19: Sexo
Tony había accedido a estar con él, tal vez no de manera pública y formal como Steve hubiese deseado, pero al menos había pasado la noche con él, no que hayan compartido algún momento íntimo o siquiera una plática a medianoche, pero se había quedado… No que realmente pudiese huir con el pie vendado…
No, mierda.
Steve cerró los ojos intentando dejar de pensar en eso. No, conocía a Tony, si hubiese querido deshacerse de él se lo hubiera dicho sin tocarse el corazón, suspiró audiblemente moviéndose entre las cobijas, los brazos de Tony aferrados a su cintura, su mirada azul no podía abandonar el rostro pacifico de Stark, lucía tan tranquilo, tan inocente, tan dócil, se sentía de nuevo en casa.
Después de unos segundos sintió el cuerpo menudo del ingeniero revolviéndose entre las sabanas, sus brazos se tensaron en su cintura y sus parpados temblaron, sus tupidas y oscuras pestañas dejaron ver sus ojos castaños, la luz del amanecer matizándolos de un amielado casi inofensivo.
"Buenos días" Stark dijo en voz muy ronca, sus ojeras notables y esa clara expresión de resaca en todo su rostro.
"Buenos días" Steve dijo con una sonrisa amplia y dio un beso en su frente, solo para reafirmar el estado en que su relación se encontraba. Tony no lo rechazó.
"¿Sigues molesto por lo de Fury?" Stark preguntó ya consciente y Steve lo vio algo impresionado.
"Creí que no te acordarías de nada con tu estado de ebriedad" dijo sincero y Stark soltó una risa audible, después se llevó una mano a la frente, arqueo las cejas. Cada gesto del billonario era naturalmente seductor, Steve había olvidado que se sentía estar tan cerca de él, porque sí, guardaba los recuerdos, pero vivirlo era completamente otra experiencia. Se sintió corto de aire.
"Ya es mi estado natural" Stark dijo bromeando y se talló los ojos, desenredando los brazos del cuerpo ajeno y arqueando la espalda, estirándose como gato a todo lo largo de la cama. Era deleitable.
Steve sintió un brincoteo en el pecho y estas absurdas ganas de decirle que lo había extrañado, que lo había dibujado incontables ocasiones en todas sus posibles gesticulaciones pero que todo quedaba tan chico comparado a él, moría de unas absurdas ganas de decirle que lo amaba… Pero no. Tony no lo amaba. Es más, ni siquiera sabía si lo quería, tal vez solo le atraía, tal vez quería cumplir una fantasía rezagada en sus recuerdos de la infancia, se mordió el labio preocupado, su mirada se tornó oscura y ausente.
"¿Pasa algo?" Tony preguntó algo temeroso al ver el súbito cambio en la expresión del Capitán.
Sentía no miedo, pánico. Pánico de que Steve se arrepintiera de estar aquí, de que en cualquier momento un rayo de lógica acudiera a su mente y le gritara que escapara, que él no valía la pena, que no era lo suficientemente bueno para estar a su lado.
"No, nada" La mirada de Steve se suavizó, una ligera sonrisa en sus labios "Supongo que estamos juntos ahora ¿No?"
Tony tragó audiblemente, su cuerpo se separó del de Steve, su mirada comenzando a cristalizarse.
Juntos.
Él y Steve.
Steve Rogers, el hombre del que su papá siempre hablaba, el héroe nacional por excelencia, un ícono mundial, benevolente, generoso, inocente, tímido, valiente. Mierda, y él, él era una madeja de problemas, un desastre andante, tan alcohólico, tan dependiente, tan perdido. No estaba en condiciones de tener una relación ahora, ni ahora ni después, ni nunca. Sin embargo su egoísmo innato le gritaba que SÍ, que estaban juntos, que Steve era de él. Que lo quería, que lo había querido desde que tenía 7 años y hurtaba viejos videos de Howard sólo para verlo, para imaginarlo.
"Supongo… Si tú quieres, claro. Bueno, no. Yo no soy bueno en relaciones, tal vez no…." Steve sonrió y le dio un beso en los labios.
