperar cola como siempre que íbamos a cualquier lado pero lo mejor de todo fue cuando nos dirigimos hacía la zona VIP, desde aquella zona se podía ver absolutamente toda la planta baja y había que reconocer que la discoteca estaba genial, tenia tres pistas diferentes, las cuales alrededor de ella había unas jaulas donde la go-gos mas hermosas que había visto en mi vida ambientaban y animaban a la gente a bailar, también había varias barras donde se podía pedir las bebidas, con unas chicas espectaculares que vestían con apenas unas mini faldas que apenas las tapaban y unas camisetas bastante ajustadas que dejaban poco a la imaginación.
Nosotros al estar en la zona alta donde se movía la elite, no tendríamos que espera cola ninguna para acceder a nuestras bebidas. Había pocas mesas pero las que había eran servidas por camareras igual de hermosas que las de debajo, ellas mismas se acercaban a las mesas para atender nuestros pedidos, mientras podíamos disfrutar de unas espectaculares vista de las pistas de abajo estando cómodos en unos maravillosos sillones.
-Buenas noches, mi nombre es Bella y seré vuestra camarera esta noche ¿en que os puedo ayudar chicos?- nos dijo una dulce voz mientras mi vista estaba perdida abajo mirando como esos cuerpos sudorosos se movían unos contra otros.
Me gire para ver que clase de criatura tendría esa melodiosa voz y lo que me encontré me dejo babeando y con la boca abierta. Era la mujer más hermosa que había visto nunca, era una verdadera diosa, llevaba una falda negra igual de corta que sus compañeras, que le llegaba a media altura de sus hermosos muslos, unas piernas larguísimas, y una camiseta estrecha donde dejaba ver sus redondeados pechos, seguí subiendo mi mirada y me encontré con una hermosa cara de forma de corazón, tenia unos labios cremosos y rellenitos que me hicieron tragar en seco como si no hubiera bebido en mil años y solo ella pudiera darme esa agua que necesitaba para sobrevivir y unos hermosos ojos de un marrón tan parecido al chocolate que podías perderte en ellos y no querer encontrarte nunca.
-Haber preciosa, una botella de vuestro mejor champán y cinco copas y si de vez en cuando puedes pasar paseando ese hermoso trasero por nuestra mesa te prometo que te dejare una buena propina por las hermosas vistas que nos regalaras.- dijo James de forma poco educada y con una sonrisa lasciva algo que me molesto bastante que coqueteara de esa manera con ella.
-James no seas tan maleducado con la dama- le dije entre dientes, al mirar a la chica vi que el comentario de James la había incomodado bastante al ver esos dulce labios fruncidos he intente disculparme por la manera en que mi amigo había hablado- Lo siento por como se ha comportado con usted señorita, no le haga mucho caso, es un poco bruto a veces cuando ha de hablar con hermosas damas como usted y se vuelve un insolente-le dije con una sonrisa intentando tranquilizarla sacando mis dotes de caballerosidad.
-No pasa nada noble caballero estoy acostumbrada a que los hombres me traten así- me dijo devolviéndome la sonrisa mientras clavaba sus hermosos ojos en mi.
En ese momento mi corazón empezó a latir a tal ritmo que pensé que tendría un infarto, tenia la sonrisa más bonita que jamás había visto y lo que lo remato fue ver ese hermoso sonrojo que se formaba en sus mejillas y me jure a mi mismo intentar volver a verlo más veces.
-Bien si podéis hacernos un poco de caso-Como siempre Emmett nos saco de nuestra lucha de miradas e hizo que mi ángel desviara su mirada de mi para hacerle caso a él- nos traes el champán que te hemos pedido y a parte un whisky del mejor que tengáis-dijo Emmett con una sonrisa.
-De acuerdo chicos enseguida os lo traigo- Nos dijo mientras se metía la libreta en uno de los bolsillos de la falda, pero antes de irse volvió a dejarme una de sus miradas haciendo que mi corazón volviera a latir desbocado.
