27: Vida

La porcelana entre sus manos temblaba contra su voluntad, su mirada se mantenía fija en la alfombra tinta, contaba cuántos hilos dorados estaban tejidos en los bordes intentando distraerse, era imposible.

"¿Quieres dejar de temblar?" Peggy preguntó realmente molesta, mordía las palabras y sentía cada musculo de su cuerpo tenso. Steve soltó la taza de café de golpe ocasionando un estrepitoso sonido, levantó su mirada aterrorizada.

"Perdón, no puedo evitarlo, perdón" Sus palabras revueltas y sus manos sudando, Peggy torció los ojos y volteó hacía el jardín, Steve podía jurar que le habían brotado más de una decena de canas en estos 5 minutos que se mantenían esperando, había bebido casi toda la taza de café y contado 472 hilos dorados.

"¿Qué hiciste Steve?" Peggy preguntó en un susurro intentando no llamar la atención de María que estaba a varios metros en la cocina preparando más café.

"Nada, lo juro" Mintió sin siquiera poder mantenerle la mirada, era evidente que mentía, Peggy se llevó una mano a la frente y cerró los ojos.

¿Qué podía haber salido mal? Peggy había jurado que no había dicho nada y él no recordaba hacer algo malo, bueno, había besado a Tony y tal vez mantenido un tipo de relación a escondidas con él por dos semanas….

MIERDA

Sí, seguramente Howard se había enterado de eso, pero ¿Por qué citar a Peggy? Además, ¿Por qué Tony no había bajado a saludarlos? Maldita sea, esta estúpida paranoia le comía los nervios y la cruda culpa latía a través de su piel. Sí, él de más de 40 años se había relacionado con un chico de 14.

¿Qué demonios estaba mal en su mente?

Dio un trago más largo a su café.

¿Qué le diría a Howard?

¿Perdón?

Por favor.

Había aprendido que esa era una palabra estúpida y dicha por mero impulso, por mera formalidad protocolaria. Oh Dios, él era una mala persona. Se suponía que Capitán América defendería las virtudes de cualquier ser humano íntegro, ¿Qué tan íntegro era salir con el hijo menor de edad de uno de tus mejores amigos?

"Mierda" dijo involuntariamente en voz alta y Peggy abrió los ojos de nuevo, la incertidumbre carcomiéndola y sus nervios comenzando a desquiciarla ¿Por qué Howard los citaría a ambos a las 12 de la noche en su casa?

"Tal vez sí hice algo" Steve dijo en un tenue susurro y Peggy abrió los ojos como platos.

"¡¿Qué mierda hiciste?!" Peggy preguntó demasiado molesta, sus palabras aún eran susurrantes pero sonaban letales, la mirada azul del hombre que aún la hacía vibrar lucía aterrorizada.

Oh no.

Las peores ideas cruzaron su mente.

"Steve, Peggy. Gracias por venir" Howard dijo en voz sombría y caminó hasta ellos.

No los saludó.

Steve intentó camuflajear su mueca de terror y tomó un trago al café.

"Steve"

El solo hecho que Howard pronunciara su nombre lo hizo perder la poca sicomotricidad que los nervios le permitían, tiró la taza en la alfombra, por suerte ya no había café.

"Oh, lo siento…. Yo…." Dijo nervioso y la levantó.

"Estas muy nervioso" Howard observó analítico.

Mierda.

"Es la falta de suero" Mintió y Howard siguió observándolo. Por supuesto no le había creído.

"¿De qué querías hablar?" Peggy interrumpió intentando desviar el tema.

"Es algo sumamente confidencial y delicado" dijo y se sentó junto a ella, Steve se sentó en el sillón que estaba, su mirada anclada en Howard.

"¿María está bien?" Peggy preguntó algo inquieta y entonces una sola idea cayó como rayo en la mente de Steve.