No aceptaría un no como respuesta.
Así que sí, Tony había accedido a estar con él, eso no quería decir que había accedido a sólo estar con él.
Eso era algo que Steve aún no entendía.
"Octubre, Hospital Nacional Infantil" Steve leyó en voz alta, su vista clavada en la hoja y su mano sobre el vaso de cristal de un litro de jugo de naranja. Tony con la vista fija en el vaso intacto delante de él.
"¿Qué es esto?" Preguntó ignorando completamente lo que Steve decía.
"Jugo de naranja, te hace bien, tómatelo"
Stark hizo un gesto de desagrado, sin embargo un calor lo embargo al sentirse de cierta forma dominado, sumiso, era algo que jamás había experimentado en su vida y así como lo hacía sentir vulnerable, también lo excitaba. Clavó su vista en el líquido naranja, Steve no pudo evitar sonreírle y Tony se sonrojó tenuemente, de esas acciones impulso imposibles de evitar y notar, excepto para Natasha.
"¿Qué está pasando?" Natasha preguntó con mirada analítica y algo severa sobre Stark.
"Nada" Tony dijo con una sonrisa cínica tomando el vaso, di un sorbo temeroso, sabía mucho mejor que la clorofila que tomaba antes del nuevo elemento. Dio un sorbo más largo.
"Hospital Infantil Tony, labor social. Vamos"
Stark torció los ojos molesto sin embargo obedeció, al momento en el que el elevador cerró las puertas todos en la estancia se voltearon a ver perplejos.
"¿Vieron lo mismo que yo?" Clint preguntó entre incrédulo y burlesco.
"No es gracioso, Steve no sabe a qué se mete" Natasha dijo molesta y Bruce le lanzó una mirada desaprobatoria por lo bajo.
"Steve no se ve del tipo de Stark"
"¿A qué te refieres con que no se ve del tipo? Es exactamente lo que Stark busca; ingenuo, corrompible, es mero deleite egocéntrico" Clint refutó aún con esa sonrisa en los labios.
"No podemos permitir que suceda, será el final para el equipo" Natasha dijo descuidando sus palabras, mostrando su verdadera preocupación: que esta "familia" se quebrantara.
"¿Por qué el final? ¿Por qué nadie piensa que tal vez forman el perfecto balance?" Bruce preguntó con la mirada distraída y sus palabras cautelosas, no quería estallar una guerra, inclusive cuando él mismo hablaba mal de Stark, no podía soportar que los demás lo juzgaran tan rápido. Su imagen sometida a los prejuicios sociales.
"Seamos sinceros, Stark es demasiado centrado en sí mismo como para darse la oportunidad de ver más allá…y Steve, tiene una moral tan rígida que tampoco se permite una visión amplia. Es un fracaso desde el inicio" Natasha dijo fríamente y Bruce tragó audiblemente.
Sí, aunque quisiera defender a Tony el argumento de Natasha había sido muy sólido, los defectos de ambos eran decisivos y los apartaban a una distancia abismal, era solo estúpido de pensarlo, y tal vez por eso, por la mera improbabilidad le resultaba fascinante. Era observar dos universos colapsar, cuando dos cuerpos celestes chocaban en la física se creaba sí, un desastre, un exterminio, pero también nuevas galaxias, hoyos negros y planetas. Era algo devastador y genuino. Aunque su moral humana quería nublar sus pensamientos, no pudo mentirse a sí mismo, sentía una fascinación extraña por la simple idea de que tal vez en este mundo caótico y sin sentido, Tony Stark se enamorara al fin.
"¿Cuánto dinero necesitan? ¡Solo firmamos un cheque y ya!" Stark dijo enojado, sus pupilas dilatadas y sus palabras entre dientes, su cabello revuelto por el insoportable calor y la humedad del aire que hacía que todo su cuerpo sudara y se volviera pegajoso, adhiriéndose a la camisa blanca de seda que vestía.
Sí, estaban "juntos" y Steve pensó que tal vez eso ayudaría a que todo tomara el rumbo a la relación que él conocía.
Que equivocado estaba.
