CAPITULO 14

ELLA

(Pov V)

Me vestí con un traje negro, una camisa blanda y una corbata azul clara, el chaleco que acompañaba al traje era beige y tenía cosidos unos finos botones con el escudo de armas de la familia Casannova, era el traje reglamentario y clásico para este tipo de eventos.

Me movería por el lugar, saludaría a un par de hijos de puta y me iría a follarme a alguna puta, porque después de que destripase a su amigo, Atenea no querrá verme.

Bajé las escaleras bajo la mirada de algunas de las hijas de mis primos... putas bien entrenadas y sofisticadas con trajes jodidamente caros.

Me dirigí al salón y allí estaba Atenea de espaldas, su vestido dejaba su espalda descubierta, el negro le sentaba bien, quería acariciarla pero no lo hice, miré de mala gana a Duque que le sonreía y fumaba bastante entretenido.

-Diosa...-.

Ella se giró, sus ojos bordeados con negro resaltaban muchísimo más... era muy guapa.

-V...-.

-¿Cómo estás?-.

-Bien, te he estado llamando, pensé que te pasó algo-.

-No, estoy bien, no te preocupes-.

Duque se fue y me dejó sola con ella.

-He conocido a un tal Fred...-.

-No te acerques a ningún hombre de esta fiesta-.

-¿Y esa prohibición?-.

-Ninguno te conviene.

-¿Y tu si?-.

Me quedé callado.

-Yo soy el que menos te conviene Diosa-.

-¿Me enseñarás la casa?-.

-¿Te gusta?-.

-Sí, es preciosa-.

-Todo fue decorado por mi madre-.

(Pov Atenea)

V me tomó de la mano y me guió escaleras arriba por los pasillos de aquella enorme mansión, la verdad era que su madre tenía buen gusto.

-Me gusta mucho esta casa-.

-Puedes venir aquí cuando quieras-.

-Gracias-.

-¿Quieres ver mi habitación?-.

-Yo...-.

-No haré nada, siempre y cuando tú no quieras-.

Le seguí a su habitación, un dosel negro de cortinas del mismo color, el suelo era de mármol blanco con vetas negras, los muebles robustos, tenían pinta de pesar de verdad...

-Es bonita-.

-Gracias-.

Sentí las manos de V en mis caderas y cerré mis ojos sin más remedio.

-V...

-Atenea me estás volviendo loco-.

-No es mi intención-.

-Me torturas, te vistes así, vienes a mi casa, coqueteas con mi hermano, dices hablar con el hijo de puta de Fred...-.

La boca de V me sorprendió, me estaba besando, sus labios eran suaves y delicados algo que no esperaba de él.

Al principio me mantuve quieta pero después todo cambió, le abracé y lo acerqué a mi cuerpo lo más que puse. Me levantó como el que levanta un vaso de plástico, sin apenas esfuerzo y endureció el beso... este hombre era todo potencial masculino, testosterona y sexapil.

-No...- musité-.

-Pídeme que te deje ir-.

-No- negué-.

-Entonces no me rechaces-.

-Eres mi paciente-.

-Te necesito-.

¿Lo hacía, me necesitaba?. Sus ojos relucían cual felino, sus dientes mordieron mi labio y tuve que mirarle fijamente...

-Follame- susurré-.

Y en realidad no quería decirlo, no sé que me estaba pasando ese hombre me estaba quitando la poca cordura que tenía.

Su voz se volvió ronca y su erección era patente bajo ese fino traje de firma italiana que vestía.

-No así... no ahora- me volvió a besar, me sentía pequeña en sus brazos-.

Estaba jodida y absolutamente loca por V Casannova.