Miedo

Pocas veces en su vida lo había sentido en su piel de esa manera. La mayoría de esas veces habían sido años atrás, cuando aún era un crío y no era lo suficientemente fuerte como para plantarle cara a su padre. Una vez dejó de temerle a él, una vez se vio capaz de devolverle los golpes o de correr más rápido que él; no recordaba ninguna ocasión en que lo hubiera vuelto a sentir. Ese miedo que parecía querer trepar por tu nuca con finos y fríos dedos, aferrándose a tu piel, traspasándola hasta el tuétano. Ese miedo que te paralizaba en el sitio y no dejaba que procesaras lo que fuera que estaba ocurriendo que te provocara esa reacción. Ese miedo que ninguna persona quería llegar a sentir en su propia piel porque era desagradable, mezquino, manipulador. No te dejaba pensar con claridad, no te dejaba ver el cuadro completo, te obligaba a focalizar tu mirada en aquello que más temías.

"No le tengo miedo a nada."

Sus propias palabras le robaron el aliento al recordarlas en su cabeza mientras observaba la escena frente a él. Su viejo compañero de grupo, su líder, su amigo, Rick estaba encañonado frente a él a expensas de Joe.

Definitivamente esa sensación que recorrió su cuerpo entero al descubrir también a Michonne y Carl allí a merced de ese grupo, podía ser calificada como miedo. Miedo por ellos, porque Joe iba a querer su sangre, iba a acabar con todos ellos sin contemplaciones, disfrutando del proceso.

Miedo por él porque podía perder a su única familia una vez más.

Miedo porque no le importaba que acabaran con él cuando se ofreció por todos ellos.