Sombras
Sentía los labios secos en torno a la tela con la que le habían amordazado tras dejarla inconsciente. Si arrugaba la nariz podía notar la sangre seca descender por uno de sus orificios hacia su mentón, ahí donde le habían golpeado. Escuchaba el latido de su corazón cien veces más elevado de lo habitual y acelerado mientras intuía sus figuras moviéndose a su alrededor. Apretó los párpados con fuerza volviendo a abrirlos segundos después encontrándose de nuevo con el trozo de tela blanca que los cubría.
Aún estaba algo desorientada y apenas alcanzaba a escuchar algunas palabras sueltas de la conversación que mantenían los dos hombres. La sombra que estaba a su derecha, completamente cubierta de negro tenía una voz grave y parecía discutir con la decisión de quien estaba a su izquierda. Podía ver sus brazos alzarse a lo alto para después dirigirse en su dirección. La chica asustada, se encogió en el sitio pegando su espalda más contra la superficie de la pared contra la que permanecía maniatada a la espera de un golpe o de una respuesta.
Mordió la tela entre sus dientes con un solo pensamiento, un solo ruego a verbalizar nada más le quitaran la mordaza. Tenían que llevarle de vuelta a la casa funeraria, tenía que encontrarle.
