23: ¿Pedofilia?
Los ojos del bebé estaban fijos en él y Steve no supo en que momento acortó la distancia entre ambos, ni en que instante se acuclillo ante él, tenía el cabello quebrado, rebelde, algo largo, vestía un mameluco azul y sus densas pestañas ya hacían de su mirada una experiencia degustable, el Capitán tragó difícilmente.
"Tony" repitió en voz más tenue y el bebé le regaló la primera sonrisa, Steve sintió como sus ojos se iban llenando de lágrimas, porque era toda la esencia del hombre que amaba, todo el carisma que lo definía.
El bebé gateó aún con el objeto en su mano y al llegar a su rodilla se detuvo, lo volteó a ver una vez más y extendió su pequeña mano, sostenía una navaja filosa y algo oxidada, Steve sintió un ataque de pánico robándole el aliento.
"Deja eso" dijo y se lo retiró de la mano agitado.
Tony rompió en llanto.
"Oh no, dáselo de nuevo" Howard dijo notablemente enfadado por el sonido y Steve lo fulminó con la mirada.
"Ven" Steve dijo intentando tomarlo en brazos.
"¡No lo hagas, llorará más! No le gusta que lo carguen, si…" Howard interrumpió lo que decía al notar como el Capitán lo cargaba sin dificultad y el bebé detuvo el llanto repentinamente, Stark los miraba incrédulo, porque llevaba un año intentando cargarlo y que no llorara o hiciera un berrinche y le había sido imposible, ni siquiera a María la había dejado.
"Eres un hermoso" Steve dijo en el oído de bebé Tony y este sonrió de nuevo.
"No sabía que tuvieras un lado paternal"
Steve soltó una risita aun con el bebé en brazos.
"Ni yo" confesó y vio como Howard esbozaba una ancha sonrisa.
"…Se casó el año pasado y creo que ya está embarazada" Howard concluyó dándole un tragó largo a su vaso, expectante de la reacción de Steve, quién estaba sentado en el piso junto a Tony armando lo que sería el antecesor de un lego, sonreía estúpidamente al recordar como Tony aún a sus 52 años tenía la manía de coleccionarlos y armarlos a media madrugada de insomnio.
"Oh… y ¿él es bueno?" Preguntó interesado, Howard levantó los hombros en ademan de incertidumbre.
"Supongo que sí, la última vez que hablamos se veía… feliz" dijo la última palabra algo incrédulo de sí mismo, Steve asintió dirigiendo de nuevo su mirada al bebé frente a él. Podía pasar todo el día, toda la noche, toda la vida conociendo a Tony.
"¡Steve! Que sorpresa" María dijo exaltada, vestía un conjunto rosa y tacones aperlados, un grueso collar de perlas y diamantes en su cuello, se veía cerca de 10 kilos aún más delgada, sus ojos castaños sin embargo brillaban, contempló a ambos. Tony tenía sus ojos.
"Tiene tus ojos"
"Sí, es lo que todos dicen" María dijo sonriente y volteó a ver al bebé.
"Tony, ven. Hora de la siesta" María dijo con una voz distinta, era dulce y nada sensual. Steve sonrió al ver como la vida de Howard había dado un giro inesperado.
Tony la ignoró completamente.
"Espera querida, checa esto" Howard dijo entretenido y algo pasado de copas, volteó a ver a Steve sonriendo "Cárgalo"
María los miró incrédula, sin embargo Steve obedeció, tomó sin dificultad a Tony en brazos levantándolo del piso, los ojos curiosos del infante observando cada detalle de su rostro, sin embargo aún no lo había tocado.
"Es increíble" María dijo asombrada y caminó hacía ellos tocando tiernamente la mejilla del bebé.
"Sí, Rogers aquí debería ser la niñera que tanto buscas" Howard dijo bromeando y Steve no pudo encontrar una mejor oportunidad.
"Me encantaría" dijo tal vez demasiado rápido.
"No digas tonterías, tienes demasiado por hacer, demasiado por explorar y conocer como para frustrar tu vida cuidando un niño" El inventor dijo con voz gélida.
Esas palabras le agitaron el alma, porque ese había sido el problema de Howard siempre, veía a un hijo como un obstáculo para seguir viviendo, como un retraso en sus proyectos, su trabajo, sus inventos. Sentía que Tony le quitaba tiempo.
Steve chilló los dientes y dejó salir un bufido molesto, estuvo a nada de golpearlo directamente en la cara.
"Para mí no es frustrar nada, ni pérdida de tiempo. Me encantaría hacerlo" Steve dijo sincero tragándose unos cuantos insultos para su amigo, María asintió al notar su evidente enojo.
"Sería un placer y un honor para nosotros que Tony pudiese crecer con alguien como tú a su lado… algo así como un tío" María dijo sonriendo y la mirada de Steve se quebró.
