CAPITULO 18
ELLA ME ODIA
(Pov Atenea)
Sentí como soltó mis manos, intenté soltarme de su agarre pero enseguida puso unas esposas en mis muñecas y prácticamente me llevó a rastras. El suelo estaba frío, lo podía sentir en mis pies.
Me colgó de las manos y me suspendió en el aire. Sujeté las esposas que me apretaban las muñecas y cerré mis ojos. Quitó la venda. No veía las paredes con claridad, estaba colgada de una cadena.
-Te he echado tanto de menos Diosa- dijo con una sonrisa- no quería que esto fuese de este modo pero no hay otro remedio-.
Intenté hablar pero no pude. Quitó la mordaza de mi boca.
-SUELTAME-.
-No, y no te conviene alzarme la voz-.
-TU NO ME DAS ORDENES-.
-Tu amigo estaba metiendo las narices donde no le importaba-.
-Era su trabajo-.
-Y este es el mío-.
-¿Atarme y toquetearme sin mi permiso?-.
En realidad no quise decir eso pero sabía que a él le dolería.
La mirada de V quemaba.
-No necesito permiso para tocar lo que es mío-.
-No soy tuya ¡JAMÁS LO SERÉ!-.
-Atenea yo te amo-.
"¿Amar?"-.
-Yo te odio, suéltame-.
-¿Me odias?-.
La mirada de V se perdió.
"NO DEBISTE DECIR ESO IDIOTA"-.
-V...-.
-Me odias, como él-.
-¿Él?-.
"Por favor que no me compare con su padre"-.
-Si, como mi padre-.
Se giró y se marchó de allí... y ahora era yo la que me sentía mal.
(Pov V)
Me había comparado con él, lo había hecho.
¿Tan despreciable era?.
"La has tratado como padre trataba a madre"-.
-No- dije para mi mismo-.
A oscuras en mi habitación seguramente podría estar más relajado, aún que no, estaba jodidamente tenso, me habían herido tanto sus palabras.
Aún que sabía que me lo merecía y que precisamente por eso, me lo decía.
-V...- Duque abrió la puerta-.
-¿Qué?-.
-Atenea no para de gritar ¿qué pasa?-.
-¡HAS ENTRADO A MI SALA!-.
-No, nunca haría eso, solo he pasado y la he escuchado gritar-.
-Ella dice que me odia-.
-V ella no...-.
-Me odia, y no puede salir de aquí sabe demasiado, así que quiero que habiliten la planta superior solo para ella, se quedará allí encerrada, no le faltará de nada-.
-¿Estás seguro?-.
-Es mejor que matarla-.
-O quizás no-.
-¿quieres matarla?-.
-Sabes que me gusta, bueno me gustaba un poco-.
-lo sé-.
-pero respeto tu decisión hermano, haré lo que has dicho-.
-No te acerques a ella-.
-No lo haré-.
-Nunca-.
-No, no lo haré-.
Y cerró la puerta dejándome solo.
