CAPITULO 23
(Atenea Pov)
-AAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH -.
-Puedes dejar de gritar.
Victoria no paraba de gritar, desde que le dije que vivía con V no hacía otra cosa.
"Si ella supiera…."-.
-¿Y para cuando el casamiento? -.
-¿Ah?
Ella rio.
-Me he adelantado, ¿no?
"No"-.
-Sí, recién nos fuimos a vivir juntos… todavía falta un buen tiempo.
-Vale, vale. Cuando te cases quiero ser la primera en saberlo….
Su móvil sonó y ella atendió.
-Debo irme Ate, hablamos.
Se despidió y salió corriendo por el parque donde nos encontrábamos.
Desde ya una semana vivía junto a V en su casa, y todo estaba bien. Me había explicado, unas reglas de sus familias.
Algunas me resultaron bastantes peculiares, pero no malas. Me alce del banco y tome mi bolso caminando fuera del parque.
Esta mañana V estaba dormido, no quise despertarlo. Así que me vestí y me fui. Tenía varios compromisos, los cuales ya no podía posterga.
Por último me había encontrado con victoria. Sin más remedio tuve que contrale, todo. Bueno, casi todo.
Había desayunado con unos colegas, había almorzado con ex compañeros de la facultad. Había tomado un té con pastales con Victoria antes de venir hacia el parque.
Y ahora tenía hambre de nuevo.
"No puede ser…"-.
El móvil comenzó a sonar y comencé a buscarlo en mi bolso pero cuando lo tome la llamada se había cortado.
No me había dado cuenta, pero tenía 37 mensajes de texto de V, y 45 llamadas de V.
No sabía que pensar al ver las llamadas perdidas y los mensajes. Iba a llamarlo pero de nuevo mi móvil sonó. Lo atendí rápidamente.
-Hol…
-¡¿EN DÓNDE TE ENCUENTRAS?!
-V….
-¡VUELVE AHORA! - Y colgó.
Me quede mirando el móvil como una tonta.
"¿Y ahora que le he pasado?"-.
(V Pov)
Me había cansado de buscarla. No estaba en la casa, ni en el jardín, ni en ningún puto lugar. No estaba.
Cuando Hervs me anuncio que había salido comencé a llamarla.
Nada. Le mande mensajes. Nada. La llame de nuevo. Nada. Más mensajes. Nada.
Estuve a punto de lanzar el móvil contra la pared cuando duque apareció.
-¿Qué tienes?
Duque apareció en el salón fumando como siempre.
Ya hace días que no discutíamos por nada, algo que agradecía.
-La Diosa… no está, se ha ido.
-Debe estar con…
-¡CIERRA LA BOCA!
El comenzó a reír roncamente.
-Iba a decir que deber con pacientes.
-No tienes porque irse.
-Tiene obligaciones.
-¿ahora la defiendes?
-No he dicho nada. Es psicóloga, debe tener otros pacientes.
Tome de nuevo mi móvil llamándola, pero ella no entendió.
Me había hartado. Llame por última vez..
-Hol…
-¡¿EN DÓNDE TE ENCUENTRAS?! - Grite al escucharla, pude escuchar como duque reía.
-V….
-¡VUELVE AHORA!
Y colgué el móvil. No debía salir, debía esta a mi lado. Siempre, siempre.
Le daría 20 minutos para que volviese. Y le haría entender quien mandaba.
