22: Oh crap...
"No vuelvas a pedir que haga esto"
Howard se aferró a sus brazos llorando sin lágrimas, solo con una carencia de aire que lo hacía sollozar contra su voluntad.
Steve lo abrazó ligeramente porque sí, admitía que había extrañado al hombre, sin embargo al momento en que recordaba todo el martirio innecesario por el que había hecho pasar a Tony, sentía su estómago pesado y su boca amarga. Sus puños temblaron y su quijada tensa. Cerró los ojos y sacudió juguetonamente el cabello casi idéntico al que Tony tenía. Se separó de él.
"¿El gobierno estaba tras de ti?" Steve preguntó intentando aligerar el ambiente.
Porque ¿Qué otra razón tenía Howard para quebrantarse así ante la posibilidad de su perdida? Howard levantó sus ojos castaño oscuros y Steve notó por primera vez una transparencia en ellos, se sintió incomodo por un momento, Howard era muy parecido a Tony y tenerlo tan cerca lo intranquilizaba. Las miles de pláticas y recuerdos acerca de Tony lo agitaban. Debía controlarse.
"¿El gobierno?" Howard preguntó incrédulo "El gobierno yo lo compro todos los días… Pero tú Steve, eres mi único amigo"
El Capitán se congeló ante esas palabras y no pudo hacer nada más que abrazarlo de nuevo, la culpa de nuevo perforándolo, porque Howard lo consideraba un amigo, más aún, su único amigo. Howard lo quería y aunque él jamás quiso o buscó un daño para Tony sabía que Howard lo vería así, y no había manera humana de explicarle lo contrario porque la sociedad de hace 50 años aún tenía en sus leyes la condena de prisión a homosexuales. No podía buscar empatía o dialogo aquí.
Si la única con la que creyó podría llegar a eso era… Peggy.
"¿Y Peggy?" Steve preguntó inmediatamente con cierto pánico en la voz, por los bocetos, la pelea, su secreto destapado. Su mirada intranquila y cierta ansiedad aumentando sus pulsaciones.
"Steve… Yo, no sé cómo decirle" Howard bajó la mirada nervioso y Steve sabía que no significaba nada bueno.
"Solo dilo" Steve dijo a regañadientes, impaciente y temeroso.
"Se fue hace años, cerca de 7 años. Cuando te fuiste, duró dos años en una profunda depresión, nunca me contó… solo, solo dejó esta carta para ti y abordo un vuelo hacía Londres" Howard dijo y caminó por su desastre de taller, sacó un sobre ya amarillento y manchado, pero aun perfectamente sellado. Se lo extendió a Steve.
El capitán lo vio con labios temblorosos y asintió en ademan de agradecimiento, tomó el sobre.
"Yo solo… voy… a darte un momento" Howard dijo con palabras revueltas y caminó hasta el otro extremo de su taller, Steve sonrió ligeramente al identificar su mismo nerviosismo, su mano en la nuca y sus palabras denotando la curiosidad que lo había matado durante estos 7 años.
7 años era demasiado tiempo.
Steve tragó difícilmente y volteo de reojo para encontrar a Howard en el otro extremo apoyado sobre la mesa con un bolígrafo en mano y varios bocetos frente a él. Le recordaba demasiado a Tony, tal vez más de lo que le gustaría. Abrió el sobre.
"Querido Steve Noviembe 1953
He decidido tomar mis cosas e irme, es lo mejor que puedo hacer por mí y por ti. Estos últimos dos años han sido los peores de mi vida, pero como siempre te lo he dicho, lo que no nos mata, nos hace más fuertes. Y sigo en pie.
Pensé mucho acerca de ti, de tu cambio, aún guardo tu cuaderno de bocetos y no sé si empacarlo o no. Rompí algunos de ellos, los que para mí han sido más insoportables de observar, o los que me recuerdan demasiado a María Stark, inclusive deje de salir tanto con Howard porque su cabello me recuerda al del hombre de tus dibujos.
Sé que es una estupidez, pero son medidas necesarias que he tenido que tomar. Supongo que solo quiero dejar las cosas claras, decirte que te perdono y pedirte perdón, no puedo entenderte y tal vez jamás lo haré, pero tampoco intenté pensar en ti.
Entre mis noches de misiones donde el cansancio se transforma en delirio, me imaginé tantas veces encontrándome contigo, deseando que todo esto fue un sueño o más bien una pesadilla, que despertamos de ella y que ahora tenemos un hijo de grandes ojos azules como los tuyos y cabello castaño como el mío, cuando ese pensamiento viene a mi mente inmediatamente recuerdo tu boceto… tu boceto de aquel niño en tus brazos y…él.
Me destruía, me duele aún, supongo que es algo que jamás dejará de doler, por eso mismo aunque nos perdonemos todo, sé que jamás podré seguir aquí y eso me mata, porque aunque estuviéramos de nuevo juntos, todas las noches será inevitable preguntarme a mí misma si lo extrañas. Si algún día podré ser lo que él fue para ti, lo que sea que haya sido.