"¿Tony? ¿Tony está bien?" Porque no lo había visto en todo el día, sí, ayer había llegado de sorpresa a su apartamento y habían platicado hasta tarde, pero hoy no lo había visto para nada.

"Sí, ambos están bien… sabes Steve yo nunca entendí tu fascinación por Tony" Howard dijo en un tono severo y Steve sintió como el alma se le salía del puro susto, palideció de inmediato.

"Lo conozco desde bebé, es natural" dijo intentando sonar casual y por la mirada de Peggy, dedujo que fracasó.

"No, pero es distinto… Desde el primer momento que lo viste, fue distinto" Steve sintió un nudo en la garganta y asintió, levantó los hombros porque dedujo que su mejor opción era pretender que no sabía absolutamente nada.

"¿Dónde está, por cierto?" Peggy de nuevo intentando cambiar de tema.

"Salió con su novia, aunque por la hora ya debería estar aquí" Howard dijo con severa desaprobación.

Steve sintió un escalofrío tensar sus músculos y un vuelco en el estómago, Peggy sonrió entretenida.

La puerta de madera se cerró dejando ver a Tony con una chamarra de piel negra, cabello alborotado y playera gris.

"Ya estoy en casa" dijo sin prestar verdadera atención a nada, se encaminó a las escaleras.

"Buenas noches Tony" Steve dijo con voz rígida y el adolescente volteó asustado.

"¿Steve? ¿Peggy? ¿Qué hacen aquí?" El pánico perceptible en su voz, la mirada de Steve cortándole el aliento.

"Cosas de adultos Tony, vamos, sube a tu cuarto" Howard dijo tajante y Tony de mala gana asintió, subió lentamente las escaleras. Steve sintió un trago amargo de culpa, Howard aún veía a Tony como un niño. Mierda, aún era un niño.

"¿De qué se trata?" Steve preguntó incapaz de soportar más el suspenso.

"Hank Pym dejó la empresa"

Steve no sabía quién mierda era Hank Pym.

"¿Por qué? ¿Qué se llevó?" Oh Peggy, tan inteligente y emprendedora como siempre.

"Nada, sabes lo que pasó con su esposa. No quiso dar su fórmula, cree que no somos confiables"

"Evidentemente no lo eres Howard" Peggy dijo y luego soltó una risa, Howard sonrió también.

"Ese no es el problema, el problema es que sin Pym los inversionistas están comenzando a abandonar acciones, creen que estoy demasiado viejo para dirigir mi propia empresa"

"Pero que estupidez, no pueden correr a Howard Stark de Stark Industries, es absurdo"

Y Steve jamás había visto a Peggy tan molesta e indignada, bueno sí, con él hace algunos años. Un escalofrió recorriendo su piel.

Sus nervios se calmaron al saber que la plática no tenía nada que ver con él o Tony, o cualquier demonio que aquejara su consciencia, pidió otra taza de café e intentó concentrarse en la plática, realmente jamás se había dado cuenta de lo enterada que Peggy estaba de todos los asuntos internos de la empresa, de cierta forma le recordaba mucho a él mismo cuando Tony llegaba en las noches a hablar de manejos internos, porcentajes y acciones… De hecho jamás se había dado cuenta de la manera en que Howard observaba a Peggy.

Era una mutua admiración, un mutuo respeto y cariño, por un momento Steve pudo jurar que si él no se hubiese entrometido en el camino, Peggy y Howard hubiesen hecho una buena pareja, aunque Peggy no hubiese tolerado ni la mitad de lo que María toleró, tal vez Howard hubiese cambiado y tal vez Stark Industries no existiría porque Howard se hubiese dedicado por siempre al trabajo dentro del gobierno, por estar con ella.

Oh mierda.

Por pequeño que pareciese cualquier detalle resultaba determinante para el futuro. Se le revolvió el estómago.

¿Qué tanto estaba afectando a Tony y al futuro del mundo con su egoísmo?

"Steve, ¿Qué piensas?" Peggy preguntó y Steve volvió en sí.