Cuando se fue no pude dejar de ver como movía sus caderas al alejarse, se veía tan natural, di un suspiro audible viéndola como poco a poco se alejaba "¿por que no me podría casar con una criatura así?", pensé con tristeza "¿donde habrá estado metida todo este tiempo para que no la haya encontrado hasta justamente el último día?, esto no es justo".
-Edward, no te deprimas- oí la voz de Jasper cerca de mi, mire hacía mi primo dejando de mirarla a ella y al principio no sabia por que venía ese comentario hasta que mi cabeza me hizo recordar de nuevo lo que me esperaba mañana.
-No lo puedo evitar, con solo pensar lo que me viene mañana, me deja desinflado del todo- Le respondí yo volviendo a girar mi cabeza buscando a mi diosa algo que en ese momento no conseguía ver, "¿Dónde se habrá metido?" Empecé a mirar a través de toda la barra que había en esa planta pero no conseguía localizarla y de alguna manera mi corazón empezó de nuevo a latir deprisa a ponerme nervioso por no tenerla a mi vista.
-Bueno, chicos, hora de ver que clase de mujeres se mueven por aquí- dijo Emmett frotándose las manos mientras se ponía de pie.
-Me parece que a Edward ya le ha echado el ojo a alguien -dijo Ben riéndose poniéndose también de pie junto a Emmett, al parecer él si se había fijado de mi atención hacía la camarera. Y la verdad, no podía evitarlo, una vez que volví a localizarla no pude dejar de mirar hacia la barra donde había aparecido de nuevo Bella preparaba nuestras bebidas, otro suspiro salio de mi cuerpo al ver lo hermosa que era, ella se volvió hacia donde estaba sentado y me envió una de sus sonrisas y un guiño de ojo al ver que tenía toda mi atención.
Entonce fue cuando lo supe, estaba enamorado, lo notaba en el corazón, no podía mover mis ojos de cada movimiento que hacía, me tenia hechizado, soñaba con su cuerpo desnudo debajo del mió en la habitación de mi apartamento con ese pelo castaño suelto y abierto en abanico sobre mi almohada, acariciaría esas hermosas curvas que me imaginaba que tendría debajo de esas ropas con mis manos y me perdería en esos dulces labios besándolos con hambre como si nunca hubiera besado unos labios así en la vida. Dios con solo imaginarme esa escena tenía un empalme de dos narices.
Intente colocar como pude mi excitación antes de que ella viniera y pudiera ver lo cachondo que me había puesto con esas imágenes en mi cabeza, seguro que pensaría que era un obseso sexual, pero por más que intentaba colocarla la tienda de campaña cantaba bajo mi pantalón. Cuando volví la vista a la mesa todos mis amigos se habían ido a bailar a la pista. "¿Hace cuanto me habían dejado solo?" joder desde que había conocido a esta chica se me iba la cabeza que daba gusto.
-Veo que te han dejado solo galán- me dijo esa dulce voz cerca de mi que hizo que cerrara los ojos para llenarme de su dulce aroma, rosas, a eso olía ella y era algo maravilloso que te hacía soñar con cosas hermosas.
-Si eso parece- le dije yo abriendo mis ojos y mirándola a los suyos.
-Bueno te dejo esto por aquí, para cuando vuelvan tus amigos- me dijo con esa sonrisa que me dejaba con la boca abierta, mientras ella dejaba todas las bebidas encima de la mesa no pude de dejar de mirar su perfil y su pálida piel, "¿será tan suave como parece?"Me preguntaba, tan metido estaba en mis pensamientos que apenas pude agarrarla del brazo cuando vi que me dejaba de nuevo solo.
-Espera!- ella me miro con sorpresa por mi atrevimiento- no te vayas, no me dejes solo- le dije con un pequeño puchero-quédate al menos hasta que vengan mis amigos-intente darle una de mis sonrisas moja bragas pero lo único que conseguí fue otra de sus sonrisas y un nuevo sonrojo.
