El hilo rojo

Capitulo I : El encuentro

El pequeño niño estaba escondido detrás de un árbol mientras veía a lo lejos que lo buscaban los ninjas de su clan. Sus escapadas de la mansión eran cada vez más frecuentes y cada vez perdía la esperanza de que esta vez no lo encontrarán y lo llevarán una vez más con su padre para que lo castigue brutalmente.

El campo verde que rodeaba la mansión era inmenso así que tardarían en encontrarlo para el alivio de Iori sus perseguidores se estaban alejando de a poco de donde estaba El niño suspiro mientras la brisa movió sus cabellos y un mechón se pego a su nariz causándole cosquillas el soplo y miro arriba encontrándose con unos ojos lilas pertenecientes a una pequeña niña de cabellos morados que se agachaba para hacer contacto visual con el.

—¡Hola! - dijo la pequeña con una sonrisa tan hermosa que Iori no pudo evitar sonrojarse y rápidamente le tapó la boca.

—SHHH -la cayó de repente algo enfadado —Me encontrarán

—Lo siento -se apeno ella — ¿Quieres jugar?-le preguntó mientras le ofrecía su mano para levantarse y el la tomó de inmediato aceptando su ayuda

—No puedo estoy huyendo de mi casa, odio a mi padre

—¿Y tu mamá?

—No tengo -respondió triste y la pequeña niña quiso alentarlo un poco

—¿Tienes hambre? Estoy en un día de campo con mi familia y trajeron mucha comida y yo unos dulces deliciosos -le enseñó una bolsa de gomitas y le colocó un poco en su mano y cuando lo hacía escucharon

—¡Ahí está el niño! -Exclamo un ninja apuntando a Iori quien comenzó a correr seguidos por sus perseguidores

Dieciocho años después...

Era de noche y estaba por querer llover, había sido un día de clases muy duro para Athena y después fue a la casa de Yuki para terminar con un importante trabajo practico que debía ser entregado para mañana, se sentía cansada, muy cansada, caminaba con rapidez, quería llegar lo ante posible y descansar, no se dio cuenta que había entrado a una calle que no era muy transitada, sintió un poco de temor, pero no tanto, ella sabia defenderse y muy bien como cualquier luchadora KOF, siguió caminando evitando algunos borrachos y vagabundos deseando salir de ahí.

— ¿Apurada hermosa? –la voz de ese joven era seductora y suave, la psíquica se detuvo cuando lo tuvo frente a ella, ese chico tenia el cabello corto y desordenado de un color cobrizo poco neutral pero por el que cualquier quinceañera hubiese gritado.

Alto pero no fuera de lo común, usando ropas tan ceñidas que parecía imposible que pudiera moverse con ellas puestas. Una camisa larga y blanca que estaba completamente desabrochada, pantalones de cuero negro, adornado con cadenas plateadas, fuertes botas, Athena pudo ver la media luna que tenía tatuado sobre su pecho que representaba al Clan Yagami, por un momento pensó que se trataba de Iori pero no era el, pero sin duda pertenecía al Clan.

— ¿Quién eres? –cuestiono ella tratando de no mostrar temor hacia el joven.

—Eso no importa. –contesto con una demente sonrisa mientras la observaba de arriba a abajo y sus ojos rojos brillaron hambrientos.

Athena al captar sus intenciones intento huir pero los fuertes vientos que lanzo el joven la alcanzaron y la azotaron contra el suelo, el golpe fue tan fuerte que apenas lograba levantarse y el no espero en acercarse a ella.

— ¿Qué quieres? –susurro ella, ahora se encontraba asustada de lo que podía llegar hacerle daño.

—A ti. –contesto tomándola de los cabellos y la arrojo nuevamente al suelo y se poso sobre ella desgarrando su uniforme con sus garras que Athena sintió como sus uñas cortaban su piel, no podía creer lo que le estaba sucediendo, intento resistirse y con desesperación logro golpearlo la entre pierna pero eso lo enfureció mas. — ¡Bien! Asi me gustas más, te daré una experiencia que jamás olvidaras.

— ¡NO! ¡DEJAME IR!

