CAPITULO 6

TERAPIA II

(Pov Atenea)

Me sentía algo avergonzada, sentada en esa silla haciendo como que no pasaba nada. Miré a V, sentado tan perfectamente en ese enorme sofá, que para él no era tan enorme.

-¿Vamos a hablar?-.

-Esto... claro ¿de qué quiere hablar hoy?-.

-Anoche me pasó algo curioso-.

"Si yo te contara..."-.

-¿Qué pasó?-.

-Hasta ahora no me había acordado de una mujer ni había tenido sueños eróticos-.

-¿No?-.

Él me miró fijamente por un largo tiempo.

-Deduzco por tu respuesta que tu si los tienes-.

"I.D.I.O.T.A"-.

-No hablamos de mí-.

-Siendo sexóloga debe ser difícil... has tenido que escuchar muchas cosas-.

-V...-.

-Está bien diosa...- respiró hondo y siguió-Tuve una fantasía con una mujer-.

-¿Que le hacías a esa mujer?-.

-La llevaba a una sala, y me la follaba mientras la veía colgada y atada con esposas, salvajemente azotada-.

-¿Pudiste verle la cara a esa mujer?-.

-Si-.

-Ella se parecía a alguien en especial...-.

-Si...-.

-A algún familiar-.

-¿Ahora es cuando me preguntas si me sentía atraído sexualmente por mi madre?-.

"Pillada..."-.

-No V-.

-Eras tú- Y lo dijo con total naturalidad...

-¿Quieres que salgamos esta noche?-.

Respiré hondo e intenté concentrarme.

-Como amigos, ya sabes-.

"No... no se"-.

-Como amigos- dije finalmente en un susurro-.

(Pov V)

"Eres un puto mentiroso... que significa como Amigos"-.

Me vestí lo más informal que pude, una camiseta azul, y unos jeans, al bajar las escaleras mi hermano estaba esperando.

-V...-.

-Tengo una cita- dije y ande hacia la puerta-.

-¿Qué?-.

-Tengo una cita-.

-¿Con una mujer?-.

-Hasta ahora me van los coños Duque-.

-¿Con quién?-.

-Con la diosa-.

Salí y me subí en mi moto, fui a recogerla a su casa.

"¿Y donde la llevarás...?"-.

Ella estaba allí, vestida con una falda corta y una camiseta algo ajustada... cuero, esa falda era de cuero.

Ella se subió en la moto y me miró.

-¿Vamos al cine?-.

-Supongo- dije, jamás había ido a un lugar así-.

Atenea me abrazó, y mi miembro di un vuelco... mierda. Apreté los dientes y le di al puño de la moto, no conocía bien la ciudad.

-¿Por dónde?- le pregunté-.

Ella acercó su boca a mi cuello.

-A la derecha-.

"¡JODER!"-.

Giré bruscamente a la derecha... era imposible concentrarme.