-Me gustaría quedarme contigo para hacerte compañía pero no puedo, estoy trabajando y tengo otras mesas que atender aparte de la tuya, pero si necesitas cualquier cosa me avisas- me dijo con un guiño.
Dios era una hechicera, con enormes ojos chocolate, me tenía loco por ella y a sus pies. Ahora entendía perfectamente lo que me decía mi abuelo sobre el amor a primera vista, juraba una y otra vez que si de sus hermosos labios saliera que saltara de algún precipicio solo tendría una pregunta para hacerla feliz ¿de cuál quieres que lo haga?, me tenía en sus pequeñas manos sin apenas haber cruzado dos palabras y por primera vez quería hacerle caso a mi corazón y conquistarla para hacerla solo mía.
Pero ¿como hacerle caso a mi corazón a estas alturas cuando todo estaba montado para mi farsa de matrimonio?, no me podía echar atrás, no sin hacer daño a mi madre, no sin decepcionar a mi padre arriesgándome a que Aro cumpliera con su amenaza y vendiera esa parte que le había pertenecido a mi padre toda su vida. Pero no podía dejar de sentir lo que sentía por esa chica en estos momentos, se había convertido en pocos minutos en mi obsesión, algo que no podía dejar de mirar mientras la veía recorrer las mesas de otros clientes que había en esta zona.
Pero hubo una que me llamo realmente la atención, estaba ocupada por un grupo de chicos que vestían con ropa de una manera fuera del lugar donde estábamos sentados, los cuales se veían que habían bebido demasiado por los gritos con los que se hablaban y de la manera que intentaba tocar a las camareras cuado pasaban a su lado, se reían entre ellos cuando conseguían tocar alguna y no dejaban de mirar a mi ángel de manera lasciva.
Cuando uno de ellos la llamo, ella de manera desconfiada se acerco a su mesa y un quinto que no había visto hasta ese momento la sujeto de la cintura tirando de ella para acercarla a su cuerpo, empecé a mirar a mi alrededor por si veía algún guarda de seguridad para llamar su atención pero al no ver a ninguno cerca me decidí por hacer algo yo mismo. Mientras me acercaba pude ver como el que la tenia sujeta de la cintura se sentó en una silla mientras la arrastraba a ella para sentarla en su regazo pero al parecer no se quedo a gusto ya que aparte de eso intento por todos los medios meter una de sus asquerosas mano debajo de la falda de ella.
Acelere mis pasos para que las cosas no fueran a más sin pensar siquiera en mi seguridad, ya que ellos eran cinco y yo solo uno, pero al ver como forcejeaba mi pequeño ángel en las manos de ese cerdo me decidí a intervenir en la escena para que la dejaran en paz.
-Vamos nena dame un beso y te soltare- le decía el cerdo que la tenía sujeta.
-Mike, por favor suéltame, conseguirás que me despida Marcus - decía ella casi sin respiración por la fuerza que estaba haciendo para soltarse del agarre de ese tipo.
-Solo un beso y te dejare marchar, así podrán ver todos que eres mía- le dijo él.
En ese momento me pare en seco ¿será que se conocen? ¿Será su novio y yo estaba haciendo el ridículo pensando cosas que no debía?, mi corazón sufrió un golpe fuerte al tener esas dudas, ya sabía yo que era imposible que una diosa como ella estuviera sola sin alguien que la supiera amar, ese tipo de mujeres nunca estaban solas, para que alguien como yo las encontrara, definitivamente mis esperanzas se habían roto en mil pedazos. ¿Pero que esperanzas me había creado yo como un imbecil?
Me di la vuelta para dirigirme de nuevo a mi mesa antes de que alguno me viera he hiciera el ridículo mas grande de mi vida por haberme hecho ilusiones con la novia de ese idiota, pero algo paro mi avance, unas palabras que me hicieron tener de nuevo esperanzas hacia mi conquista de la hermosa diosa.
