CAPITULO 5 LAS VEGAS

Casa de los Cullen

-¿Cuando te dio esta carta?- le pregunto Carlisle muy enfadado a Emmett que aún mantenía su mirada en el suelo al saber que estaba traicionando a su amigo, Edward le había pedido que no se la diera hasta que no amaneciera para de ese modo ganar algo de tiempo, pero no podía permitir que tirará todo su futuro por la borda por un simple capricho- Responde, ¿Cuando coño te dio esta carta el imbecil de mi hijo?

-Fue esta noche, en su casa antes de marcharse señor Cullen- le respondió Emmett, seguía pensando que gracias a lo que estaba haciendo en este momento estaba ayudando a su amigo a no cometer la mayor locura de su vida, no quería que se metiera en mas problemas con su padre y rompiera totalmente el hilo que existía entre padre e hijo, que ya por si misma estaba mas que rota por culpa de la autoridad de Carlisle, el había aprendido a vivir con unos padres ausentes que siempre le habían ignorado sintiéndose el mayor error que habían creado sus padres y no quería que Edward viviera de esa manera, aunque Carlisle y Esme fueran muy autoritarios con su amigo en el fondo sabia que le querían y solo miraban por su futuro.

-¿Sabes que dirección a podido coger, con que tipo de transporte puede haberse marchado de la ciudad?- le pregunto un Carlisle totalmente enfurecido al ver que no conseguía las respuestas que él quería conseguir. Las respuestas del amigo de su hijo eran demasiado escuetas y no conseguía sacar nada en claro donde podría dirigirse Edward.

-No señor, Edward no me ha comentado donde tenía pensamiento el marcharse, solo me dio esa carta para ustedes.

-Emmett por favor, si sabes algo hacía donde podría haberse ido necesitamos que nos lo digas, lo que va hacer es una completa locura y va a tirar todo su futuro a la basura- le decía Esme desecha en lagrimas mientras se las intentaba limpiar con un pañuelo de seda bordado con sus iniciales-mi pobre niño ¿Cómo ha podido dejarse engañar de esta manera? ¿Como ha podido ser tan inocente para hacerle caso a una buscavidas como esa mujer? Seguro que le hechizado, Edward nunca actuaría de esta manera por si solo, estaba tan ilusionado con la boda.

-No lo sé Esme, se lo he advertido muchas veces que había personas mal intencionadas hay fuera, que no se dejara engañar y menos por una cara bonita, pero como siempre no ha echo ni caso a mis consejos-le contesto él al ver a la madre de su amigo que estaba totalmente destrozada-esta noche incluso hemos estado hablando de su boda y estaba seguro de lo que iba hacer mañana, pero después ha conocido a esa mujer en la discoteca donde habíamos decidido tomar la última copa y ha cambiado completamente de opinión, estaba convencido de marcharse con ella sin decirnos donde ni como.

-Hay que llamar a la gente de seguridad, que lo busquen en la estación de autobuses, en el aeropuerto, en la estación del tren y en las salidas de la ciudad por si se va con su coche, no ha tenido mucho tiempo para irse aún de la ciudad.- dijo el padre de Edward cogiendo el teléfono- quizá puedan rastrear su móvil o el GPS del coche, abra alguna manera de poder localizarlo.

-Carlisle, ¿que va a pasar con la boda? Es muy tarde ya para cancelarla, quedan menos de cinco horas para que se celebre- dijo Esme mirando a su marido -Abra que retrasarla, hay que avisar a Aro de lo que ha pasado con el novio, pobre niña cuando sepa que Edward ha desaparecido, va a ser una completa vergüenza para nuestra familia cuando la sociedad sepa de la manera que hemos despreciado a la hija de tu socio. Seré el hazmerreír de todas mis amigas.

-No llames aún a nadie, todavía estamos a tiempo de encontrar a Edward y poder celebrar la dichosa boda, no ha podido ir muy lejos.- dijo él sin apenas escuchar la estupideces que salían de la boca de su mujer mientras terminaba de marcar el teléfono para llamar a su jefe de seguridad- ¿donde coño conoció a esa chica de la que habla?

-Como os he dicho antes la conoció en la discoteca donde habíamos decidido celebrar el ultimo día de soltero de Edward -respondió Emmett mientras aparecía unas manchas rosas de vergüenza en sus mejilla, él sabia que si no hubiera convencido a Edward a salir de su apartamento jamás habría conocido a esa mujer y nunca se habría creado este problema.