"¿De?"

"De cambiar de CEO, debe ser alguien confiable, alguien inteligente y alguien lo suficientemente capaz de manejar demasiada presión"

"¿Vas a heredar el mando de Stark Industries solo porque la crítica insiste que ya no debes estar al frente? Eso no suena a ti" Steve dijo sincero y Howard le regaló una sonrisa torcida.

"No solo es por mí ¿Sabes?, llevo 64 años dedicando mi vida a lo que amo, a mi empresa, mi carrera, mis inventos… y María desde los 16 años está junto a mí, inquebrantable"

"¿16 años?" Steve preguntó intrigado.

"Sí, mentimos en su acta de nacimiento para poder casarnos, es lo de menos… El punto es que no me queda mucho tiempo y lo que me quedara, me gustaría dárselo a ella"

Oh Dios.

Howard Stark tenía un lado humano después de todo.

"Voy a seguir al frente de la compañía mientras siga vivo, es solo que no puedo seguir ausente semanas, y viajando y encerrado por días…"

"Pero tú amas eso" Peggy lo interrumpió algo inconforme de la decisión de Howard

"Sí, pero también la amo a ella"

Steve asintió, realmente Howard solo le estaba regalando sus últimos años, una miseria comparada a toda una vida, sin embargo mínimo lo había pensado antes de que fuera demasiado tarde.

"Deja a Tony" Steve dijo natural y ambos lo voltearon a ver incrédulo.

"¿Tony? ¿Es una broma? No duraría ni una semana"

Las mejillas de Steve se pigmentaron de un rojo encendido por el coraje. La incredulidad de Howard era ofensiva.

"¿Quién más confiable y capaz que tu hijo?"

"No lo sé, es muy chico aún… Podría venderla al gobierno y re-comprarla"

"No, jamás la soltarían" Peggy contrapuso seria y Steve se mordió el labio.

"Confía en Tony, él podrá"

"Tiene 14 años Steve, no es capaz siquiera de hacer un huevo sin quemar toda la cocina" Howard dijo molesto y el Capitán sonrió entretenido, Tony Stark de 52 años y líder de una empresa multi-billonaria jamás había sido capaz de hacer un huevo sin quemar algo.

"Si juzgas a un elefante por la manera en que trepa un árbol…" Steve dijo y Peggy sonrió nostálgica, Steve hubiera sido un buen padre.

"No lo sé… No puedo pasarla a un menor de edad, al menos no como CEO sino como heredero natal"

"Hazlo, ya que sea mayor de edad él tomará el timón de la empresa" Peggy dijo sorpresivamente apoyándolo.

"¿Por qué confías tanto en él?" Howard le preguntó directamente a Steve.

"Créeme, ¿Quién mejor para llevar Stark Industries que un Stark?" preguntó y Howard asintió.

Aún se ahogaba en dudas, no podía desprenderse del trabajo de toda una vida, no podía confiarle a aquel adolescente de cabello indómito todos sus sueños, todos sus miedos, todo lo que inventó, todo lo que amaba con cada fibra de su ser. Pero si no confiaba en su propia sangre ¿En quién más?

Los tres estaban ya en el jardín hablando de temas casuales, del inicio de una tercera edad, de todo lo que solían hacer que ya no podían hacer, de todo lo que amaban, de todo lo que se arrepentían de no haber hecho. Sorpresivamente la lista de esto último no era larga.

Steve estaba recargado en las macetas de María, Howard y Peggy sentados junto a la alberca, ambos bebiendo, el Capitán sintió una mirada penetrante y volteó discreto, Tony lo observaba entretenido desde arriba de la escalera, le pidió con un gesto que fuera.

"Iré al baño" Steve dijo y se levantó, ambos siguieron platicando acerca de viejas anécdotas.

Steve subió la escalera intentando no hacer ruido, caminó por el pasillo hasta la tercera puerta, la abrió sigiloso. Un beso en frenesí le dio la bienvenida.