-Mike tu y yo no tenemos nada, te lo dije hace semanas cuando te pille con Jessica en la cama, no quiero volver a verte en mi vida y suéltame antes de que me despedida Marcus, sabes que necesito el trabajo- dijo ya desesperada mientras seguía forcejeando con él.
-¿Bella?-la llame yo de manera alta para que toda la mesa me escuchara.
-Si, un segundo- dijo ella con alegría, aprovecho que el otro había aflojado su agarre por la distracción que yo había creado y pudo soltarse de él y mirarme agradecida- enseguida te atiendo.
-Necesito algo urgentemente- dije mirando hacia la mesa donde los gilipollas esos me miraban de mala manera, pero mi mirada de nuevo volvió a ella que esperaba ansiosa que volviera hablar- y como me dijiste que te avisara si necesitaba algo he venido a buscarte para que me atendieras, pero si quieres llamo al encargado o algo- la dije yo más seguro de mi mismo volviendo a mirar hacía la mesa donde veía como el que la había tenido agarrada apretaba los puños hasta que sus nudillos se volvían blancos.
-No ves que esta ocupada ahora mismo- me dijo el imbecil poniéndose de pie-lárgate niño pijo y métete en tus asuntos.
-Eso me gustaría hacer, pero creo que ella esta en su horario de trabajo y debería atenderme a mi y a mis amigos también, ya que por ahora es la única camarera que veo que atiende por esta zona- le dije yo mientras abría mis brazos para que notara que no había ninguna otra camarera en la zona.
-Mike, tiene razón déjame trabajar o tendré que avisar a Marcus para que me dejes en paz.
-Por ahora te salvas pero no creas que esta conversación se ha acabado aquí-dijo él amenazando a Bella mientras la sujetaba de un brazo.
De un tiron se soltó del agarre de ese cerdo y con una pequeña sonrisa dirigida hacia mi me indico que la siguiera hasta mi mesa, la deje pasar a mi lado sin dejar de mirar al tipo que tampoco dejaba de mirarla a ella, pero un tiron de mi camisa me llamo la atención rompiendo nuestra guerra de miradas y viendo una de suplica de parte de Bella. Preferí no meterme en más problemas y seguirla donde estaba sentado con mis amigos anteriormente.
-Dime que necesitas-dijo ella cuando ya estábamos cerca de mi mesa.
-Necesito que te apartes de ellos, no son buena gente y no van a estar tranquilos hasta que quizás no te metan en algún lío, manda a otra compañera o algo pero aléjate te lo pido por favor- sabia que había sonado algo posesivo pero no quería que se pusiera de nuevo en peligro, prefería mil veces pasarme toda la noche pidiendo vasos de agua que dejándola que volviera acercarse a ellos.
.-Gracias por tu aviso, pero aunque quisiera hacer lo que me pides, no podría negarme a atenderles, Mike es uno de los socios de Marcus el dueño de la discoteca y es alguien peligroso para negarle algo, pero de todas maneras gracias por tu ayuda galán-quise escuchar mi nombre por primera vez en sus labios pero no sabia por que no lo decía y en cambio me llama por ese apodo, pero como me pasaba como cuando estaba con ella mi cerebro trabajaba bastante lento y hasta pasados unos segundo no sabia por que no lo decía.
-OH Dios no tengo perdón-le ofrecí en ese momento mi mano-Edward Cullen a su servicio.
-Gracias Edward Cullen me gusta tu nombre pero me gusta mas llamarte galán ya que eso es lo que eres-dijo ella con una sonrisa-, yo soy Isabella Swan pero mis amigos me llaman Bella- dijo dándome la mano en ese momento sentí una corriente eléctrica en mi mano que me atravesó por mi columna, al principio sentí miedo por esa calidez que me había llenado todo el cuerpo, pero al ver la dulzura de su mirada sin apenas darme cuenta empecé acariciar con mi pulgar su mano sin dejar de mirarla.