"Labor social no es solo firmar cheques Stark, es venir y dar horas de servicio a los niños" Steve repitió de nuevo aun de pie bajo el sol, sí, Tony solo había ido el primer día y después de ver lo que labor social era había decidido desaparecerse una semana, había pretendido que trabajaba y Steve había creído su mentira, firmando por él y haciendo el doble de horas. Que equivocado estaba de nuevo.
Sentía el coraje hirviéndole la sangre y la bilis acumulada subía de su estómago hasta sus labios, era imposible razonar con este hombre.
"La labor social es para estudiantes, para personas que buscan limpiar sus pecados y que NO dirigen una compañía internacional multibillonaria"
Y Steve estaba muy tentado a decirle que Pepper hacía todo, pero sabía que Pepper era un tema sagrado del cual Stark no hablaba, así como también había notado que no preguntaba nada acerca de Peggy, lo cual era un alivio, porque su consciencia seguía muy intranquila al respecto.
"Es como una condena y si queremos nuestros cargos en el equipo tenemos que hacerlo"
"Nuestros cargos en el equipo" Stark lo imitó con una genialidad infantil que hizo que el Capitán chillara los dientes "Steve eres el maldito Capitán América, sin ti no hay Vengadores, así de simple, y si tú dieras la orden yo podría volver sin problema"
"Tienes razón, y no daré la orden hasta que cumplas con tus 5 horas diarias de labor social"
Stark se quitó los lentes del sol agresivamente y caminó hasta él empujándolo moderadamente, escupió un gélido "Eres un idiota" y en breves segundo el Audi r8 negro había desaparecido, fabuloso, Steve no tenía ningún problema con caminar 40 manzanas.
Mierda.
Duraron dos días sin hablarse.
Bruce y Clint ya habían hecho una apuesta, Natasha por su lado se había mantenido en un análisis silencioso y temible. Clint apostaba por su lado que Steve se cansaría demasiado pronto de Stark y que si no lo hacía, Stark se las arreglaría para huir de él o arruinar todo. Banner por su parte apostaba – o más bien, deseaba – que Stark se enamoraría de Steve y encontraría cierta paz en él.
¿El premio?
EL laboratorio de Banner contra todos los arcos y flechas de Clint. Natasha no opino al respecto sin embargo aunque su frialdad dictaba que estaba orientada al lado de Clint, su corazón quería que Banner tuviese razón, porque mierda, después de conocer a Stark por más de 4 años sentía que merecía ser feliz, aunque fuese por un instante.
La verdadera sorpresa llegó un Viernes en la noche, mientras el arquero y Natasha contemplaban una película de terror japonesa, de esas que hacían que Clint se tapara con los cojines disimuladamente y que Natasha se perdiera en la pantalla, de esas a las que Banner no asistía y de las que Steve no se enteraba.
"¿Han visto a Steve?" Tony preguntó y al sentirse ignorado carraspeo la garganta, ambos voltearon a verlo, Clint incrédulo y Tasha amenazante, estaban a punto de decirle que el Capitán había salido a alguna reunión cuando Banner entró a la cocina en busca de té helado. Maldita suerte.
"¿Steve? Dijo que dormiría temprano ¿No?" Preguntó inocente y ambos espías lo fulminaron con la mirada, Stark simplemente asintió en gesto de agradecimiento y caminó por el pasillo perdiéndose entre la oscuridad, cuando llegó frente a la puerta de Steve tuvo un micro-ataque de pánico, ¿A qué venía realmente? ¿A disculparse? No, no tenía por qué disculparse de nada. Tal vez por abandonarlo en el hospital, y por mentirle y hacerlo hacer sus horas de labor social… ¡No, mierda! Giró sobre sus talones intentando huir cuando escuchó como la puerta se abrió.
Palideció de inmediato.
"¿Sí?" Steve dijo con brazos cruzados apoyado en el marco de la puerta, su mirada severa pero una transparente sonrisa en la comisura de los labios.
"Nada, yo solo iba pasando…"
"Te vi por la cámara"
Oh no, eso era patético.
