24: Incapaz.

Steve tenía los ojos cerrados, sentía la mano de Tony definiendo sus facciones, sonreía contra su voluntad. Era un juego que Tony había inventado, consistía en cerrar los ojos mientras el otro trazaba líneas por su rostro, tratando de adivinar en qué momento se trazaría una línea en los labios, si ambas coincidían entonces uno ganaba y daba una suave mordida en la mano del otro.

Steve estaba atento al momento en que sentía el tacto del niño cerca a sus labios, de repente Tony lo sacudió ligeramente.

"Una señora se desmayó" dijo alarmado y Steve abrió los ojos de golpe, volteo hacía donde toda la gente se amontonaba, encontró a Howard hincado junto a un cuerpo, prestó atención a la persona inconsciente y sintió como la sangre se le iba a los tobillos, se tambaleó nervioso.

"Peggy" dijo involuntariamente con un nudo en la garganta, lucía mayor pero aún hermosa, tal y como la recordaba, una sonrisa nostálgica en sus labios porque a pesar de todo, la había extrañado, porque todas las noches que paso llorando mientras Tony estaba en el hospital, o rehabilitación o simplemente muy inconsciente, pensaba en ella. En que hubiese hecho ella, en si lo recriminaría por no obligarlo a cambiar o si lo alentaría por plantarse como un árbol y permanecer junto a Stark aun cuando nadie más lo había hecho.

Tony notó como su estabilidad se esfumó al ver a aquella mujer y lo miró analítico, la mirada profunda y el ceño fruncido.

"Dámelo, ve" Bucky dijo a su espalda y extendió los brazos para cargar a Tony, Steve asintió absorto en sus pensamientos, le paso al niño sin dificultad y entró entre el borlote de personas, Tony extendió la mano en su dirección y Bucky notó como su mirada se hacía cristalina.

Oh no, él no sabía lidiar con niños.

Mucho menos niños superdotados millonarios con un terrible carácter.

"¿Quién era ella?" Tony preguntó molesto con la mirada fija en los ojos azules del sargento, el cual tragó difícilmente y con una sonrisa entretenida le dio un largo trago a su limonada.

"Una vieja novia de Steve" respondió sincero expectante a la reacción del niño, porque jamás había visto a un niño tan pequeño y posesivo, sabía que en la infancia los humanos solían ser más egoístas, mas naturalmente aprehensivos de sus padres o las personas que amaban, pero esa clase de mirada filosa del niño era distinta, tan adulta, tan fría y analítica que inclusive mandaba escalofríos tenues por su columna vertebral.

"¿Y por qué fue a ayudarla?" preguntó de nuevo con un tono de voz cada vez más molesto.

"Nadie más podía hacerlo más que él"

"Papá estaba ahí" Tony contrapuso delatando la mentira de Bucky que simplemente sonrió y asintió.

"Tú y yo sabemos que Howard no es el más útil" dijo algo molesto y Tony permaneció en silencio largos minutos.

"¿Quieres jugar?" Bucky preguntó intentando usar lo único que sabía funcionaba con cualquier niño.

"No, quiero que Steve regrese" dijo cortante y Bucky soltó una risita, no estaba para nada acostumbrado a esa clase de respuestas en un infante de 5 años.

"Tal vez tome tiempo"

Y esa respuesta no le había gustado para nada al niño.

Howard, Steve y María permanecían de pie observando el cuerpo aún inconsciente de Peggy en la cama del enorme cuarto de visitas de la mansión Stark.

Steve se mordía el labio nervioso, Howard la miraba expectante y María simplemente estaba ahí cuidando a Howard porque jamás le había agradado Peggy, mucho menos la amistad tan cercana que ella y su esposo mantenían.

Cuando la agente comenzó a moverse Howard sonrió y Steve involuntariamente dio un paso hacia adelante.

"Cariño, creo que lo mejor es dejarlos…. Solos" María dijo la última palabra alzando las cejas como quién pasa un código secreto y Howard abrió los ojos entendiendo, Steve y Peggy llevaban 12 años sin verse.

"Estaremos afuera" Howard dijo y le dio una palmadita amistosa en el hombro al Capitán, el cuál sonrió asintiendo. Observó cómo ambos salían de la habitación cerrando la pesada puerta tras de ellos, se acuclillo junto a la cama aun observando fijamente a Peggy, tenía tanto por preguntarle, tanto por contarle, sonreía sincero observándola tomar consciencia.

