Steve seguía de pie, cerró los ojos y exhaló, intentaba controlar las miles de preguntas o los pensamientos cargados de veneno que rondaban su mente. ¿Con quién mierda estaba verdaderamente durmiendo?
"Está bien" mintió con un tangible desprecio en su voz, abrió los ojos solo para contemplar la mirada destrozada de Tony, notó como le temblaban los labios y sus ojos cristalinos.
"Yo sé que no está bien"
"Está bien Tony" Steve repitió a regañadientes y clavó la mirada en el suelo, sus venas dilatadas y su quijada tensa.
"Veme a los ojos Steve" La voz ahogada pero firme de Tony lanzó una tenue oleada de culpa por sus sentidos, levantó la mirada pero fue incapaz de sostenérsela. Un debate entre la moral y el impulso deshumanizándolo.
"Vámonos" ordenó y caminó hacía Tony, abriéndole la puerta, Stark lo tomó del saco con la mano que tenía libre, Steve se soltó algo agresivamente de su agarre y dio un paso fuera del baño, Tony permanecía de pie con ojos incrédulos, Peter dormido sobre su hombro.
Steve volteó hacía el pasillo y contempló varias miradas curiosas, debían salir pronto antes de que los medios llegaran, Tony comprendió esto con la simple mirada preocupada de Steve, así que contra su voluntad salió del baño. Ambos caminaron en silencio hasta afuera del edificio donde una muchedumbre ya los esperaba, Tony no se detuvo ni un momento, caminó derecho con Peter en brazos, Steve no pudo evitar contemplar la escena, el cielo estaba tenuemente nublado, eran cerca de las 5 de la tarde y así como había gente aplaudiéndole, había aún más gente abucheándolo. Tony vestía un traje negro y solo podía contemplar su cabello entrecano quebrado, su espalda delgada y el rostro tranquilo de Peter dormido, su cabello castaño claro rebelde, sintió una opresión en el pecho.
Amaba a un hombre que desconocía.
Se sentía indefenso y con un creciente temor hacía él, ¿Cómo había cambiado tanto una persona radical? Le parecía imposible, había conocido a demasiados alcohólicos en su vida, más de los que le gustaría, su mismo padre había sido un alcohólico que abusaba de todas las formas posibles de su madre, un hombre que había mandado al carajo a él y a su vida misma por la ansiedad, la insaciable necesidad de un líquido quemando su garganta y aturdiendo sus sentidos.
Desde su infancia sentía un amargo desprecio e inclusive un irracional odio por las personas con adicciones.
Había conocido a Howard, era su amigo, y aunque no era un alcohólico completamente reconocía que se dirigía a ese camino, jamás se imaginó que Tony, el hombre con el que apenas llevaba 7 meses pero sentía que lo conocía de toda la vida tuviera estas patologías. Se sentía de cierta forma engañado y con una inexplicable decepción en su pecho.
Entró al carro después de Tony, Happy avanzó inmediatamente, Steve clavó la vista en el paisaje automáticamente, sentía la mirada de Tony clavada en él y por si fuera poco detectaba como Happy lo veía por el retrovisor, sentía demasiada presión por parte de ambos. Volteó de reojo a ver que Tony tenía a Peter dormido entre sus brazos, le otorgó una ligera sonrisa y Tony sonrió automáticamente.
Quería que todo estuviera bien, quería tomar su mano, decirle que le daba gusto haber enfrentado la audiencia, que le daba gusto haber ganado y comentar observaciones tal vez innecesarias, siempre era tan placenteramente extraño hablar con él, aunque solo fuesen pequeños detalles, Tony les daba una importancia de peso e invertía su agilidad mental y analítica en cada comentario de Steve. Esto siempre lo hacía sentir importante en su vida y al mismo tiempo algo miserable.
Porque Tony Stark era todo con o sin Steve. Él era completamente innecesario.
