No hay defensa alguna que pueda hacer hacia mi persona, excepto que espero disfruten este capítulo intensamente. Un saludo, mil gracias por leer y espero poder actualizar esta semana.

Disclaimer.-Nada me pertenece, es de Dreamworks.


Capitulo 8

Dolor.

Todo dolía, no había rincón de su cuerpo que no fuera un grito te atención.

"¡Jack!" alguien gritó.

No, pensaba él. Dolía. Todo dolía.

A su alrededor era oscuro, una oscuridad apremiante que le hacía sentirse asfixiado. No podía respirar. Escuchaba murmullos a su alrededor, de personas que pasaban a su lado y se burlaban de él. Personas que disfrutaban de su humillación.

"¿No se supone que era un guardián?" escuchó claramente la voz de una mujer que se mofaba de él.

"¡Tengan cuidado del poderoso Jack Frost!" río otra persona "¡No vaya a lastimarlos!"

Todos rieron con la broma.

Y con cada risa, Jack sentía un golpe en el pecho. Un golpe agudo, certero, punzante.

Punzaba su costado. Cada vez que respiraba sentía ese dolor espantoso de algo que estaba mal en su costilla. Inhalar, punzada, exhalar, punzada, inhalar, punzada… el ciclo se repetía una y otra vez.

Y todos reían.

La oscuridad era aterradora. Su costado punzaba. Y una sensación espantosa comenzó a sentirse en su piel, justo sobre el pecho. La piel ardía de una forma que jamás hubiese conocido. Era como tener brasas encima, carcomiéndolo, haciéndole sentir el infierno mismo en vida.

Pero no solo eran las brasas sobre su piel. Era el fuego. Porque a su alrededor había llamas enormes que lo sofocaban más que la propia oscuridad. Sentía que se derretía. Sentía que no podía dar más de sí.

"Ayuda" murmuró.

Pero las voces a su alrededor siguieron burlándose de él, no se apiadaban de su deplorable condición, no se apiadaban del dolor, de las llamas, de que estaba muriendo lentamente en un intenso sufrimiento. Ayuda, dijo otra vez. Y escucho mil risas agudas de quienes disfrutaban su tormento.

No había nadie que pudiera ayudarlo. Nadie. Estaba solo, completamente solo, como siempre lo había estado. Esos sueños hermosos en donde tuvo amigos habían sido eso, sueños vagos y estúpidos. Estaba solo. No tenía a nadie, esa era la realidad. Estaba solo rodeado de un fuego que lo apresaba, con brasas quemándole el pecho y dolores punzantes en sus costados y en sus piernas.

Moría lentamente, consumido en ese infierno, en ese fuego, en esas brasas. El hielo de su interior, el frío de su centro se había derretido hace mucho tiempo. No quedaba ya nada de él, solo un saco de piel y huesos que se consumía en las llamas.

"Jack, calma"

Esa voz era extraña y provenía de un lugar lejano, demasiado lejano.

"¡Protégenos Jack Frost, protégenos!" se burlaban de él.

Las brasas lo quemaban. El dolor punzante, las llamas que lo rodeaban. La inmensa oscuridad.

"Jack, responde"

¿Cómo podía haber tanta oscuridad en un lugar consumido por las más espantosas llamas? No lo sabía y no le importaba. La oscuridad lo asustaba. Y las llamas lo atormentaban. Nada era bueno, nada estaba bien. Estaba muriendo.

"Por favor, Jack, por favor"

Iba a morir.

Pero en medio de todo ese tormento, la muerte sonaba bien. Era lo que le liberaría del sufrimiento, de la humillación, del dolor.

"Eres mío, Jack"

Las manos de Pitch sobre su cuerpo quemaban más que las mismas llamas. Sentirlo era más humillante que las burlas de aquellas personas sin rostro que se burlaban de él. Tenerlo encima era la peor sensación de todas aquellas que llevaba sufriendo.

"Eres mío"

La muerte sonaba bien.

XxXxXxX

El estado de Jack era crítico. Tenía tres costillas y una pierna rota, severos golpes, quemaduras en su pecho (tan espantosas que temían dejaran marca a pesar de la magia) contunciones en la cabeza y un severo estado de shock. Las fracturas llevaban ya varios días sin haber sido tratadas, hinchándose y causando infección. La fiebre era tan alta que Jack sudaba copiosamente y murmuraba frases incoherentes, su mente divagando entre la fiebre y el shock.

Los yetis se movilizaron. Vendaron todas las heridas, aplicaron ungüentos y medicinas. Conectaron a Jack con una intravenosa para aplicarle antibióticos poderosos. Y finalmente, conjuraron diferentes encantamientos para reforzarle la salud y acelerar la recuperación. Colocaron su cayado cerca, con el fin de que su energía mágica lo revitalizara.

Recostado en una mullida cama en la enfermería del Polo, Jack seguía delirando. A pesar de los conjuros y la medicina la fiebre era alta y el shock intenso. Estaba tardando en responder a los tratamientos. Según los yetis, era normal, pues llevaba mucho tiempo herido y su cuerpo no reaccionaría hasta varias horas después. Pero eso no despreocupaba a los guardianes. Todos estaban nerviosos, estresados, al pendiente de lo que Jack pudiera necesitar, no podrían estar tranquilos hasta que él saliera de todo peligro.

