Yeah, un capítulo más a ésta historia. Neta esperaba subirlo hace dos días pero me dije "neh, tómate tu tiempo" luego me puse a traducir una historia y francamente se me olvidó xD ¡Pero aquí está y creo que me ha quedado muy intenso!

So... ¡adelante!

Disclaimer.-Nada es mío. En serio. No gano ni medio centavo.

Capitulo 3

"Lo que más me sorprende" dijo Cupido, con una mirada pensativa "Es cómo han resistido la situación"

Tooth despidió a una de sus haditas para mirar al joven que estaba cerca de ella, volando también. Bajó la cabeza para ver el suelo a varios metros de distancia. Jack y Bunny llevaban meses increíblemente deprimidos y todos parecían darse cuenta de eso, menos ellos.

"No sé qué hacer" dijo el hada con la voz rota "¡Me matarán algún día! Vienen conmigo y se desahogan y no puedo hacer nada más que escucharlos" contuvo un sollozo. No valía la pena llorar.

Le aterraba la idea de que se ensimismaron tanto en el dolor, que se desconectaran de su centro. No serían los primeros espíritus en morir por amor. Bastaba con mencionar algunos nombres que Eros recordaba perfectamente a reticencia.

"Yo tampoco sé que hacer" el dios del amor, usualmente optimista en cuestiones de romance, se encontraba profundamente desesperado "No me escuchan, ninguno de los dos. Tienen demasiado miedo de dar el siguiente paso"

"¡Ese maldito orgullo que comparten!" gritó de repente el hada "En serio ¿Cómo podrían los dos hacer una buena pareja?" se cuestionó el hada "Los dos son tercos, necios, siempre quieren que las cosas se hagan como ellos dicen. Se la pasan insultándose la mayor parte del tiempo ¡son demasiado opuestos!"

Eros sonrió.

"Y también están rotos, llenos de corazas para protegerse del mundo que tanto los lastimó y que sin embargo protegen" Eros miró las nubes lejanas "Es una pareja muy rara, pero funcional, si saben pelear por un buen equilibrio"

Tooth negó con la cabeza.

"¡No saben!" dijo al fin.

Eros en eos le dio la razón.

"¿Qué haremos?" cuestionó el hada.

Eros miró entre las sombras de las nubes cómo Jack rompía los cascarones de huevo, y cómo Bunnymund caminaba hacia la casa del Guardián invernal.

"Parece que se enfrentarán" dijo entonces "Quizá... quizá puedan solucionar las cosas"

Tooth no podía ver lo que su compañero notaba en las nubes, pero confió en él. Eros era un bromista que bien podía juntarse con Jack solo para burlarse de lo que causaban en la humanidad. Pero era responsable cuando la situación lo ameritaba, como ahora.

Bunnymund era orgulloso, el último pooka que se encerró en sí mismo para sobrellevar el dolor del genocidio que vivió. Jack era orgulloso, un chico que vivió 300 años completamente solo creándose una fachada de despreocupada actitud divertida con tal de esconder el dolor que arrastró durante siglos.

Los dos estaban heridos, desde hace tiempo, inmersos en alguna especie de soledad parecida. Incapaces de comunicarse con los demás que no podían comprender lo que ellos habían vivido. Sólo mutuamente podrían sanarse, y no porque se comprendieran del todo bien, si no porque eran lo suficientemente necios como para soportar días y días de curación hasta el final.

Pero así como eran necios orgullosos, tenían un miedo profundo. Alguna vez se entregaron por completo en el pasado y debieron recoger los trozos de un corazón roto. Y no estaban dispuestos a recogerlos otra vez, ahora que el agonizante corazón lleno de parches, cicatrices y piezas parecía funcionar (no plenamente, pero al menos funcionaba) Tenían miedo de equivocarse, de romperse aún más de lo que ya estaban.

Eros había vivido esas heridas y las veía día con día entre los humanos. Con los inmortales era más difícil, porque su eternidad les otorgaba más intensidad a sus emociones y las consecuencias repercutirían durante siglos.

Inhalando profundamente, Eros estiró una mano hacia las nubes que le mostraban las dos siluetas de los dos Guardianes. Usando un inmenso poder, les inyectó coraje. El valor para enfrentarse a las emociones.

Suspiró cansado, al sentir la magia evaporarse casi de sus venas. Se repondría en unos minutos, pero por el momento bajó hacia el suelo dejando que sus alas descansaran. Siguió viendo las nubes. Esperaba que al menos eso valiera la pena.

