Capítulo IX
"El hilo rojo del destino"
Habían pasado varios meses después de que Iori se fue de la vida de Athena, desde entonces no lo volvió a ver ni saber de el, realmente lo extrañaba aun lo recordaba fumando en el balcón como si fuera ayer, cuando estaban juntos besándose y demostrandose todo el amor que en ese momento sentían, las tardes de paseo por la ciudad como acostumbravan ya no tenía la urgencia de volver volando a casa después de clases solo para verlo, ya no era lo mismo sin el, sentía que algo le faltava, de verdad lo necesitaba y se conformaba solo con verlo o saber de el.
El torneo KOF 2.003 llego, ella estaba entusiasmada, al fin lo vería nuevamente, aunque sea de lejos, tenia la esperanza de hablar con el, pero lo único que recibió de el fue su fría mirada y su indiferencia, era de esperarse, todo volvió hacer como antes era como si ella no existiera para el, se entristeció prefería la indiferencia a que la odiara.
Ella estaba junto con su equipo "High School Girls" también el equipo de mujeres de Mai, los Fatal Fury, también Kyo en singular como Iori y los Ikari Warior eran algunos de los equipos presentes.
Eran como las cuatro de la tarde y el estadio del torneo estaba repleto de personas que aclamaban a sus equipos favoritos que se encontraba arriba de la plataforma mientras eran presentados cada uno.
Como siempre entre el público estaba una jovencita de cabello rosa que no dejaba de gritar también entre los barullos de la gente.
—¡Athena! ¡Renuncia no ganarás! -Exclamaba queriendo que la psíquica escuchará pero no tuvo éxito y algunos fans de Athena la miraban feo.
—Ya basta Mignon me avergüenzas -le dijo su hermana Ninon que se encontraba a su lado con cara de pocos amigos.
—Aun no entiendo como a ella la siguen invitando a esos torneos y a mi no, es obvio que soy mejor que ella -dijo apretando sus mandíbulas cuando veía a la psíquica sonreír y saludar al público.
—Sabes que no es cierto, ¿Porque sólo vienes a abuchearla? -Cuestiono en desacuerdo
—pues a diferencia de ti no vengo a ver a un chico que sale corriendo cada vez que le habló -contesto señalando a Rock Howard que se encontraba abajo de la plataforma alentando a Terry. —Oh, vaya es hijo de uno de los participantes.
—Adoptivo, Terry Bogard lo adoptó como padre -le informo sonrojada mientras veía a Terry saludar también y vio algo peculiar en el pelirrojo que se encontraba cerca de el.
—Vaya, estas muy bien informada. -habló molestando a su hermana quien veía seriamente a unos de los participantes. —¿Qué tanto miras al pelirrojo? ¡Oye! ¡Es guapo! -Grito con corazones en sus ojos
—Deja de comportate como niña y miralo bien Mignon -le reto como si fuera su hermana mayor sin dejar de ver a Iori.
La pelo rosa lo miro y noto en una de sus manos un hilo rojo que tenia atado en su dedo meñique.
—El hilo rojo del destino -musito sorprendida hace tiempo que no veía uno, solo se lograba ver si la persona destinada estaba cerca.
—Y mira dónde termina -dijo con una sonrisa burlona para fastidiar a su hermana.
Mignon siguió el cordón con su mirada terminando justo en el dedo meñique de Athena.
—¡Maldita fresa con suerte! -una vena apareció en la frente de la pelo rosa.
—Jajaja -rio su hermana con ganas —ya sabes Mignon, un hilo rojo nos conecta, no importa el tiempo, no importa el lugar, se puede estirar, tensar o enredar pero nunca romper.. Iori y Athena están destinados a estar juntos para siempre y vaya tienes razón es muy atractivo, que suerte la de Athena ¿Verdad? -Cuestiono con ironía a su hermana.
—Grrr ¡La odio! ¡La odio!
Paso el tiempo y ya estaban en la final, Iori y Kyo eran los finalistas y estaban arriba de la plataforma a punto de enfrentarse y era lo que todos esperaban "La pelea de ambos rivales".
—Nos volvemos a encontrar Kyo.
—Como en los viejos tiempos Yagami.
Sin decir más se lanzaron directamente a atacarse, Kyo corrió hacia su rival quien espero hasta el ultimo momento para detenerlo y defenderse del ataque con una piña, sin embargo el castaño esperaba eso y esquivo el golpe con destreza, escabullendose por detrás del pelirrojo y asestando un golpe seguro en su hombro.
