Le era increíble como pasaba el tiempo tan rápido, parecía que hasta hace nada se había enterado de su embarazo y ahora los meses se pasaban en un abrir y cerrar de ojos. Para cuando sus tíos se enteraron ella no podía negar que sentía demasiado miedo de ellos, claramente si estaban molestos pero ya no se podía hacer nada más que recibir a aquel bebe con mucho amor. Félix por su parte en esos últimos dos meses parecía ya prácticamente vivir con ellos había tenido una seria platica con él respecto a por que su padre no podía enterarse.
El estruendo de la tormenta le hizo brincar sobre su lugar, aquello le tomo por sorpresa más intento mantener la calma, Félix sonrió de medio lado haciéndole pensar no haber notado nada mientras seguía inmerso en su lectura.
-Parece que abra una fuerte tormenta.- dijo ella mirando por la ventana de su habitación.
-Eso parece.- respondió, Bridgette torció los labios por su seca respuesta, tomo unos cascos que reposaban sobre su cómoda y su mp3, para posteriormente colocarlos sobre de su apenas algo visible vientre.- ¿Qué haces?
- Los bebes responden a ciertos estímulos incluso antes de nacer, no me gustaría que él escuchase esa fea tormenta que está a punto de comenzar prefiero que escuche la tranquilidad de la música.
El rubio entonces se levantó de su lugar para ir al lado de la azabache en su cama, se acostó a su lado y ella sobre su pecho sin quitar los cascos de su vientre, el siguió con su lectura de física para poder aprobar el examen final, Bridgette tomo la decisión de salir de la escuela no quería que nadie se enterase de su embarazo así como tampoco quería meter en problemas a su novio. El ambiente de aquel momento era agradable, la lluvia paso a segundo plano, en ese lugar solo estaban ellos y la tranquilidad.
Pero como todo buen momento siempre debía de tener una interrupción, el móvil de Félix sonó y a regaña dientes Bridgette tuvo que moverse de su lugar para dejarlo levantarse e ir a tender aquella llamada.
-¿Qué sucede?- pregunto un tanto molesto.- ¿Ahora? Ya es demasiado tarde… nada importante, solo estoy con Bridgette… Claude se está desatando una tormenta a hora mismo y… de acuerdo.- dijo suspirando con fastidio.- ya mismo salgo para haya.
Atranco la llamada mirando por segundos su móvil para después negar con la cabeza estaba completamente loco por hacer eso en ayuda de su mejor amigo, debía de dejarle en claro que ya no podría seguir con eso pues cosas más importantes había entrado ahora a su vida, se giró para ver a la azabache sobre la cama que le miraba con puchero infantil, había inflado las mejillas tanto que parecía ser una niña pequeña.
-Tengo que irme.- le dijo, ella solo ladeo su rostro molesta.
-¿Por qué? Ya es tarde está lloviendo, ¿Puede esperar a mañana? Claude no morirá por qué no lo veas. Parece ser más él, el necesitado que yo.
- Por ahora necesita mi ayuda, regresare pronto a casa ¿De acuerdo?- Ella simplemente no podía decir que no, asintió quedamente con la cabeza levantándose para despedirlo.
Al principio Bridgette le dio un suave beso en los labios, pero fue él quien hizo que aquel beso tomara profundidad, pasión, era algo indescriptible, Félix sentía por algún extraño motivo que ese beso debía ser eterno, como si fuera el ultimo que recibiría en su vida, se obligó a borrar esos pensamientos de su mente, eran tonterías. Se separaron de aquel apasionado peso, el rubio le beso la frente y acaricio su vientre con ternura, tomo su chaqueta negra y salió de aquella casa, Bridgette lo miro partir desde la ventana de su habitación hasta perderlo entre la lluvia y la noche.
Claude corría por las desoladas calles de Paris presa del pánico, había logrado contactar a Félix, el único en la ciudad que podría sacarlo de ese buen lio en el que se había metido, ¡¿Cómo podía ser tan tonto?! Se había jurado no volver a ese tipo de andadas, pero fue más fuerte su estupidez que su razón y para rematar si no lo solucionaba esa noche, sus ojos no verían nunca más la luz del sol.
Le faltaba poco para llegar a su lugar de encuentro, sabía que su buen amigo del a infancia nunca le fallaría, si lograba salvarlo de ese buen lio seria su esclavo eternamente, por siempre y para siempre.
