Brennan va en el taxi totalmente enfocada en el arma que lleva consigo, si va a enfrentarse a un par de asesinos en serie dispuestos a todo ella también va a dar pelea. Está tan concentrada en su plan que no se ha dado cuenta de que no es la única persona en el taxi aparte del conductor.
-¿Cree que es buena idea cargar un arma a plena luz del día? – Brennan conoce bastante bien esa voz tan jovial y con acento inglés.
-¿Sr. Nigel-Murray? ¿Acaso no estaba en Inglaterra?
-Acabo de regresar, Dra. Brennan… - dice el interno con una sonrisa nerviosa al ver a su jefa en el mismo taxi que él – estaba a punto de bajarme del taxi para ir a visitarlos a ustedes en el Jeffersonian, pero usted se metió en él antes de que pudiera abrir la puerta… ahora cuénteme, ¿a quién vamos a matar? Y odiaría saber que es al padre del bebé que espera...
Temperance se ríe dejando escapar algo de tensión frente a la pregunta de su joven amigo. Ella va a enfrentarse contra un par de almas negras y el muchachito a su lado le pregunta a quien van a asesinar, así tan campante y suelto de huesos, involucrándose en el peliagudo asunto.
-¿Usted se involucraría en un asesinato sin saber la causa o las circunstancias, Vincent? - ella lo mira condescendientemente y el muchacho le sonríe.
- Se de primera mano que usted es hiperracional y que puede razonarlo como una necesidad por supervivencia pero además que esto va en contra de sus principios - mira por la ventanilla y vuelve a su mentora - paradójico pero funcional.
- Según su análisis puedo matar a sangre fría...
- No sin un buen motivo y ese pequeñín es una inmensa motivación.
- Su padre es el agente Booth.
- Entonces vuelvo a mi premisa original. ¿A quién vamos a matar? Porque no voy a dejarla ir sola y embarazada para que el difunto al final sea yo a manos del padre del bebé.
- Parece que volver a Estados Unidos le templo los nervios, Vincent.
- Solo por fuera, Dra. Brennan y déjeme recordarle que las primeras armas de fuego que llegaron a América no vinieron en el Mayflower ya que todos eran cristianos practicantes, sino en los barcos de piratas y...
- Era demasiado bueno para ser verdad... - dice Temperance terminando de llenar la cacerina del revolver.
...
- Escúchame Booth - dice Angela intentando calmar a su amigo que está dando vueltas sin rumbo a bordo de su SUV por todo DC - Brennan apago su teléfono y la última ubicación GPS es en la Av. Pennington con Kelly. Iba a bordo de un taxi de la empresa Thompson y estoy ingresando a su servidor para encontrar el vehículo y obtener la ruta completa.
- Dirás que estás hackeando el servidor de Thompson Cars - dice Sweets completando la frase.
-¡Estoy en Pennington con Kelly, Angela! - dice Booth mirando a todos lados. Gente caminando, autos, oficinas, semáforos... ¿cómo rayos iba a encontrarla entre tanta gente?
-¡Lo tengo! - grita la artista al otro lado de la línea - Toyota Yaris Gris de placa ADR675, propiedad de Richard Swen. En este momento te doy la última ubicación... - pasan unos minutos y la artista suelta un bufido de frustración - Demonios, Temperance!
-¡¿Qué ocurre Angela?! - dice el agente en el colmo de la desesperación - donde esta Bones?
- El conductor corto el seguimiento satelital por GPS - dice la mujer evidentemente frustrada - no tengo su última ubicación...
-¡Maldita sea! - dice Booth golpeando con los puños el volante del auto - ¡¿por qué rayos haría eso?!
Angela sabía de antemano la respuesta pero Sweets fue más rápido para contestar.
- Porque la Dra. Brennan pensó en todo como el genio que es. Por eso, después de apagar su propio celular, le pidió al conductor que desconectara su móvil también para que no puedan rastrearla ni ubicarla por el servidor del servicio de taxi. Quiere resolver este asunto sola.
- De mujer a mujer y eso es lo más escalofriante porque van a ir hasta las últimas consecuencias - dice Angela conteniendo el miedo para que no se note en el temblor de su voz.
- ¡Va a enfrentarse a Hannah! - brama Booth loco de ira - ¡y yo no sé dónde diablos esta!
- Va a enfrentarse a Hannah - repite Sweets y agrega - con la premisa de que su hermano y su hijo deben sobrevivir así que...