"Tony ¿Qué haces? Aquí no" Steve dijo verdaderamente nervioso y el adolescente sonrió. Entonces Steve notó todo el cuarto de Tony lleno de cajas.

"¿A dónde irás?" Steve preguntó.

"MIT, Massachusetts Institute of Technology. Massachusetts" Tony dijo haciéndolo sonar más obvio de lo que era, Steve sintió su estómago revuelto…. Tony se iba, de nuevo.

"Oh, ¿Cuándo te vas?" Steve preguntó sentándose en la cama por el súbito mareo que la noticia le había causado.

"El Viernes, checa, sobre la cama hay varias fotos. Estoy entre esos dos ¿Cuál te gusta más?"

Steve tomó las fotos, definitivamente le gustaba más el segundo apartamento.

"El segundo"

"Sí, eso creí" dijo y soltó una risita, cargó una caja y la amontonó arriba de las demás.

"¿Howard te llevará?"

Tony soltó una risa audible.

"Por supuesto que no, siempre está muy ocupado. Jarvis y mamá me llevarán, pero se van el Domingo así que puedes llegar el Lunes"

Steve levantó la mirada asombrado.

"¿A dónde?"

"Al apartamento, ya tengo todo arreglado" Tony dijo con una sonrisa tenue en sus labios, Steve lo miró incrédulo.

"¿Estas insinuando que voy a acceder a vivir contigo en Massachusetts?"

"¿Steve, estas insinuando que no lo habías considerado?" Tony preguntó incrédulo y Steve tragó audiblemente.

"¿Tienes idea de lo grave que es eso?"

"Ah claro, porque eres un hombre y yo apenas un niño" Tony dijo burlesco y torció los ojos.

"Entre otras cosas, sí" Steve dijo comenzando a molestarse.

"Tú tienes un grave problema con tu moral" Tony dijo sencillamente y se acostó en la cama, Steve volteó a verlo atónito.

"¿Disculpa? Estoy parado en la línea entre abusar sexualmente de un menor de edad traicionando a uno de mis mejores amigos y enloquecer por no poder tenerte" Steve dijo exasperado y Tony se sentó en la cama, besó tiernamente a Steve.

"Pues más vale que decidas de qué lado de la línea caer, Capitán"

Oh no.

¿En qué momento Tony Stark se había vuelto tan…. él?

Tan incalculable.

Tan incontrolable.

Tan irreverente.

Steve se levantó de la cama dirigiéndose a la puerta, estaba molesto, exasperado, frustrado y aunque intentaba negarlo; comenzaba a excitarse. Se paró abruptamente en el marco de la puerta.

"Por cierto, ¿Quién es la novia de la que Howard comentó?" Steve no pudo realmente evitarlo, tampoco pudo evitar el coraje que sintió al ver a Tony tan divertido con sus reacciones.

"Se llama Pepper y es solo una amiga, es de mi edad pero apenas ingresará a la preparatoria" dijo sincero y Steve sintió un viento helado en el interior. Pepper ya había aparecido en su vida.

"Debiste habérmelo dicho antes" Contrapuso cortante.

"Ya no soy un niño Steve, recuérdalo" Tony dijo algo amenazante y Steve bufó molesto, salió del cuarto azotando la puerta. Mientras bajaba las escaleras recibió un mensaje.

TS: Calle Ingenieros #212 int 6

Ese hijo de puta.

No, estaba loco si pensaba que se iría a vivir con él. Estaba completamente demente si pensaba que arriesgaría absolutamente todo lo que había cuidado estos años por una oferta así.

Jamás lo haría.

"¿Así que decides caer a este lado?" Tony preguntó entretenido al ver a Steve afuera de la puerta cargando dos maletas. Su mirada azul algo agobiada y sus labios tensos.