Tony tenía una empresa internacional posicionada entre las mejores, por ende el dinero y la posición social no eran un problema. Manejaba toda la tecnología futura, era de cierta forma, un elemento clave para la humanidad, además poseía un coeficiente intelectual descomunal, añadiéndole a todo esto un carisma impresionante.
Sí, tenía ligeros tintes de sociópata y ataques compulsivos de ansiedad, era demasiado analítico e inclusive insensible, pero eso jamás lo había considerado como negativo, era simplemente Tony.
Ese era el Tony que conocía, el Tony que tal vez había creado en estos meses ¿Y todo lo demás? Ese pasado tortuoso entre drogas, alcohol y abuso físico y sexual a terceros. No podía digerirlo, no encajaba en lo mínimo con el hombre que conocía… ¿Realmente lo conocía?
Todos estos meses se había sentido insignificante a su lado, agradecía todas las noches que alguien como Stark se hubiera fijado en alguien como él. Todas las mañanas que lo veía despertar la incredulidad lo sacudía, se sentía con demasiada suerte y tan confundido porque al final ¿él que podía darle a Tony que no pudiera conseguirlo con alguien más?
Además, todas las personas siempre le hacían comentarios de incredulidad o inclusive de admiración por poder no solo "soportar" a Tony, sino vivir con él siempre con una sonrisa en los labios, en estos 7 meses había entendido que todos deseaban a Tony pero que al parecer nadie sabía qué hacer con tanto… con tanto Tony.
Ahora comenzaba todo a adquirir sentido, obviamente todos conocían el pasado de Stark, y al igual que él sentían cierto desagrado por el hombre. No, él amaba a Tony. ¿Entonces qué era esta agobiante opresión en el pecho?
Volteó de reojo a ver a Tony con la vista fija y perdida en algún punto del rostro de Peter, notaba sus ojos cristalinos y que se había quitado el saco negro, en ese instante comprendió todo. Su vista se fijó en las marcas de sus brazos, eran ligeras y casi no se apreciaban, las había notado desde que lo conoció y había creído que eran cicatrices de una varicela muy mal cuidada, sin embargo ahora entendía que seguramente eran cicatrices de heroína.
Un nudo se ató a su garganta, una mezcla entre coraje, tristeza, angustia y temor lo congeló.
"¿Estas bien?" Tony había notado cómo Steve había contemplado sus cicatrices con ojos delirantes y como su respiración se iba entrecortando.
"No, detén el auto"
Y Happy no tuvo otro remedio más que hacerlo.
"NO LO HAGAS" una voz interna aturdió a Steve, sin embargo la ignoró por completo y salió del carro, corrió a todo lo que el suero le permitió en dirección contrario al carro. Tony se mordió el labio pero no pudo evitar romper en un silencioso llanto, sentía de nuevo y después de 8 años ese creciente odio a sí mismo tomando vida de nuevo, la necesidad ardiente de perder consciencia lo sacudió.
Mierda.
Steve corrió por más de media hora, llegó a donde reconocía ser el centro pintoresco de la pequeña ciudad donde vivían, una voz conocida y al mismo tiempo desquiciante seguía en su mente, llevaba meses sin escucharla.
"No lo puedes abandonar"
No, no lo estaba abandonando, simplemente necesitaba digerir quién es él.
"Él es todo lo que conoces, todo lo demás es pasado"
Sí, pero el pasado es lo que hace ser a una persona, el Tony de ahora no es nada más que el resultado de todo lo que vivió.
"Se levantó de las cenizas"
No, no sé qué me pasa. No puedo volver a verlo, no sé cómo reaccionar, ni que esperar de él.
"¿Desde cuándo juzgas a las personas por los errores que cometieron?"
Mierda. ¿Quién eres y por qué me conoces tan bien?
"La chica en vestido blanco que va pasando, se llama Pepper, háblale"
Steve tragó audiblemente porque no sabía que significaba tener voces en su mente, porque no sabía si era Howard o si era él mismo o una faceta de él que desconocía, volteo hacía el frente y vio a una mujer rubia de cabello corto y vestido blanco caminando por la acera.