La tormenta comenzaba a intensificarse, la chaqueta negra de cuero ya de poco le serbia, para protegerse, su cuerpo temblaba de frio y sus labios casi estaban morados, miraba tras de sí con insistencia, el hecho de ya ser cazado como un animal lo tenía por demás nervioso.
-¡Claude!
Sintió n frio recorrerla la espalda al escuchar aquel grito, más pronto se tranquilizó, sabía que podía contar con él en las buenas y en las malas… salió de su escondite improvisado cerca de un callejón donde se quedaron de ver, al igual que él Félix tenia puesto una chaqueta de cuero negro con la capucha sobre la cabeza para intentar protegerse de la lluvia.
-¡Amigo!- exclamo.- gracias al cielo, disculpa por esto pero creo eh metido la pata nuevamente.
-Al punto Clau, ¿Qué has hecho esta ves?- el de ojos azules frente a él comenzó a reír de manera nerviosa.
-¿Recuerdas mi extraño vicio a las apuestas?- dijo de forma nerviosa, Félix rodo los ojos, algo en su interior le decía que eso tenía mucho que ver.- pues me metí en el lugar y momento equivocado, y necesito que me ayudes.
-¿Cuánto?- pregunto.- ¿Cuánto debes ahora?
-Diez…mil…- en esos momentos Félix sería capaz de golpearlo hasta dejarlos sin dientes, por primera vez en su vida ese idiota lo saco de sus casillas.- L-lo siento si es exagerado pero es por un préstamo que pedí a tipos equivocados, sino les pago esta noche van a matarme.
-¡Yo no me ando por la vida con diez mil dólares en la cartera imbécil!- grito.- No pensé que debieras tanto, será la última vez que logre ayudarte, Claude es la última entiéndelo.
-L-lo sé pero…
-Hasta que te encontramos, maldita rata.- una vos fuerte y grabe tras de ellos les hizo les hizo sobresaltarse. Claude intento retroceder un poco y Félix permaneció en su lugar, ahora debía de idear el cómo salir ambos de ese lio.- El tiempo se terminó niño ¿Dónde está mi dinero? – No hubo respuesta.- bien, lastima por ti.
Aquel gran hombre se dio media vuelta sacando algo de su chaqueta, Félix abrió los ojos al escuchar el quitar del seguro de un arma, en un lento movimiento aquel sujeto ya apuntaba a Claude con su arma mientras le sonreía de forma psicótica.
-¡Muévete!- grito el rubio empujando a su amigo a un lado, en aquel momento el sonar del disparo se escuchó entre la tormenta.
El hombre emprendió la huida rápidamente, Claude observo todo desde el suelo y el como el cuerpo de Félix caía sobre el pavimento. La sangre brotaba sin freno alguno por su garganta, lugar donde dio el disparo. Sus ojos poco a poco se fueron cerrando teniendo en su mente la única imagen de Bridgette sonriéndole cálidamente.
Un fuerte estruendo le hizo despertarse con el corazón acelerado, el pecho le dolía, la tormenta se intensificaba cada vez más.
-Félix…
Las noticias corrían con gran velocidad, a la mañana siguiente se había encontrado un cuerpo a la entrada de un callejón en uno de los barrios más peligrosos de Paris, al parecer solo habían zanjado una cuenta pendiente, pues al individuo no le habían quitado ninguna pertenencia.
Bridgette parecía haber entrado en Shock, su tía le llamaba sin recibir algún tipo de respuesta por su parte, su tío por otro lado se encontraba llamando a un médico de forma urgente, de sus ojos azules brotaban sin fin de lágrimas.
"El cuerpo de la víctima fue reconocido como él de Félix Agreste"
Escucho decir a la periodista. Félix no podía, el no podía estar muerto, tenía que ser un error, tenía que serlo… seguramente le abrían asaltado y ese chico que encontraron muerto tenia las partencias de su amado Félix, el no podía… no podía…
Lo siguiente que vieron sus ojos fue el blanco del techo del hospital al despertar, el shock había sido tan fuerte que termino por desmayarse en medio de la sala… él bebe en su interior estaba bien a lo que los médicos le habían logrado explicar, y entonces sucedió, Bridgette estallo en llanto amargo, todo debía de ser una broma, una mentira. Pero por desgracia todo era real.