"No creo que podamos hacer mucho más" les comentó Eros, quien se había quedado ahí dándoles apoyo moral "Debemos descansar, no le servimos en nada a Jack en este estado"

Tooth y Sandy se miraron.

"Puede que tengas razón"

Con un revoloteo de alas, Tooth se elevó y siguió el camino del pasillo rumbo a la cocina, quizá por un vaso de agua (o por algo más fuerte) Sandy se fue detrás de ella. La puerta del cuarto en donde estaba Jack permanecía cerrada, para bajarle la fiebre los yetis abrieron completamente las ventanas dejando a la nieve cubrir los pisos de madera y los vientos recorrer cada esquina de la habitación. Era un frío que calaba en los huesos, pero que Jack encontraba completamente natural y que podría disminuir su intensa fiebre.

Frente a la puerta estaba Norte, recargado en una de sus espadas y tomando vodka solo. La bebida calentaba su interior y le disminuía la preocupación. Bunnymund, sobrio y alerta, prestaba oídos sordos a cualquier comentario y seguía en su puesto de vigilia, sin intención alguna de alejarse de Jack.

"¿Cómo dejé que esto pasara?" murmuraba Norte una y otra vez, en cada ocasión con mayor incoherencia debido a la embriaguez.

Bunnymund lo miraba sin responder. En sus manos estaba un huevo de pascua, y ansiosamente lo pintaba de un intenso color azul, con hermosos detalles de copos de nieve.

"Apenas puedo soportarlo"

Unas horas después Sandy regresó, creando una nube de arena dorada con la cual se llevó a un muy borracho Norte hasta su recámara. Se despidió de Bunny inclinando ligeramente la cabeza, sin insinuar en ningún momento que se fuera. Sólo Eros permanecía ahí, de brazos cruzados, contemplando cómo Bunnymund comenzaba a pintar su tercer huevo de azul con copos plateados.

"Puedes ir a descansar" le sugirió "Yo estaré aquí. No necesito dormir mucho"

"Yo tampoco" replicó con una voz ronca y áspera.

Suspirando, Eros decidió cambiar de estrategia.

"Jack querrá verte bien cuando despierte"

"No puedes saber eso"

"Entiendo lo que se necesita. Y tú necesitas dormir. Jack no mejorará sólo porque estés aquí"

"Tampoco mejorará porque me vaya a dormir" gruñó "Tú eres el que no tiene nada que hacer aquí ¿por qué no te vas? Seguro hay mucha gente allá afuera que necesita tus estúpidas flechas para fingir que es feliz un rato"

"Sé que estás cansado y estresado, pero no ganarás nada peleando conmigo"

"Entonces al menos podrías callarte"

Eros guardó silencio, pero sólo por unos pocos e incómodos minutos.

"Jack te adora" dijo de repente "Creía que nunca lo ibas a querer, aunque yo sé que no es así. Se enamoró de ti como lo hace una persona inocente: tierna, ingenua y apasionadamente. Eres su mundo. Pitch intentó destruirlo de muchas maneras, Bunny, te necesitará más que nunca. Sé que lo amas de una manera que te asusta, pero deberás enfrentarte a todo eso si quieres que él sane. Si quieres que ambos sanen"

"¿Y tú qué…?"

"Yo sé todo del amor, sabiondo orgulloso" replicó "Intenta descansar un poco. Cuando Jack despierte, empezará la verdadera lucha"

Y dicho esto, Eros se dio la media vuelta y caminó por el pasillo rumbo a la cocina.

Bunnymund se quedó quieto, mirando hacia el huevo que tenía en su pata. Asimilaba las palabras lentamente. Al final, después de un largo silencio, retomó su tarea de pintar suavemente un copo de nieve.

Quería tener en su mente la fresca imagen del Jack divertido y alocado que amaba, sólo por un momento más.

XxXxXxXxX

"¿Cómo está?" preguntó Tooth cuando vio a Eros entrar a la cocina.

"No muy bien" respondió "Le cuesta más que a todos, como era de esperarse"

Sí, era de esperarse, pero aún así desesperante.

Jack llevaba todo el día en la enfermería sin mejorar de su fiebre. Y todo ese tiempo Bunnymund había estado en la puerta, esperando, pintando huevos azules con copos de nieve plateados. Norte estaba tumbado en su cama, había bebido demasiado por la culpa y el estrés. Sandy había salido a repartir unos cuantos sueños, necesitando alejarse de la pesada atmósfera en el Polo. Y Tooth ahí seguía, dándole su espacio a Bunny, pero muy preocupada.

"No pensé que Pitch fuera tan lejos" suspiró, sus manos apretándose en severos puños "Cuando Jack esté mejor, lo que le espera a ese canalla…"

"No pienses en eso" la reprimió "Debemos ocuparnos en Jack. Los necesitará mucho"

"¿Qué, a ti no?"