-Seguro que es una busca fortunas en busca de algún gilipollas como mi hijo para sacarle el dinero, le abra contado algunas mentiras y él se las ha creído todas-le dijo a su mujer- Pero como puede ser más tonto, Dios mío, no se en que coño estaría pensando para dejarse embaucar por una completa desconocida, aún me pregunto que clase de educación le dieron en Londres cuando le mande en su momento, o aún peor que clase de educación le dieron tus padres para fiarse así de la gente.

-Carlisle cálmate- le pedía Esme que no había dejar de llorar en ningún momento-seguramente Edward esta confundido por la presión que ha tenido en estos días, quizás aparezca cuando menos lo esperemos. Es mi niño y estoy segura que nunca haría nada que pudiera desagradarme, se que mis padres hicieron lo que pudieron con él, pero en su mayoría fue educado en la mejor institución donde tu estudiaste y terminaste tu educación, él sabe lo importante que es esta boda para la empresa de la familia.

Que equivocada que estaba su mujer y que poco conocía a su hijo pensó Carlisle al mirarla, Esme nunca se había preocupado de la vida de Edward, jamás sé había interesado por sus estudios o su educación, por ese motivo su enfado se iba incrementando al escuchar tanta hipocresía de su boca, pero no le dio tiempo a darle una buena contestación cuando la puerta sonó y en dos zancadas la estaba abriendo, Sam su hombre de más confianza y jefe de seguridad junto con dos de sus hombres esperaban sus ordenes del por que se les había llamado en estas horas tan poco acostumbradas para que sus jefes estuvieran levantados.

-Sam, quiero que muevas a todos tus hombres para que busquen a mi hijo, necesito que busquen donde sea, debajo de las piedras, detrás de cualquier árbol o incluso si tenéis que llamar puerta por puerta de toda esta maldita ciudad, pero le quiero aquí de inmediato, sin perder tiempo, ¿me oyes?, me da igual lo que tengas que hacer o con quien tengas que hablar, quiero que mi hijo aparezca ante mi presencia antes del mediodía.

-No se preocupe señor, rastrearemos el GPS de su coche, su móvil y si ha utilizado alguna de sus tarjetas de crédito lo localizaremos de inmediato y tendrá a su hijo antes de que se de cuenta-Sam después de un pequeño vistazo a la habitación se dio la vuelta y salio por la puerta. Era uno de los mejores hombres que tenía bajo sus ordenes, había trabajado para la CIA y tenia bastantes contactos, lo cual si sabia mover bien las fichas su hijo el fugitivo pronto volvería a estar en casa y preparado para celebrar la boda.

Casa de Mike Newton

Mike Newton un hombre que siempre había tenido lo que quería fuera de la manera que fuese, se paseaba de un lado a otro del salón con una bolsa de hielo en la nariz intentando bajar el hinchazón causado por el puñetazo que le habían dado, estaba muy cabreado por lo que le había pasado en la discoteca de su socio, no podía creerse que le hubieran humillado de esa manera, a él a uno de los mas famosos mafiosos que trabajaban en la zona de Nueva York y simplemente por haberse distraído con esa pequeña zorra, por ese motivo no había previsto al gilipollas que se había metido donde no le llamaban sin venir a cuento y había aprovechado para llevarse a su palomita.

Isabella, cada vez que pensaba en ella la sangre le hervía, la había rescatado de trabajar en la calle como prostituta, la había conseguido una casa, le había encontrado un nuevo trabajo. ¿Y como se lo había pagado? Largándose con el primer gilipollas que le había guiñado el ojo. Encima el muy imbécil le había roto la nariz y le había pateado las costillas, tenia dolores en lugares que ni siquiera sabia que existían, menos mal que uno de sus hombres lo habían encontrado cuando aún estaba tirado en la calle como un despojo y le habían llevado a su casa. Pero esto no se iba a quedar así, esa zorra y su chulo, iban aprender que con Mike Newton no se juega, así la tuviera que perseguir hasta el fin del mundo la iba a encontrar y se las iban a pagar todas juntas.