- Va a matarla... por eso no quiere que la ubiquen - dice Seeley apretando el volante hasta que sus nudillos se ponen blancos - ¡no quiere que seamos sus cómplices!
...
-¡No vas a subir conmigo, Vincent! - le dice Temperance por enésima vez a su joven ex-interno - ¡te agradezco el acompañarme hasta aquí pero no debes involucrarte más!
- Puedo testificar en la corte, Dra. Brennan! - le dice el muchacho desesperado por detenerla - diré que tuvo una crisis nerviosa por el secuestro de su hermano y con el agravante del embarazo, su sistema produjo un coctel de hormonas imposible de detener, eso y el estrés por la muerte de una amiga cercana como Rebecca Stinson, la llevo al límite y por eso llego hasta el asesinato.
- Rebecca y yo no éramos amigas cercanas... aunque quizá, con un poco de tiempo pudimos llegar a serlo, más que nada por Parker.
-No la dejare ir sola, Dra. Brennan... Temperance - dice tomando su mano entre las suyas - usted me enseño todo lo que se y no voy a ser el cobarde que siempre soy... ¡iré con usted y fin de la discusión! - su decisión sorprende a la antropóloga que se encoge de hombros e ingresa por las escaleras de emergencia, iniciando el lento ascenso a la azotea acompañada por su fiel interno.
- Vincent...
-¿Sí, Dra. Brennan?
- Gracias por quedarte conmigo aun en contra de tus temores y miedos. Lo aprecio mucho.
- No se preocupe - le dice sonriendo - al final tendré una excelente historia que contar a mis hijos en el futuro. De cómo su padre acompaño en la más grande aventura de su vida a la mejor antropóloga forense del mundo.
- Voy a matar a alguien, Sr. Nigel-Murray - le recuerda Temperance mientras sigue escalando por la escalera de emergencia - no creo que sea un buen cuento para la hora de dormir.
...
- ¡Rayos! ¡Su teléfono está apagado! - grita Hannah en el colmo de la desesperación. Vuelve su mirada al hombre maniatado en la silla y de una patada lo hace caer boca arriba con todo y mueble.
- Cálmate Hannah! Ella no va a dejar morir a su hermano - dice el hombre con el fusil a la espalda y municiones en su alforja - es demasiado leal para hacerlo.
- Como se nota que no sabes la historia de los hermanitos Brennan, Jakey... - le dice la rubia cogiendo a Russ por la solapa con ambas manos y levantándolo hasta colocarlo en la posición horizontal - esta escoria abandono a la antropóloga cuando solo
tenía quince años de edad y por su cobardía, ella paso tres largos años en casas de crianza y orfanatorios donde se volvió la autómata que es ahora.
- ¡Maldita mi suerte! - dice Jacob volviéndose hacia su cómplice - ¡y recién se te ocurre decirlo! ¡Ella no va a venir, entonces!
- No digas estupideces, Jakey - le dice la mujer sonriendo malévolamente - por supuesto que va a venir. Si esto hubiera ocurrido hace seis años ten por seguro que ella no hubiera movido un solo musculo pero como tuvo un excelente maestro en el area de sensibilización humana, es capaz de venir así sea por el hermano ausente, indiferente, que debió de cuidarla y protegerla en reemplazo de los padres... ella es mejor que tú en ese aspecto Russell Brennan. Es una maldita desgraciada pero es leal con su gente a pesar de las traiciones y eso si es de admirar.
Russell había aguantado las lágrimas hasta donde pudo pero al escuchar las últimas frases de Hannah se derrumbó. Su hermana iba a ir a rescatarlo arriesgándose y arriesgando a su bebe cuando el no hizo nada por ella. Nunca.
Hannah vio desmoronarse al mayor de los Brennan y supo que su cometido estaba cumplido.
- Espero que sea como dices, Hannah. Voy a mi posición en la torre de construcción y vigilare su llegada desde ahí - abrió la puerta para irse pero regreso sobre sus pasos y cogió a la periodista de la nuca con la mano derecha para besarla apasionadamente. Iba a matarla desde la azotea pero no podía negar que le atraía su aura de maldad.
"Son un buen par de enfermos - pensó Russ en medio de su desgracia - ¡que no daría por soltarme y tener al alcance de mis manos una pistola!"
Broadsky se separó de la mujer, que no había opuesto resistencia a su beso y sin decir nada salió con paso firme de aquella buhardilla en lo alto del canal 5.
