26: ¿Qué pensará Howard?

Oh vaya, todo se había ido al carajo de manera magistral.

Steve aún no comprendía la maldita mala suerte que lo seguía, Tony no había contestado ningún mensaje ya, jamás había durado semanas sin hablarle, Steve sentía una extraña ansiedad, una extraña dependencia, como algún tipo de síndrome de abstinencia. Era horrible, desquiciante y absorbente, cada pensamiento de él comenzaba a carecer de normalidad, mantenía el hábito de cada mañana y cada noche mandarle un mensaje a Tony.

Nunca obtuvo respuesta.

El chico era increíblemente orgulloso, y Steve estúpidamente obsesivo. Esta declaración de guerra fría entre ambos duró cerca de 3 semanas, hasta que a la mansión Stark llegó un sobre blanco en un papel fino y delgado.

"Howard, amor ¿Ya viste?" María preguntó, su cabello encanecido y su cuerpo menos curvilíneo. Vestía un traje sastre azul marino y tacones aperlados, su cabello grisáceo recogido y sus ojos castaños aún joviales.

"¿Qué?" Howard ya de cabello blanco y bigote tupido contestó con interés desde la cocina, Tony estaba tirado en el sillón completamente cubierto en cobijas, no lograba conciliar el sueño.

"El Sargento Barnes ¿Lo recuerdas? Amigo de Steve" preguntó María leyendo la hoja y entonces Tony se descubrió la cara intentando no ser tan obvio.

"Sí claro"

"Se casa dentro de 2 semanas"

"¿Con quién se casa?" Tony preguntó nervioso, por un instante su mente lo torturó con la imagen visual de Steve y Bucky frente al altar, el solo pensamiento lo hacía nauseabundo.

"Una chica que no conozco, Natalia Swykapreska" Dijo pronunciando su apellido con verdadera dificultad.

"Nunca vi a Bucky como un hombre de familia, de verdad veía más a Steve así" Howard dijo algo extrañado pasando su mano por la cintura de su esposa, tomó el papel entre manos, había tres boletos de ingreso en la invitación.

"Todos sabíamos que si no era Peggy, no era nadie" María dijo con una sincera sonrisa al siempre recordarle a su esposo que Peggy era del Capitán. Sentía unos celos instintivos al verlo con la agente, Howard simplemente asintió.

"Después del viaje dimensional Steve no fue el mismo" Howard dijo en voz baja y Tony alzó las cejas intrigado.

"No fue tu culpa" María dijo firmemente y Howard tragó difícilmente, por más culpable o desgraciado o alcohólico que fuese su esposa siempre se mantenía firme protegiéndolo, María era una compilación de diversos fragmentos que el mismo Howard había creado, y aun así se mantenía en una sola pieza por él.

"¿Viaje dimensional?" Tony preguntó curioso.

"Secreto de estado" Howard dijo cortante y el adolescente torció los ojos.

"Steve será el padrino"

"Evidentemente" dijo Howard con una tenue risa y María sonrió.

"Tenemos que dejar a alguien con Tony esa noche" María dijo reflexiva y el adolescente levantó la mirada.

"¿No hay boleto para mí?" Inquirió intentando sonar natural.

"Sí, pero sé que no te gustan estas clases de eventos sociales…"

"Sería agradable ir" Tony dijo intentando sonar casual e inofensivo, fracasó. María asintió extrañada, Howard simplemente alzó las cejas y caminó de nuevo a la cocina.

A pesar de su absurda incapacidad de ocultar su emoción, María no le había preguntado acerca de su extraño buen humor o aceptación a acudir a un evento público. Tony estaba complacido, era su oportunidad perfecta para volver a ver a Steve.

"Steve:

Estuve muy decidido a contarle todo a Howard, tomé un carro y llegue hasta afuera de la mansión, logré ver a Tony en el jardín regando las rosas blancas de María, no tienes idea de lo grande que esta, es casi un adulto ya, de estatura no es alto, pero sus facciones me recuerdan demasiado a María, aunque tiene todas las gesticulaciones de Howard. De verdad le tomé un extraño afecto a ese niño, no sé si por todo lo que hablabas de él o por sus preguntas poco infantiles que nunca supe contestar. Tal vez le agarre tanto cariño al chico porque cuando estabas con él te transformabas en aquel Steve de 18 años y demasiados sueños, inocente, gentil y siempre sonriendo.