"¿Steve?" Peggy preguntó con mirada aun borrosa y contempló al hombre delante de ella asentir, la agente sonrió sincera y lo abrazó. Lo había extrañado.

"Peggy, no sabes cuánto me da gusto verte"

Sí, al fin se veían, su aroma se filtraba por sus sentidos haciéndola temblar, recordando aquellos desayunos sobre la cama, la mirada tierna de Steve, sus relatos, su inquebrantable moral, su terquedad y arrogancia, pero también la imagen de ese chico de 18 años queriendo encontrar quién era y a dónde pertenecía.

Sonrió hasta que su mirada se volvió más nítida y recordó dónde estaba y por qué. Se separó bruscamente de él y se puso de pie, Steve la contemplaba desconcertado.

"¿Estás bien?" Steve preguntó algo asustado al ver su mirada acusándolo de una manera tan severa.

"¿Cómo te atreves?" Peggy preguntó ardiendo en rabia repentinamente, el hombre dio un paso hacia atrás.

"Lamento haberme ido tanto tiempo Pegs, no sabía la relatividad del tiempo, yo solo debía volver a…"

"No Steve, no te hagas el idiota" y esa palabra jamás la había usado con él, ni con nadie que recordara, Steve sintió un nudo en la garganta y algo presionándole el corazón.

"¿De qué hablas?"

Peggy estaba alterada, no sabía aún si sus deducciones eran ciertas, sin embargo era tan obvio, tanto que le dolía no haberse dado cuenta antes, le amargaba la saliva el simple hecho de pensar que todo lo que tenía con Steve se había derrumbado por ese niño, ese insignificante niño que pasaba desapercibido. Viéndolo por el otro lado y dejando atrás sus sentimientos por el Capitán, era perturbante para su mente contemplar a Steve tratando de esa forma al niño que en un futuro tal vez se convertiría en su esposo, era demasiado para ella. Tanto que le dolía el pecho, porque no quería juzgar a Steve, sin embargo tampoco podía dejar de sentir desagrado e incomodidad al recordarlo con el niño.

"Dime el nombre del hombre con el que estabas casado"

Oh no.

No.

Corre.

Steve sintió sus pies anclados al mármol, esa imposibilidad de moverse, de respirar, de juntar las palabras, esa impotencia al darse cuenta de lo que realmente estaba pasando, Peggy era inteligente, más de lo que hubiese previsto, había atado cabos de una manera precisa y seguramente estaría pensando lo peor de Steve, sus ojos comenzaron a cristalizarse.

"No es lo que piensas" dijo ya con voz quebrada y Peggy se mantuvo firme, ni una lagrima en sus ojos.

"Dime el nombre Steve"

El Capitán intentó acercarse a ella, explicarle que no era nada parecido a una pedofilia o a algún deseo torcido en su mente, él simplemente quería estar con Tony, necesitaba estar con él, sin importar su etapa de vida, no era difícil de entender, no era…

"Su nombre Steve o te juro que grito y Howard vendrá en menos de dos minutos"

Oh no, mierda, no.

"No, por favor… no"

Peggy lo miraba severamente y parecía inquebrantable, Steve ya llorando contra su voluntad murmuró

"Tony…. Tony Stark" dijo en un hilo de voz y entonces ella estalló.

"¡¿Cómo pudiste!? Sabía que era hijo de Howard, era tu amigo Steve" gritó molesta y Steve miró paranoico hacía la puerta.

"No, no grites, perdón. Yo, yo jamás le hice daño, yo solo…"

"¿Tú solo qué? ¿Descubriste que estabas casado con el hijo de Howard y seguiste con el juego?"

"No, no podía huir, era por la misión"

Un golpe sordo y seco se escuchó, su mejilla ardiendo y su mirada cada vez más rota. Sabía que lo merecía. La mano de Peggy punzaba por la cachetada propiciada y su corazón parecía estar a punto de estallar a cualquier segundo, demasiado bombeo de sangre, tanto que sus mejillas se enrojecieron notablemente.

"No mientas Steve…. Le puedes mentir a todos, menos a mí"

Y eso era tan cierto.

Porque Peggy merecía la verdad.

"Lo amo"

"¡Por Dios, escúchate! Es un niño ¿Cómo puedes ser tan enfermo?"

"No como hombre, no de una manera sexual ¿Cómo puedes pensar eso?" Steve preguntó realmente herido, porque no, él jamás le haría eso a Tony, jamás le quitaría la inocencia de su edad.