...
-¡Por favor Señor, suélteme! ¡Yo no sé nada de nada! ¡Por favor, se lo suplico!
Richard Swen suplicaba esposado desde el capo de su taxi, lo suficientemente asustado como para no entender lo que el furioso agente del FBI le preguntaba.
- ¡Maldita sea! ¡Sólo quiero saber a dónde llevaste a una mujer sola desde el instituto Jeffersonian! ¡¿Puedes recordarlo?!
-¡Booth, lo estás bloqueando! - Sweets se acercó al aterrorizado hombre y le hablo suavemente - Sr. Swen creo que empezamos mal. Voy a sacarle las esposas...
-¡Va a correr Sweets! ¡Estás loco! - le grita Booth al borde de la insania.
Sweets le quita las esposas pero le enseña el arma en su cintura sin dejar de sonreír.
- Mire usted no es culpable de nada. No lo estamos acusando absolutamente de nada.
-¿Y porque me esposó este policía? - dice el robusto y menudo hombre pelirrojo, medio calvo y con bigote de brocha.
-¡La madre de mi hijo subió a su taxi y no sabemos dónde está! ¡Está embarazada de cinco meses! - le dice mirándolo a los ojos en plena desesperación.
- Ah, ¿la embarazada de ojos azules? Pero ella no estaba...uh- dijo haciendo una mueca de incomodidad - no estaba sola en el taxi. Había un joven esperándola dentro.
-¡¿QUÉ?! - dicen los dos hombres al mismo tiempo.
- Los deje en la puerta del canal 5. Ella tenía una pistola en la mano y el chico tenía un extraño acento británico. Puedo jurar que se moría de miedo porque la mujer hablaba de matar a alguien.
-¡Dios... Bones! ¡Bones! - dice Booth corriendo hacia la SUV.
-¡Gracias Sr. Swen! - dice Sweets corriendo detrás de Booth. Sube a la camioneta mientras Booth enciende el auto y quema las llantas al salir disparado hacia el canal 5.
...
Parker entra corriendo a la oficina de Bones para decirle que ganó la carrera de bichos con Finn además de diez dólares con su súper rápido escarabajo moteado, cuando se dio cuenta que la antropóloga no estaba en el lugar. Dejó a su nueva mascota sobre el escritorio, en la pecera donde Jack Hodgings le había construido un hábitat decente para cualquier bicho que se respete y salió corriendo a buscarla. Nada en la plataforma, ni en las oficinas de sus tíos, ni en las mesas de disecciones, ni en el mini limbo. A él no le gustaba bajar al sótano de almacenamiento al que su padre había rebautizado como el limbo pero al darse cuenta que era el último lugar donde buscar antes de llamar a su padre y que tenga a todas las patrullas de DC buscando a la antropóloga. Toma aire y repitiéndose mentalmente que ya era un muchacho grande, decidió ir hacia el limbo. Bajó las escaleras ampliamente alumbradas y entró rápidamente. No estaba ahí y los cajones alumbrados con luz blanca le infundían un sentimiento que se agudizaba en su estómago.
Retrocedió de espaldas mirando hasta el último nivel, el que llegaba casi al techo. Pasó saliva mirando a ambos lados. Quería voltear pero no podía. Algo en la inmaculada y solitaria blancura de la habitación atraía sus ojos como un imán.
Siguió retrocediendo sin dejar de sentirse abrumado por la solemnidad de la habitación... calculaba unos metros más y llegaría a la puerta pero su retirada fue bruscamente impedida por un cuerpo solido detrás de él.
- Este es el corredor de los pasos perdidos, de las almas en busca de eterno descanso... es donde vienen a parar los restos de asesinatos no resueltos.
Parker ahogo un grito y tuvo que hacer acopio de toda su fuerza de voluntad para no caer en el piso al doblarse sus rodillas en plena sorpresa. Volteo con cuidado y vio un rostro melancólico y conocido frente a él.
- ¿Fisher?
- Hola hijo negado de la Dra. Brennan - dijo sonriendo de lado con un suspiro de resignación - lamento lo de tu mamá.
- Prefiero no hablar de eso - dijo el niño bruscamente cambiando el tema - estoy buscando a Bones.
- La vi saliendo del Jeffersonian hace una hora más o menos.
- Pero... ¡nosotros no podemos salir del Jeffersonian! - dice el muchacho empezando a asustarse en serio - el asesino esta libre y puede hacerle daño!