Gritaba Athena pero todo era en vano, estaba inmovilizada e indefensa, pero no dejo de luchar, llorar desesperadamente suplicándole que la dejara, resistiéndose en todo momento pero sus extremidades no respondía y lo único que logro fue que ese malnacido la golpeara de la peor manera. Ese joven era como un animal salvaje y Athena comprendió que no tendría consideración con ella.

— ¡Suéltala, imbécil! –la voz de Iori resonó furiosa en la mente de Athena, ella lo vio al igual que su atacante, el estaba parado delante de ellos.

— ¡Ni lo sueñes Iori, es mía! –fue la respuesta del joven sin querer cambiar de idea.

—Ayúdame, por favor. –gimió en voz baja y ahogada Athena. —Yagami...

El pelirrojo parpadeo, su expresión de dolor o compasión o lo que fuera, era mas clara que nunca, su fuego inflamo sus venas, las llamas brotaron de sus manos, golpeo al joven a ambos lados de la cabeza produciendo una explosión purpura que retumbo en todo los huesos de su cráneo se quebraban y recibió la sangre del chico en su rostro, mezclándose con la suya... cálida y espesa... repugnante.

El cuerpo súbitamente inerte del joven cayó arriba de Athena y ella lo aparto espantada lo más que podía del cadáver que yacía a apenas centímetros de ellos, rezumando sangre espesa entre los trozos de hueso y carne, luego Iori la miro y se acerco a ella quien se apoyo contra una pared para poder levantarse.

—Ve a tu casa niña. –le aconsejo Iori antes de querer marcharse pero la voz de Athena lo detuvo y se dio vuelta para verla, ella negó levemente con la cabeza.

—No puedo. –gimoteo intentando caminar, el golpe que se dio contra el suelo cuando trato de huir le estaba pasando factura y no podía dar ni un paso. —por favor... no me dejes sola aquí.

Le pidió volviendo a llorar tapándose la cara con sus manos cosa que no le agrado nada al Yagami, se maldijo por lo que iba hacer, se acerco y la levanto pasando sus brazos por su espalda y sus muslos sorprendiendo a la psíquica, no era su estilo ser gentil y ahora la tenía en brazos.

Durante el camino ella pudo reponerse y dejo de temblar de miedo por lo que acaba de suceder, quedo pensativa mientras miraba hacia un lado.

—Un demonio. –susurro de la nada.

—Asi es Dilan, mejor dicho fue. –aseguro con una sonrisa de lado sin mirarla.

— ¿Por qué trato de...

— ¿Violarte? Era su naturaleza, le gustaba torturar a sus victimas antes de asesinarlas, mientras mas hermosa y joven mas lo obsesionaba, su belleza era su maldición... debió haberte seguido todo este tiempo. –dijo Iori, Athena pareció asombrarse por un momento y recordó que lo había visto una vez cerca del colegio. — fue una especie de demente idiota.

— ¿Un Yagami? –dudo en preguntar.

—No, fue adoptado por una tía lejana a la que nunca conocí y gracias a su poder de controlar el viento el Clan Yagami lo acepto convirtiéndolo un miembro más. –le informo como si nada, al parecer no le afectaba en lo absoluto la muerte del chico.

En pocos minutos llegaron a la mansión Asamiya y el la dejo sobre su cama, pudo ver con más atención sus ropas desgarradas y las heridas de la chica gracias a la luz de la habitación.

—No te preocupes, ya me curare rápidamente. –le dijo ella algo nerviosa, Iori asintió y sin mas decidió irse dirigiéndose a la puerta. —Gracias. –susurro para luego verlo marcharse.

Había pasado un año desde que Iori salvo a Athena de Dilan, un nuevo torneo se aproximaba KOF 2.003, Athena entrenaba duro con sus amigas y compañeras de equipo que habían llamado como las "High School Girls". Eran como las nueve de la noche y esperaba a su amiga Yuki y a Kyo en la plaza que estaba enfrente del cine dónde hoy se estrena una película y había quedado con sus amigos verla cuando a lo lejos ve venir a Yuki corriendo hacia ella.

— ¡ATHENA! –grito desesperada.

— ¿Qué sucede? –pregunto preocupada.

—Kyo esta peleando... ¡Con Iori! ¡Va a MATARLO!

