Capitulo III
"A la mansión Asamiya "
Era una hermosa mañana soleada y ambos salieron del hospital y fueron hacia el coche dónde enseguida su chofer les abrió la puerta y entraron a la parte trasera del auto.
—A la mansión Akira -le ordenó ella una vez adentro
—Si señorita -Contestó subiéndose también y empezó a conducir.
Después de quince minutos, Iori observaba todo en silencio.
—Ya casi llegamos. -indico Athena rompiendo el incomodo silencio que había.
— ¿Si? -fue todo lo que dijo el pelirrojo.
Llegaron a la mansión Asamiya y su chofer ayudaba a bajar el bolso de Iori quien miraba la gran mansión enfrente de el, era de un color perla con numerosos ventanales y grandes jardines, desde ahí supo que Athena venía de una familia acomodada. Athena lo miraba, se veía tan sereno.
—Es mi hogar -comentó la psíquica con una sonrisa y se echaron a andar.
Una vez adentro Iori dio unos pasos observando la sala, con sillones grandes y cómodos que estaban enfrente de un gran televisor, un lugar muy lujoso lleno de cuadros y flores daba un ambiente muy familiar, luego subieron las escaleras. Las paredes eran de un color blanco también muy suave, que formaba un pasillo y a su costado puertas una al lado de la otra y ella abrió una.
—Este será tu cuarto -le dijo ella dejándolo entrar .
Una habitación grande y espaciosa, lo primero que note fue la cama, adornada con un color azul marino que le daba aire de elegancia. Enfrente estaba un escritorio y del otro lado, un equipo de música y un mueble.
—¿Te gusta? -le preguntó amablemente esperando una positiva respuesta.
—Si, gracias -susurro el mirándola atentamente mientras la veía ir hacia la ventana y abrir las cortinas, Athena le parecía una persona bastante sencilla. Algo extrovertida, divertida y tímida, nada que ver a las jóvenes ricas con aires de Princesa ni empalagosas, sonrió para si ¿habría sido feliz con ella? ¿La habrá amado alguna vez?
Le agradaba la joven, le gustaba como siempre parecía estar animada. Cerro los ojos unos instantes, tratando de recordar pero todo lo que logro fue sentir un punzante dolor en su cabeza. Gimió apoyándose contra el colchón de la cama, sintiendo la suavidad de la cubre cama en las manos.
—Ah...
Todo empezaba a nublarse ante el, como una nube negra que cubría sus ojos.
—Athena... -llamo débilmente y ella al notarlo corrió a el preocupada.
—¡Iori!
—Estoy bien -Contestó rápidamente el dando un largo suspiro y abrió sus ojos para verla, se veía tan tierna con su expresión de preocupación. —Athena... ¿Quién soy?
Ella cambio su expresión al asombro y sonrió.
—Ok, te lo diré.
Luego de unos minutos se sentaron en la sala, tomando te y hablando en voz baja, fue ella quien no paraba de hablar, informándole a Iori todo lo que sabia de el, omitiendo la rivalidad con Kyo. Iori parecía sereno, escuchando con atención pero no sentía que esa historia fuera de él.
¿El guitarrista de una banda de rock? ¿El el único heredero de su Clan de mafiosos y que era rico, muy rico?
Iori notaba que Athena no estuviera tan segura de lo que decía.
—Siendo mi novia sabes muy poco de mi
—Es que... nunca me contaste demasiados detalles, Iori. -se disculpo Athena cuando se lo hizo notar.
En realidad lo que Athena decía lo sabia porque Kyo le conto esos conocimientos de los Yagami. Iori jamás le había hablado, excepto en esa ocasión que la salvo por primera vez de ese sujeto.
El pelirrojo tomo un sorbo de su te, sumido en pensamientos. Athena se dio cuenta que por momentos parecía incluso... casi tímido. Pero cuando levantaba la mirada esta era tranquila pero firme, le daba el aire de superioridad que siempre había tenido. Aun cuando el no pudiera recordarlo.
"¿Por qué tienes miedo de preguntar?" se dijo Athena. "¿Acaso eres más feliz sin saber más? ¿Qué pasaría si ya no volvieras a recordar más? El único que saldría veneficiado seria Kyo ya que no volvería a molestarlo "
Lo miro con tristeza y quiso alentarlo un poco.
—Iori ¡animate! ¡Ya estas fuera del hospital y pronto estarás bien! -exclamo.
Iori sonrió levemente, su expresión seria no se la quitaría ni la misma muerte, pensó Athena.
Al mirar el reloj, se dieron cuenta que había pasado el tiempo sin que lo notaran. Y no habían comido nada desde que salieron del hospital.
—Iré a preparar algo delicioso -se levanto la chica llendo a la cocina.
La noche llegó y Athena acostada en su cama pensaba en Iori, en esa voz tan tranquila, tan instruido... Quizás ¿Asi seria Iori Yagami de no haber sido criado en el odio y la rivalidad?
Cerró sus ojos tratando de dormir cuando un grito la despertó, un grito de dolor y de furia. Se trataba de Iori, fue corriendo a su habitación y cuando entro lo encontró sentado en su cama, con la cabeza entre las manos, jadeante, Athena se acerco aun más.
—Iori...
— ¡Aléjate!
Athena noto que los ojos de Iori estaban empapados de lagrimas y colocó una mano en su hombro.
— ¿Todo está bien?
Como respuesta recibió otro gemido ahogado.
—Me duele...
—Espera... voy a llamar a Akira para llevarte al hospital...- Athena quiso levantarse pero una mano la detuvo.
—No...
—Pero...
— ¡NO!
Esa firmeza... esa irá en su voz...
Athena no sabia que hacer, Iori jadeaba, sus latidos era anormal. De pronto un hilo de sangre salió de entre sus labios y el pelirrojo se llevo una mano al pecho. Athena comprendió... pero ¿Cómo contarle lo del Riot sin alarmarlo?
—Oye... estarás bien. -intento tranquilizarlo tocándole sutilmente la mano. —Ya pasará, te lo aseguro -limpio la sangre de sus labios con suavidad.
— ¿Cómo lo... sabes? -musito Iori, Athena cerro los ojos un segundo, luego respondió.
—Porque... te conozco y se que te pondrás bien
Iori bajo la cabeza.
— ¿De que hablas? Eres mi novia y... ¡No te recuerdo, tu rostro y tu nombre no representan nada!
Athena asintió, por parte era verdad ella no fue nadie importante en su vida, ni siquiera se conocían lo suficiente.
—Para mi tu representas algo. -se forzó a decir. —y hasta que te recuperes eso alcanzará ¿Esta bien?
Iori asintió, apretando las sabanas con sus manos reprimiendo el dolor que sentía y también probablemente el temor
—Gracias... -susurro.
*Próximamente capitulo cuatro*