Discúlpame por no darme la oportunidad de escucharte, ni de esperarte. Entiende que cada día que paso viendo tu ropa en el closet es un alfiler más a mi piel. Te amo Steve, siempre lo hice, siempre lo haré. Espero algún día poder verte y sentir ese cálido cariño antes del suero, cuando solo eras mi amigo.
Tuya siempre.
Tu Pegs
P.D.
Tu secreto está seguro conmigo, no le mencioné nada a nadie… ni siquiera a Howard. Te aconsejo que dejes esa experiencia como un momento de tu vida irreal pasada, consigue una buena mujer o quédate solo, no hagas nada que te condene por favor."
Steve no supo en que momento de la carta comenzó a llorar, extrañamente le quitaba un enorme peso de encima, Peggy había re-hecho su vida y eso estaba bien, sin embargo también sintió un vacío succionándole las entrañas y un pánico súbito sin explicación… Estaba de nuevo, solo.
Definitivamente solo.
Las últimas líneas lo hicieron temblar porque sabía que Peggy no lo había escrito bajo cierto juicio moral o fobia estúpida, sino porque temía por él, en este siglo "real" pensar diferente no solo era ilegal sino también motivo de desprestigio social y muerte pública.
Realmente no le importaba morir, mucho menos le importaba "rehacer" su vida con alguien más, si no era Tony probablemente hubiese escogido a Peggy, y ahora que contemplaba claramente el cuadro, sin ella, prefería quedarse solo. O Tony o nada. Tony… cerró los ojos con la simple imagen de cómo se hubiese visto frente a un altar, su primer baile y todo lo que siempre había imaginado pero jamás había vivido. Que irónico, su vida era mejor en su mente que en su realidad tangible.
Realidad.
¿Quién mierda definía que era real?
Para él era más real todo lo que sentía por un hombre que no estaba aquí que el viento que el ventilador de Howard soltaba, en su mente todo era tan nítido, inclusive perceptible, la realidad era un concepto estúpido creado para mantener a la gente cuerda.
Que estupidez, estar cuerdo en un mundo completamente loco.
Steve seguía con la carta en mano, el corazón comprimido y esta rabia que de manera inexplicable se había acumulado en su pecho y que le era imposible de externar. Deseo en ese fragmento de segundo padecer algún tipo de esquizofrenia, la capacidad de ver y tocar lo que imaginaba, la probabilidad de traer en vida a Tony, aunque fuese en delirios mentales.
Como secuencia de imágenes en ráfaga vinieron a su mente todos los recientes recuerdos de Tony, las jeringas, las líneas, las putas, el alcohol, el vómito, la fiebre…. Un escalofrío lo descontroló. No, probablemente si padeciera esquizofrenia sus demonios lo seguirían hasta llevarlo al suicidio.
No, debía adaptarse a esta realidad tangible, a este cúmulo de idioteces estandarizadas y esperar como espectador, observando cómo el mundo va cambiando y como las personas van muriendo, era su única alternativa, tal vez debía volver a enlistarse, sí, debía hablar con Bucky acerca de eso, por cierto, lo llamaría, llevaba estos 9 años desaparecido. Seguramente Barnes preguntó por él y formó parte del grupo de los que querían linchar a Howard, el Capitán organizó sus ideas, debía empezar con una plática casual que trajera a Bucky a tema, temía ya que cualquier matiz de homosexualidad fuese a despertar sospecha, se sentía paranoico, solo y a…
"¡Tony! Deja ahí" Howard gritó severo y Steve se desconectó de sus pensamientos, su respiración se agitó y su corazón se disparó sin control alguno.
"¿Qué has dicho?" Steve preguntó sobresaltado, corrió entre las mil cosas tiradas hasta llegar a donde Howard estaba.
"Quería que lo conocieras más tarde… pero es tan desobediente" Howard dijo con una severa molestia en su voz y bajó la mirada, Steve siguió su mirada castaña hasta encontrarse con un bebé tumbado sobre los engranes, estaba de espalda y aún usaba pañal, su cabello castaño quebrado y entre sus manos traía algo metálico. Algo completamente inseguro para un niño de esa edad.
Steve sintió sus piernas temblando y sus labios entreabiertos, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.
"Tony" Howard dijo orgulloso intentando llamar la atención del infante que lo ignoró completamente, Stark bufó molesto.
"Te digo, es un desobediente" dijo con los brazos cruzados y Steve titubeo por unos segundos, sin embargo al final con voz cortada murmuró como quién llega a casa y está a salvo del mal del mundo:
"Tony"
El infante volteo a encararlo con mirada curiosa. El mundo de Steve se sacudió.
Encontró un motivo para quedarse.