Iori dio unos pasos para recuperar su estabilidad y con la misma fuerza giro sobre si mismo y golpeo con su pierna el costado del estómago de Kyo que le afecto ya que gimió de dolor logrando que Kyo se enojara aun mas, fue de repente hacia el pelirrojo y lo golpeo justo en el pecho con su hombro. Vio como Iori se quedo sin aire y aprovecho para volver a golpearlo en la cara está vez hacerlo estallar con sus llamas, Iori cayó al suelo llevándose una mano en la mejilla roja por el golpe y su ropa desgarrada y quemada, se levanto lentamente.
— ¿Te rindes? -pregunto el castaño con arrogancia.
—No antes de matarte Kyo. -sonrió limpiandose la mejilla con la manga de su camisa.
Athena estaba muy nerviosa y preocupada por ambos, estaban pasando los límites, una explosión bicolor levantar el polvo de la plataforma y retumbar todo el lugar.
— ¡YA BASTA! Paren...- grito la psíquica mientras la nube de polvo la rodeaba y cegaba a todos.
Lo único que se escuchaban eran golpes, gruñidos, gritos de gemidos y quejidos, el fuego ardiendo. Poco a poco el humo y el polvo se iba desapareciendo y lograron verlos, se llevo una mano a los labios cuando vio el estado en que se encontraba cada uno.
— por dios... -murmuro.
El que estaba peor era Kyo, gravemente herido, su traje desgarrado, quemado y sucio, se podía ver la camiseta blanca una gran mancha de sangre sobre su hombro, tenia una herida grande y profunda, la sangre caía por su brazo y salpicaba el suelo, era de esperarse después de una explosión purpura fue la causante de eso, al parecer ese brazo estaba quebrado. No sólo tenía eso sino que también al costado de su frente un gran arañon y la sangre caía justo sobre un ojo que lo mantenía cerrado, también quemaduras al costado de su rostro, su pelo sucio y despeinado, sus labios entreabiertos respiraba entrecortado, estaba muy cansado.
Iori tampoco lucia tan bien, tenia una pierna arrodillada en el suelo y sangraba, también una gran herida en su pecho que también sangraba demasiado y de sus labios fluía un hilo de sangre, su ojo izquierdo hinchado con restos de sangre.
— Se están matando ¡Paren ya, por favor!
Por más que Athena gritara ellos no la escuchaban, nada ni nadie existía en esa pelea, solo ellos, la rivalidad y el fuego de ambos, no estaban dispuestos a parar hasta que uno muera, Athena sabia que Kyo no seria capas de matarlo porque el no era un asesino.
— ¡Fuiste tu! ¡Lo tuviste todo planeado! ¿Verdad Kyo? Lo planeaste bien todo! -exclamo Iori
Kyo sabia muy bien de lo que Iori hablaba.
— Si Yagami ¡Yo te envié el disco!
— ¡Maldito! ¡Se burlaron de mi todo este tiempo! -Grito furioso.— ¡No tienes honor!
Volvió a gritar aun mas furioso que nunca utilizando su Yamibarai, el fuego purpura paso feroz a poco centímetros de Kyo quien intentó invocar sus llamas pero esta vez su cuerpo no lo obedeció, estaba muy cansado y herido para poder atacar, una de sus piernas temblaron y cayo de lleno al suelo, jamás pensó que Iori lo dejaría en tan mal estado. Escucho que Iori venía hacia el con pasos lentos y torpes, cuando llegó a el sabia que sería su fin, Iori lo tomo del cuello haciendo alzar la cabeza del castaño.
— ¿Quieres morir como el cobarde que eres, Kyo?
—Maldito... -dijo débilmente el castaño.
— ¡Muere! -rugió Iori para hacerlo estallar.
— ¡NOOO!
Iori levanto la cabeza de golpe al escuchar el grito de Athena, la vio con una expresión de desesperación y sus ojos rojos empapados de lagrimas, quiso dar un paso hacia ellos pero Iori rápidamente extendió un brazo hacia ella con intención de lanzar sus llamas si se acercaba.
—por favor Iori..
— Este no es tu asunto ¡Largo! -ordeno mirándola con seriedad y viendo como los amigos de Kyo querían atacar en cualquier instante pero no le importaba.
—¡No!
