Resumen: Dos palabras similares, dos enfoques diferentes.

A Mutemuia, esta idea surgió de conversaciones con ella.


Esperaba rechazo, rabia, algo, pero solo recibe silencio.

—Kyoko.

—¿Mmm? —responde ella sorprendida, como recién salida de un trance.

—¿No estás molesta?

—¿Molesta? —pregunta inclinando la cabeza, haciéndola parecer uno de esos tiernos perritos.

—De que sea un Hafu.

Ella frunce el ceño, pero solo responde con una palabra.

—Daburu.

—¿Perdón?

—Daburu, no Hafu.

No puede ocultar su confusión y ella suavizando su expresión le explica como lo haría con un niño pequeño.

—Hafu se refiere a que solo eres mitad japonés.

—Eso es lo que soy —replica él.

—Cierto —afirma ella— pero hafu hace hincapié en que solo eres mitad japonés, pero no eres solo mitad japonés o ¿sí?

—No, también soy mitad americano —dice como quien se da cuenta por primera vez.

—Entonces sería mejor decir que eres un daburu, porque no eres solo una mitad, eres el resultado de una increíble mezcla y tú, a diferencia de muchos, no tienes una sola herencia cultural, ni media, tú, tienes dos y ese es un increíble e inesperado regalo, ¿no lo crees?

Él sonríe y por primera vez en su vida está orgulloso de su origen mestizo, de ser un daburu.

Otra razón más para amarla.