Como un tío.
No quería ponerse etiquetas, ni como un tío, ni como un padre, ni como un esposo. Simplemente como quién era, como Steve en su esencia con Tony, no le importaba bajo que etiqueta le tocara vivir, con que fuese con él.
"Sí" murmuró con voz quebrada y entonces el bebé en sus brazos notó su estado de ánimo y le dirigió una mirada analítica, después con extrema precaución extendió su manita y la puso sobre su mejilla. Steve sintió un cosquilleo, una taquicardia y por ese momento olvido la situación y sonrió.
"Vaya, de verdad le has agradado" María dijo aun sorprendida y Howard torció los ojos, se sirvió otra copa más.
Su esposa lo miró con cierta desaprobación y tomó a Tony en sus brazos, Steve notó el claro disgusto del bebé al verlo coger un mechón del cabello azabache de María y jalarlo, ella le soltó un suave manazo y Tony retiró su mano. Ambos se perdieron en la escalera amplia de madera.
Steve se sentó en el sillón frente a Howard, su mirada severa.
"Es broma lo de ser niñera ¿Cierto?" Preguntó incrédulo.
"No lo es Howard, de verdad tu hijo tiene algo… distinto" Steve dijo intentando aún encontrar palabras adecuadas que no lo delataran.
"Sí, es un desobediente, caprichoso e indiferente" dijo esas palabras con claro disgusto. Steve respiró profundamente.
"Tiene un carácter fuerte"
"Insoportable, ninguna niñera aguanta más de una semana, no importa lo que pague, todas se van"
Wow. Tony no había cambiado nada, desde bebé causaba problemas.
"¿Cuánto tiene?"
"2 años"
"¿2 años? ¿Y aún no habla? ¿Y usa pañal? ¿Y no camina?"
"Te digo que es extraño, no sé si tenga un problema de lento aprendizaje o de retraso, o sea autista"
Steve soltó una risita en un bufido, porque Tony era todo menos una persona poco inteligente.
"¿Por qué Tony?"
"Fue una catástrofe, María quedó embarazada una noche que yo estaba muy ebrio, abortó a los 3 meses, después de eso solo fue peor, y peor…. Después de 6 abortos pasamos el quinto mes de embarazo" Un escalofrió hizo que se le quebrara la voz a Howard "El último aborto fue al quinto mes, creímos que sería el definitivo, sin embargo no lo fue… María estuvo a punto de morir y yo, yo no quería… no podía perderla" Después de breves segundos de silencio y un trago más al whiskey Howard sonrió melancólico "Pero ella insistió y entonces, el séptimo embarazo fue Tony"
"Oh…" Steve sintió como se le quebraba el pecho y agradeció no haber estado al primer aborto, ni al segundo, o al tercero, porque seguramente le hubiesen partido el alma más que a María, porque habría pensado que cada uno era un pequeño Tony muriendo. Tragó difícilmente.
"Pero el nombre… Anthony"
"Oh, se llama Edward Anthony, pero Jarvis le comenzó a decir Tony"
Steve sonrió ampliamente.
"¿Pero por qué?"
"Oh, mi hermano ya sabes…"
"No sabía que tuvieras un hermano" Steve dijo incrédulo y Howard soltó otra risa.
"No, nos dejamos de hablar hace unos 10 años. Supongo que nunca he sido buen hermano, o buen marido, o buen amigo, o inclusive nunca seré buen padre… Pero solo se puede ser el mejor en algo, y soy el mejor inventor del siglo." dijo frío y engreído, Steve abrió los ojos asombrado. ¿Cómo era posible?
"Creo que es más importante ser buen padre que buen inventor"
"Todos tenemos nuestras prioridades Steve, aprende a vivir con eso"
Eso había sido severo y frío y cortante, y Steve sintió que en cualquier momento Howard se lanzaría sobre él por lo cual solo asintió algo impactado por como la mirada castaña de Howard se había tornado tan oscura, tan filosa… tan Stark.
"Tony es muy hermoso" dijo sin pensarlo e intentando aligerar el ambiente, después volteó alarmado esperando la reacción de Howard, el cual después de un rato solo sonrió y asintió.
"Oh sí, tiene el físico de María y mi carisma, además es el único heredero de Stark industries, será codiciado por las chicas" dijo jugueteando y Steve asintió con un nudo en la garganta, porque él ahí estaría y no solo contemplaría a Tony crecer sino tal vez salir con varias chicas, tener novias, tal vez inclusive asistiría a su boda. Su garganta se cerró y el aire se le escapó entre los labios. No sabía si podría contemplar eso.