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Bunny miró la casa de Jack. Una vez que se había convertido en un guardián, los demás guardianes habían unido magia y esfuerzo en construirle una casa digna de un protector de la infancia. Para su gusto, era muy modesta, pero Jack la había querido así y debieron conformarse a sus deseos. Estaba cerca de su lago, como le gustaba llamarle, oculta por una entrada de nieve y hielo que era visible solo para inmortales. Pareciera un hermoso palacio pequeño de nieve que brillaba bajo el sol. Era el lugar idóneo para el espíritu invernal.

Había tenido una intensa conversación con Tooth, ella animándolo y dándole el valor de aclarar las cosas. Ciertamente, nada iba a cambiar hasta que no hiciera algo diferente a lo que ya había hecho. En realidad, y por mucho que se odiara a sí mismo por admitirlo, tenía miedo ¿Y si Jack no le correspondía? no había razones para que un espíritu lleno de vida y diversión se sintiera atraído emocionalmente hacia un conejo milenario gruñón. Estaba aterrado ante la posibilidad de que jamás, nunca más, volviera a verlo. El rechazo no podría ser tan malo como la ausencia. Había probado la piel dulce del guardián y su sabor. Apretó los puños, intentando distraerse con la nieve fría bajo sus patas. Había que centrarse en lo que había venido. Y había venido a arreglar las cosas.

Bunny caminó al interior de la casa, esperando encontrarse con Jack. Tocó la puerta, pero nadie le respondió. Tocó otra vez y no hubo respuesta. Después de diez minutos de paciencia el conejo resopló y entró en la casa, abriendo cuidadosamente la puerta de forma que no hiciera ruido.

Era un pasillo corto que conectaba con otras habitaciones. Todos los Guardianes tenían en sus hogares habitaciones para los demás, en caso de emergencias. Cruzó rápidamente esos cuartos que no le importaban directo a la habitación de Jack, al fondo.

Entró en ella también, estaba oscura porque seguía siendo de noche. Jack estaba acostado en su cama, dándole la espalda, con una respiración profunda. Pero no sonaba dormido.

"¿Jack?"

El guardián de la diversión fingió que dormía. No estaba listo aún para enfrentarse a Bunny. Se obligó a relajarse con una respiración débil.

Bunny dio un paso hacia la cama, luego otro. Al tercer paso se escuchó un crujido y Jack no pudo evitar encogerse un poco cuando el conejo de pascua jadeó.

"¿Pero qué…?"

Los vio. Trozos y trozos de sus queridos huevos masacrados. Algo en ese momento lastimó su corazón. Los huevos que había pintado personalmente, con cuidado, solo para Jack… hechos añicos.

"¡¿Qué maldita sea significa esto?!" gritó Bunny, incapaz de contener la ira que corría por sus venas.

Pero Jack intentó fingir que seguía dormido.

"¡Sé que no estás dormido, estúpido!" Bunny se inclinó un poco, analizando los cascarones rotos "¡Si estás enfadado puedes desquitarte conmigo, no con mis huevos!"

"Da lo mismo" dijo en voz baja, incapaz ya de mantener la farsa.

El corazón de Jack palpitaba dolorosamente en su pecho. Sabía lo que venía. Y sabía que no le iba a gustar nada.

"¡Al fin hablas!" Bunny estaba perdiendo la razón. Jack había roto sus huevos ¡sus huevos! ¿porqué? ¿qué había hecho mal? "¡Más te vale que me des unas buenas explicaciones, compañero!"

Compañero… odiaba ese apodo. Lo odiaba tanto.

La pálida mano de Jack apretó la sábana con fuerza, dándole valor.

"NO tengo que darte ninguna explicación" fue su respuesta "Lárgate de mi casa"

"¡No, no me iré de aquí! ¡Y mírame a los ojos, Jack!"

Por favor, mírame a los ojos. Por favor… el conejo de pascua suplicaba mentalmente. Algo andaba mal con Jack, y lo relacionaba a él ¿Quizá lo odiaba? ¿Quizá se había percatado de su enamoramiento y no quería volver a verlo nuevamente? Si ese era el caso, él lo aceptaría. De mala gana, pero lo haría. Solo si Jack lo decía de frente.

"No" la voz de Jack sonaba incluso más fría que el hielo "Vete. Ahora. Es mi casa, y aquí no eres bienvenido"

Jack no supo de dónde sacó el valor para que la voz sonara firme y directa. Ahogó un gemido apretando los dientes sobre la almohada. Esto era tan difícil, y tan doloroso. Estaba a poco de dar la vuelta, lanzarse a los brazos de Bunny para rogarle perdón y suplicarle que lo quisiera, que lo amara…

…pero no lo hizo. Y se sintió orgulloso por eso.

