CAPITULO 21

LA PRIMERA VEZ

(Pov Atenea)

Desperté a media noche, no tenía mucho sueño y miré a V dormir.

Sus labios se separaban un poco, parecía esculpido, y olía tan bien. Le di un beso en la mejilla y él se movió abrazándome todo lo fuerte que pudo.

Seguía dormido, así que le besé en la boca, pasados unos segundos sus labios respondieron y sus manos bajaron a mi cintura.

Podía sentir su patente erección sobre la parte baja de mi vientre, le abracé y acerqué mi sexo a su boxer.

V gruñó todo lo roncamente que pudo y eso era tan excitante. Froté lentamente mi sexo sobre su erección. Las manos de V me sujetaban y sus labios no me dejaban.

Había visto esto en porno miles de millones de veces, pero no sabía exactamente si debía comportarme por primera vez con un hombre de esta manera.

Cuando me quise dar cuenta V Casannova había quitado mis bragas y se había puesto sobre mí.

Sus manos varoniles y grandes fueron a mis pechos, los acarició y pellizcó todo lo que quiso.

Sin quererlo gemí y eso pareció gustarle tanto que sujetó mi mano y la acercó a su miembro metiéndola en su ropa interior.

Me sonrojé, V era tan grande, no sabía si podía entrar o no, mi mano apenas podía rodear su grosor y sus ojos no dejaban de mirarme expectante.

Abrí mis piernas y decidí tener yo la iniciativa. Clavé mis uñas largas en sus nalgas y lo acerqué a mi haciendo que su miembro entrase.

"Demasiado brusco..."-.

Dolió, sin duda dolió pero después eso pasó a gustarme.

(pov V)

Empujé contra ella, una vez, y otra. Había estado con pocas vírgenes en mi vida pero ella debajo de mi, gimiendo incansable, sudorosa y jodidamente sexy era lo mejor que podía haber visto nunca. Sus uñas se clavaban en mi piel. Gruñí y la besé con todo el ímpetu y las ansias contenidas pude sentir como llegó al orgasmo corriéndose, mucho más resbaladiza y placentera... pero yo aún no había acabado.

Atenea no esperó a que yo le indicase el siguiente paso, y eso era excitante en una mujer, se movió algo aturdida por el orgasmo y posó su boca en mi miembro, lo introdujo en ella hasta la mitad pero la sujeté del pelo y la bajé hasta el final. Ella cerró sus ojos y subió y volvió a bajar. Su pelo era bonito cayendo en cascada por su preciosa espalda y su boca, era suave, me gustaba saber que no había pasado esto con nadie, que yo era especial para ella al ser el primero.

Hice que se girase, no me correría en su boca por ahora, la tomé desde atrás todo lo fuerte que pude.

Ella levantó sus caderas dándome permiso. Sujeté sus pechos y la moví contra mí una y otra vez sin pausa hasta llegar al orgasmo y hacerla llegar a ella.

"¿Y ahora que se supone que tienes que decir?-."

Me acosté a su lado y la miré ella respiraba casi sin aliento y me abrazó. La besé y poco a poco quedó dormida.

Al despertar ella seguía dormida. Mi móvil comenzó a sonar.

-¿Si?- dije a la otra línea-.

-La pequeña ha tenido un hijo, es un niño-.

-Vaya por dios, iré a verla-.

-No, tú quédate con Atenea-.

-¿Como sabes que estoy con ella?-.

-¿Te la has trincado?-.

-Si-.

-¿Y qué tal?-.

-Es mía-.

-Sí, lo sé, lo sé- dijo Duque-.

-Hablamos- le dije y colgué el teléfono-.

Y ahí me di cuenta que era la primera vez que no discutíamos.