-Tienes los ojos mas bonitos que jamás allá visto en mi vida-Al momento bajo su mirada de manera avergonzada y volvió a regalarme uno de sus sonrojos pero en ningún momento hizo amago de separar su mano de la mía, no se el tiempo que estuvimos así, pero para mi fue poco tiempo ya que ella de un tiron separo su mano de la mía y de manera nerviosa volvió a mirar hacía la mesa donde estaba el tal Mike.
-Dime que quieres que te traiga para que Mike no sospeche que lo has hecho a posta para separarme de él.
-Vale, pues no se me has dejado en blanco y tengo la mesa llena de bebida en este momento- le dije con una sonrisa de oreja a oreja-¿que te parece un baso de agua?
-Me parece muy bien, espérame que en seguida te traigo tu bebida- me volví a sentar mientras la veía de nuevo ir hacía la barra donde antes había preparado nuestras bebidas, pero no estuve mucho tiempo solo ya que a los minutos mis amigos volvieron a la mesa perdiendo mi concentración sobre la imagen de Bella. Estaban más contentos de lo normal, al parecer se les había dado bien la caza, ya que nada más llegar se tomaron una copa del champán que aún no había sido tocado.
-Joder Edward vaya caza que te has perdido- me dijo Emmett- hay unas mujeres, para quitarte la respiración, seguro que habrías encontrado alguna que te hubiera gustado.
-A ti te gustan todas Emmett, da igual que seas bajas, altas-dije yo con una sonrisa.
-Rubias, morenas-siguió Jasper
-Gordas, flacas- continúo Ben
-Blancas o mulatas-dijo James
-Que le voy hacer soy todo un Don Juan- dijo Emmett con una sonrisa picarona-me gustan todas-grito a pleno pulmón.
Todos estallamos en carcajadas, después de seguir metiéndonos un rato más con Emmett busque a Bella con la mirada ya que tardaba mucho en traerme el agua, esta sirviendo a una mesa cerca de la nuestra y parecía más tranquila desde que habían desaparecido hace un rato los tipejos que la habían molestado. Pero no todos se habían largado, en la barra todavía estaba aún al que había llamado Mike, mirándola con los mismos ojos llenos de ira posiblemente por no haber conseguido antes lo que quería. ¿Es que algunos no sabían lo que era una negativa directa? Al minuto se acerco otro hombre al tal Mike, este era más alto que él de una piel más oscura y su pelo negro recogido en una coleta. Me olía a problemas, pero mientras no se metieran con Bella yo no me iba a meter.
-¿Que pasa?- me pregunto Jasper al mirar hacia donde yo lo estaba haciendo, la pelea entre esos dos se estaba volviendo más caliente, pero gracias a la música tan alta que había y a la distancia que estaban no sabia de que estarían hablando pero algo se podía intuir por los movimientos de sus manos y el fruncimiento de cejas que tenían los dos.
-Ese tipo, no me gusta nada, me da muy mala espina- le dije a Jasper.
-Parece que están discutiendo por algo, ¿no es Marcus Dodgson el dueño de esto?- me pregunto, hasta el momento en que Jasper no lo había mencionado no lo había reconocido, pero al fijarme bien tuve que darle la razón a mi primo.
-Y creo saber cual es el problema por el cuál están discutiendo los dos- respondí yo mientras veía como el de la coleta llamaba a Bella, ella se acerco a ellos con unos pasos titubeantes, después de cruzar unas cuantas palabras el dueño del local la empujo por la espalda y la indico que se fuera por una puerta que estaba oculta detrás de la barra. No la volví a ver salir de allí en un buen rato, pero sin embargo lo que más me mosqueo fue cuando después de un tiempo el champán y el whisky se había acabado y al pedir que vinieran a atendernos apareció una chica nueva en nuestra mesa.