Bunny en cambio sintió esas palabras como una estaca de hielo sobre su corazón. No podía estar pasando. Jack no podía… aislarlo de esa manera. No.

"Yo…" Bunny respiró hondo "Me iré… me iré solo cuando digas que me odias"

"Te odio"

Otro dolor. Bunny apretó la mandíbula.

"Dímelo a los ojos"

"No. Vete"

"Mírame a los ojos, Frost"

"No"

"¡Mírame a los ojos!"

Loco de desesperación, Bunny de un salto agarró el hombro de Jack para voltearle el rostro. El espíritu de la diversión jadeo por la sorpresa mirando a su agresor con tristeza. Bunny entonces se percató del brillo en los ojos azules, las lágrimas que comenzaban a formarse.

Jack se puso de pie con un salto alejándose de Bunny como si solo estar cerca de él pudiera quemarlo.

"Por favor…" suplicó "Sólo vete"

"No lo haré, Frostbite"

Bunny ahora estaba confundido. Jack había actuado como un firme rompecorazones y ahora, estaba llorando. Esto no tenía sentido.

Jack rio, una carcajada ácida y con un toque de frialdad, que envió un escalofrío por la columna vertebral del pooka.

"Hablo en serio Bunny" Jack seguía dándole la espalda "Solo vete por favor. No puedo soportarlo"

"¿Soportar el qué, Jack?"

"¡No te importa! ¡Lárgate de una buena vez!"

"No me has dicho aún que me odias"

Jack volteó entonces. El brillo de sus ojos lagrimosos ahora tenía una estocada de hielo filoso que hicieron instintivamente al pooka retroceder.

Jack no miró a Bunny. Miró a un enorme conejo que lo usaba en las noches solo para darse placer, burlándose de sus sentimientos, riéndose de su desgracia, aprovechándose de su desesperación. Y en un arranque de ira enloquecedora, ese pequeño rencor que había guardado en su pecho, alimentado por la desesperación de un corazón roto, lo cegaron.

"Te odio"

Salieron fluidamente las palabras, listas para lastimar al receptor. Y Bunny en ese momento sintió que su mundo entero se desmoronaba. Si Jack lo odiaba… entonces no había nada que valiera la pena. Nada excepto Pascua. Y la Pascua sin amor era tan inalcanzable.

El dolor en su pecho fue indescriptible.

Paradójicamente, era el mismo dolor que tenía Jack.

Los dos Guardianes enamorados tenían sus rotos corazones en las manos y no se daban cuenta aún –¡que ciegos!– de los sentimientos que ambos compartían.

El silencio que siguió era solamente cortado ocasionalmente por el ruido del viento rodeando la casa de su señor.

Aster fue el primer en hablar.

"¿Por qué?"

Jack se arrepentía de lo que había dicho, porque era la mentira más grande del mundo. Aún así se sorprendió cuando la voz de Bunny sonó tan suplicante, tan rota.

"¿Qué?"

"¿Por qué me odias?"

¿Qué había hecho mal? ¿Por qué merecía esto después de tantos siglos de soledad?

"Yo…"

Jack no sabía qué decir. Si le confesaba que todo era una mentira, debería decirle entonces que lo amaba. Y sinceramente no quería confesarse. No ahora. Estaba empezando a desligarse de sus emociones como para en plena pelea irle a colocar su corazón en la mano de su enemigo. Qué tontería.

"¿Por qué me odias Jack? Dímelo y te dejo en paz. Para siempre"

Y repentinamente el peso de las últimas palabras abrumó al joven guardián.

¿Para siempre? Eso era mucho tiempo. Imaginó una vida entera, una existencia sin Bunny. Y eso lo estremeció.

"No… yo… no…"

Bunny miraba fijamente a los ojos de Jack, que se perdían contemplando un suelo lleno de huevos rotos.

Esperanzas rotas.

Amores rotos.

Corazones rotos.

Con una profunda respiración, Jack supo que estaba cometiendo un error. Y aún así lo hizo.

"No me quieres Bunny" confesó, con una nota de dolor colándose en su voz "Solamente soy tu juguete, tu objeto de placer. Y por eso te odio. Tanto…"

No. No lo odiaba ¿O quizá sí? probablemente estaba rozando el límite. Había sobrepasado muchos límites los últimos meses.