-Mike -dijo su mano derecha entrando en la habitación en la cual estaba, le había mandado a casa de esa pequeña zorra a buscarla pero al ver que entraba solo no pudo evitar preguntarle.

-¿y la chica?-dijo mientras entrecerraba los ojos, esperaba que su explicación fuera muy buena porque motivo no la traía de los pelos como le había pedido.

-No estaba en su apartamento, cuando llegamos había una nota en la puerta explicándole al casero que dejaba la casa, pero no daba explicación ninguna donde iba.

-Esto no me aclara absolutamente nada, ¿me puedes explicar donde coño se podría esconder una zorra que no tiene un solo céntimo para poder sobrevivir?, aquí solo dice que deja el apartamento y punto- le dijo haciendo una bola con el papel que le había dado y tirandoselo a Félix a la cara-quiero soluciones no quiero más problemas.

-Mike tranquilízate estamos buscándola ¿donde puede ir una palomita cuando como tu dices no tiene dinero ni un sitio donde ir?- pregunto él

-Creo que te estas olvidando de un pequeño detalle- le dijo el acercándose peligrosamente a Félix con sus ojos llenos de ira-¿te recuerdo la existencia del gilipollas que me hizo esto?-termino gritando Mike mientras le enseñaba su nariz hinchada por el puñetazo que le había dado Edward.

-Si quizá tengas razón, me había olvidado de ese detalle-de manera nerviosa se empezó a rascar la parte trasera del cuello al saber que se había olvidado del príncipe azul que había salvado a la chica de una paliza asegurada de parte de Mike.

-!Por supuesto que tengo razón! Ese tipo tenia dinero, con solo ver de la manera que vestía se le veía que era un niño rico.- le dijo a gritos-¿me puedes asegurar que en estos momentos no estén ya viajando algún país al otro lado del planeta?-la paciencia de Mike ante las estupideces de su segundo al mando ya estaban acabando con su paciencia la cual estaba a un paso de acabarse.

-Eso creo que será bastante difícil, ¿no tienes tu su pasaporte?-pregunto Félix alzando sus cejas.

-Es verdad-contesto Mike con una sonrisa siniestra- por mucho que quieran salir de Nueva York nunca podrían dejar los Estados Unidos sin los documentos que tengo en mi poder-Mike se llevo uno de sus dedos a su barbilla la cual se tuvo que retirar de inmediato ya que también le dolía gracias al moraron que tenía en esa zona provocado cuando se golpeo al caer al suelo- Félix búscalos, usa tus contactos, encuéntralos y tráemelos aquí vivos, yo mismo me encargare de darles una lección a los dos por lo que me han hecho.

-No te fallaré Mike- dijo saliendo del salón.

Mientras iba en busca de algunos de sus hombres, Félix iba haciendo un mapa en su cabeza donde podrían encontrarlos, la manera más rápida de escapar era el avión, esa seria su primera parada. Seguramente ella usaría su apellido ya que si el chico era tan importante como había dicho Mike no se arriesgarían de usarlo para llamar su atención. Llegando a esa conclusión cogio a sus cinco hombres en los cuales más confiaba y se dirigió hacia allí en busca de la palomita perdida.

Aeropuerto

-Bien ya estamos aquí -dijo Bella mirando todo el terminal buscando posibles amenazas-y ahora ¿Qué hacemos? ¿Donde vamos?

-Ah no, el trato era yo pago y tu eliges, así que, mira el panel y elige.

-Esta bien, veamos-dijo mirando el panel donde salían los vuelos hacía otros estados- que tal ¿Florida?

-Me gusta, disfrutaremos del sol.

-¿Y que tal Dallas?

-Me gusta

-¿Texas?

-Me gusta

-¿Solo vas a decir eso?-dijo mientras me regalaba una de sus sonrisas.

-Es que la verdad me da igual donde vayamos mientras sea contigo-dije mientras me encogía de hombros.

-Vale, déjame pensar un poco- estuvo como cinco minutos mirando la pantalla mientras se golpeaba con su pequeño dedo en la barbilla.

-¿y si nos vamos a Italia, o Francia, o Inglaterra?- la pregunte yo con un pequeño brillo en los ojos, Londres me parecía un buen destino, así podría enseñarle donde habían sido mis años mas felices cuando vivía con mis abuelos.

-No puedo salir del país.-me dijo mirándome de reojo mientras sus mejillas se sonrojaban.

