18: Acciones sobre palabras.
Steve seguía con la vista fija en la pantalla de cristal del Starkphone 4 que sostenía entre manos, curiosamente le había gustado más esta versión que la que tenía en el 2020, sí, también era un Starkphone – obviamente – pero era una versión XSPlus y le había costado meses descifrarlo, este en cambio era más pequeño, sí, pero mucho más amigable. Debía decirle a Tony que no todos tenían la misma capacidad de aprendizaje que él, y que debía conservar este modelo como el perfecto clásico.
El minuto cambio.
5.15
Así de sencillo se le escapaba entre los dedos otro minuto en esta dimensión, otra oportunidad de conocer, comprender el mundo. . . Y a Tony, aunque a cada momento lo veía más imposible, inclusive se podría decir que casi se daba por vencido en ello, llevaba cerca de 2 semanas sin verlo por más de 5 minutos o una cena rápida, huía antes de que Steve pudiese armarse de un gramo de valor para pronunciar su nombre, y es que cada sílaba le pesaba en el pecho y le hacía temblar los labios.
Quería hablar con él, lo necesitaba cerca, sin embargo no tenía puta idea de cómo comenzar una conversación y era en extremo frustrante porque estaba tan acostumbrado a decir cualquier estupidez y que Tony concentrara su atención en él. Todo era tan diferente ahora.
"Capitán, le recomiendo que suba." Jarvis dijo serio y Steve levantó la mirada al techo – porque a pesar de que Tony le repetía una y otra vez que Jarvis era omnipresente, Steve no podía quitarse el hábito de hablarle al techo –
"¿Algo anda mal?" Preguntó exaltado y Jarvis al notar el incremento en sus palpitaciones habló con un tono de voz algo risible.
"No, todo está en orden. Solo creo que el señor Stark se encuentra indispuesto"
Indispuesto
Sabía que ese era un código para ebrio y soltó un bufido molesto, entró al elevador y presionó el botón de Pent-House, al entrar notó todo perfectamente acomodado, dio ligeros pasos por la cocina hasta contemplar a Tony acostado en el piso de la estancia, la música a todo volumen y varias latas de cerveza alrededor. El primer impacto fue alterarse, las peores posibles ideas pasaron por su mente, una congestión alcohólica, un desmayo, un ataque... se acuclillo de inmediato a su lado tomándole una mano entre sus manos, pronunció su nombre con voz rota y Tony abrió los ojos de golpe, se retiró del contacto automáticamente levantando el pecho, apoyándose sobre sus codos.
"¿Steve?... ¿Qué pasa?" La última pregunta salió en un tono molesto hasta que notó la mirada preocupada de Steve seguida de un profundo sonrojo, lo miró extrañado, Steve se había preocupado por él, lo había tomado de la mano instintivamente. Sintió un extraño calor placentero en su estómago.
"Nada, yo solo..." Y era tan adorable cuando Steve no encontraba las palabras precisas, tanto que el calor aumentaba en su interior, sacudiéndolo hasta agitarlo, hasta asustarlo.
"¿Qué haces aquí?" Preguntó a la defensiva porque le molestaba no poder tener control sobre sí mismo cuando Steve estaba tan cerca de él, se sentía indefenso, vulnerable y lo peor de todo, consciente que se encontraba en las manos de Steve. Para bien o para mal, ese hombre le sostenía el alma, solo que Steve aún no lo sabía y Tony, mierda, hacía un trabajo perfecto evitando que se enterara.
"Yo... Solo vine porque a las 5 debimos haber estado con Fury, en el reporte semestral con el senador" dijo con voz apagada porque mierda, la mirada que Tony le dirigía era tan gélida, era tan evidente la molestia que la sola presencia de Steve le causaba.
"Ah sí, no iremos" dijo indiferente y Steve de verdad tuvo que morderse la lengua para no gritarle porque había cancelado absolutamente todos sus pendientes precisamente porque Tony había dicho que irían.
"Dijiste que iríamos"
"Sí, pero luego eso se me atravesó" dijo con una sonrisa cínica y la mirada fija en la botella de whiskey a la mitad sobre la barra de granito negro.
Steve no pudo contenerse.
Tomó la botella y sin dudarlo la arrojo al piso de mármol, estalló en miles de cristales y el líquido se derramó por toda la cocina, Tony al contemplar la escena, se levantó enfurecido caminando hasta él sin realmente pensarlo, cegado por el alcohol, la irracionalidad que este hombre le provocaba, y el odio a sí mismo por siempre causar esa mirada de decepción en Steve.
El capitán estaba de pie, desafiándolo, esperándolo, porque ya estaba harto, verdaderamente harto de este Tony, en medio de la agitación de su enojo llego a pensar inclusive que era un idiota por creer que este Tony tenía una pizca del que había conocido, este hombre no era para nada el que había amado, era solo un extraño en el mismo cuerpo y realmente no le importaba en lo más mínimo.