Hui. Fui incapaz de saludarlo.

La verdad Steve, es que estoy muy confundido.

No sé qué es lo que debería pensar o hacer, las normas sociales cambian cada siglo a su antojo y conveniencia y pretenden que todos nosotros las aceptemos y actuemos acorde a ellas sin queja alguna. Lo que ahora es ilegal en un siglo será legal, lo que actualmente es legal hace un siglo fue ilegal.

¿Te imaginas? ¿Qué tal si en unos años es legal que una persona de piel oscura se case con una persona blanca? ¿Qué tal si en unos años las mujeres se vuelven líderes mundiales? ¿Qué tal si en unos muchos años es posible que personas de un mismo sexo se casen?

Me siento en un torbellino de dudas, porque mierda, hace varios siglos sería imposible que una mujer pudiese estudiar o desempeñar cargos altos en el ejército, y ve a Peggy. O a Tony egresando de la preparatoria a los 14 y siendo aceptado en el MIT, este siglo es sin duda uno que se rige por las excepciones y no quiero ser un retrograda que vaya en contra del progreso.

Decidí que soy antes tu amigo que un ciudadano ejemplar.

Te quiero como no tienes idea, te he querido desde el momento en que intentaste defenderme de la cocinera de aquel hospicio por robar un pan ¿Recuerdas? Teníamos apenas 7 años y tu valentía excedía tu estatura. Nos dejaron sin comer dos días por tu actitud "arrogante", sin embargo desde ese momento supe que quería estar contigo hasta el final de la línea.

Me gustaría conservar la idea que no importa a quién ames, sea negro o blanco, europeo o asiático, joven o viejo, rico o pobre, gay o heterosexual, todos merecemos ser feliz con quién sea que escojamos.

Y yo voy a estar ahí contigo cuando decidas con quién serlo.

Así mismo como espero tú asistas a mi boda. Sé que para todos fue una noticia salida de la nada, sé que para ti es algo completamente predecible. En las últimas misiones me di cuenta que ya no somos quienes solíamos ser, y es momento que nos adaptemos. Los químicos no nos mantendrían jóvenes por siempre, el tiempo corre limpiando todo a su paso, es natural.

¿Sabías que la hija mayor de Peggy cumplirá 21 años?

Es una locura.

En fin, perdón por haberme desaparecido estas semanas, sé que lo entiendes, te anexo la invitación, no puedes faltar… Tu nombre ya está impreso.

Bucky"

Sus ojos azules se humedecieron y dobló el papel, una sonrisa impermeable en sus labios, sacó una maleta mediana y oscura y sin prestar verdadera atención empacó sus cosas.

"¿Seguro que no está muy ridículo?" Bucky preguntó con su vista fija en el espejo, su uniforme militar impecable y su cabello castaño recogido en una media cola.

"Podría ser peor" Steve dijo jugando y Bucky lo fulminó con la mirada.

"Estoy estúpidamente nervioso"

Steve soltó una carcajada y se levantó de la cama, lo ayudo a justar sus diversas medallas de honor y al estar tan cerca de él soltó un suspiro.

"¿Pasa algo?" Bucky preguntó con una ligera sonrisa apoyando su mano en su hombro.

"No, es solo… me siento algo nostálgico, es todo" Steve dijo sincero y lo abrazó necesitado, Bucky entendió y se mantuvo firme alrededor de él. Fue lo más cerca a la dicha que Steve sintió desde hace varios años.

La ceremonia fue pequeña, en un jardín abundante en flores y vegetación diversa, todo el tema era extremadamente primaveral para el traje pesado de militar que tanto Bucky como Steve llevaban, Steve sudaba notablemente y no perdía oportunidad para asesinar con la mirada a su amigo.

"No controlo el clima ¿Ok?" Bucky dijo ya enfadado de la mirada de Steve, Natalia sonrió entretenida.