"Yo, yo solo quería… pedirteunadisculpa" Las últimas palabras las dijo en un murmullo y sin dicción alguna, después le dio una sonrisa carismática de esas características de los eventos sociales e intentó huir, Steve lo sostuvo de la camisa de manera juguetona hasta que lo metió a su cuarto, cerró la puerta tras de él, lo empujó suavemente hacía el muro, besándolo tiernamente, Stark sintió como se derretía, como su cuerpo se iba destensando con solo sentirlo.
"Disculpa aceptada si pasas la noche aquí"
"¿Me estas condicionando Rogers?" Tony preguntó con esa mirada seductora tan natural en él, enloquecía al Capitán darse cuenta que esta misma mirada lo mataba ya sea en el 2012, en el 2020, o en el 2030. Tony siempre tendría un poder sobre él, por un segundo una pregunta bloqueo su mente.
Cuando volviera a la dimensión, si Howard tenía un hijo, y si era Tony ¿Le robaría el alma la misma mirada en cuerpo de un niño?
No, debía dejar de pensar en eso. Sintió como los labios de Stark trazaban un camino por su cuello, lo tomó de la cintura elevándolo fácilmente, cargándolo hasta la cama, lo dejo caer no tan suavemente, Stark dejó salir un gemido grave.
No había sido la primera vez que amaba a Tony, no había sido su primer sexo, aunque sí, su primer sexo había sido con Stark, se puede decir que había adquirido práctica, sin embargo aun así fue tan inesperado.
Porque no recordaba que Tony fuese tímido o que tuviese algún respeto propio cuando se trataba de sexo, era sucio, ruidoso y descarado y a Steve lo enloquecía. Esta versión de Stark era distinta, era más frágil, más tierno, con el penetrante aroma a cigarro y el eterno aliento alcohólico, con sus manos tímidas y sus gemidos tenues.
El sexo que Steve conoció, el del 2020 era un sexo casi de rutina, de esos llenos de experimentos diversos y palabras sucias, tenían sus momentos de quietud, de lentitud y conversaciones. Pero no era nada comparado a este sexo, el primero que vivían juntos.
En el que Stark tenía pánico de no ser lo suficientemente bueno y Steve de jamás haber afrontado a un Tony tan tierno, tan dócil y al mismo tiempo tan frío. Lo sentía no solo frágil, sino inseguro de sí mismo, de su cuerpo y sus acciones. Y era una estupidez porque a sus 51 años andaba desnudo por la casa sin menor pena, y a sus 42 años en pleno acto sexual no había permitido que Steve le quitara la camisa.
Al principio el Capitán creyó que bromeaba, después se dio cuenta que realmente no quería descubrirse el pecho y accedió sin entender realmente la razón. Después del paso de las horas y mientras contemplaba a Tony dormir tranquilamente se sintió muy tentado a levantarle la camisa, solo por curiosidad de ver que escondía Stark con tanto ímpetu, porque no solo tenía su camisa de seda, sino una playera gruesa debajo.
Se debatió toda la noche entre hacerlo o no.
Al final decidió no hacerlo.
Bruce y Natasha se sentaban de frente en la barra desayunador, la mirada de ambos fija en los ojos ajenos y el aire tenso.
"¿Segura que Stark no subió al Pent-House?"
"No estoy idiota Banner"
Bruce no supo cómo refutar a eso.
Del pasillo que conducía al cuarto de Steve salió Stark con la misma ropa que había vestido el día anterior, ambos se mantuvieron en silencio sepulcral, la mirada de Banner incrédula. Steve salió después de él con un tenue sonrojo y una sonrisa demasiado grande para ser normal.
"Haré de desayunar ¿Huevos y Pancakes?" dijo con la misma estúpida sonrisa en su rostro y se metió a la cocina, tanto Natasha como Banner fulminaron a Stark con la mirada, después de unos segundos Bruce soltó una risita.
"Huevos y Pancakes en Sábado por la mañana… Wow, de verdad eres un genio" dijo contemplando a Tony con sincera admiración y el ingeniero no pudo evitar soltar una risita, Natasha se levantó y se fue sin decir nada.
