Capítulo V

"A tu lado.. "

El doctor abrío una puerta dejando pasar a Iori y también a Athena que había insistido en estar con el, mientras la enfermera preparaba la camilla para Iori y un vidrio los separaba, el pelirrojo estaba a solas con la enfermera.

— ¿Qué lugar es ese?

—Le van hacer una tomografía computada, por favor guarde silencio, señorita. –le dijo el doctor

— Acuéstese aquí y relájese Señor Yagami. -Le pidió la enfermera con amabilidad —Vamos a inclinar esta camilla, durante un momento sentirá que esta cayendo, pero no se preocupe, es normal ¿bien?

Iori asintió, Athena se acerco un poco y vio que cerraba sus ojos.

— Es solo por un momento, conserve la calma -le indico la enfermera mietras la camilla en la que Iori reposa se iba metiendo en un gran tubo blanco y brillante, se escuchaba un ruido en toda la habitación, quizás provenía de los paneles que inspecciona aquellos raros aparatos. Pasaron los minutos y finalmente el ruido concluyó.

—Bien, ahora... -Vio que de la boca de Iori salía sangre. — ¡Doctor!

Tanto como el medico y Athena, se alarmaron ante el grito de espanto de la enfermera quien apunto con la mano del otro lado del vidrio, Iori estaba con las manos en la cabeza desesperado.

— ¡Iori! -Grito Athena y el doctor corrió hacia la puerta, entro acercándose a Iori rozando suavemente sus hombros, Iori noto que no era ella y gimiendo irregularmente la llamó.

—Athe... na...

El doctor y la enfermera miraron a la psíquica quien se acerco al pelirrojo

—Eso le pasa algunas veces

— ¡¿Cómo?! -exclamo el doctor sorprendido. — ¿Ya pasó anteriormente?

Athena trago saliva.

—Si...

— ¡¿Y porque no me llamo enseguida que ocurrió?!

—Lo lamento... -fue la respuesta que dio Athena, se voltio a Iori y lo atrajo hacia ella en un abrazo y le susurro despacio —Tranquilo, todo estará bien

El doctor y la enfermera solo observaban, ¿Como esa simple palabra podía bastar para tranquilizarlo? y estando ella a su lado era el mejor remedio que para Iori había encontrado.

Después de media hora que salieron del hospital Athena miraba a Iori dormir profundamente mientras su chofer los llevaba a casa en el auto, el medico le había dado un fuerte sedante y de inmediato le hizo efecto. Noto que no tenía puesto el cinturón de seguridad, se inclino para tomar el cinturón y cruzarlo en el pecho de Iori mientras lo abrocha pensaba en el diagnóstico que el medico le dio.

"No hay señal de mejora, era lo opuesto parecía que estaba recayendo aun más. Después de lo que Athena le informo al doctor de sus pesadillas, el le dijo que era habitual que sucediera, sin embargo ni soñando imágenes claras y vividas de nada servía.

¿Entonces no volverá a recordar?

No sabia exactamente, podrían ser días, meses, hasta años o también toda su vida.

Athena no tenía problemas en cuidarlo hasta que recupere la memoria pero también temía que Kyo la descubriera y peor que Iori recuperara la memoria y atacarla, suspiro reposando su cabeza sobre el asiento, el la necesitaba y no lo iba a dejar al menos por el momento.

Al otro día Athena ordenaba su cuarto tomándose todo el tiempo del mundo ya que era sábado y no tenía que ir a la universidad. Tocan suavemente la puerta.

—Pasa. -Dijo en voz alta pensando que son una de las mucamas con su desayuno pero era Iori quien entro y se puso roja de la vergüenza ya que estaba usando un vestido rosa transparente para dormir y se podía ver su ropa interior.

—Lo siento no pensé que eras tu -dijo tomando un saquito que estaba en la cama cubriéndose.

Iori había quedado perplejo por unos segundos, Athena era una mujer muy atractiva, sacudió su cabeza volviendo a la realidad viendo el cuarto desordenado y una guitarra roja llamo su atención.

—Perdón por el desorden... es que con la universidad y mi carrera artística casi no tengo tiempo para nada. -se disculpo apenada ella mientras lo veía tomar su guitarra.

— ¿Artística?

—Si, soy cantante de J-pop

—Vaya... -dijo solamente tocando unas notas con la guitarra, esos sonidos le parecían tan familiar.

—Sabes, he escuchado que te gusta tocar la guitarra. -Comentó ella y recordó un lugar a donde podían ir ya que le hicieron propaganda toda la semana. —Hay un parque de diversiones está tarde en el centro de la ciudad de Tokio, muchas bandas de Rock tocará ahí, lo hacen todos los años ¿Quieres ir?