"¡Pepper!" gritó en voz quebrada y la mujer volteo a verlo, una sonrisa sincera apareció en su rostro al encontrarlo.
"¡Steve! ¿Cómo sabías que vendría?"
"No, no sabía" dijo sincero y la chica se acercó a saludarlo de beso.
"Vine por lo de la audiencia, estuvo en televisión nacional" Mierda.
"Sí… ganamos de cierta forma"
"Sí, quería felicitarlos, saludar a Peter y a Tony" el nombre de Tony lo mencionó de una manera muy peculiar, definiendo cada letra con una bondad infinita, era la primera persona que conocía que parecía querer a Stark.
"Están en la casa, salí solo"
"¿Solo?"
¿Por qué resultaba tan increíble que anduviera solo?"
"Sí"
"¿Qué paso?" Pepper preguntó frunciendo el ceño y con ojos fijos en Steve, lo veían casi amenazantes, Steve volteo a su izquierda para ver un pequeño bar con iluminación tenue y música baja.
"Te invito una cerveza" dijo intentando no sonar patético, no creía posible lo que estaba haciendo, contarle sus problemas a una desconocida.
"No es una desconocida"
Esa maldita voz.
Pepper lo vio extrañada sin embargo aceptó.
Ella tomaría un Martini seco, Steve opto por una cerveza oscura.
"Pepper yo… tal vez soy un idiota"
"Lo eres"
Esa voz debía dejar de ser tan participativa, lo estaba enloqueciendo.
"¿Qué hiciste? ¿Cómo está Tony?"
"No lo sé"
"¿Qué no sabes?" Pepper sonaba a la defensiva y su mirada castaña hizo que algo dentro de Steve temblara. Esta mujer parecía ser más amiga de Tony que de él, así que por consiguiente lo conocía mejor, eso era justo lo que necesitaba.
"¿Viste toda la audiencia?"
"Sí"
"¿Sabías lo de la prostituta?" preguntó exaltado y Pepper lo vio con incredulidad, soltó una risa amarga.
"No puedo creerlo Steve"
"¿Qué?"
"¿Después de haber pasado lo peor decides abandonarlo por una cosa tan insignificante?" Pepper sonaba entre incrédula, molesta y reía algo maniáticamente, Steve le dio un largo trago a la cerveza.
"¿Te parece insignificante?"
"Steve ¿Estás bien? Tú estuviste con Tony en lo más profundo de sus adicciones, tú y yo y todos veíamos a una o un prostituto distinto salir cada mañana de la torre"
Mierda.
Eso no se lo hubiera esperado.
Él, el moralista hombre nacido hace 100 años había sido descongelado en una época demasiado liberal para sus principios y no solo se había adaptado, sino había soportado y amado a este hombre no después de sus demonios, sino durante ellos.
"No entiendo"
"No te entiendo yo a ti. Cuando todos te dijimos que Tony no era una buena opción para ti, tú nos probaste lo contrario. Tú dijiste que se amaba a una persona no en su mejor faceta sino en la peor. Lo quisiste sin intentar cambiarlo"
Pepper dijo incrédula y algo lo agito por dentro.
Entonces esa había sido su magia, callar sus juicios morales y ser él mismo sin importar sus oscuros demonios del pasado. No se creía capaz de una acción tan increíble.
"Yo… yo no sé qué decir"
"Si no te estuviera viendo creería que no eres Steve Rogers"
Y eso, eso había dolido. Porque tal vez no lo era, porque tal vez en su dimensión paralela no había sufrido lo que en esta sí, no era lo suficiente maduro, lo suficientemente consciente.
Sí, era un idiota.
"Perdón, fue solo que me sorprendió"
"¿Steve… has ido a misión recientemente?"
Mierda, ahora Pepper creería que HYDRA le había lavado el cerebro.