Dos meses más pasaron, y desde entonces que Bridgette ya no es la misma, no sonríe, no habla, parece ser una muñeca viviente, sin emociones, sin sentimientos, su mirada ya no brillaba, estaba apagada como si implorara la pronta llegada de la muerte a ella.
Observo por su ventana a un chico acercarse a su casa.
-Claude.- dijo para sí, bajando como pudo rápidamente las escaleras.
Ahí estaba el parado frente a su puerta, apenas le miro no dudo en atacarlo el gritarle, intentar golpearlo, el apenas y logro sujetarle de las muñecas detallando su figura, centrando su atención en su vientre.
-Bridgette tu…
-¡Maldito!- le grito.- ¡¿Por qué?! ¿¡Por qué lo mataste?! ¡¿Por qué?!
-¡Bridgette contrólate!- dijo haciendo más fuerza en su agarre por las muñecas.- lo atraparon, atraparon al tipo que mato a Félix.
-¿Entonces por qué no estás tú con él?- pregunto dolida entre lágrimas.- Por tu culpa Félix murió, ¡POR TU MALDITA CULPA FÉLIX ESTA MUERTO!
-Yo…-no sabía que responderle, de cierto modo ella tenía razón, por salvarlo a él Félix había muerto.- Yo solo quería decirte eso, el señor Gabriel ha contratado a los mejores abogados para que logran hacer que le dicten la pena de muerte a aquel sujeto. No dudo que yo también sea arrestado solo quería.
-Félix me pidió darme la oportunidad de conocerte, pero el hecho de conocerte nos trajo desgracia.
Claude la soltó para dejarla ir, no dijo más nada solo le quedaba disfrutar de la poca libertad que ahora mismo tenía antes de que aquel sujeto contara toda la verdad y el padre de su difunto amigo ordenara fuera aprendido.
Tres meses después sucedieron dos hechos, uno de ellos para la azabache fue de menor importancia, Claude había sido aprendido por cómplice en el asesinato y fraude en juegos ilegales, el segundo hecho que lleno de alegría aquella pequeña familia fue el nacimiento del bebe de Bridgette… sus tíos esperaban que el nacimiento del bebe alegrara la vida de su sobrina, pero ella seguía como antes, siendo una muñeca sin corazón.
Dos meses más, dos meses desde que él bebe nació y sus tíos temían por Bridgette, incluso habían pensado en internarla en una clínica para que expertos le ayudaran a superar la muerte de Félix… el estruendo de una tormenta despertó al bebe quien comenzó a llorar, la azabache miro en dirección a la cuna en su habitación, meses atrás en una noche de tormenta y bajo la lluvia habían matado a al amor de su vida y con ello su corazón. Su respiración se agito visiblemente, las lágrimas salieron por sus ojos sin control alguno, desesperación, eso era algo que sentía.
Ya no lo soportaba ya no podía soportarlo, sujeto su cabeza entre sus manos y acompañando el nuevo estruendo del cielo grito, grito con todas sus fuerzas asustando aún más a su bebe.
-¡Bridgette! ¡¿Qué te pasa Bridgette?!- su tía había entrado rápidamente a la habitación apenas la escucho gritar con fuerza, ella no sabía si atender a su sobrina al borde de la histeria o mirar al bebe.
Bridgette se levantó rápidamente de su lugar para salir corriendo de la habitación.
-¡BRIDGETTE!- grito.- ¡TOM! ¡TOM!
Los esfuerzos de su tío por retenerla fueron inútiles, ella corría por las calles bajo la lluvia de forma desesperada, ya no lo aguantaba ya no podía más, en su frentico huir, resbalo en el pavimento cayendo sin oportunidad de meter las manos dejando que su rostro diera directo contra el concreto. Apenas se incorporó cubrió su boca con ambas manos, simplemente ya no podía aguantar más.
-Lo siento.- dijo entre sollozos.- lo siento, lo siento… ya no aguanto más, ya no… por favor, por favor perdóname… perdóname Marinette no puedo…
La lluvia se desato con más fuerza, aquella fue la última vez que se supo de Bridgette Cheng.
Notas finales:
DRAMA! Oh dios se puso buena la cosa, Félix murió –correa esconderse- efectivamente Marinette es hija de Félix y Bridgette pero la historia aún guarda un gran secreto que se revelara mucho más a delante.
Espero les guste el capítulo.
Dudas, preguntas, sugerencias lo que sea todo es bienvenido n.n
Hasta la próxima actualización