"No. Yo soy un amigo de paso, Tooth. Ustedes son su familia. Los ocupará a ustedes"

Son su familia.

"¡Menuda familia hemos sido! Mira cómo está, porque no pudimos protegerlo ¿y esperas que podamos serle de ayuda en alguna forma?"

"No lo espero. Lo serán"

"Eros, estás siendo…"

"Realista. Si ustedes no pueden ayudarlo, entonces nadie más lo hará. Acéptalo."

"Lo dices como si fuera fácil"

"No lo es, ni esperes que sea fácil. Así son las cosas, pero tendrás que afrontarlas. Sobre todo, deberás ayudar al pobre de Bunnymund. Él es quien más lo resentirá, y quien más fuerte deberá ser por Jack"

"Bunny es lo suficientemente fuerte…"

"No más Tooth. Si esto falla, Bunny no lo resistirá, y tu lo sabes. Todos los sabemos"

El hada de los dientes guardó silencio.

"No te quejes ni te lamentes, en vez de eso, afronta este peso con la dignidad de la guerrera que eres"

Tooth asintió, y justo en ese momento, se permitió vislumbrar con claridad la pesada realidad que tenía enfrente. Entonces se echó a llorar.

XxXxXxXxXxX

Un trazo ligero y suave para crear un copo de nieve. Cada copo tenía diseño único, y se esmeraba en crear diferentes diseños en todos sus huevos, aunque fuera detalles pequeños. Jack lo notaria. Y los huevos eran para él, después de todo.

Terminó un huevo. Sacó otro, en blanco, un lienzo listo para ser usado. Hundió el pincel más grande en la tinta azul más hermosa que tenía. Nunca había conseguido obtener el color azul exacto de los ojos de Jack, pero era el tono que más se le parecía y con eso se conformaba por ahora. Aplicó la gruesa capa de pintura sobre el cascarón, esperando a que secara. Luego aplicó otra capa más, para darle intensidad al color. Una vez secas las dos capas, con pintura blanca y plateada fue creando los copos de nieve que brillarían encima del azul intenso.

Al pintarlos, recordaba a Jack. Su traviesa sonrisa, el sonido de su risa, la mirada intensa y penetrante, la silueta que corría por su madriguera y volaba grácilmente entre los copos de nieve cuando era invierno, ese cabello blanco que se revoloteaba con sus andadas a través de los hemisferios. Todo en Jack era alegría, diversión, intensidad y carisma. Le encantaba porque, aunque era un espíritu invernal, le daba una calidad a su ser que nadie le había conseguido despertar en mucho tiempo.

Las luces boreales creadas mágicamente se esparcieron en el cielo llamando a los guardianes hacia el Polo Norte. A reticencia, Bunny y Jack debieron separarse. Se vieron a los ojos intensamente por un momento, con miles de preguntas y sentimientos.

"Ésta noche" dijo Jack de repente.

Y Bunny asintió. Después de esa noche no habría más dudas. Esa noche hablarían y arreglarían plenamente sus diferencias.

"Lo prometo" dijo el pooka.

Y dicho esto el viento recogió suavemente al muchacho y un agujero succionó al conejo, los dos desaparecieron en cuestión de segundos y reaparecieron casi al mismo tiempo al otro lado del mundo.

Qué crueles eran las ironías. Al final, después de tiempo, tendrían las cosas claras. Iba a declararse a él abiertamente, como debió haberlo hecho desde un principio, esperando e intuyendo que Jack le respondería. Y ahora su querido Jack estaba postrado en una cama temblando por una fiebre desgraciada.

Jack te adora. Le dijo Eros ¿hablaría enserio? Era un dios bromista y coqueto, pero muy serio cuando se trataba de su trabajo. Pero la verdad era que Bunny a duras penas sabía de los sentimientos de Jack, el menos por él mismo. Habían mantenido una relación lo más frívola posible con la intensión de no enamorarse, fracasando estrepitosamente. Y ahora, Jack estaba herido y nadie sabía qué tan dañado emocionalmente se encontraría. No sabía ni estaba seguro de poder enfrentarse a lo que fuera que sucediera cuando Jack despertara.

Una cosa era segura, y fue lo que dedujo después de que Eros se fue. E. Aster Bunnymund sería fuerte. Se mantendría en pie para que Jack se apoyara en él. Lo ayudaría en todo lo que pudiera y más. Él lo quería, y haría lo que estuviera en sus manos. Se prometía eso una y otra vez con cada huevo que pintaba.

La noche fue pasando y, cuando llegaba el amanecer, Aster pensó que ya había esperado demasiado. Con cuidado y aprovechando el silencio de otorgaba la madrugada, abrió la puerta y el heladísimo aire se coló por el pasillo causándole un escalofrío a pesar de su grueso pelaje. Necesitaba verlo, escucharlo, saber que seguía vivo. Necesitaba, le urgía, tenerlo enfrente.


Pues ojalá y les haya gustado XD con decirles que hasta se me había olvidado la contraseña de mi cuenta jeje... no tengo vegÜenza u_u