-¿Como?- pregunte yo extrañándome, la sujete de sus hombros y la giraba para que me mirara.

-Mike me quito el pasaporte.-me dijo sin mirarme mientras sus mejillas aún se ponían mas rojas por la vergüenza de sus palabras-no puedo dejar los Estados Unidos.

-¿Por que Mike te quito tu pasaporte?-era algo que no entendía por que ese mafioso tenía algo tan importante de Bella.

-Luego te lo explicare cuando estemos en un avión.

-Vale, pero lo del pasaporte lo podemos arreglar en otro momento, con decir que lo has perdido podríamos hacerte uno nuevo en otro momento por ahora elige algo que este dentro de nuestro estado para ponernos en movimiento.

Mientras volví a poner a Bella frente al panel que reflejaba los próximos vuelos para elegir nuestro destino me dedique a observar alrededor de nosotros, había muchísima gente que viajaba, familias completas, recién casados, hombres de negocios, pero al apartarse un grupo de gente vi a alguien que me pareció conocido, no tarde en confirmarlo cuando se acerco un poco más a nosotros y pude observarle como miraba hacia distintos lugares como buscando a alguien.

-Bella, date prisa eligiendo, me parece que tenemos problemas y debemos marcharnos ya.

-¿Que?-dijo ella extrañada por el temblor en mi voz desviando su mirada del panel electrónico.

-Que tenemos que irnos de aquí echando leches.

-Edward ¿que pasa?- me pregunto Bella mientras sentía como su cuerpo empezaba a temblar mirando a nuestro alrededor. No pude apenas explicarme ya que Sam el jefe de seguridad de mi padre, un hueso duro de roer, él cual le gustaba siempre conseguir todo lo que el jefe le pedía se acercaba cada vez mas a nosotros.

-Joder, joder, joder nos tenemos que esconder ya -dije cogiendo a Bella de la mano y mi maleta con la otra mientras tiraba de ella intentando buscar un escondite.

-Edward, me haces daño- me dijo ella intentando seguir mi paso a trompicones.

-Lo siento cariño- Entramos corriendo en el baño masculino sin fijarnos si había alguien y escondiéndonos en uno de los cubicuelos que había allí esperamos en silencio rezando por que no nos hubiera seguido.

-¿Que es lo que pasa?- me dijo ella en un susurro-¿Has visto a Mike?

-No, son los hombres de mi padre, están ahí fuera, buscándome-dije en un susurro-buscándome solo a mi-repetí las palabras mirándola a ella mientras me iluminaba una pequeña luz a mi mente por la idea que había tenido en ese mismo momento -cariño a ti no te conocen, no te buscan a ti, tu puedes encargarte de ir a buscar los billetes sin que nos descubran.

-Edward yo no sabría elegir bien el sitio a cual viajar, ¿y si me equivoco?

-No lo harás, escúchame, este es el plan.-saque dinero más que suficiente de mi cartera y se lo di a Bella -ve al mostrador que veas más vacío, da igual la compañía que escojas, pide los billetes para el primer avión que salgan hacia algún lugar, da igual donde sea, yo te esperare aquí hasta que vuelvas.-Vi como su cuerpo empezaba a temblar, la cogi de sus manos y la obligue que me mirara- Bella confía en mi saldrá bien y nos podremos ir sin que nos descubran. -la dije abrazándola.

-Lo se, confió en ti.

-Entonces vete deprisa y coge los billetes, yo te esperare aquí a que vuelvas.

-Vale

Salio corriendo para ir hacia los mostradores que estaban más cerca, yo mientras la esperaría escondido hasta que ella volviera. Escuche como la puerta se abría de nuevo, era imposible que Bella fuera tan rápida. Me asome por la puerta del cubicuelo y pude asegurarme que no era ella, era un señor bastante grueso al cual no conocía de nada, no había peligro, pero me dio una idea. Había dejado su abrigo y su sombrero encima de los lavabos mientras se aseaba, lo seguí con la vista hasta que se metió al cubicuelo de al lado del mío. Con mucho cuidado para que no me descubriera, abrí la puerta y le cogí sus cosas, después regrese de nuevo a mi cubicuelo, con esto podría hacer un disfraz perfecto.

