Fugarse
No hacían falta palabras, no era necesario decirlo en voz alta. Sus miradas iban de uno a otro, algún asentimiento fugaz se intercalaba entre el silencio roto por sus respiración. Todos los que estaban allí encerrados en esa caja de metal compartían el mismo pensamiento. Fugarse. Sólo necesitaban trazar un plan, juntar ideas, reunir fuerzas y acabar con quienes estaban al otro lado de esa barrera. Iban a pagar por ello. No sabían con quien se habían metido, no tardarían en comprender su gran error.
Una sonrisa casi animal rompió su rostro serio. Lo iban a pagar con creces.