—Claro

Eran las cinco de la tarde y una larga fila se extendía por casi tres cuadras frente al parque de diversiones, el lugar estaba repleto de niños, jóvenes, adultos y por supuesto la prensa, Athena usaba un gorro de lana negro y unas gafas para que no la reconocieran y un vestido rojo con bolados y unos sandalias para combinar se veía muy hermosa.

Ambos estaban muy conmocionados por la gran atracción, sólo desde afuera el parque se veía espectacular, lleno de luces y con algunos juegos ya funcionando llamando aun más la atención. Cuando entraron al parque la vista de Athena se colocó a un juego que se llamaba "La casita del horror" Athena se paró justo enfrente, había una cola y entraban grupos de seis personas.

—Entremos aquí -dispuso la psíquica con el pelirrojo e hicieron la cola.

Cuando entraron Athena miraba a todos lados y salió un muñeco de un murciélago de la nada y esta se sobresalto saltando hacia atrás chocando con Iori.

— Lo siento -se disculpó, el pelirrojo solo sonrió.

— Descuida.

La caminata siguió con las demás personas de su grupo y el pelirrojo aun veía Athena seguía mirando atenta por todos lados.

— ¿Tienes miedo?

— Claro que no -respondió como si nada Athena cuando escucho un grito desgarrador y se sobresalto bastante que tuvo que tomar el brazo de Iori con fuerza, el río suavemente siguiendo el camino.

— ¡Oye!, no te burles-le dijo ella media enojada pasando enfrente de el demostrando que no tenía miedo, el pelirrojo no se dio cuenta y tropezó con una piedra que estaba en el piso y callo de lleno al piso.

—Oi, demonios. -oyó gruñir a Iori que le recordó al viejo Iori.

Se volvió sobresaltada... pero todo lo que vio fue al pelirrojo en el suelo, Iori Yagami había tropezado con una estúpida piedra de decoración del lugar que estaba en su camino, no pudo evitar echarse a reír y Iori rio con ella nuevamente con suavidad. Athena aliviada al saber que no era ese Iori del pasado.

Luego a la montaña rusa que ocupaba la gran mayor parte de todo el parque, cuando subieron al carro, el juego inició a poca velocidad con una música muy animada de fondo, empezando lentamente a subir por una pronunciada cuesta, Athena sintió miedo y tomo fuerte la mano de Iori, una vez que el carro estaba en la cima y después bajo a toda velocidad, ella gritaba cerrando sus ojos, Iori solo sonreía, una sonrisa única, el recorrido termino en casi dos minutos, dejando a la psíquica en un estado lamentable, ya no tenía puestas ni sus gafas ni su gorro, su cabello desordenado, Iori era el único que mantenía su apariencia perfecta

— ¡Woow! ¡ Fue increíble! -exclamó una vez abajo Athena con una gran sonrisa, no se arrepentía de haber subido.

— ¿Quieres volver a subir? -le invita Iori

— Ni lo pienses

Iori rio despacio por la expresión de miedo de la chica. Así siguieron subiendo a cada juego que se le cruzaba en el camino, gritando, riendo y por lo menos la psíquica llorando de la emoción por toda la adrenalina, sencillamente se ocupaban a disfrutar del parque más sensacional que habían visitado en su vida.

También habían grupos de chicos fanáticos del Rock, ya que cargaban bolsos lleno de accesorios como llaveros, chapitas y colgantes de bandas de Rock. Algunos tenían hasta en una de sus mejillas dibujado con maquillaje brillante el logo del los grupos, usaban gorras con los mismo logo y uno una cinta en la cabeza… en verdad, más parecía que iban a un concierto a que estaban de paseo en un parque.

Ya estaba anocheciendo pero aun faltaba para el cierre del parque, eran casi las nueve y ya ambo estaban algo cansados, algo a lo lejos llamo la atención de Athena.

— Iori, mira - dijo la psíquica atrayendo su atención y miro dónde ella le indicaba, una gran Rueda de la Fortuna moverse a poca velocidad y llena de luces.

— Vaya.. -Susurro el

—¡Quiero ir, vamos!

Ambos empiezan a caminar hacia el lugar, la cola era intensa pero marchaba rápido así que después de quince minutos ya estaban por subir, había un letrero que sólo la vuelta duraba diez minutos

La fila era tan extensa como la de la montaña rusa, pero también avanzaba con la misma rapidez así que después de 20 minutos ya estaban apunto de subir.

—¿Quienes siguen? -Escucharon la voz de la encargada y ambos subieron al carro, no eran muy amplios, había un asiento en cada lado para dos personas y podían pararse pero nada más, pero los ventanales que empezaban donde termina los espaldares de los asientos rodeaban todo el carro permitiéndoles una vista panorámica del paisaje.

— Que alto -murmuro Athena viendo por la ventana junto con Iori

—Las personas se ven tan pequeñas. -Comentó Iori

— Hace calor aquí… -dice Athena abanicándose femeninamente con sus manos. — ¿Se podrá abrir las ventanas?