"No me hagas arrepentirme"

"Jamás" Tony dijo con doble intención en sus palabras y Steve torció los ojos, quería evitar lo más que pudiera esta clase de insinuaciones sexuales. Se había convencido a sí mismo durante 48 horas que si venía a vivir con Tony no tendría ningún tipo de acercamiento sexual con él hasta que fuera mayor de edad, vendría como tutor, como amigo, como persona responsable de Tony, no como pareja.

Como siempre, Steve era demasiado ingenuo.

1er Año

"Tengo dos clases compartidas con alguien que podría ser mi amigo" Tony mencionó mientras anotaba números al azar en una hoja milimétrica, Steve preparaba la comida escuchando atento.

"¿Cómo se llama?" Inquirió curioso.

"Bruce, él está estudiando ingeniería biomédica, pero compartimos las clases de cálculo"

"¿Es bueno?" Steve preguntó sabiendo exactamente de quién hablaban.

"Sí, no tanto como yo, pero sí es bueno" Dijo de nuevo y siguió haciendo números.

"Howard marcó" Steve dijo intentando sonar casual y dejó el plato de comida en la mesa, Tony torció los ojos.

"¿Después de 3 meses quiere saber si llegue bien?" Tony preguntó sarcástico y enterró su tenedor en la ensalada. Odiaba las ensaladas, pero moría de hambre y Steve lo sabía, por eso se aprovechaba en preparar cosas saludables cuando sabía que no tenía otra opción de comida.

"Tal vez sea algo importante, márcale"

"¿Le contestaste?"

Steve bufó entretenido.

"¿Es en serio tu pregunta?"

Por supuesto que Steve no podía contestar ninguna llamada, al menos ninguna proveniente de Howard o Peggy o María, inclusive no podía contestar las de Jarvis. De ahí en fuera sí las contestaba, pretendiendo siempre ser el tutor de Tony.

"Da igual, marcara después" dijo distraído y Steve lo vio con desaprobación.

"Deberías marcarle hoy mismo" Dijo y se levantó de la mesa, caminó hasta el cuarto de lavado y se quitó la playera, la metió en la lavadora y caminó de nuevo a la cocina, Tony tenía la vista anclada al pecho de Steve, no era tan musculoso como lo recordaba, sin embargo aún estaba perfectamente definido, se mordió el labio.

Se levantó de la silla y caminó hasta él, lo abrazó por la espalda poniéndose en puntillas, plantó un suave beso en su cuello, sintió como el cuerpo mayúsculo delante de él se estremecía.

"Tony…"

"¿Sabías que la edad no está para nada relacionada al grado de madurez?" Preguntó mientras descendían sus manos por el pecho de Steve.

"No me vas a convencer, ya lo hablamos" Dijo serio y volteo a encararlo.

"Me siento listo y de verdad me encantaría que mi primera vez fuera con Capitán América digo ¿A quién no le gustaría?"

"Tony, no voy a tocarte hasta que seas mayor de edad. Es para calmar mi consciencia, ya lo hablamos"

Tony lo fulminó con la mirada.

"Como sea, si no eres tú será alguien más"

Auch.

El adolescente notó como la mirada de Steve se fracturaba y sus hombros se tensaban, rápidamente se dio cuenta de lo que acaba de decir.

"No, perdón…. Discúlpame, fue estúpido... Me daría miedo hacerlo con cualquier otra persona" Tony confesó en un murmullo y Steve le regaló una sonrisa tierna.

"¿Por qué conmigo es diferente?"

"Me siento seguro"

"Tony… metiste tu ropa con mi ropa en la lavadora" Steve lo dijo aún con la mirada perdida entre la evidente mezcla de colores, su corazón exaltado.

"¿Es malo?" Preguntó con un bote de helado en las manos, vestía un bóxer gris y una playera tinta holgada, su cabello notablemente más largo y sus ojeras más pronunciadas.

"Tu ropa es gris y negra, la mía es de tonos claros" Steve dijo a regañadientes intentando no explotar contra de él, latido a latido perdía más los estribos, metió la mano en la lavadora… Ya no había camisas blancas. Bufó molesto.