Cuando estaba cerrando de nuevo la puerta del baño, oí como la puerta del cuarto de baño se habría de nuevo, esto parecía la boca del metro, no dejaban de entrar gente, pero esta vez si que reconocí la voz de esos dos hombres que acababan de entrar al baño, eran Jhon y Peter, dos de los hombres de Sam.

-¿Tu crees que encontraremos por aquí al principito?- dijo Jhon

-No lo se, pero sabes como es Sam hasta que no encuentre la aguja en el pajar, no se quedara tranquilo- contesto Peter.

-Pues espero que lo encuentre pronto por que nos esta volviendo locos- dijo Jhon entre risas-aunque yo creo que a estas alturas estará la aguja a miles de kilómetros de aquí.

-¿Te lo puedes creer?, nunca pensé que tuviera los cojones para desafiar al viejo diablo- dijo secundando las risas Peter.

-Bueno será mejor que volvamos a buscarlo o al menos hacer como que hacemos lo que nos han mandado por que como te he dicho, creo que el pajarito ya está a muchos kilómetros de aquí.

Diciendo esto los dos salieron del baño, yo deje salir de mi cuerpo un gran suspiro, me daba miedo hasta respirar por si me descubrían, al segundo la puerta de al lado del baño donde yo estaba metido se abrió saliendo el hombre al que le había cogido sus cosas.

-¿Donde están mis cosas?, ese par de ladrones se las han llevado- dijo saliendo furioso del cuarto de baño dando un fuerte golpe en la puerta al cerrarla.

Se quedo todo de nuevo en silencio, esperaba que Bella no tardara mucho, yo pose mi maleta en el retrete y empecé a sacar y ponerme jerséis y pantalones para hacer más grueso mi cuerpo y así poderme colocar el abrigo pareciendo que tenía más cuerpo del que realmente tenía, después salí del cubicuelo y me empape el pelo para peinarlo de tal manera que quedara escondido dentro del sombrero. A los 10 minutos se volvió abrir la puerta del cuarto de baño y corrí a esconderme otra vez en el cubicuelo del baño.

-¿Edward? ¿Donde estas?-la voz de Bella me hizo respirar algo mas tranquilo.

-Aquí -dije yo sacando mi mano por una abertura de la puerta del cubicuelo.

-Vamos, sal, tengo los billetes y nos podemos ir ya.

Salí como pude por la puerta y al ver mi reflejo en el espejo apenas me reconocí con casi diez jerséis puestos y cuatro pantalones, el abrigo y el sombrero, parecía un extraño el que me devolvía la mirada.

-¿Edward?- pregunto riéndose- pero ¿que te has puesto?

-¿Tan mal estoy?-pregunte yo de forma dubitativa ya que quizá no había sido mi mejor idea-pensé que podría esconderme si me vestía así.

-Y lo has hecho, parece como si hubieras engordado casi veinte kilos. Espera te falta algo para completar tu disfraz-la vi rebuscando en su pequeño bolso hasta que saco una gafas de sol del estilo de John Lennon y me las puso, ahora si que estaba irreconocible, y fue cuando ella estallo en carcajadas-Ahora si que ni tu madre te reconocería.

-Muy graciosa, vámonos anda- dije agarrándola de la mano y saliendo de nuevo a la terminal con nuestras maletas.

Fuimos hacia las puertas de embarque de los aviones, pero me di cuenta que no tenia ni idea de que avión teníamos que coger, me pare en seco y mire a Bella.

-¿Que pasa ahora?- me pregunto muy cerca de mí mientras miraba a nuestro alrededor.

-Que no se que avión hay que coger.

-!Hay es verdad!-me dijo con una sonrisa avergonzada- los billetes los tengo yo-dijo mientras buscaba en su pequeño bolso.

-Necesito saber donde vamos para buscar el avión en el cual embarcaremos.

-Vamos al avión 525 dirección a las Vegas.

-¿A las vegas?-pregunte sorprendido

-Si, es el avión que salía antes, por eso lo escogí, ¿he metido la pata?-su mirada cambio a una nerviosa, seguramente temía el haberse equivocado.

-NO, no lo has hecho, es que me ha sorprendido tu elección- dije con una sonrisa.- Pues a las Vegas, vamos, démonos prisa hay que facturar las maletas y montarnos en el avión.