Iori apreto aun mas el cuello de su rival viéndose reflejado en los ojos de Kyo quien iba a quedar inconsciente en cualquier momento, arrodillado a punto de acabar con la vida de la persona que más odiaba y aun no estaba satisfecho del todo, sentía que Kyo no le había dado lo mejor de el.
—ya Yagami termina con esta guerra de una vez -balbuceo Kyo
Iori lo soltó sorprendiendo a todos, Kyo se retorcio del dolor.
—No voy a matarte aun Kyo, no tan fácilmente. -dijo colocándose las manos en sus bolsillos. —Entrena porque la próxima vez no tendrás tanta suerte
Se dio vuelta ignorando a la psíquica que quedo parada cerca de el y giro su cabeza para ver una vez mas a su rival derrotado sintiéndose satisfecho al fin al cabo el había ganado, había derrotado a Kyo, lo había lastimado tanto como siempre lo había deseado, el árbitro sin mas nombró a Iori como ganador del torneo.
— Ya nos volveremos a ver
Dijo sin mas Iori saliendo de la plataforma e irse mientras que Athena, Shingo y Benimaru acudían rápidamente a Kyo, Athena comenzó a utilizar sus poderes psíquicos en el para curarlo aunque no fuera suficiente.
Paso una semana desde el último torneo King of Fighters, Athena finalmente decidió dejar Japón para siempre, ya había armado su maleta y listo su boleto para España para comenzar una nueva vida, se despidió de sus empleados de la mansión como también de sus compañeros de la universidad, pero antes debía ir a visitar a su amigo al hospital, aunque ella no podía ni hablar con el porque aun seguía inconsciente, se había dado cuenta que fue un error llevar a Iori a su mansión ya que para ella cada rincón del lugar lo recordaba, también haber dejado de frecuentar a sus amigos por Iori y ahora los había recuperado, ya empezaba a ser como antes, ellos la reconfortaban y le agradaba pasar el tiempo juntos pero con todo y eso no llenaba su vida como Iori. Cada vez que pensaba en el la tristeza volvía de nuevo, sus amigos se daban cuenta y aun así la animaban.
—Lo olvidaras Athena ¡Ya veras! luego se convertirá en parte de tu pasado y nos estaremos riendo de eso -le decía Malin al verla asi para animarla pero no lograba nada, solo rogaba que ese viaje sirviera para que olvidará al pelirrojo y tenia la esperanza que algún día regresara curada de las heridas que Iori le dejo.
Athena solo semi sonrió pensando que era fácil para Malin decir porque ella no se había enamorado de el.
...
Kyo abrió sus ojos lentamente y giro un poco su cabeza para ver en donde se encontraban, efectivamente en un hospital, suspiro cansado cerrando sus ojos.
—Kyo...
Escucho, no se había dado cuenta que alguien estaba con el. Una mujer... parpadeo tratando de aclarar su visión ¿Será su novia Yuki? No, no parecía ella.
—Kyo-san...
— ¿Athena? -murmuro el por fin reconociendo la suave voz.
Ella estaba sentada a su lado, se veía preocupada, llevaba puesto un bonito vestido celeste.
—Que bueno que ya despertaste -dijo, sus ojos purpura brillando con sincera felicidad mientras miraba con adoración al joven que alguna vez amo en secreto. —Yuki y tus padres fueron a comer algo mientras yo te cuidaba por un momento. -continuo. —Los chicos también están muy preocupados por ti y esperan afuera. -su voz se quebró y las lágrimas inundaron sus ojos asombrando a Kyo y ella sonrió, a pesar de que lloraba.
Kyo no pudo evitar levantar una mano para apartar las lágrimas de su mejilla. Athena lo miro sorprendida y con cuidado paso sus brazos a su alrededor estrechándolo con cariño.
—Kyo-san... -sollozo. —pensé que todo terminaría en ese momento. Pensé que...
— ¿Qué iba a morir? -pregunto Kyo con voz suave y agrego con una sonrisa traviesa. —¿Tan poca fe me tienes?
Athena negó con la cabeza.
—No es eso, aun si tu ganabas Iori hubiera resultado muerto y te convertirías en un asesino, por parte tuya habrías muerto también.
— ¿Debo agradecerle a Yagami que no me allá matado? -cuestiono algo enojado recordando que hace poco ella y el pelirrojo eran muy "amigos" cuando el Yagami no recordara nada.