"Oh… yo solo, quería ayudar" Tony dijo inocente y encajó la cuchara en el helado.

"Tony, habíamos quedado que yo cocino y lavo y tú barres y trapeas"

"Me aburre"

Steve levantó la mirada enfurecido, el azul de sus ojos tornándose oscuro, Tony retrocedió un paso.

"Me voy a bañar para calmarme ¿Ok?" preguntó sin realmente esperar respuesta y azotó la puerta del baño tras de él.

"¿Estas dibujando de nuevo?" Tony inquirió curioso acostándose junto a él en el sillón, encontró un dibujo de él mismo en el cuaderno de bocetos de Steve.

"Siempre quise montar aunque fuese una exposición"

"¡Hazlo! Tienes todo el talento" Tony dijo con verdadera admiración y beso tiernamente la mejilla de Steve.

"No puedo montar una exposición de puros bocetos tuyos. Es enfermizo"

"¿Quién dice?"

"La crítica"

Tony soltó una risa audible.

"Frida Kahlo montaba exposiciones de puros autorretratos, para mí eso es enfermizo"

"Era distinto, cada pintura de ella tenía una particular esencia"

"¿Y qué te hace pensar que los tuyos no?"

Steve sonrió y le dio un beso tierno en la frente.

Tal vez, en algún momento de su vida, tal vez lo haría. Por ahora no, aún era demasiado cobarde.

2ndo Año

OK, Steve se había prometido a sí mismo que no tendría ningún tipo de contacto sexual con Tony hasta que fuese mayor de edad ¿Contacto sexual se refiere a penetración solo, cierto?

Steve pegó el cuerpo de Tony al muro, sus manos debajo de su playera y sentía las piernas del adolescente entrelazadas en su cintura, sus erecciones chocando.

Mierda, Tony era tan perfecto.

Sintió una mordida en su cuello y esa clara necesidad de Tony.

"Vamos Steve, te necesito ya"

Oh Dios, y cuando lo veía frente a él, tan desalineado, sus mechones castaños húmedos, su mirada perdida y esa pesada falta de aire… Era imposible mantenerse firme.

"Tony… no" Steve intentaba despertar a su consciencia, gritarse a sí mismo que ya era un buen momento para detener las cosas. Las manos hábiles de Tony desabrocharon sus jeans, sintió su piel húmeda hacer fricción con la de él. ¿En qué momento había perdido la camisa?

Tony intentó zafarse del agarre de Steve y el Capitán lo dejó, en menos de un minuto lo encontró hincado frente a él.

Jamás habían llegado tan lejos, y realmente no deberían hacerlo, Tony apenas tenía 15 años, aún era muy chico, aún era muy…. Oh Dios.

Sintió un calor húmedo envolviéndolo y su consciencia fue estrepitosamente eliminada, bajó la mirada para ver al adolescente intentando tragar su erección, pasó su mano temblorosa por el cabello húmedo de Stark.

"Tony…" Ya no salió como regaño, sino como un inevitable gemido, sus piernas temblando y su corazón disparado, sentía también las manos de Tony temblando y su mirada ansiosa y algo asustada. Su inexperiencia tornaba toda la escena insoportablemente excitante.

Hasta que tres golpes fuertes y sonoros retumbaron en la puerta de madera.

"¿Tony? ¿Estás ahí?"

Oh mierda.

Ambos reconocieron la voz de inmediato.

Howard.

Tony se detuvo en seco sintiéndose paralizado, Steve perdió completamente la erección y ganó un inmenso ataque de pánico, levantó a Tony que parecía permanecer inmóvil por el shock.

"Di algo" Steve murmuró nervioso acomodándose el pantalón, buscaba desesperado la camisa con los ojos.

"Ya voy" Tony gritó con voz quebrada y una notable falta de aire.