En un parpadeo llegaron hacia el lugar, estaban en un callejón que estaba a un par de calles, lo que vio la dejo sin aliento, ambos enfrentándose con una furia nunca antes vista, Kyo por primera vez estaba más lastimado que Iori, noto que ahora era mas fuerte que el.

Las llamas seguían enfrentándose, la expresión de Iori era de satisfacción total al ver que Kyo retribuia a sus ataques y que realmente el castaño quería matarlo, se los decían en sus golpes, su mirada, la furia que sacaba en todos sus movimientos. Iori había entrenado duro para ese momento y sabia que su nueva forma de dominar el fuego purpura había dejado a Kyo en mal estado, las quemaduras en su rostro y brazos debía ser insoportables y dolorosas, pero Kyo también estaba satisfecho y no iba a darse por vencido. Esta pelea lo era todo y lo liberaba, quería la vida de Iori en sus manos.

La polícia y los bomberos no tardaron en presentarse ya que su fuego habían llamado la atención de las pestañas y habían destrozado las calles del callejón, las paredes.

—¡Detengansen! -Grito un policía con un altavoz, Athena consolaba a Yuki y como los policías no obtuvieron respuesta ya que ambos seguían luchando comenzaron a disparar y rápidamente ambos saltaron esquivando las balas, Iori se cubrió detrás de un pedazo de pared y Kyo detrás de un contenedor.

—¡Nooo! -Grito Yuki llorando

—Idiotas ¿Qué se proponen? -exclamo Kyo viendo como seguían con la lluvia de balas.

—¡No dejaré que interrumpan esto! -había gruñido el pelirrojo y haciéndole frente a los policías que sesaron sus disparos.

—¡Ponga las manos sobre la cabeza! -Le ordenaron los policías pero Iori no obedeció y comenzó a caminar hacia ellos, todo su semblante se oscureció.

Todos vieron como los ojos de Iori se tornaron rojos dándole un aspecto salvaje y los policías estaban dispuestos a disparar nuevamente, Athena quería evitar que lo mataran pero no fue necesario ya que Iori furioso con un brusco giro y todo su poder hizo aparecer en la forma de ocho gigantescas columnas de fuego purpura que se introducio rajando la tierra haciendo estallar todo el lugar, restos de llamas por todas partes y las patrullas incendiadas y los policías que habían sobrevivido pidian refuerzos.

La nube de polvo disminuía dejando ver a Iori jadeante, cansado y rodeado de escombros con restos de fuego purpura.

Athena quedo sorprendida ante esa demostración de poder que había mostrado tener era única e impresionante, Kyo vio a su novia tratando de levantarse ya que con aquel ataque la había lastimado y tosia exageradamente, Kyo fue a Iori sumamente enojado.

— ¡Yagami! ¿Como te atreviste hacer esa idiotez? ¡Está batalla es entre tu y yo! ¿Acaso estas loco?

—¡Cierra la boca, Kyo! -Le grito Iori aun más enfadado

Athena también afectada por el ataque se paró sosteniendose de la pared cerca de ellos mientras escuchaba las sirenas de las nuevas patrullas cerca y de ambulancias, bomberos parecía un caos, Kyo fue a acudir a Yuki y sintió un ruido, algo que se caía de arriba.

—¡ATHENA! -grito Yuki al verla en peligro.

Iori vio con sorpresa como un pedazo de pared caía justo hacia la psíquica y corrió a toda velocidad tan rápido que Athena no alcanzo a reaccionar y Iori cayó sobre ella pesadamente contra el asfalto

Athena abrió sus ojos con horror cuando vio restos de polvo del escombro que iba a caer sobre ella de no haber sido por Iori.

Iori ¡La había salvado! Nuevamente...

— ¿Iori-kun?-Lo llamó varias veces cuando se dio cuenta que estaba inconsistente sobre ella, sus brazos aferrados a su cintura y su cabeza apoyada sobre sus pechos y así lo podía verlo, débil y vio como un hilo de sangre caía aun lado de su rostro. — ¡Iori-kun!

"Un hilo rojo nos conecta, no importa el tiempo, no importa el lugar, se puede estirar, tensar o enredar pero nunca romper.."

Próximamente capitulo dos!