Después de facturarlas hicimos cola para poder subir al avión, aún no nos habíamos soltado de la mano, pero yo empezaba a estar un poco incomodo, con tanto jerséis y pantalones, empezaba a tener un calor sofocante y notaba como mi frente se perlaba de sudor.

-¿Que te pasa que te mueves tanto?- me pregunto Bella

-Me estoy asfixiando de calor-le dije en un susurro mientras me abanicaba con la mano-siento que me falta hasta el aire.

-Ya queda poco para abordar, tranquilízate y estate quieto, estas llamando demasiado la atención-me dijo agarrándome del brazo mientras miraba a nuestro alrededor observando como alguna que otra persona nos miraba.

-Lo intentare.

Intente distraerme mirando a las personas que nos rodeaban, pero lo que vi no me tranquilizo para nada, Sam se nos estaba acercando y de manera rápido, seguramente nos habría descubierto y pondría fin a nuestra pequeña aventura.

-Mierda, viene Sam directo a nosotros ¿que hacemos ahora?- le dije nervioso

-Haremos esto- y fue cuando me beso, sentí de golpe sus labios encima de los míos, eran dulces como la miel, suaves como la seda. Le seguí el beso emborrachándome de su sabor pero a la vez sentía como con su mano derecha me ponía algo en la mía.

-No abras los ojos y sujeta fuerte la vara contra el suelo, actúa como si fuera ciego-me susurro en el oído yo afirme con la cabeza sabia cual era su idea, y no paso mucho tiempo cuando volví a escuchar de nuevo su voz.-Señor si nos permite necesitamos que nos deje pasar-dijo ella a alguien.

-Disculpe señorita pero pensé que había visto a alguien conocido por aquí- dijo la voz de Sam cerca de nosotros, sentí como la mano de Bella colocaba una de mis manos en uno de sus brazos.

-No tiene importancia, pero estábamos a punto de embarcar, tenemos que llegar a la boda de una prima de mi marido y ya es bastante complicado en llevarle yo sola para que usted se ponga en medio y me entorpezca el camino-la voz de Bella se había vuelto cortante y fría cuando se volvió a dirigir de nuevo al hombre de mi padre.

-¿Le pasa algo a su marido?-le pregunto de manera desconfiada Sam.

-¿Lo dice por algún motivo que tenga que aclararle?- pregunto Bella con una voz desinteresada

-Por la gafas de sol, estamos en un edificio y no creo que las necesite.

-Su comentario es bastante grosero señor diciendo en voz alta esa afirmación delante de todo el mundo. El esta convaleciente con su vista y no puede ver, le puedo asegurar que a un discapacitado no le gusta que todo el mundo se le quede mirando sus ojos los cuales no tienen vida-el agarre de Bella se volvió un poco más firme.

-Me vuelvo a disculpar señora, no lo sabia, pensé que su marido era alguien al que podía conocer pero al parecer me equivoque, que tengan un buen vuelo y le vuelvo a pedir disculpas por ser tan desconsiderado.-dijo Sam despidiéndose.

-Adiós y la próxima vez asegúrese de decir las palabras correctas y no ser tan grosero con gente a la cual no conoce -dijo Bella de manera fría y tirando de mi mano- no te sueltes querido, aquí hay un escalón un poco más adelante.

-Gracias querida-le dije escondiendo mi voz transformándola en algo mas grave.

-ya se ha ido puedes abrir tus ojos- dijo Bella pasados unos minutos.

-Podías haberme avisado que había dos escalones casi me mato con el segundo de ellos- la dije con una sonrisa.

-No abría sido tan creíble tu actuación, aún nos miraba cuando pasamos la puerta de embarque.

Cuando llegamos a nuestros asientos, antes de que despegara el avión fui al baño a quitarme toda la ropa que me sobraba, y la verdad es que lo agradecí, estoy seguro que perdí por lo menos un par de kilos del calor que había pasado, me moje un poco la cabeza para refrescármela y salí a sentarme junto a Bella.

-¿Mejor?- me pregunto

-Mucho mejor, por lo menos ya me no siento ese color tan sofocante.

El avión empezó a rodar por la pista y cogió altura, mire por la ventana despidiéndome de Nueva York. Dejando atrás mi supuesta boda, a mis padres y a mi antigua vida para empezar de nuevo junto a la mujer que yo sabia en ese momento estaba enamorado. Las Vegas allá vamos.