Sin darse cuenta realmente Stark había cambiado, había accedido a ir con Steve a la labor social, había aprendido del Capitán que la verdadera ayuda no era donar miles de millones que al final quedarían en manos de los dirigentes corruptos, sino esto. Estar. Contar cuentos, jugar con ellos, platicar acerca de todo o de nada, llevar pequeños obsequios, comidas distintas, esta clase de cosas que un padre debería hacer. Esta clase de cosas que Howard jamás hizo con él.
El hospital infantil tenía diversas divisiones, ellos habían sido requeridos en el área de quemaduras de segundo y tercer grado, al principio Stark no iba a mentir, fue difícil digerir los rostros transfigurados, observar lo natural que a Steve le parecía y como no hacía ninguna discriminación le dio coraje para evadir sus propias percepciones.
Steve era de verdad bueno. Sí, era terco y prejuicioso, moralista y a veces estúpido. Pero verdaderamente disfrutaba saber que su existencia aportaba algo a la de los demás. Lo admiraba por ello, deseo en silencio algún día ser más como Steve.
Al Capitán por su parte se le habían pasado las semanas como agua, eran los últimos días en su voluntariado obligatorio y juro volver inclusive cuando ya no debían cumplir con horas de servicio, Stark extrañamente había accedido.
Eran cerca de las 6 de la tarde y su tiempo de irse llegaba, Steve caminó por los pasillos en busca de Tony, a lo lejos lo contempló acuclillado delante de un niño de edad aproximada entr años, cabello quebrado y grandes ojos azules, notó como Tony jugaba con un dinosaurio de plástico, después se sentaba en el piso sucio del hospital, y tomaba al niño del cuerpo hasta sentarlo en su regazo.
Sintió su pecho encogerse y su corazón dispararse, sus ojos cristalinos. Mierda, extrañaba demasiado a Peter. Se mordió el labio nostálgico y caminó en silencio hasta Stark, el niño lo alcanzó a ver por el hombro de Tony y pronunció su nombre, Stark volteo con una enorme sonrisa, se levantó del piso cargando al niño en su antebrazo, el dinosaurio de plástico en la otra mano, su cabello quebrado, su traje exclusivo manchado y arrugado y su sonrisa verdaderamente amplia, sí, ese era el Tony que él amaba.
"Vas a ser un perfecto papá"
Steve lo dejó salir sin cuidado, sin contenerse, sin pensarlo, porque la nostalgia de Peter y la escena frente a sus ojos había sido suficiente para pensarlo, porque de haber querido hubiese sido un poco más directo y se lo hubiese propuesto ahí y ahora, la sonrisa de Tony se rompió y el Capitán supo que había cometido un error.
No hubo tiempo de hablar de eso, Stark había bajado al niño, sonreído casi ahogadamente y salido del hospital casi corriendo, Steve lo siguió e intentó traer las palabras a tema pero Stark era perfecto evadiendo los temas que no le convenían.
Pasaron dos días más y Tony se había encerrado completamente en el Pent-House, Steve sintió que tal vez debía subir pero su misma terquedad y orgullo lo hicieron esperar a que Stark se disculpara, al tercer día y de mañana el elevador hizo un sonido, Steve estaba en la cocina con Natasha aprendiendo a hornear, ambos pares de ojos se fijaron en el elevador, Steve con esperanza y Natasha con disgusto.
Una chica pelirroja de piel palida y grandes senos salió del elevador, vestía una camisa de Stark semi-abierta dejando ver su voluptuosa figura, unos calzoncillos negros y sujetaba en la mano un short de mezclilla y unas sandalias.
Steve la miró incrédulo, sí, era verdaderamente hermosa y tenía cuerpo de mujer, sin embargo su rostro la delataba, esa niña no tenía más de 18 años, ¿Qué hacía bajando del Pent-House?
"Hola, ¿Le pueden decir a Tony que tuve que partir? Aún no despierta, gracias" dijo con mirada intrépida y al final regaló una sonrisa sincera antes de desaparecer de su vista.
Fue breve, fue dulce, y fue todo lo que Steve necesitaba para quebrarse por dentro.
