Máscara

Era algo sencillo, prácticamente lo había hecho gran parte de su vida, si al menos los últimos años de ella. Había interpretado un papel, había cubierto con maquillaje lo que sus ojos o su sonrisa no pudieran esconder a simple vista.

Se había convertido en una experta de la mentira, las excusas, el engaño. Cada día se colocaba una máscara, y contaba con decenas de ellas en su haber. Para su ya difunto marido, su hija, sus vecinos.

Y ahora, volvía a hacerlo. Pero ya no estaba con el filo del cuchillo apuntándole a ella. Ahora era ella la que lo empuñaba.

Volvía a ser un ama de casa modelo, amable, integrada. Casi la misma, pero diferente. Había cambiado, había sufrido para hacerlo y había perdido mucho en el camino, muchas máscaras hechas trizas.

Y ya sólo le quedaba una, aunque ésta comenzaba a sufrir algunas grietas. Pero realmente, ¿quedaba algo que ocultar tras ella?


(Intentando volver con este "desahogo" aquí estoy, aunque... me resulta un tanto descafeinado. La falta de práctica, será...)