"Pero estuviste con él, tuviste sexo con él"

"Pero no es lo mismo Peggy, era otro Tony, este Tony es un simple amor fraternal, te lo juro, yo jamás lo he visto con otras intenciones, tienes que creerme, yo solo quiero que este bien y verlo, verlo crecer"

"¿Para qué? ¿Para qué cuándo sea adulto asecharlo?" Preguntó molesta y Steve se quebró.

Jamás lo había pensado. Había intentado creer que el Tony que era su esposo no existiría en esta dimensión, no sabía realmente que sería este Tony de él, solo sabía que quería estar con él.

"No, jamás"

"¿No me digas que cuando sea un hombre simplemente te irás?" Peggy preguntó incrédula y Steve sintió las rodillas temblando, no era una decisión que quisiera tomar, al menos no ahorita.

"¡No… Sí, no… no lo he pensado!" Steve confesó con voz ahogada.

El silencio reinó en el cuarto por breves segundos, Steve estaba con la vista fija en ella, implorándole, rogándole que le creyera, que él jamás había pensado en hacerle daño a Tony, ni a Howard, ni a ella.

"Tienes que alejarte de él Steve, por el bien de ambos"

"No…. Es que, no puedo saber que coincidimos y simplemente marcharme"

"Ah claro, porque lo amas ¿Cierto?" Peggy preguntó molesta y Steve se llevó ambas manos a la cara en frustración, su llanto audible.

"No es como si alguien decidiera a quién amar, ¿Crees que no pase por esto antes? ¿Crees que no me torturé tantas noches durmiendo a su lado pensando en lo enfermo que había sido, que había estado por casarme con el hijo de Howard? ¿Con un hombre? ¿Crees que no me sentí mierda al irlo conociendo a sus 52 años y darme cuenta que sus miradas me dejaban estático? ¿Qué era tan brillante, tan carismático, tan gentil? ¿Crees que no enloquecí cuando me di cuenta que lo amaba? Es como un rayo que te parte y te deja estaqueado en medio del patio, no pude hacer nada más que quedarme, más que quererlo"

Peggy lo observaba conmovida, sus ojos ya llorosos y su mente torturándola.

Conocía a Steve, lo conocía mejor que a nadie y sabía que él era incapaz de contemplar a Tony con otros ojos, sin embargo también sabía que el niño crecería y que pronto sería un hombre y las cosas se complicarían para todo, para él, para el mismo niño y para Howard.

"EL hombre que amaste en aquella dimensión no será el mismo en el cual este niño se convertirá"

"Eso no lo puedes saber" Steve dijo algo alterado, una taquicardia retumbando en sus oídos y la inestabilidad haciéndole temblar las manos.

"Dime Steve, el Tony que amas ¿Te tuvo en su infancia?"

"No"

"Fue lo que fue e hizo lo que hizo por lo que vivió antes de ti. Dime ¿Quién era él?"

Steve la miró incrédula porque jamás se imaginó que fuera a interesarse por un fantasma en sus recuerdos.

"Era brillante, tal cual este Tony"

"Pero dime ¿Era responsable? ¿Era cariñoso? ¿Tenía manías?"

Steve estaba a punto de contestar sin embargo sus pupilas de dilataron.

"¿Cómo…. Cómo lo conoces?" preguntó asustado y Peggy sonrió lastimera.

"Siéntate"

Steve obedeció.

"Leí tu bitácora"

El rostro de Steve palideció.

"La encontré escondida detrás de un muro falso, leí la manera en que lo describías, la manera en que lo cuidabas, inclusive la manera en que peleaban me hizo darme cuenta que yo jamás sería para ti lo que él era. Pero gran parte de lo que él fue era por no tenerte"

"Darme cuenta de todo lo que él era, leer 181 páginas que solo hablaban de él, fue suficiente para tomar mis cosas e irme. Después María tuvo su primer aborto y le pregunte a Howard si todas las personas existían en todas las dimensiones, dijo que no y esa misma tarde tomé el primer vuelo a Londres"

Steve estaba en shock, porque esa bitácora eran sus estúpidas emociones a flor de piel, el llanto había cesado en ambos y la mirada de Peggy ya no era filosa, sino lastimera.