Las palabras hicieron que las orejas de Bunny cayeran tras su espalda completamente derrotadas. Pero una vez que entendió el trasfondo de la oración, una leve esperanza, esa que jamás moría en su interior, se avivó.

"Tú…"

"¡No digas nada más!" gritó Jack, incapaz ya de escuchar la voz del conejo.

"Jack, tú no eres…"

"¡Lárgate!"

Y entonces el viento, inseparable amigo de Jack, acudió al llamado de su señor traspasando las ventanas para empujar al conejo lejos de la habitación, por el pasillo hacia la salida. Jack vio a Bunny desaparecer entre jalones y gritos desesperados, pero le restó importancia. Había dicho mucho, se había expuesto demasiado y su corazón maltrecho, de alguna manera, estaba encontrando la forma de romperse aún más.

Bunny sintió el viento golpeándolo con furia y el dolor de su cuerpo pegando el piso, al tiempo que unas frías ráfagas congelaban parte de su pelaje. Estremeciéndose de frío y dolor, Bunny se mantuvo de pie en el umbral. Jack estaba herido, porque pensaba que no significaba nada para él. Entonces tenía sentimientos ¡de verdad podía tener fuertes sentimientos hacia su persona! Esa esperanza, tan grande, tan hermosa, ese sueño hecho realidad lo abrumó. Se disparó hacia el cuarto de Jack, peleando contra el viento otra vez, cada paso un verdadero reto.

Jack escuchó al viento pelear contra Bunny. Con el ceño fruncido, el chico no entendía porqué el conejo quería hablar con él. No había nada más que decir, o al menos eso pensaba. Se tensó realmente cuando Bunny usó sus garras para mantener el cuerpo quieto, arrastrándose sobre el suelo y peleando contra el viento.

Mandó al viento calmarse. Bunny no tardó en aparecer por su puerta.

"Jack,,," respiraba entrecortadamente, exhausto por el esfuerzo y con trozos de hielo en su pelaje despeinado "¡Jack tú no eres solo…!"

"¿Qué más quieres de mí, Bunny?" le cortó, con lágrimas en sus mejillas.

"Todo" y hablaba de forma muy soñadora "Todo"

En ese momento, Jack miró hacia los ojos verdes del pooka. Encontró demasiadas emociones nadando en ellos. Anhelo, sueños, esperanza…y… ¿amor? No. Eso no podía ser cierto.

¿Era un sueño de Sandy, verdad? ¡Le iba a dar una buena paliza cuando despertara!

"Bunny no…."

Pero el conejo de un salto estuvo enfrente de él, cerrando las distancias de sus cuerpos. Jack se estremeció, retrocediendo inmediatamente dos pasos.

"Jack, me enamoré de ti" confesó, con la voz más clara, firme, concisa y sincera que jamás había escuchado Jack.

Buscó en los ojos verdes alguna señal de mentira, una broma quizá. Algo que le indicara que estaba burlándose de él, como solo Bunny sabía hacerlo.

Pero no encontró nada y tragó duro.

Si esto era un sueño de Sandy, ahora iba a estar muerto cuando despertara.

"Tú… enamorado... ¿de mí?"

Jack no podía creerlo.

Pero el pooka tenia la sonrisa más sincera de todas mientras asentía, acercándose más a él.

Jack retrocedió, maldiciendo por la pared contra la cual su espalda chocó, obligándolo a quedar a nulos milímetros del pooka. Respiró hondo.

No sabía si iba a arrepentirse por lo que diría.

Pero aún así lo dijo.

"Yo también te quiero, Bunny"

No terminó de decir la oración cuando los brazos del pooka lo estrecharon en un fuerte abrazo, Aster conteniendo un sollozo. Jack enterró su rostro en el pelaje de su compañero.

¿Podía existir mayor felicidad?

Los dos se vieron a los ojos. Había tantas cosas que decir, tantas promesas que hacer, futuros que aclarar.

Pero en ese momento eran solo ellos. Solo los dos. Con sus bocas cada vez más cercanas, perdiéndose en sus miradas, listos para el beso que habían añorado desde hace tanto tiempo.

Y que no pudo darse, porque el brillo en el cielo de una aureola boreal les obligó a separarse inmediatamente.


Uy... creo que lo corté en la mejor parte ¿verdad? ¡Ah, no me maten, que todo tiene una explicación!

Por cierto ¡Publiqué un fic nuevo! es una traducción, se llama "Código, JackRabbit" ¡es sensacional! pasen y leánlo por favoooor!

¡No olviden dejar sus comentarios, pleasee!