CAPITULO 2

MI HISTORIA

(Pov V)

Hacía un calor infernal, las sábanas negras de satén estaban empapadas de sudor. No estaba acostumbrado a dormir en una cama.

Desde que recuerdo memoria había dormido sobre una manta en el suelo, esto era demasiado blando y... ¿confortable?, no tenía ni puta idea pero este calor me estaba matando.

Me senté en la cama, cuánto tiempo había pasado desde que vivía en esta casa.

Siendo ya muy niño, me dijeron que era menos que mi hermano mayor, por ser él el primero y el heredero de la familia, tenía muchas más atribuciones tanto en cargos como en cualquier otra cosa. Le odiaba tanto, permitía que padre me pegase, incluso en ocasiones él también lo hacía bajo su aprobación, no tenía derecho a sentarme en la mesa, mi padre me ponía el plato en el suelo. Y tenía prohibido mirarle, la razón era que mis ojos eran como los de mi madre... y eso le ponía triste supongo, él la quería, pero no sabía cuidarla.

Mi madre murió un par de años después de darme a luz, después de enterarse de que su esposo le había sido infiel durante años con una prostituta de lujo que vino aquí para decir que estaba embarazada de él, y efectivamente era de él. Esa mujer no era buena, recuerdo que al verla me escondí detrás de mamá.

Ella era gentil conmigo, la única persona en toda mi vida que me había querido de verdad, y yo la vi morir, la culpa fue de mi padre.

Años después, y después de un castigo que me dejó cicatrices en la espalda, lo maté, le corté la cabeza y Duque me encerró en ese internado militar a mis diez años, tenía veintiuno y acababa de salir... no me habituaba a ser "normal".

Me ocultaba de la gente...

-Mi señor- una voz femenina me sacó de mis recuerdos-.

Una criada, vestida con un tanga, ligeros y el pelo recogido, su pelo era negro.

-Acércate-.

Ella así lo hizo y seguida de ella entró otra, por lo visto querían jugar y yo sabía hacer ese tipo de cosas. Su amiga tenía el pelo corto.

-Señor Casannova, en la casa se comentan cosas- dijo la de pelo corto-.

-¿Qué cosas?-.

-Se comenta que rechaza la compañía de las sirvientas-.

-No las rechazo, espero a que se ofrezcan-.

Ambas se arrodillaron y sonrieron.

Esto pintaba bien... y la única cosa capaz de quitarme de la cabeza toda esta mierda era esa, el sexo, practicado adecuadamente y jodidamente intenso, era bueno.

La morena de pelo largo, bajó mi boxer y sin avisarme posó su boca sobre mi miembro, cerré mis ojos, su amiga se unió, su lengua se enroscaba en la punta mientras su amiga hacía lo mismo más abajo, una de ella me masturbaba incansablemente.

Exhale el aliento que contenía y me tumbé en la cama, miré el techo y me concentré en sus lenguas, todas las criadas en esta casa, estaban adiestradas para esto, era algo necesario, sujeté el pelo corto de su amiga y de un tirón hice que se levantase, la tumbé a mi lado y chupeteé sus senos... sabía bien, su amiga siguió con su lengua esta vez más rápido... no me correría, tenía bastante aguante para estas cosas. La sujeté de la cintura y la dejé caer con toda la fuerza que pude sobre mi miembro.

La miré y solo pudo vocalizar "enorme".

"¿A caso esperabas una polla estándar, soy un Casannova zorra y follar es una cosa que se me da bien, nací para ello"-.

La morena de pelo negro saltó incansable sobre mi cadera, no practicaría nada fuerte todavía con ellas, solo quería correrme, sexo básico pero duro.

Metí mis dedos en el interior de la chica de pelo corto, ella gimió al compas que su compañera y se sujetó a mi pecho.

-No me toques- exigí-.

Y no me tocó, me miró deseosa y gemía una y otra vez, mis dedos se hundieron más en ella y se movieron hábilmente hasta que se corrió, saqué mis dedos y los metí en la boca de su amiga que chupó gustosa llegando al orgasmo, ambas estaban cansadas pero no había acabado. Tumbé a la de pelo largo sobre la cama y llevé a su amiga entre sus piernas.

-Chúpala-.

La de pelo corto exploró el sexo de su amiga y la otra gemía agudamente, tomé a la de pelo corto desde atrás hundiéndome en ella, esta gimió pero no paró de chupar a su amiga que pronto explotaría de nuevo en una espiral de placer, me pude correr finalmente no sin antes haber hecho que tanto la morena de pelo largo se corriese y la de pelo corto hiciese lo mismo. Ambas cerraron sus ojos, exhaustas y doloridas, hinchadas y jodidamente empapadas en sudor.

-Fuera- dije subiendo mi boxer-.

Las dos se levantaron y se fueron por donde vinieron.

(Pov Ate)

Después de tomar esas copas salí del bar y caminé por la calle, un coche me seguía y sabía que me estaba siguiendo, había practicado defensa personal, llevaba una navaja entre las tetas y un spray de pimienta en el bolso.

Seguí caminando y las luces de ese coche me seguían. La ventanilla se bajó.

-Rubia- dijo un hombre pero seguí andando. -Rubia- repitió -Rubia- dijo por tercera vez pero no hice caso-.

Escuché las puertas del coche abrirse.

"Primer paso navaja"-.

Saqué mi navaja, nunca la había usado pero... si era necesario podía hacerlo. Sujeté mi navaja y la puse detrás de mi espalda, quizás solo era un borracho. Un hombre moreno, alto y grande se acercó hacia mí, su voz era ronca y no paraba de fumar... era guapo.

-No acostumbro a llamar tanto a una mujer-.

-Te has equivocado de rubia esta noche-.

-todas tienen un precio-.

-¿Insinúas que soy una puta?-.

-Yo no lo he dicho ¿lo eres?-.

-¡CLARO QUE NO!-.

-¿A qué te dedicas?-.

-¿Por qué debería decírtelo?-.

-Deberías-.

-No te conozco y no diré nada-.

-Me han dicho tus amigos que eres sexóloga...-.

-Lo soy-.

-Necesito que me des tu teléfono y... poder quedar para charlar, ya sabes, necesito ayuda-.

-¿Esto es un truco para pedirme el teléfono?-.

-Puede que sí o puede que no, soy un buen cliente, puedo pagar bien esas sesiones, las necesito-.

-Está bien, ten- apunté mi teléfono y se lo di-.

-Gracias rubia-.

-Atenea-.

-Bonito nombre ¿es de diosa?-.

-Lo es-.

-Bueno Atenea, mañana por la mañana nos vemos-.

Asentí y seguí caminando, que hombre más raro... y sexy.