Stark caminó hacia él molesto, dio tres pasos y al cuarto no pudo contener un grito involuntario, salió por reflejo y estaba matizado en dolor, sus ojos llorosos y una respiración agitada, Steve sintió como su pecho se contraía, acortó la distancia entre ambos hasta tocarlo con gentileza, bajó la mirada siguiendo la de Tony para encontrar ya un charco de sangre mezclándose con alcohol, entre la ebriedad y el disgusto no había notado los cristales de la botella rota y con su maldita costumbre de siempre andar descalzo se había encajado el mayor justo en medio de la planta del pie, Steve vio como era incapaz de apoyar de nuevo su pie, como intentaba por mero orgullo retener las lágrimas de dolor.
Sintió como si el dolor físico de Tony se manifestara en un agudo dolor en su pecho. Sí, Steve mentía. Se había mentido a sí mismo desde hace dos semanas, inclusive desde antes, se había dicho que este Tony no era en nada como el que amaba, que no era importante, ni relevante, que debía esperar a que "algo" pasara para que Stark cambiara y se convirtiera en quien él amaba. Se había dicho a sí mismo que le importaba un carajo.
Estaba tan equivocado.
"Tony" Steve dijo con voz quebrada e intento tomarlo de la cintura, ayudarlo a caminar, ayudarlo a no desangrarse porque si bien tal vez no había cortado una arteria, la sangre era escandalosa y ver tanta en el mármol blanco lo estaba enloqueciendo.
Stark como siempre se soltó de su agarre agresivamente, haciéndose perder el equilibrio, apoyó el pie lastimado en el piso en un reflejo de no caer, el alcohol derramado haciendo contacto directo con la herida abierta. Tony no pudo contener su grito agónico, ni su llanto, ni su temblor involuntario, le quemaba no solo el pie, sino la pierna, un dolor intenso haciéndolo perder los estribos, haciéndolo como siempre, frágil.
"¿Cómo puedes ser tan individualista!?" Steve preguntó molesto tomándolo del brazo con fuerza, Tony levantó la mirada enfurecido, estaba a punto de gritarle que se largara, que no necesitaba su lástima o sus cuidados, sin embargo vió algo que jamás había percibido. La mirada de Steve era oscura, translucida, un azul cobalto ahogado en preocupación, en dolor, sus manos firmes sosteniéndolo gentil, Tony suavizó la mirada inconsciente de ello, podía jurar inclusive que no encontraba ni una pizca de lástima o de enojo en su mirada, solo preocupación y tal vez, solo tal vez, un gramo de cariño.
"Si no me dejas ayudarte, entonces ¿Cómo somos un equipo?" Steve lanzó la pregunta retórica en un murmullo.
"No necesito tu ayuda"
"No, pero yo sí... Yo sí te necesito"
Nadie jamás lo había necesitado.
Al menos nadie se lo había dicho antes.
Sintió como si su corazón se estrechara y después saliese disparado en incontables latidos por minuto, sintió su cuerpo temblando y una estúpida sonrisa en las comisuras de sus labios, sabía que su mirada era cristalina y podía justificarlo por el ardor en la planta del pie derecho. Por supuesto que era mentira.
Y Steve lo sabía, se acercó a él tomándolo cautelosamente de la cintura, elevándolo sin dificultad en sus brazos, sí, notó como el cuerpo de Tony se tensaba e intentó hacerlo lo más rápido posible, lo subió hasta la habitación principal dejando un camino de gotas de sangre tras de él.
"Vamos al baño, necesito limpiarte"
"Todo está bien así"
"No Tony, vamos"
Y Stark por primera vez en estas tres semanas, lo había escuchado y había asentido, Steve lo ayudó a llegar hasta el baño, tomó una pequeña toalla y mientras lo sentaba en el mueble de madera junto a la regadera abrió el agua, había diversas llaves, diversos monitores, miles de maneras distintas de programar el agua, por un instante se sintió perdido, hasta que escuchó una risa tras de él. La primera en 3 semanas.
"La C-5 con presión de 1.2" dijo con una sonrisa burlesca y Steve volteó algo avergonzado.
Obedeció y mojó la pequeña toalla, una vez húmeda se acuclillo delante de él y comenzó a limpiar la herida, Tony lo contemplaba analítico, cada toque de Steve era calculado, gentil y estratégicamente planeado para no lastimarlo. Stark sintió un golpeteo en el pecho, aún más fuerte que el anterior, esta vez se contuvo de huir.
El capitán al haber limpiado completamente la herida caminó sin dudarlo hacía el mueble lateral del walking closet, encontró sin preguntar el botiquín de emergencias y entonces Tony lo miró incrédulo, ¿Cómo era siquiera posible? Si Steve jamás había subido ni entrado a esta área de la torre, sintió un nudo en la garganta, su mente brillante analizando todas las posibilidades.