"No, solo fue… la andropausia yo creo" mintió de una manera tan patética que notó como Pepper guardaba su distancia con él.
Debía enmendar esto, entre antes mejor.
"Perdón Pepper, yo… debo irme" dijo agitado, sacó un billete de 100 y lo dejo sobre la mesa, salió corriendo del bar, Pepper lo miró extrañada y no dudo en tomar su celular para avisarle a Tony lo que acababa de suceder, afortunada o desafortunadamente, Tony no contestó jamás.
Steve subió las escaleras de la casa con paso apresurado, el océano nocturno estaba quieto y el cielo se encontraba muy nublado aún, entró al cuarto principal casi corriendo, encontró una botella de whiskey a la mitad y a Tony recargado en el cristal, su camisa blanca desabrochada, sus pies descalzos y sus jeans de trabajo con pintura, su mirada lucía perdida en algún punto del océano.
"Perdón" fue lo único que Steve pudo decir, Tony ni siquiera volteo a verlo.
"Tony, perdón" dijo y se atrevió a caminar hacia él, cuando el ingeniero pudo sentir su presencia volteo a verlo, sus ojos rojos por el llanto y una sonrisa maniaca, su cabello se veía sudado y su mirada jamás había sido tan dura.
"Toda, toda mi vida pensé en mí como el pedazo de escoria que soy, como ese monstruo insensible y compulsivo que siempre ocasiona problemas. Yo estaba de acuerdo con vivir así, con morir solo. Y después llegaste tú" las últimas palabras las dijo con un profundo desprecio que hizo que las rodillas de Steve temblaran y su respiración se entrecortó "Tú me hiciste estúpidamente creer que había algo más detrás de todo eso, que estar junto a mí inclusive cuando yo era una mierda era especial. Me hiciste creer que podía ser mejor y me quisiste" soltó una risa burlesca "Me hiciste creer que me querías por lo que era, no solo por el billonario carismático, sino también querías al alcohólico sociópata"
"Y lo mantengo" Steve dijo con voz cortada y Tony en un arranque de enojo aventó el vaso de cristal hacia Steve, su puntería había sido atinada sin embargo los reflejos del otro hombre habían sido mejores.
"No te quiero ver aquí"
Y esas palabras lo rompieron.
"Tony, yo… perdón"
"Miéntele"
Esa voz se hizo presente de nuevo, era tenue pero demasiado firme. Mentir ¿Cómo?
"Me doy cuenta que realmente sí soy eso, toda la gente me recuerda por eso, no hay un maldito día en público que mis adicciones no salgan a tema"
"Lo lamento Tony" dijo y se acercó a él, se hinco a su lado intentando tocarlo, cuando Stark sintió su tacto lo empujó agresivamente intentando ponerse de pie, se tambaleó entre sus pasos y Steve rápido se puso de pie y lo sostuvo, Tony intentó liberarse de su agarre, forcejeo agresivamente, sus ojos asesinos y su respiración agitada, Steve lo sostuvo de las muñecas marcando sus dedos sobre la piel morena.
"Suéltame"
Y entonces Steve lo besó, lo besó necesitadamente intentando pedirle disculpas de esta manera, se sentía idiota y avergonzado, miserablemente culpable al ver que su patético trance había orillado a Tony a beber de nuevo.
"¿Por qué sigues aquí?" Tony preguntó con voz rota y mirada húmeda.
"Porque te amo"
Y eso había sido suficiente para que Tony cerrara los ojos y abriera los labios, estaba suspendido en la etapa del alcohol donde todo se siente extremadamente agudo y placentero y tu consciencia aún no te abandona, cada roce de Steve, desde sus labios en su cuello, hasta cada penetración se sentían exponencialmente placenteras, Tony gimió, hacía años que no bebía tanto y aún más tiempo que no tenía sexo en este estado.
Recordó lo que era volver a coger con heroína en las venas y por un instante sintió ese mareo y esa creciente ansiedad.