"Yo le dije, es primavera, vamos acorde a la temporada"

Steve sonrió al verla, vestía un vestido blanco ligero, una corona de flores blancas y andaba descalza, era dulce, sincera y sarcástica. No era el gusto de Steve, pero sabía que era justo lo que Bucky necesitaba, una persona tierna e inocente pero fuerte y segura para poder sobrellevar el carácter de su amigo. Además Natalia era extremadamente inteligente y sabía que puntos tocar para mantener a Bucky en línea.

"¿Cuándo empiezan las formalidades sociales?" Steve preguntó curioso al darse cuenta que hasta ahora todos los invitados eran por parte de Natalia.

"Las invocaste" escuchó detrás de él la voz de Peggy, volteó con una sonrisa en sus labios, ella vestía de negro, un vestido largo y elegante con cuello halter y un discreto escote en la espalda, su cabello gris recogido y un collar de perlas sobre el vestido, al lado de ella dos chicas, una rubia de ojos castaños y otra castaña de ojos grisáceos, ambos hombres inclinaron la cabeza en ademan de respeto.

"Un gusto verte Peggy, como siempre" Steve dijo sincero y una sonrisa rota se formó en sus labios.

"Me gustaría presentarte a mi hija, Rebeca Carter" dijo y la chica de ojos grises y cabello idéntico al que Peggy solía tener extendió la mano, Steve la tomó con gusto, era exóticamente hermosa.

"Y a mi sobrina, Sharon Carter" dijo y señalo a la chica rubia, Steve podía calcular que rondaba los 8 años apenas, sin embargo lo veía tan atentamente que por un instante se sintió acosado.

"Un placer" dijo educado y Bucky sonrió.

"¿Y Natalia?" Peggy preguntó buscándola con la mirada.

"Oh, debe estar recogiendo flores o algo así" Bucky dijo burlándose de su ya esposa, Steve soltó una risa contra su voluntad.

Peggy sonrió sin embargo seguía buscándola con la mirada, la encontró saludando animadamente a alguien demasiado conocido, su mirada se iluminó de inmediato…. Howard se veía notablemente envejecido, sin embargo la postura de millonario y genio engreído jamás la había perdido, junto a él la hermosa María de cabello teñido en castaño suelto hasta la cintura, rondaba cerca de los 60 años y aún capturaba todas las miradas. Peggy sintió una oleada caliente en su pecho, intentó ignorarla.

"Es un escenario magnífico" María dijo sincera al ver un ambiente tan natural y campestre, Howard asintió por mera formalidad, él jamás hubiese accedido a una boda campestre.

"Gracias, Bucks no estaba muy de acuerdo, pero al final logré convencerlo"

"Y vaya que se ve convencido" Howard dijo sarcástico y María la propició un golpe por debajo de la mesa. Tony soltó una risita audible y Natalia le dirigió la mirada.

"¿Tú eres el famoso Tony?" preguntó entretenida y el chico torció los ojos, la mirada recriminatoria de María fue suficiente para que Tony asintiera intentando comportarse.

"Me contaron que has sido el alumno más joven admitido en el MIT" dijo ella intentando halagarlo y Tony asintió de nuevo.

"Deben sentirse enteramente orgullosos"

"Oh claro" María dijo sincera y Howard le dio un largo trago a su bebida, su mirada evidentemente fastidiada y sus labios tensos, Tony intentó ignorar el cuerpo tenso de su papá a su lado sin embargo le fue imposible, se levantó en un impulso.

"Con permiso" dijo sin dirigirle la mirada a la novia y salió de la mesa asignada, caminó entre la multitud intentando aflojar el moño negro que traía al cuello, su cabello cayendo en mechones castaños, su piel sin cicatriz alguna y lampiña, sus cejas muy pobladas y su mirada perdida entre la muchedumbre.

Hasta que entre todas las personas vio a lo lejos un uniforme conocido.

Su mente lanzó miles de imágenes en ráfagas de recuerdos, conocía perfectamente el uniforme, se lo había visto a Steve desde que era un niño, sabía el significado de cada insignia, sabía la historia detrás de cada medalla y había inclusive usado el gorro de capitán más de una vez.