"Escóndete" Tony murmuró y Steve volteó a su alrededor, Howard lo conocía, si lograba entrara al apartamento notaria los cuadernos de bocetos, los trastes limpios y ordenados, los diferentes lápices, los muebles sacudidos, los libros de historia y arte… El espacio era una perfecta combinación de ambos, entre el café y el té, el negro y el blanco, las calculadoras científicas y las acuarelas.

"Tienes que salir"

"¿Salir?"

"Tony, el calor es insoportable aquí afuera" Howard insistió.

"Ya voy papá" Tony gritó de nuevo claramente más nervioso.

"Sal" Steve ordenó y caminó de puntitas hasta la habitación.

Tony terminó de arreglarse la ropa y abrió la puerta, Howard sintió el penetrante aroma a sexo y café embriagar sus sentidos.

"Esto huele a burdel" Howard dijo entre risas y Tony sintió un nudo en la garganta robándole el aliento.

"Salgamos entonces, por una cerveza. Vamos" Tony insistió tomó su chamarra de piel.

"¿Salir?"

"Sí, primer salida padre e hijo, vamos" Tony no sabía realmente que decía, pero esas palabras sacudieron a Howard. Después de 15 años sería la primera vez que estaría solo con Tony, asintió.

Eran cerca de las 2 de la mañana y Tony no llegaba, Steve permanecía rígido en el sillón, su mirada angustiada y su mente enseñándole diversos escenarios fatalistas. Tal vez Howard ya sabía, tal vez a eso venía, tal vez Tony estaría sufriendo en este momento, tal vez él era el culpable de todo.

¿A quién engañaba?

Por supuesto que él era el culpable de todo.

Steve Rogers 47 años pretendiendo ser pareja de un chico de 15 años. Un escalofrío recorrió su cuerpo al pensarlo de esta manera. Pero realmente era tan distinto, con Tony no notaba la edad, o el tiempo, era simplemente él, ellos. Todos los demás factores pasaban desapercibidos.

Sabía que para Howard no pasarían desapercibidos.

La puerta se abrió y sintió un ataque al corazón.

"Steve, ya llegue" Tony dijo, sus palabras revueltas y su sonrisa deslumbrante, Steve sonrió automáticamente, hasta que el penetrante olor a alcohol le llegó.

"Estas muy ebrio" Observó con desagrado y Tony asintió.

"Papá también estaba muy ebrio, debiste verlo"

Steve torció los ojos.

"¿Qué te dijo?" Preguntó incapaz de mantenerse más a la expectativa.

"Cosas que creí…. Que creí que no sentía ¿Sabes?"

Steve solo asintió.

"Me dijo que ha llevado una vida de éxitos e inventos trascendentales, que Stark Industries era y había sido siempre su razón de vivir, pero que se daba cuenta después de todo este tiempo que su mayor creación había sido… yo" Tony dijo realmente conmovido y Steve sintió unas estúpidas ganas de llorar, porque en aquella dimensión lejana Howard no había tenido el valor de decirlo de frente y se había grabado, en esta al fin Howard había agarrado un poco más de humanidad y se lo había dicho.

Porque eso era todo lo que Tony necesitaba, que la persona que más admiraba le depositará un gramo de confianza.

"Me va a dejar la empresa" Tony dijo lo último con un perceptible miedo en su voz.

"Y tú harás un excelente trabajo" Steve dijo sincero y Tony levantó la mirada cristalina.

"¿De verdad lo piensas?"

"Estoy seguro Tony"

Steve se levantó aflojerado, eran cerca de las 10 de la mañana y Tony ya no estaba, se estiró en la cama y volvió a acurrucarse, aún tenía tiempo. Cerró los ojos y al cabo de unos minutos un dolor agudo y punzocortante en el estómago lo obligó a levantarse, caminó con la mirada nublada hasta el baño, intentó fijar la vista en el espejo, en eso notó claramente más canas en su cabello y un delgado hilo de sangre corriendo desde su nariz hasta sus labios.

Mierda.