"Me di cuenta entre líneas lo mucho que él era parecido a Howard. Tu incertidumbre al escuchar que todos te aconsejaban que lo dejaras, que no era sano para ti mantenerte a su lado. Te mantuviste firme, tal y como un roble. Me sentí orgullosa de ti y al mismo tiempo completamente destruida, porque yo hubiese hecho por ti, pero tú lo hiciste por él"

"Lo siento mucho Peggy" Steve dijo sincero al notar la mirada cristalina y la voz rota de ella, la mujer negó con la cabeza y se puso en pie.

"No lo hagas"

"Tony cambió ¿Sabes? Nació de las cenizas"

Peggy asintió no verdaderamente feliz de escuchar más acerca de aquel hombre.

"No estas entendiendo el punto Steve"

El Capitán la observó desconcertado.

"¿Disculpa?"

"Tony era brillante, revolucionó la ciencia, cambió el mundo en esa dimensión. Un futurista, un genio… Pero ¿Por qué?"

"Así es él…"

"No Steve" Peggy lo interrumpió seria "…él fue brillante para llamar la atención de alguien, de Howard, de María, era un niño abandonado. Uno no es simplemente porque así nació, sino por todo lo que vivió. Sí, cambió la humanidad porque sufrió, porque entendió que estaba solo, que el mundo es un sitio frío e inhóspito y él quiso hacer algo para cambiar esto, para dar esperanza"

"¿Estás diciendo que el Tony de esta dimensión, mi Tony, debe sufrir? ¿Debe ser violado? ¿Probar las drogas a los 8 años? ¿Ser rechazado por Howard? ¿Llorar todas las malditas noches porque su padre no le dirige una maldita mirada? ¿Intentar suicidarse cada fin de semana? ¿Amanecer sintiendo que no vale absolutamente nada? ¿Qué nadie lo ama? ¿Qué a nadie le importa? ¿Vivir con esa maldita incertidumbre y un paquete de drogas en la guantera del carro?" Steve lanzó pregunta tras pregunta con un profundo dolor en sus palabras, Peggy le sostuvo la mirada firme, asintió.

"Si todo eso lo convirtió en quién fue, entonces así debe ser"

Steve maldijo entre dientes.

"¿Cómo puedes ser tan insensible?"

"Steve, tú lo dijiste. Él nació de las cenizas y cambió el mundo, para nacer de las cenizas se necesita quemarse, consumirse hasta serlas"

"¿Y qué si hubiese muerto en una de esas noches? ¿En uno de esos accidentes a media madrugada?"

"El destino cambia"

"No, no lo permitiré"

"Steve, tal vez estás haciéndole más daño privándolo de todo lo que puede ser, de todo lo que puede aportar al mundo"

"¿Así que de eso se trata? Experimentar con él hasta hacerlo sangrar para dejar un estúpido legado para los hijos de las personas que lo hicieron sangrar"

Peggy lo miró confundida.

"No sé Steve, no sé…. Solo sé que las cosas no deberían ser así"

Steve no supo que contestar, sentía un nudo en la garganta ante la sola idea de estar ahí y no hacer nada por evitar todos aquellos traumas que habían desfragmentado al hombre que amaba.

"¿Qué harás cuándo sea un adulto y este con alguien más?"

"Apoyarlo"

"¿Y si elige estar contigo?"

"Entonces lo estaré"

"¿Podrías meterte en la cama con él? ¿Después de cambiarle los pañales?"

Steve cerró los ojos sintiéndose mareado.

No lo había pensado de esa manera.

"Necesitas irte en cuánto él sea un hombre"

"No sé… no sé si pueda"

"Si no lo haces, tendré que contarle todo a Howard"

Steve abrió los ojos de golpe.

"No"

"Puedo permitir que hagas de su infancia una experiencia menos traumática, pero no podrás protegerlo siempre Steve"

La puerta de la recamara se abrió y ambos saltaron asustados, el pequeño Tony los miraba analítico, su ceño fruncido y su mirada oscura.

"Oh Tony, ¿Dónde está Bucky?" Steve preguntó algo molesto por la irresponsabilidad de su amigo.

"Me escape" confesó y Peggy soltó una risita.

"De cualquier forma, ya debo irme. Me dio gusto verte Steve" dijo sincera y caminó hacía la puerta, sacudió juguetonamente el cabello castaño del niño y después salió del cuarto, Steve se sentó en la cama con los ojos cerrados, después de unos segundos sintió una mano pequeña trazando líneas por su rostro.