Steve se acuclilló de nuevo junto a él, tomó hilo y una aguja y en ese instante la concentración de Stark se rompió.
"¿Qué estás haciendo?" Preguntó exaltado y Steve levantó la mirada sin entender realmente la pregunta.
"Preparándome para coser tu herida" Contestó como si fuese lo más obvio del mundo y metió el hilo a la aguja.
"No, aleja eso de mí"
"Tony…"
"Definitivamente no Steve"
Tony Stark a veces era un niño de 7 años, y mientras a muchos les parecía molesto e inclusive inmaduro, a Steve le revolvía el corazón y le sacaba esa sonrisa estúpida que había intentado borrar los días que el ingeniero estaba en las áreas comunes.
"Vamos Tony, confía en mí" dijo con una sonrisa sincera y notó como Tony tragaba difícilmente, su mirada cristalina y sus labios temblando, notó como sus ojos se volvían turbios y sus músculos se tensaban. Después de un segundo de silencio Stark cerró los ojos y asintió.
"Confío en ti" dijo en un susurro y Steve entonces comprendió todo.
Para Tony le era casi imposible confiar en alguien, le era imposible mantener una complicidad, una relación, tal vez porque todas sus experiencias habían sido desgarrantes, primero Howard, después Obi, hace unas semanas Pepper y ahora estaba consumido por la ansiedad y el pánico al tenerlo tan cerca y sentirse tan vulnerable, tan expuesto.
Tal vez no debía esperar a que "algo" cambiara a Tony, a que un evento extraordinario le devolviera al hombre que amaba, tal vez ni siquiera era alguien diferente, era el mismo que había conocido, el mismo que hubiese conocido 100 años antes o 100 después. Tal vez simplemente debía ser íntegro porque mierda, se repetía una y otra vez que se debía amar no solo lo bueno, sino también el lado más oscuro y estas semanas no había hecho nada más que huir, darle miradas ajenas de desaprobación cuando llegaba ebrio a querer establecer una plática incoherente.
Mierda, se había convertido en el Steve moralista y rígido, en aquel cobarde que esperaba solo lo bueno de Tony, solo aquellas noches de sexo, esas tardes de vinos, de pláticas, esos momentos con Peter…
Y es que amar no es aquel estado de paz, de tranquilidad y resolución, amar no es solo esa seguridad de saber que alguien sostendrá tu mano frente al mar tranquilo o frente al tsunami. No, amar era esta incertidumbre, esta dificultad al descifrarlo, esta vulnerabilidad, este saco de defectos que ambos cargaban, este infierno que lo aterrorizaba, que lo hacía sentir tan incapaz de soportarlo.
Amar era conocer a Darth Vader, cuidar a Darth Vader, amar a Darth Vader. Saber que en cualquier instante esa persona te puede partir el alma y no tener miedo.
Clavó sus ojos azules en los castaños de Tony, Stark permanecía callado, observándolo atento, Steve se acercó lentamente, su mano temblorosa en su mejilla y su cuerpo desapareciendo lentamente la distancia entre ambos hasta que sus labios tocaron suavemente los de Tony, sintió como Stark se estremecía intentando pescar aire, sintió a través de su cuello las palpitaciones desenfrenadas, sus parpados cerrados y sus movimientos tan temerosos.
Steve dio oportunidad de que Stark lo rechazara, sin embargo Tony lo tomó del cuello de la camisa acercándolo más a él, besándolo por primera vez. Abriendo su boca y entrelazando ambos brazos alrededor de su cuello, cerrando los ojos y lagrimeando de éxtasis y temor, Steve le correspondió intentando plasmar todo lo que pensaba en ese instante.
Antes de que el beso se convirtiera en un preámbulo sexual, Steve rompió el beso dándole una sonrisa sincera, las mejillas de Stark rojas y sus ojos café destellaban vibrantes, Steve soltó una risa involuntaria porque mierda, jamás lo había visto en una faceta tan tierna.
Stark enterró su frente en el cuello de Steve y soltó una bocanada de aire.
"Créeme Steve, no te conviene acercarte a mí"
"Déjame a mí decidirlo"
"Te voy a romper" dijo fríamente porque se conocía, se conocía por 42 años y sabía que él no podía entablar una relación con nadie, era demasiado infiel, alcohólico, insensible…. No quería una relación, al menos no con Steve. Sin embargo era tan sublime creer que al menos, por ese instante podía ser feliz. Por primera vez en su vida se sentía seguro.
"Rómpeme, la vida es muy corta para permanecer de una sola pieza"
Tony sonrió ampliamente y lo beso en un impulso.
Steve, Steve no sabía que mierda acababa de decir.
