Humano
Hincó una rodilla en el suelo. Se sentía cansado, agotado, casi sin fuerzas.
Se pasó una mano por el rostro mientras observaba la sala vacía, sin luz, sin nadie, sin nada. Las velas permanecían apagadas por primera vez desde… No lograba recordar cuándo había sido la última vez que algo semejante había ocurrido.
Bajó la mirada hacia el nombre frente al que se encontraba y rozó con la punta de sus dedos las letras que lo conformaban. Estaba rodeado por todos ellos, por todos los que habían perdido y fue consciente de que tendría que añadir más nombres a ese puzzle esa misma noche.
Siempre que había acudido a esa pequeña sala, a ese santuario particular, se había sentido respaldado, querido, apoyado… Pero los nombres no le daban ningún consuelo en esa oscuridad. No sentía nada más allá de un gran vacío en la boca de su estómago.
"Nunca debimos colocar las señales" Escuchó su voz como un susurro en la brisa nocturna. "¿Qué pensábamos que iba a ocurrir?" Dijo otra voz a la par que Gareth cerraba los ojos inspirando profundamente. "Nosotros los trajimos aquí."
Gareth miró a la dueña de esa voz, una de las últimas víctimas de ese mundo y de los hombres que ahora caminaban por ella.
Sabía que no estaba allí, que era una ilusión fruto del estrés, el cansancio y las ganas de acabar con todo. De dar fin a esa situación desastrosa, de querer dar marcha atrás y nunca haberles abierto las puertas de su hogar.
Se humedeció los labios y habló. "Estábamos intentando hacer algo bueno, estábamos siendo humanos…" Respondió Gareth a su inexistente interlocutora.
"¿Qué somos ahora, Gareth?" El chico le miró en silencio sintiendo el peso de su pregunta golpearle el estómago y robarle el aliento. Cerró los ojos perdido en la maraña de pensamientos que le sofocaba y amenazaba con ahogarle.
¿Qué somos ahora? Repitió la pregunta en su cabeza intentando dar con una respuesta. Pero era incapaz de encontrarla en ese instante.
Cerró los ojos una vez más dejándose llevar por la oscuridad que le rodeaba.