"¿Por qué estaban llorando?" Preguntó curioso y Steve sonrió.

"Llevábamos mucho sin vernos, nos dio emoción vernos" mintió y Tony asintió con la inocencia digna de su edad.

"No quiero que te vayas" dijo en un murmuro y Steve abrió los ojos.

"¿De dónde sacaste esa idea?"

"Bucky dijo que si todo salía bien te irías con ella"

"¿A dónde?" Steve preguntó curioso.

"A cenarse dijo"

Ese hijo de puta.

Steve había intentado poner más distancia entre ambos, no que realmente le hubiese funcionado, simplemente había intentado ser menos obsesivo, había dejado que Tony cayera de los arboles sin acudir a su rescate, o que jugará con los objetos del taller de Howard aunque hubiese sufrido una quemadura de tercer grado.

Sí, se sentía culpable porque sabía que todo eso pudo ser evitado, pero se había dado cuenta que de la caída del árbol había sacado una teoría gravitacional ligada con la relatividad del espacio. De la quemada había sacado una idea algo espeluznante de un prototipo de bomba nuclear.

Peggy tenía razón, cada experiencia negativa dejaba algo bueno en él, es como si Tony estuviese ligado al peligro y de ahí surgiese su creatividad, su genialidad.

Conforme los años pasaron y el niño fue creciendo comenzó a pasar menos tiempo con Steve y más tiempo solo, el Capitán lo entendía y de cierta forma este cambió hizo que Peggy estuviese menos atenta a ambos.

Claro que aún lo seguía viendo diario, cuando él no iba a la mansión, el pequeño Tony de 6, 7, 8 años llegaba hasta su apartamento en bicicleta, a veces pasaban las noches viendo caricaturas, comiendo pizza. Hablando acerca de la escuela, de que pronto entraría a la preparatoria y de como nadie le hablaba en la escuela.

Sí, era el mismo Tony, superdotado, egocéntrico e irreverente, pero también era distinto, era dulce, sincero, gentil y algo tímido. Había adquirido fragmentos de Steve en su personalidad y el Capitán no sabía que tan bueno o malo esto sería en un futuro.

"¿Steve?" Se escuchó la voz agitada en el teléfono, eran cerca de las 3 de la tarde y sábado, generalmente los fines de semana Tony salía con Howard o María.

"Hola Tony ¿Sucede algo?" preguntó comenzando a inquietarse.

"Mamá y Papá…. Se pelearon. Ellos, ellos se fueron" dijo entre sollozos y Steve comenzó a sudar en frío, recordando aquella noche, a Tony con una jeringa en el brazo contándole este momento decisivo en su vida.

"¿Dónde estás? ¿Con quién estas? ¿Estás solo?"

"Sí, estoy en el sótano, en el taller de papá… escuché pasos arriba, creo que es el vecino, el que me molesta ¿Recuerdas?"

Y Steve cayó en un ataque de pánico.

Porque conocía al niño, más bien al adolescente. Y sabía, sabía perfectamente que pasaría después de esta llamada.

Ese día había sido el inicio de 2 décadas de desenfreno, violaciones, y adicción para Tony, había sido el inicio de toda una vida martirizándose y avergonzándose de verse a sí mismo al espejo. No, Steve no podía permitirlo.

"Tony, no hagas ruido. No hagas nada, escóndete. Voy para allá"

Sí, tal vez Peggy tenía razón y debía permitir que esta clase de cosas sucedieran y marcaran la vida de Tony, tal vez todos esos años de demonios y adicciones lo convirtieron en el hombre fuerte y extraordinario que era, tal vez debía quedarse aquí, morir a cada minuto que pasara y su mente le recordara que mientras él estaba aquí, Tony estaba gritando, o llorando, o sangrando…. La sola imagen de un adolescente sobre él robándole todo lo hizo temblar.

No, no le importaba si Tony no era el mismo en aquella dimensión que en esta, no le importaba ya ni siquiera si no llegaba a ser el mismo genio, el mismo hombre que cambiaría al mundo, él no le debía nada al mundo, no tenía por qué dejarse destruir para reconstruirse. Steve no se dio cuenta entonces que ya no recordaba tanto a aquel hombre, que ya su mente estaba siempre ocupada por aquel niño de ojos castaños y corta estatura… No se dio cuenta que todo lo que Peggy temía estaba comenzando a cobrar vida.

Tomó las llaves de su carro y salió corriendo del edificio.