-Hola, soy Lauren decidme en que puedo ayudaros- Esta mujer era posiblemente la chica mas descarada que había conocido alguna vez en mi vida, batía sus pestañas como queriendo llamar nuestra atención y al coger la libreta de su bolsillo se agacho de tal manera que prácticamente nos enseñaba sus pechos.
-¿Donde esta Bella?-Pregunte yo intentando disimular mi nerviosismos al no saber si posiblemente podría haberse metido en algún problema por culpa de ese gilipollas.
-A tenido un problema con un cliente y la han dado la noche libre- dijo ella batiendo sus pestañas otra vez como si intentara coquetear conmigo
-Al menos nos han mandado a otra preciosidad para no dejarnos desatendidos-ella se rió por el comentario de James de manera exagerada haciendo que yo rodara los ojos y mirara hacia otro lado.
-Yo me largo-dije-no aguanto más esta música y esta empezando a dolerme la cabeza-"de aguantar las gilipolleces de esta petarda" pensé para mi mismo.
-Venga Edward no te vayas, son solo las tres la noche es joven- dijo James de manera suplicante.
-Lo siento chicos pero seguir si queréis con la fiesta, para mi se acabo, ya no hay nada aquí que me interese-me levante de mi silla y mientras me estaba poniendo la chaqueta vi como Jasper también se levantaba.
-Espera Edward te acompaño.-me dijo él mientras también se ponía su chaqueta-para mi también la noche se ha acabado.
-Adiós amargados os veremos mañana-Me dijo James.
Salimos lo más rápido que nos dejaron pasar entre la gente que aún bailaba en la pista como si no hubiera otro día, sus cuerpos desprendían ese olor a sudor y a sexo que se mezclaba junto con el alcohol que no dejaban de consumir. Una vez que salimos por la puerta un silencio total nos envolvió donde solo se escuchaban nuestros pasos a través del asfalto de la carretera, ninguno de nosotros hablábamos una sola palabra, cada uno metido en sus pensamientos. Yo no podía dejar de pensar que había perdido mi oportunidad de conocer a una maravillosa mujer, que nunca más volvería a verla y que después de haber saboreado por algunas horas lo que era el amor, se me había escapado de las manos como el agua.
Cuando nos acercamos donde habíamos aparcado mi mercedes escuchamos una pareja discutiendo en voz alta a unos metros de donde nos encontrábamos, en ese momento no les preste mucha atención ya que estaba sumido de nuevo en mi depresión por lo que iba a ocurrir mañana y por haber perdido a la que posiblemente podría haber sido la mujer de mi vida, pero al acercarnos mas a mi coche la voz de la mujer se me hizo demasiado conocida consiguiendo que me quedara congelado con la llave del coche en mi mano apunto de apretar el botón de abrir, intente poner atención a la conversación que estaba teniendo con su acompañante pero estaban lo suficiente lejos para no entender ni una palabra, por lo que me decidí acercarme un poco más consiguiendo que la conversación se fuera haciendo más entendible.
-Que me olvides y me dejes en paz Mike, esto es lo que querías ¿no?, que me despidieran, pues lo conseguiste, dime ahora ¿como podré pagar el alquiler?, por tu culpa no podré hacerlo, imbécil- dijo una voz que hasta hace poco me había parecido el canto de un ángel, pero en cambio en este momento se la escuchaba triste pero a la vez enfurecida.
-Si no hubieras coqueteado con ningún cliente como te prohibí hacerlo hace tiempo no te habría pasado esto, eres una zorra y si te hubieras estado quietecita no tendría que haberle dicho a Marcus que estas tonteando con cualquier hombre que te miraba-dijo otra voz que también conocía desgraciadamente.
-Yo no coqueteaba con nadie solo fui amable con un cliente, pero aunque lo estuviera haciendo a ti no debería importante, tu y yo hace tiempo que acabamos y estoy en mi derecho de querer estar con quien me de la gana- dijo ella de manera furiosa.
