CAPÍTULO 9
-No sé para que me han llamado aquí, ya les dije todo lo que sé de ese día... - dice el sospechoso en la sala de interrogatorios del Hoover mientras observa con detenimiento a los dos agentes parados frente a él, con evidencia en la mano y algunas archivos.
-Hemos encontrado evidencia relacionada con la muerte de la Dra. Eames, Chris - dice Sweets sacando una fotografía del auto del sospechoso y algunas facturas por reparaciones que coinciden con la fecha del asesinato - y hasta el momento, nada de esto pinta bien para usted.
-Está bien, lo admito, me emborraché ese día ya que Lauren me había rechazado por enésima vez y conduje como un idiota hasta chocar contra un poste, pero lo juro nadie salió lastimado y el daño no fue tan grave...
-Tienes que soltarlo, Sweets, el hombre es inocente. Acabo de recibir el informe de la policía, su coartada coincide... fue arrestado por conducir bajo influencia y daño a la propiedad pública hace 11 meses... exactamente el mismo día del asesinato... pero no fue aquí en DC. Fue en Nueva York... - dice Aubrey por medio del auricular - demonios, y yo pensé que ya lo teníamos...
-Teníamos que descartar todas las probabilidades, Agente Aubrey - dice Adrian Monk viendo todavía al sospechoso en la sala con detenimiento - si bien él tenía el motivo perfecto, no tuvo la oportunidad ni estuvo en el lugar para cometer el crimen...
-Lo cual solo nos deja una opción.
-Agente Aubrey, Sr. Monk tengo noticias de los registros del aeropuerto... - dice una agente rubia entrando en la sala de control con un archivo en mano - y no me gusta para nada lo que estoy leyendo.
-¿Qué sucede, Agente Perotta? - dice Aubrey tomando el archivo y comenzando a leerlo.
-Hannah Burley nunca llegó a Afganistán, de hecho jamás llegó al aeropuerto, nunca ingresó sus datos en la aduana... Hannah Burley está desaparecida totalmente del mapa...
- Hummm... demasiada coincidencia para ser solo eso - dice Sweets moviendo la cabeza - Hannah le dijo a Booth que se iba pero no le dijo a donde.
- Llamaré a Angela a ver si nos tiene más pistas o si logró reducir a los sospechosos a uno... aunque en este caso debería decir a una - dice Aubrey tomando el teléfono y marcando el número del Jeffersonian.
-¡Esa es una desaparición voluntaria! - dijo Angela apenas Aubrey le comunicó la información del FBI - ¡no me extrañaría que haya fingido la despedida con Booth como coartada!
-¿Lograste identificar al sospechoso, Angie? - le dice Aubrey coincidiendo con la afirmación de la artista.
- En eso estoy, James - le dice sonriendo - sé que estás ansioso porque es tu primer caso como agente especial y además tienes a toda una leyenda a tu lado, pero no me presiones porque ni el Angelatron ni yo funcionamos así.
- Lo siento pero tienes toda la razón, me siento presionado y no tengo a mi amigo para guiarme y cubrirme la espalda - dice Aubrey mordiendo una dona - la ansiedad me pone hambriento.
- El programa que estoy procesando permitirá aclarar la imagen y aumentará la resolución de pixeles hasta tener una imagen tan clara como una foto de pasaporte... pero claro, toma su tiempo. Creo que en unas horas podré decirte con total seguridad que la Barbie de Bagdad es tu asesina involuntaria - le dice Angela sentándose en su sillón para descansar un rato.
- Te agradezco que sigas en el caso a tiempo completo a pesar de tu estado. La verdad eres toda una profesional - le dice el novato agente especial intentando establecer una conexión amical.
- ¡Ay Aubrey, todavía eres un crío! - se ríe Angela - ¡el profesionalismo me importa tres pepinos! Es por Temperance que estoy metida aquí en el laboratorio sin ver la luz del sol. Esa maldita ya mató sin remordimientos. ¿Te imaginas qué le haría a Brennan si tuviera oportunidad y estuviera en Washington?
Efectivamente Hannah Burley está en Washington muy intranquila en un hotel de lujo y con un nombre ficticio. Ha cambiado su blonda cabellera por una espesa mata negra producto de un cambio de look que incluye ojos celestes para cubrir sus iris color esmeralda y mientras intenta comunicarse con su editor para pedirle cualquier trabajo de oficina en un pueblo alejado y perdido en el mapa hasta que se calme el revuelo de la muerte de la Dra. Eames. Sabía que tenía que contárselo a Seeley y luchó con eso por buen tiempo pero cuando se decidió a confesárselo, él llegó diciendo que habían encontrado una doctora en una construcción y que estaba seguro que era un asesinato y no un atropello circunstancial, se sintió acorralada y supo que debía huir... con el pretexto que sea y ella siempre supo que el tiempo con Seeley era prestado, así que ayudó al destino cuando desapareció de su lado con la excusa fantástica de Temperance Brennan.
- Tengo que largarme de Washington - decía en voz audible sin percatarse que podía ser escuchada libremente - tengo que evitar que Seeley y su equipo me encuentren. ¡Maldita sea! ¡¿Por qué tuvo que cruzarse en mi camino?! - decía recordando a la pobre Dra. Eames.
Dice un refrán antiguo que no debes hablar en voz alta pues el diablo escucha, y en este caso escuchó a Hannah Burley en la figura de un hombre de lentes oscuros, cabello castaño y pegado al cráneo y sonrisa irónica. Jacob Broadsky creyó que tenía el boleto a su mayor enemigo casi de milagro.