Su corazón se disparó creando diversas oleadas de calor naciendo en su pecho y recorriendo cada rincón de su cuerpo, sus rodillas temblaron y su mirada no obedecía a su cerebro, se mantenía anclada a aquel hombre. Se veía notablemente más grande, su cabello rubio era mucho más claro, mechones de canas entre su cabello y mucho menos músculos en sus brazos, estaba de perfil platicando con Peggy, sostenía una copa de champaña y Tony notó que su mano derecha temblaba ligeramente.

Steve era un hombre, se veía más joven que Howard pero mucho más grande que lo que Tony recordaba, sin embargo ¿Qué era este estúpido ajetreo en su interior? ¿Este vacío en su pecho? ¿Esta apnea tan degustable?

Steve, su Steve.

Sintió sus ojos llenarse de lágrimas y sus piernas inestables, en eso aquel hombre rondando ya los 50 años con traje de capitán volteó.

Steve sentía una mirada fuerte sobre de él desde hace tiempo, sin embargo un temor en su instinto le evitaba voltear, intentaba prestar atención a la conversación entre Peggy y Bucky, pero cada vez era más difícil… Esa maldita mirada.

Volteó.

Mierda.

Encontró a un chico observándolo fijamente, se veía firme y sus ojos eran tan vivos, brillaban con la juventud de su edad, su cabello abundante y castaño, su cuerpo menudo y la manzana de adán comenzando a notarse en su cuello.

Steve sintió que el aire se le escapaba de los pulmones dejándolo boquiabierto.

Era Tony.

Dio un paso hacia adelante inconscientemente y el chico dio un paso hacia atrás, se perdió entre la muchedumbre.

"Con permiso" Steve dijo intentando mantener la voz firme y lo siguió de prisa.

Lo había perdido entre la gente, maldita sea. Buscaba con la mirada por doquier sin embargo no veía a nadie, sus pulsaciones eran audibles y el nudo en su garganta le hacía más posible de soportar tanta presión. Tony lo había visto y se había ido.

¿Sería por su edad?

¿Sería porque sintió miedo de él?

¿Por qué sintió asco?

¿Aversión?

Mierda.

Steve comenzó a ver nublado debido a las lágrimas formándose en su mirada cuando una mano firme lo sostuvo del brazo.

"En la terraza" Era la voz de Bucky y no sonaba letal o amenazante, sonaba benévola e inclusive pigmentada de cierta complicidad.

Steve agradeció con la mirada e intentó secar su mirada, salió hasta la terraza. Encontró a un hombre de espalda observando el campo, sostenía una botella de cerveza en la mano y Steve podía escuchar sus sollozos, medía cerca de 1.65 y su cuerpo era aún muy delgado.

"Tony…"

El nombre salió dócil, sin embargo a ambos los hizo temblar.

Tony no volteó.

Steve dio un paso hacia adelante y volteo hacía atrás, la terraza estaba alejada de la gente y no había testigos cercanos.

"Te espere ¿Sabes?"

Oh mierda.

"Lo sé" Steve dijo sincero y escuchó como la voz de Tony se quebró, un sollozo audible y un silencio asfixiante.

"Que estúpido de mi parte"

Steve entendió entonces que Tony no estaba molesto con él, sino con él mismo.

"Yo siempre volvería"

"Claro… Pero no lo hiciste"

"No tuve el valor"

"¿EL valor?" Tony dijo burlesco y soltó una risa en un bufido, su corazón comenzaba a acelerarse por mera adrenalina del enojo que amargaba su boca.

"No sabes lo que sentía, no comprenderías" Steve dijo intentando sonar compasivo y entonces Tony volteó.

Su mirada ardiendo.

"¿Disculpa? ¿Yo no comprendería?" Mordió las palabras molesto elevando la voz, Steve volteó paranoico hacia la fiesta, aún nadie notaba su ausencia.

"¿Y tú Steve? Tu no comprendes ni mierda"

"Tony, cálmate" Steve dijo asustado de armar una escena en plena boda de su mejor amigo, caminó hacía Tony intentando contenerlo.

Error.