Mierda.
Steve se acostó junto a él, su cuerpo desnudo y una sonrisa de satisfacción y cansancio en su rostro, Tony se hizo ovillo en la cama sintiéndose sucio, sintiendo una necesidad de llorar que no tenía razón alguna.
"¿Qué pasa amor?" Steve preguntó naturalmente y Tony levantó la mirada castaña, sus labios temblaban y su cuerpo se veía indefenso.
"Sabes, han pasado 15 años desde que no me inyecto"
Steve sintió un nudo en la garganta y asintió acercándose más a Tony, abrió los brazos ligeramente y el ingeniero recortó los últimos 15 centímetros que los separan, apoyo su frente en el pecho de Steve.
"¿Por qué aún me siento sucio?" preguntó con voz quebrada y Steve se mordió el labio, no supo que decir, simplemente lo pegó más a su cuerpo dándole un suave beso en el cabello.
"No estas sucio, nunca lo has estado"
"El síndrome de abstinencia no me abandona y lo detesto, de verdad, es un infierno" dijo con voz áspera y un escalofrío recorrió su piel.
Hay personas que tienen el síndrome de abstinencia toda la vida
Esa voz habló dentro de él e hizo que Steve sintiera un terror, levantó la mandíbula de Tony hasta contemplar sus ojos besó de nuevo sus labios.
"No caerás, no lo has hecho y no lo harás"
"Solo porque estás tú"
"No pienso irme jamás Tony ¿Lo entiendes?"
Tony sonrió, sinceramente sonrió, y fue una sonrisa distinta, llena de agradecimiento, de amor y de una confianza absoluta, Steve sintió como en ese gesto Tony le recordaba que él ponía su vida en sus manos sin pensarlo dos veces.
"¿Por qué te alteró tanto lo de la prostituta? Tú sabías que toque fondo de peores formas"
Estúpidamente te imaginé así y tuve miedo de perderte
Y en ese momento Steve entendió que sí, que la voz en su interior era él mismo, porque eso era lo mismo que él había pensado. En suma a sus juicios morales tuvo terror de desconocerlo, de que volviera eso, de no ser suficiente razón para que Tony se quedara.
"Tuve miedo de perderte" dijo sincero y Tony lo besó de una manera peculiar, era inocente, casi caso y no buscaba más, solo decirle "Aquí estoy"
"Tony… de verdad te amo ¿Lo sabes?"
"Sí"
Eso pareció ser suficiente para Steve en ese momento, no sabía porque, pero tenía la necesidad de decirlo porque jamás en sus 28 años vividos había sentido esta clase de conexión con alguien, esta necesidad por saber que está bien, este sentimiento asfixiante cuando lograba hacerlo sonreír, cuando su mirada se postraba en él como si fuese lo único que existía, por primera vez sentía que naturalmente encajaba en un sitio, en este lugar frente al océano con un cuerpo menudo entre sus brazos, contempló durante varios minutos el sueño de Tony, cuando sintió como sus sentidos se desvanecían dio un tenue beso en la frente del mayor y cayó en un profundo sueño.
Steve sintió una nausea inexplicable, una agitación interna y esa sensación de vértigo al estar cayendo, entre su inconsciente pensó que tal vez era una pesadilla vivida, que Tony lo despertaría en cualquier instante y se asustaría, así que forzó a sus sentidos a despertar.
Abrió los ojos de golpe.
Ajustó su mirada solo para encontrar a Howard con una ancha sonrisa frente a él, un chaleco café y un corbatín morado, Peggy estaba junto a él con una amplia sonrisa, un vestido azul y su cabello acomodado en el clásico peinado de moda en los 50`s.
No.
No.
Esto no podía pasarle.
No.
"¡¿Tony?!" Gritó exaltado entre un llanto que había empezado a fluir sin su consentimiento.
"Calmado Steve, estas de vuelta. Soy Howard, Howard Stark ¿Recuerdas? 1950"