—Creo que no está permitido -Contestó Iori viendo un cartel de advertencia. — Cuando bajemos iremos a tomar algo

—También a comer, tengo hambre -murmura Athena sonrojandose un poco y desviando su vista hacia la ventana.

Y así pasaron los diez minutos...

— ¡La vista fue preciosa! - Exclamo Athena saliendo del juego

— Fue entretenido -habló el compartiendo su emoción.

El ambiente era divertido para Iori y Athena quiénes caminaban por el parque a la par vieron una pequeña cafetería y fueron a una de las mesas con sombrillas de afuera del local, se sentaron y pidieron a la mesera algo tomar y una comida rápida para comer.

—¿Y bien? ¿Que te parece el lugar? -Pregunto con curiosidad Athena

—Me gusta -respondió solamente el con una media sonrisa y eso bastava para ella sabiendo como era realmente Iori.

Después de que comieron y quedaron hidratados con tanta gaseosa salieron del pequeño restaurante y comenzaron a caminar nuevamente.

—¿Ahora dónde quieres ir? -pregunta Iori, la chica pensó por un momento cuando vio a una pareja conocida a lo lejos, era Kyo con Yuki.

—Ven. -le dijo, no quería que Kyo los viera.

— ¿Pasa algo? -quiso saber el pelirrojo

—Si, ven conmigo ¿si? -pregunto ella con una linda sonrisa y lo tomo de la mano, Iori supo que algo estaba mal.

— ¿Por qué...? -dijo preocupado.

—Es... Necesario que vengas. -Fue toda la explicación que le dio cuando lo tiro de la mano hacia el lado contrario a donde se dirigían.

Así caminando rápidamente y mezclándose con las personas tratando de serenace.

— ¿Qué pasa? -pregunto Iori deteniéndose y negándose a seguir a Athena en su errático camino.

Athena rio inocentemente.

—No... no quería ir por allí... Vi a alguien que no me agrada en lo absoluto... -mintió sintiéndose estúpida, pero Iori sonrió negando con la cabeza, aceptando esa excusa.

—Eres graciosa. -murmuro.

Unas luces diferentes en tonos rojos llamo la atención de ambos encontrándose con una decoración apasionada a la vista y en un rincón que decía "Túnel del Amor"

—¿quieres entrar? -le propuso el haciendo que Athena se sonrojara levemente.

—Es que... es solo para pareja

—No veo un letrero que diga eso -Contestó el mirando a su alrededor, eso hizo reír un poco a Athena

—¿Entrarías conmigo?

—Claro, es solo un juego -afirmó el y ambos hicieron la fila para entrar.

Después de unos minutos cada pareja pudo entrar en el perímetro, "El Túnel del Amor" basaba en un paseo en un pequeño bote por algo que parecía simular un río, el ambiente era realmente romántico, con música suave, luces finas y decoración por demás tierna, aunque las parejas entraban casi al mismo tiempo cada bote estaba separado por una distancia que no les permitía ver a las otras parejas.

—vaya, es como si en verdad fueran estrellas. -dice Athena mirando hacia arriba contemplando el techo que representaba el cielo nocturno.

—Asi parece -murmuro Iori viendo a su alrededor, la música y la iluminación era excelente.

—Como si estuviéramos navegando bajo el cielo lleno de estrellas - saca una mano para tocar el agua. —Que romántico

—¿Es la primera vez que vienes?

—Asi es.. -dijo comenzando a mover su mano jugando con la fría agua. —No he tenido novio

—¿y yo? -Quiso saber

—No qué yo sepa, tu obsesión era Kyo -detiene su mano sosteniendo una pequeña cantidad de agua en ella que empieza a filtrarse lentamente entre sus dedos.

—Ni siquiera se quien es..-comentó recostándose en el respaldar de su asiento.—y no quisiera saber, siento que nunca me he sentido tan tranquilo hasta que desperté en ese hospital

—Iori...-Se acerco a el.

—Se que debo irme de tu casa e ir a la mía ya que no soy tu novio y no nos une nada pero... -Hizo una pausa y el corazón de la chica empezó a latir fuerte. — no puedo

—yo tampoco quiero que te vayas Iori. -Añado ella con sinceridad —Tampoco te dejaría ir...

Era tarde y querían ir a casa, caminaban hacia la salida cuando alguien cerca la llamó.

—¡Athena!-la saludo Yuki junto con Kyo quien vio con sorpresa quien la acompañaba

—¿Yagami?

—¿Kyo? -Habló Iori al verlo y tenerlo en frente.

