Coste
Había sido una certeza para ella desde el momento en que lo supo. Era como la verdad absoluta de que el sol sale cada día por el este y se pone por el oeste. La misma verdad absoluta que saber que, aun habiéndose separado durante un tiempo, aún después de lo sucedido con Shane, amaba a su marido y él a ella.
Era una realidad, era un hecho futuro que ella conocía antes de tiempo. Lo sentía en sus entrañas, en cada patada que la pequeña daba en su vientre, en cada pie que le hincaba en su vejiga obligándola a tener que esconderse entre los arbustos para aliviarse. Lo sabía durante el día y durante la noche en la que la oscuridad no hacía más que darle formas diferentes, pero el fin era el mismo.
Lori expulsó el aire con su respiración entrecortada, aferrándose a su abultado vientre intentando ordenar en su mente sus pensamientos. Miró a su hijo asustado a su lado, a Maggie colocada entre sus piernas, y lo supo.
Lo supo, como venía sabiéndolo desde que averiguó que estaba embarazada. Supo que aquella niña (ese era su deseo) entraría en ese mundo a la vez que ella partía hacia el otro. Supo que traer una nueva vida, tenía un coste más alto aún que en el pasado al hacerlo en ese nuevo orden. Y en ese mismo instante en que se despedía de su hijo a su lado y del aún no nato, supo que estaba preparada a pagar ese precio.