Steve había no solo sobrevivido una semana como niñera, sino lo había disfrutado. Realmente no era mucho el tiempo que María necesitaba de sus cuidados, solo dos horas diarias que él siempre alargaba a cuatro para estar más con Tony. María había vuelto al ballet ruso y tocaba el piano por las tardes, en sus presentaciones nocturnas requería el servicio de Steve porque Howard prefería buscar niñeras y pagar sueldos excesivos que cuidarlo. El capitán había rechazado el dinero hasta que se dio cuenta que una pensión gubernamental no es suficiente para los paseos de Tony y todo lo que pedía sin decir una sola palabra.
Era una de esas noches en las que María tenía presentación y Howard trabajaba hasta tarde cuando Steve estaba en el cuarto del niño arropándolo para dormir, lo acostó delicadamente cubriéndolo con una frazada de dinosaurios demasiado característica de los años 60's, dio media vuelta buscando el vaso de agua de Tony cuando se dio cuenta que el niño se levantó de la cama, sentándose analítico, con la mano retiró el chupón de su boca y con mirada fija en Steve habló.
"Steve, quédate"
Steve estuvo a punto de desmayarse, porque la voz del bebé no solo era casi idéntica a la que tanto recordaba en su mente, sino porque eran las primeras palabras de Tony, y habían salido con una dicción impresionante.
"Sabes hablar" Steve dijo incrédulo y Tony asintió entretenido.
"Simplemente no quieres hacerlo" Steve repitió en su asombro y el bebé soltó una risa y se acostó en la cama.
El capitán sintió su corazón estremecerse y se acostó al lado del bebé, cayendo en segundos en un profundo sueño.
"No quiero ir a la escuela" Tony había dicho claramente, tenía ya 5 años y si bien era menos brillante de lo que recordaba a Peter, era mucho más rebelde y engreído.
"Tienes que ir Tony, ya lo hemos discutido" Steve repitió tedioso, estaba estacionado afuera de la exclusiva primaria privada que Howard había elegido, el niño tenía la vista fija en la calle, los brazos cruzados sobre el pecho y había decidido ignorar completamente a Steve.
"Tony" El capitán presionó perdiendo un poco la paciencia.
"No me voy a mover de este sitio" dijo con voz filosa y Steve torció los ojos al recordar la vez que intentó llevar a Tony a vacunar a sus 42 años y el hombre había dicho exactamente lo mismo, con la misma mirada asesina y ceño fruncido. Soltó una risa en frustración teñida de algo de melancolía.
"Bien, entonces dejaré de ir a cuidarte"
"Bien" Tony dijo engreído y Steve sintió una frustración tremenda al no saber cómo lidiar con Stark en ninguna etapa de su vida.
"Bien" Steve dijo también y cruzó los brazos.
El silencio se mantuvo por largos minutos hasta que Steve se rompió, soltó un suspiro y recargó su frente en el volante frustrado.
Esto era infantil.
"Tony, no me hagas bajarte a la fuerza"
Stark se mantuvo inquebrantable.
"Bien" Steve dijo ya molesto y salió del carro azotando la puerta, caminó hasta la puerta del pasajero y la abrió molesto, tomó al niño en sus brazos contra su voluntad, Tony pataleaba y gritaba, era increíblemente terco y berrinchudo, y a pesar de que excedía la paciencia de Steve se mantenía rígido y con cierta templanza.
En aquella dimensión paralela Howard simplemente lo empujaba fuera del auto dejándolo llorar por horas solo en la calle.
"Tony Stark, un gusto verte en mi grupo" La maestra dijo con una amplia sonrisa y el niño no le dirigió la mirada, Steve suspiro cansado, era imposible. Se acuclilló a su lado.
"¿Por qué no quieres venir?" preguntó condescendiente.
"Todo aquí es muy lento, todos son muy estúpidos" dijo molesto y Steve lo miró con desaprobación.
"Malas palabras no Tony" lo regaño y el niño torció los ojos.
"Vamos por una nieve Steve"
Y la manera en que pronunciaba su nombre aún lo hacía temblar.
"Te recogeré a las 2 y vamos a comer con el tío Bucky. ¿Trato?"
Tony lo pensó por un momento, analizo todas las posibilidades y cayó a la conclusión que de cualquier manera tendría que asistir a la escuela, así que simplemente asintió y dio un suave beso en la mejilla de Steve, después entró resignado al salón.
"¿Estás seguro que quieres pasar el resto de tu vida cuidando un niño? Digo, ambos de sus padres están vivos y cuerdos" Bucky preguntó algo preocupado por Steve que había invertido los últimos 5 años viviendo por Tony, no era que le desagradara el niño, simplemente se le hacía ilógico como alguien como Capitán América pudiese rechazar misiones porque tenía que asistir al festival de primavera de un niño que ni siquiera era su hijo.