—Aun sigues molesto conmigo... cuando la molesta debería ser yo. -se alejo de el, secándose las lagrimas con sus manos, el comprendió.
— ¿Hablas del disco? Si yo se lo envié para que terminarás con esta farsa y recordarte quien es Iori Yagami. -confeso, bajando un poco la vista. —También lo hice por tu bien.
—Lo se, el no volvió a buscarme, fue como si nunca hubiera perdido la memoria -dijo con algo de melancolía
—Debes olvidarte de el. -dijo de la nada volviendo a mirarla. —Yagami ha vuelto a ser el de antes y el hecho de que este aquí lo prueba...
—Kyo... como si fuera tan fácil. -susurro triste.
—Tú lo quieres ¿verdad? -pregunto, ella tardo en contestar.
—Asi como tu quieres a Yuki.
Kyo la miro algo decepcionado, ella no sabia que desde el momento en que la beso en su casa algo cambio en el, ya no la veía como antes sino que ahora cambiaron los papeles, ahora era el quien se había enamorado como un idiota.
—Debo irme... -sonrió ella y beso a Kyo en la frente. —No sabes lo tranquila que me siento al ver que estas bien, cuídate mucho, por favor.
—¡Espera! -La detuvo. —¿Volverás, mañana?
—No Kyo, me iré de Japón por un tiempo espero que lo entiendas.
—¿Qué? Pero yo..
—Lo siento pero ya es una decisión tomada -bajo un poco su mirada para no ver su cara de enojado pero el no lo estaba, es mas parecía comprensivo.
—¿A dónde iras?
—A España, acabo de firmar un contrato en Madrid -sonrió ella
—Entiendo. -Kyo también sonrió, ya sabía dónde ir a buscarla, aun no era tarde para volver a recuperar su amor iba a esperar lo necesario, lo que fuera para tenerla, solo era cuestión de tiempo.
Fue una noche silenciosa cuando Athena estaba llendo al aeropuerto, su chofer era quien la llevaba mientras que ella miraba por la ventanilla la ciudad de Osaka por última vez.
—¡Aaaaaaa! -grito su chofer frenando de golpe, al parecer había chocado con algo, las ruedas derraparon hacia un lado haciendo que su chofer se golpeara fuerte la cabeza contra el volante y mucho humo salía del motor que aun seguía encendido, Athena por suerte no se hizo nada.
—¡Akira! -Lo llamo desesperada saliendo del vehículo y abrir la puerta dónde estaba el piloto.
—Se... Señorita -balbuceo
Athena aliviada lo tomo con cuidado y lo saco del auto hacia un costado del asfalto con temor que explotará, lo acomodo recostandolo sobre el suelo.
—¿Cómo te sientes? -Le preguntó preocupada, el solo le sonrió.
Lo bueno que no había tráfico por esa avenida, por lo contrario este accidente se convertiría en una catástrofe, pero ¿Qué fue lo que sucedió? Algo llamo su atención y fue a investigar, las ruedas delanteras del auto estaban derretidas y llameantes de un color purpura, se sorprendió ¿podría ser?.
—ya pasó tiempo Athena
Escucho su profunda y suave voz, una presencia estaba detrás de ella y sintió un escalofrió. Se voltio lentamente, sabiendo que se trataba de Iori, no pudo ocultar la expresión de asombro en su rostro. Iori la miraba con frialdad pero aun en su mirada cruel podía ver rasgos de aquel Iori que conoció. Athena entreabrió los labios, como si estuviera realmente dispuesta a decirle algo, pero se contuvo y su expresión paso a sorpresa al dolor. El pelirrojo vio esto y su mirada se suavizo un poco, o eso creyó Athena.
—No sabes cuanto te extrañe -habló ella sabiendo que luego se arrepentiria.
Iori parpadeo sorprendido, pero al segundo recobró la compostura. Estaba vestido como siempre solía estarlo, de negro, con su larga camisa blanca, las manos dentro de los bolsillos de sus pantalones rojos.
Una leve sonrisa apareció en los labios de Yagami, bajo la mirada un momento, sacando las manos de los bolsillos con gesto tranquilo y relajado.
— ¡Falsa! ¡Eso eres, Athena! -dijo, poniendo sus ojos rojos sobre los de ella. Athena solo sonrió sintiendo un dolor sobre su pecho, después de todo lo que vivieron juntos eso era lo que creía el de ella.