Me sentía orgulloso de cómo mi pequeño ángel podía defenderse ella sola, pero en parte me daba miedo que estuviera sola enfrentándose a ese imbecil, no sabia como podría reaccionar a las contestaciones de Bella, por ese motivo termine decidiéndome y dirigí mis pasos hacia donde estaban ellos. Pero el brazo de Jasper me paro en seco deteniendo mi avance, me gire para mirarle de manera interrogativa y le vi negando con la cabeza.
-No Edward, esta no es tu pelea, deja que lo resuelvan ellos y marchémonos de aquí-dijo de manera preocupada mientras tiraba de uno de mis brazos para que fuéramos de nuevo en dirección al coche.
-Y una mierda no es mi asunto ¿no ves como la esta hablando? -le dije yo mirándole seriamente mientras tiraba de mi brazo para que me soltara.
-Edward es una pelea de novios- me dijo volviendo a sujetarme de la manga-no debes entrometerte.
-No son novios, esa no es una pelea de enamorados ella me lo dijo en la discoteca y la creo, necesita mi ayuda y voy hacerlo quieras tu o no-de un tiron me solté de su agarre pero ni siquiera di un paso cuando escuche a Bella gritar, no me lo pensé dos veces y eche a correr hacia ellos. Cuando llegue Mike estaba sentado encima de ella en su estomago mientras forcejeaban, él intentando sujetarle las manos mientras ella intentaba arañarle la cara.
-SUELTAME- grito de nuevo ella.
-Te he dicho que dejes de gritar maldita zorra-la gritaba él mientras le veía como levantaba la mano para golpearla.
En ese momento lo vi todo rojo por la furia al ver como la trataba y de la manera en que iba a golpearla delante de mi, me abalance contra él y de un puñetazo le quite de encima de Bella, se quedo tumbado por el golpe y yo aproveché para golpearle de nuevo con mi puño, no espere que respirara cuando empecé a darle patadas en el abdomen, estaba cegado, con ansias de sangre y no escuchaba nada más a mi alrededor, solo escuchaba una voz que había en mi cabeza que me decía "mátale, mátale".
-Edward si continuas así le vas a matar, ¿se puede saber que coño te pasa?- me dijo la voz de Emmett gritando mientras se interponía entre yo y el cuerpo ensangrentado de Mike.
-Déjame aún no le he dado a ese cabrón todo lo que se merecía- le dije yo todavía hecho una furia mientras me iba de nuevo hacía él pero apenas di un paso cuando de nuevo me sujeto Emmett.
-Estate quieto y tranquilízate, ya se ha llevado lo suyo no creo ni que pueda levantarse del suelo en un par de semanas- no le quise escuchar ya que en mi mente aún veía que si no hubiera estado cerca en ese preciso momento seguramente estaría violando a Bella. De nuevo volví a ver todo rojo por ese pensamiento y al intentar sobrepasar a Emmett para volver a golpearle él me volvió a sujetar-te quieres estar quieto.
-Esta bien, esta bien, ya estoy mas tranquilo- me separe de él mientras levantaba mis manos y empezaba a pasármelas de modo frenético por el pelo, de repente a través de la niebla de ira que envolvía mi cerebro la imagen de una mujer apareció- ¿Donde esta Bella?- pregunte mirando a mi alrededor, al no verla mi cuerpo empezó a temblar al pensar lo peor, Dios ¿que coño había hecho?
-Tranquilo esta con Jasper en tu coche, al ver que ibas a perder la razón se la llevo, ya estaba lo suficiente asustada para que tú la provocaras un paro cardiaco-me dijo Emmett mirándome, sabia que quería alguna explicación pero en ese momento no tenía la cabeza para dársela a él, en cambio a ella si que debería dársela.
Me di la vuelta y fui corriendo donde estaba mi coche aparcado, jamás se me había ido la cabeza de esta manera y menos me había metido en una bronca como lo había echo sin pensármelo dos veces en el día de hoy. Cuando dije al conocerla que me había hechizado y que haría cualquier cosa por ella en este momento lo había demostrado y con creces.