Se quedaron mirando, Kyo apretando fuertemente los puños, recordando el odio con que Iori lo había enfrentado durante la pelea que fue interrumpida por los policías, los golpes, el fuego purpura quemando su piel. ¿Por qué Yagami estaba con ella? Sin pensarlo quiso darle un golpe en la cara pero Iori ágil lo esquivo y antes que empezaban una pelea Athena se puso en el medio deteniendolos.

— ¡YA BASTA! - grito Athena y la expresión de Kyo fue confusión cuando su amiga lo miro con reproche. —Tenemos que hablar

—Está bien. -Kyo se alejo unos metros con Yuki esperando a Athena.

—Iori, esperame aquí ¿esta bien? -Le dijo y el asintió dudando

Una vez que la psíquica se acerco a la pareja.

— ¿Qué estas haciendo con Yagami? -pregunto enojado el castaño.

—Athena, es el demonio de Iori Yagami...

Athena se llevo un dedo a los labios callando a Yuki.

— ¡SHHHHH!

Kyo sudo una gotita junto con su novia.

—No comprendo nada Athena. -dijo luego en voz baja. — ¿Qué rayos esta pasando aquí?

—No recuerda nada.-confesó ella, Kyo abrió los ojos con sorpresa.

— ¿Nada?

—Asi es. Kyo este es un tema muy delicado que debemos hablarlo en otro sitio. -insistió Athena.

—Bien, te espero en mi casa mañana. -le dijo serio y molesto.

Athena asintió y tanto como su amigo y Yuki se fueron, Athena volvió con Iori con expresión cansada.

— Kyo... lo he visto en mis sueños... ¡Aaaah...!

Athena lo vio como levantaba su mano y se la llevaba a su cabeza, cerrando un ojo, le costaba trabajo aguantar el dolor.

—Iori...

—Es fuerte y lo más gracioso es que lo odio aun sin recordar nada -murmuro.

—ya vendrán por si solo, ya veras. -lo reconforto colocando una mano en su hombro y Iori la miro pensativo.

— ¿Qué pasaría si me acordará de todo? -pregunto Iori de la nada.

Los ojos de Athena se humedecieron.

— ¿Aun estarías a mi lado?

—Si Iori, por mí parte si estaría a tu lado.. -le aseguro.

Sabia que el la necesitaba, hubo noches que Iori despertaba con un grito, temblando bruscamente la empujaba temiendo lastimarla, sus sueños eran violentos, como el mismo mataba a personas por placer.

—Vamos a casa. -le propuso Athena y el sonrió.

Cuando iban a comenzar a caminar, Iori se detuvo en su primer paso llevándose una mano a la cabeza con un gemido.

— ¡Iori...! -Athena lo tomo de los hombros, nuevamente esos dolores, había creído que ya estaba mejorando pero esos dolores eran seguidos, el la nombró con desesperación. — Aquí estoy.

Iori se agachó jadeando y Athena lo sostenía estando a su lado, ambos se abrazaron.

—No lo aguanto más Athena...

Ella lo abrazo con más fuerza tratando de aliviar un poco su dolor.

—Quiero que desaparezca... -Término diciendo, Athena sintió que lloraba aunque no podía verlo

Después de unos minutos el se fue calmando y el dolor desaparecía pero aún quedaron asi abrazados y el pelirrojo se aferró aun mas a ella sorprendiendola, la abrazo con tanta fuerza como si no quisiera dejarla ir.

— ¿Eh.. Iori? -Susurro algo sonrojada

—Athena... tu... -A Iori le costaba decirle lo que sentía —Eres mi fortaleza, mi nueva vida ahora.

Athena abrió aun mas sus ojos, no esperaba que Iori le dijera esa confección.

—Solo estando a tu lado el dolor por más inaguantable que sea no siento temor alguno

Ella no supo que contestar, solo acariciaba su espalda, muy junto a él y un par de lagrimas salieron de sus ojos...

—Solo quisiera recordarte para poder agradecerte todo lo que haz hecho por mí... es por eso que deseo solo estar contigo porque... tengo sentimientos hacia a ti.

Athena sonrió sorprendida, le agradaba lo que escuchaba.

—Yo... también siento lo mismo Iori, creo que me gustas.

El pelirrojo rio suavemente, se sentía sumamente feliz. Athena estaba emocionada, nunca pensó que algún día sentiría algo tan lindo por Iori, ese nuevo Iori sin recuerdos la había enamorado y tampoco imaginaba su vida sin el y este la quería con ella y eso era suficiente para el.

—Prometo que estaré a tu lado, Iori... Lo prometo. -Le dijo con la más pura sinceridad. —Con o sin recuerdos

El sonrió satisfecho acariciando el cabello de la psíquica con suavidad y poco a poco dejo de abrazarla para verla a los ojos, esas pupilas color lilas húmedas que lo miraban con amor, no pudo evitar tocar su mejilla sonrojada y darle un suave beso en sus cálidos labios.

*Próximamente capitulo seis*