—¿Eso piensas de mi? -susurro Athena
— ¿Por qué Athena? ¡¿COMO TE ATREVISTE A LLEVARME A TU CASA?!
Exclamo enfurecido y velozmente se lanzo a tomarla del cuello con una sola mano sin levantarla...
—yo... -solo pudo decir sintiendo los dedos de Iori apretando fuertemente su cuello.
— ¡Como fuiste capaz de mentir de ese modo! Sometiéndome a ti... ¡No debiste burlarte de mí! -Iori estaba furioso, sentía un intenzo odio. — ¿Qué buscabas con ese engaño? ¿Impedir mi pelea contra tu amado Kyo, quizá? Y todas esas promesas solo fueron habladurías ¡MALDITA SEAS ATHENA!
Ella abrió sus ojos, Iori dijo promesas, entonces el lo recordaba todo.
—Iori... -sollozó.
— ¿Amas a ese idiota? ¡Contesta! -le grito, Athena no lograba pronunciar ni una palabra. — ¿Porque lo besaste? -cuestiono nuevamente aprisionándola mas, recordando esas escenas del disco.
—por... que... también lo quería. -murmuro, los ojos rojos de Iori cambiaron, ahora era dolida que con un empujón brusco la empujó contra el coche y de pronto el auto estalló y Iori rápidamente se cubrió con sus brazos invocando sus llamas púrpuras para que el impacto no le llegará.
Todo había sucedido tan rápido, el auto se seguía incendiando o lo que quedaba de el, busco a Athena y la vio a metros tirada de espaldas sobre el asfalto, de inmediato fue hasta ella, Athena estaba consiente ya que se movía, le dolía todo el cuerpo, Iori quiso ayudarla pero su orgullo se lo impidió, aun seguía furioso con ella.
Athena intentaba sacarse un pedazo de vidrio que estaba incrustado en su pierna y al lograrlo pego un grito de dolor y un chorro de sangre salto lastimándose también la palma de su mano, Iori se agacho para mirarla. Ella se estaba desangrando y quiso utilizar sus poderes para curarse pero el pelirrojo no se lo permitió tomando su brazo con rudeza, ella lo miro dolida.
—¿Nunca te preguntaste porque te salve?-pregunto el de la nada recordando el "accidente " que lo había dejado sin memoria.
—No.
—Ni yo mismo se porque lo hice, algo me indujo hacerlo. -acepto Iori. —¿Dime realmente porque te hiciste cargo de mi?
Athena empezó a perder la conciencia y recostarse sobre el césped, estaba débil por los golpes del impacto del auto y cada vez se desangraba más... ya no tenia fuerzas y si había llegado su hora estaba resignada a morir.
— ¡CONTESTAME, ATHENA! -grito Iori sacudiéndola. — ¡Esto aun no ha acabado! ¡Quiero que me digas porque demonios lo hiciste!
Los bruscos tirones de Iori hicieron que el dolor corriera por todo el cuerpo de Athena estremeciéndose.
—Porque tu salvaste mi vida, sentía que era mi deber... ¿y sabes que? no me arrepiento de haberlo hecho -gimió Athena. Iori se quedo quieto observándola confundido, esperando a que continuara. —Precisabas de alguien... y solo yo estaba ahí.
— ¿Tuviste el descaro de APIADARTE de mi? ¡¿A sentir LASTIMA?! -Iori rio con amargura. — ¿y luego que? ¡¿Vas a decirme que todo cambio?!
Athena cerró sus ojos, cansada. Iori la volvió a sacudir para que reaccionara.
—Ya Iori, sueltame -murmuro Athena y un hilo de sangre salió de sus labios. —No me creerás de todos modos.
—Dilo Athena
Ella lo miro a los ojos y se asombro al verlos tan brillantes y preocupados, levanto su mano y toco levemente su rostro.
—Te amo, Iori.. te amo –susurro Athena con un último esfuerzo.
Iori quedo mirándola en silencio, no creía lo que acaba de suceder, lentamente acaricio el rostro pálido de Athena mientras notaba un pequeño charco de sangre a su lado, Iori Yagami era considerado el más fuerte y poderoso guerrero, que puede luchar contra cualquier oponente, menos ir contra sus sentimientos, iba a llevársela pero unas sirenas de los bomberos y ambulancias se empezaba a escuchar de lejos y en pocos minutos estarían ahí, se levanto y se fue del lugar.
Próximo capítulo el final