"Sí Bucks, estoy seguro"
"No puedo entenderlo aún" Bucky dijo sincero y le dio un largo trago a su cerveza, Steve tomó la suya y le dio un trago también, tomaba por hábito, por mero protocolo social.
"Por cierto, hablando de Tony… Su fiesta será en unos días, espero verte ahí"
Bucky soltó una risa acida.
"Sabes que siempre estoy ahí, más bien deberías buscar que Howard le regale mínimo una mirada" dijo gélido y la mirada de Steve se quebró.
"Tony no lo necesita"
"Claro, te tiene a ti. Pero no importa cuánto estés tú ahí, el niño no te ve como padre"
Y Steve estaba realmente agradecido por eso porque por alguna extraña razón Tony no le decía tío como a Bucky, o papá, simplemente Steve. Asintió con una sonrisa.
"Y espero no lo haga nunca"
La fiesta había sido temática y Tony había escogido la robótica como tema principal, María había organizado todo y el Capitán estaba realmente impresionado de ver como una fiesta infantil se había convertido en un evento social donde los 60 invitados eran adultos.
No, no estaba feliz con eso. Sin embargo a Tony no le importaba, él simplemente quería pastel de chocolate amargo y estar con Steve.
"Tony, usa el tenedor" Steve dijo con una sonrisa al ver mechones de cabello castaño cubiertos en betún de chocolate.
"Es innecesario"
Esas respuestas lo mataban. Sonrió estúpidamente y lo levantó en brazos, dándole un tierno beso en la nariz, al extremo de su mesa una mujer los observaba analítica con una tenue sonrisa en sus labios.
"¿Es…. Es Steve?" Peggy preguntó con voz quebrada y Howard siguió el punto fijo que veía, sí, era Steve y Tony.
"Sí"
"No sabía, no sabía que hubiese formado una familia" Peggy dijo con una sincera sonrisa tratando de observar cada detalle del niño que sostenía en brazos, notó como Steve daba juguetones besos por su frente, su nariz y sus mejillas, también notó que estaba manchado de lodo, de pastel y que su cabello rubio estaba sin peinar. Se veía pleno y ella por un momento se sintió feliz.
"Es porque no lo ha hecho" Howard dijo aun observándolos con un sabor amargo en su boca, porque él jamás podría ser lo que Steve es, o hacer lo que hacía, porque sentía un extraño rechazo hacía Tony desde el momento que María se embarazó, lo quería claro, pero no podía soportarlo por más de una hora. Sin embargo agradecía que Steve estuviera porque quién sabe qué hubiese sido de ese niño sin alguien como Steve.
"¿Entonces, ese niño quién es?" Peggy preguntó curiosa, su mirada castaña contorneada de finas arrugas.
"Quería que lo conocieras ya que estuviese limpio, pero ven, te lo presento. Es mi hijo, Tony, Tony Stark" Howard dijo con un notable orgullo en su voz y se levantó de la mesa, Peggy lo siguió con una sonrisa en sus labios hasta que el nombre le recordó todo. Su sonrisa se esfumó.
Tony.
Tony Stark.
Sintió una agitación en su pecho, una taquicardia, intentó recordar todos aquellos dibujos, esos bocetos, no le fue difícil, recordó cada detalle nítido del rostro de aquel hombre, sus ojos tan idénticos a los de María.
María Stark.
Mierda.
Mierda.
Mierda.
Steve se había casado con Tony… Tony Stark.
Se le fue el aire por unos segundos y quedó paralizada a medio jardín, Howard volteo asustado y la tomó de la cintura.
"¿Peggy? ¿Pegs? ¿Estás bien?" Preguntó alarmado y las personas comenzaron a acercarse.
No, no estaba bien.
¡Pero que estúpida!
¿Cómo no lo había visto antes?
Estaba en un shock.
En un shock nervioso que le había robado el habla.
Todos los recuerdos de aquella pelea con Steve vinieron como torbellino en su mente.
Había querido olvidar eso.
Había querido creer que había sido una etapa oculta en su vida, una pesadilla que había imaginado todo este tiempo.
Pero no.
Era real.
Tan real como la escena frente a sus ojos.
Steve sabía perfectamente quién era Tony.
Ahora todo esto tenía explicación, ahora entendía por qué había surgido en él este paternalismo tan extraño, tan salido de la nada, contemplaba como Steve besaba al niño y se le volcó el estómago, las continuas taquicardias la hicieron palidecer completamente.
El boceto de aquel hombre semidesnudo con la espalda arqueada y los labios abiertos se volvió nítido en su mente.
En ese momento Peggy Carter no vio a Steve cuidando a un niño.
Vio a un pedófilo aprovechándose de la ignorancia e ingenuidad de Howard para mantenerse cerca de aquel niño.
Steve.
Steve era un enfermo sexual.