Tony Stark era un maldito huracán, incontenible, apasionado, hermoso y capaz de destruir todo a su paso.

"¡No me putas pidas que me calme Steve! ¿Qué mierda comprendes tú? ¿Comprendes acaso lo que sentí cuándo supe que pudiste venir después de todos estos malditos años y no hiciste nada? ¿Comprendes lo que siento al verte? ¿Esta estúpida arritmia y falta de aire cada que me regalas un segundo de tu atención? No sabes que es amar a alguien desde los 5 años, sentirte tan estúpidamente insignificante por desear a alguien como tú. Tan perfecto, tan perteneciente a Peggy según mamá, tan perteneciente a una extraña de otra dimensión según Howard… No sabes que se siente amar tanto a alguien a quién no deberías" Tony escupió las palabras sin realmente pensarlo, lloraba agitadamente y su voz se quebraba entre los enunciados, Steve permanecía inerte, su mente repitiéndole las palabras de Tony.

Oh, pero claro que Steve sabía que se sentía amar a alguien a quién no debería.

Era asfixiante y placentero.

Certero y ambiguo.

Natural y prohibido.

Lo había intentado ocultar todo este tiempo, había luchado contra sí mismo y su madeja de sentimientos, sus emociones tan castigadas por sus principios morales. Y ahí estaba Tony Stark de 14 años y la valentía para sentir y no callar, para gritar tal vez en una compilación de impulsos, que lo amaba.

Y Steve, a pesar de su edad era tan cobarde.

"Tony yo…"

"No digas nada, ya. No importa, no… olvídalo. No quiero escuchar tus razones, no quiero tu lástima" Tony dijo fríamente y dio un largo tragó a la cerveza, caminó hacía la fiesta pasando de lado por Steve sin siquiera dirigirle la mirada, se veía tan seguro, tan fuerte, tan inquebrantable. Pero el Capitán sabía, lo conocía y percibía su discreto temblor en las manos y su repentina carencia de aire, sabía que Tony se tambaleaba entre lo que sentía y lo que quería demostrarle al mundo.

Lo tomó del brazo al pasar y lo jaló hacía unas pequeñas escaleras, lo obligó a bajar detrás de él y lo pegó a un muro lejos de cualquier contacto visual.

"¿Steve?" Tony preguntó algo asustado por el repentino arranque del capitán, sus ojos azules cristalinos y sus labios temblando.

Steve no tuvo tiempo de explicar sus acciones ¿Cómo podría? ¿Cómo decirle a Tony que lo amaba inclusive desde antes de que naciera? ¿Qué su primera vez fue con él? ¿Qué su único hijo fue con él también?

Sonrió ampliamente entre el frenesí del momento y se inclinó hasta besarlo, Tony era tan inocente, tan tierno, tan cálido, temblaba bajo su cuerpo y Steve podía sentir sus pulsaciones agitadas a través de su ropa, entreabrió los labios y sintió como el adolescente se ponía de puntitas para alcanzarlo, entrelazó sus brazos alrededor del cuello de Steve y el Capitán lo abrazó hasta casi cubrirlo con su cuerpo.

Se separó lentamente de él con una gran sonrisa en su rostro.

"Oh Dios, Capitán América…. Acabas de cometer un delito federal con un menor de edad" Tony dijo jugando y Steve sintió un escalofrió por su espina dorsal, si no lo conociera hubiese huido en ese momento, pero conocía perfectamente a Tony y sabía que no tenía mesura alguna con sus bromas.

"Eres imposible" Steve dijo entre risas y Tony se alzó de puntitas besándolo de nuevo.

"¿Qué pensará Howard de esto?" Tony preguntó de nuevo notablemente entretenido por la adrenalina de la situación Steve pegó su frente al hombro del chico.

"De verdad no es la mejor pregunta en este momento" Steve dijo serio y Tony soltó una risa.

Ambos se abrazaron un momento, un silencio tranquilo entre ambos y de fondo la música y las diversas risas haciendo eco en el jardín.

"Te extrañe mucho ¿Lo sabes?" Tony preguntó con voz insegura y Steve se río en un bufido.

"Tú no tienes idea cuánto te espere"