Capítulo 4.
[Narrador]
Aquella radiante sonrisa que siempre mostraba Papyrus a cada momento, había desaparecido.
En un sólo instante, todo su mundo había sido derrumbado.
Su hermano y su mejor amiga, habían muerto, y él, no hizo nada para defenderlos.
Papyrus caminaba de regreso a su hogar, sosteniendo con fuerza una de las lanzas de su amiga, y todavía usando la chaqueta de su hermano.
El desolado pueblo de Snowdin, aquel lugar donde se emanaba felicidad en cada rincón de este lugar, ya sólo era un pueblo fantasma.
Papyrus decidió ir al "lugar secreto" que tenía su hermano, sin antes, haber tomado la llave de aquel lugar sin su permiso en su habitación, claro, cómo debía pedirle permiso si este ya no estaba.
Al entrar en aquel lugar, cerró la puerta detrás suyo y comenzó a husmear entre todo el papeleo que tenía su hermano.
Eran documentos algo complejos por la información que contenía, era imposible para Papyrus entenderlos ya que sólo eran números.
Pero hubo algunas cosas que le llamaron mucho la atención.
Primero, eran unos dibujos de… ¿cráneos voladores de forma extraña? De los cuales, emanaban energía y magia de sus ojos y boca… tal vez es una forma ofensiva para las batallas.
Luego, encontró unas notas donde hablaban sobre rutas temporales… esto realmente no le entendió muy bien.
También, encontró un diario de su hermano, donde contaba en cada una de las páginas, la preocupación que tenía si se hicieran realidad sus sueños.
Papyrus notó que siempre era el mismo sueño, un niño cae del subsuelo, y su propósito al estar en este lugar, era el de asesinar a todo monstruo que esté en su camino.
Ahora entendía las razones por las cuales su hermano despertaba cada noche gritando.
Eran por esas pesadillas.
Pesadillas que desconocía, por qué su hermano nunca le contó de ellas.
— Todo este tiempo, sufrías por estas horribles pesadillas… y yo… nunca te ayude a superarlas. — Dejo el diario en la mesa. — Nunca entendí las razones por las cuales gritabas y llorabas de esa manera por las noches, sólo te dije que todo estaba bien, pero en realidad, nada estaba bien… sólo te dije palabras tan huecas y genéricas, y por eso, todo aquel pesar, lo sufriste solo. Lo siento tanto.
Papyrus empezó a llorar de nuevo.
Se sentía tan solo.
Pero a la vez, decidido en arreglar todo la destrucción que había causado el humano.
— Yo, debo ser más fuerte para enfrentarme al humano.
Papyrus, ahora, debía entrenar solo.
Ya no entrenaría de la manera en la cual lo entrenaba Undyne, dejo atrás las lecciones de cocina y empezó a entrenar su ataque especial y, también, deseaba aprender el ataque de los dibujos que había encontrado en algunas notas… aquel ataque llamado Gaster blaster.
Mientras que Papyrus entrenaba en aquella habitación, el robot más famoso y admirado del subsuelo, se estaba preparando para la batalla con aquel humano genocida.
Se enfrentaría al humano para así, los monstruos que han sobrevivido de las garras de aquel demonio, sean enviados a otro lugar seguro junto con Alphys.
Alphys, la científica real, sufrió demasiado al ver la muerte de su amada Undyne, pero debía seguir con el plan.
Antes de que Mettaton fuera a la habitación donde se encontraría al humano, decidió despedirse de Alphys por última vez, agradeciéndole por todo lo que ha hecho por él.
Gracias a ella, cumplió con todo lo que deseaba, y a pesar de que no fue para siempre aquella fama tan anhelada, se sentía muy agradecido por todo lo que hizo.
Alphys dejo escapar nuevamente lágrimas, mientras que le daba la espalda a Mettaton, para seguir guiando a los monstruos al lugar donde iban a huir.
— Finalmente has llegado. Después de nuestra primera reunión, me he dado cuenta que no sólo eres una amenaza para los monstruos, sino también para los humanos. ¡Oh dios mío! Ese es un gran problema. — Sus manos tocan el contorno de su cuerpo rectangular. — Sabes, no podré ser una estrella sin una audiencia, y, además, hay una gente que deseo proteger.
El humano dio unos pasos adelante para estar más cerca de Mettaton.
Este sostenía con fuerza un sartén gastado que ya ha usado antes para matar a otros monstruos.
Mettaton, al ver esta acción del humano, sólo pudo reír.
— Veo que siempre eres tan "valiente", ¿no es así? Pero todavía no es momento de utilizar esa "valentía", todavía hay cosas que no comprendes.
— No necesito nada que comprender.
— Vaya que si eres irrespetuoso y un poco tonto, querido. Como un verdadero fan sabrá, yo fui creado como un robot que erradicara la existencia humana, y después de ello, me convertí en una estrella teniendo más adelante un cuerpo más… fotogénico. — Sus manos dejan de tocar su cuerpo y las deja atrás de este. — Sin embargo, estás funciones originales, nunca fueron removidas. Si tanto deseas terminar con este show, acércate más para enseñarte mi verdadera forma.
El humano no dudo ni un segundo para acercarse casi al cuerpo de Mettaton.
— ¡Muy bien! — Extiende sus manos a los lados. — ¿Estás listo? ¡Es hora del show!
Mettaton, en lugar de usar su forma ex, se había transformado de otra manera. Ahora era Mettaton Neo, una nueva forma que había creado la doctora Alphys para este tipo de ocasiones.
Realmente no fue mucho tiempo el que les dio Mettaton para que huyeran Alphys y los otros monstruos, sólo con un golpe, fue derrotado.
Obviamente eso no era parte del plan, pero el humano se había hecho mucho más fuerte, su nivel de Love había incrementado de una manera abismal.
— Tal parece que no quieres estar en mi club de fans.
Y así fue, como una gran estrella, fue apagada por la densa oscuridad.
Tal vez Mettaton no dio una gran show, pero sí que dio un poco de tiempo para que otros monstruos se salvaran.
El humano reía al saber que nadie podría detenerlo.
Sólo debía eliminar al rey y a esa estúpida flor que se ponía en su camino; cuando lograse matarlos, destruiría este mundo y crearía otro para cometer nuevamente sus crímenes.
El humano siguió el camino hacia al castillo, esperándose encontrar al rey frente a frente… o eso esperaba, ya que antes, se encontraría con alguien que dejo con vida con anterioridad.
Alguien, que pasaría un muy buen rato.
