Salvación

Quizá estaba ya escrito. Tal vez la historia simplemente volvía a repetirse. Una vez más, con un rostro diferente. Tal vez debería habérselo pensado dos veces antes de adoptar ese apodo, hacerlo suyo, creer en él y actuar en consecuencia.

Quizá tenían razón cuando escuchaba sus comentarios sobre su aspecto similar al que se creía él pudo tener. Quizá él había querido jugar con ese ideal, asumirlo como suyo para así ocultar su verdadero yo. Tal vez su deseo de no manchar el nombre iba a provocar cubrir su cuerpo de sangre. La suya.

En esos momentos se veía incapaz de comprender el por qué. Su mente estaba demasiado ocupada queriendo grabar en sus retinas, todo y nada de cuanto le rodeaba. Los ojos llenos de pánico, sus bocas abiertas gritando por que no ocurriera. Sus dientes prietos por la rabia casi tanto como las cuerdas que inmovilizaban sus muñecas.

Alzó la mirada al cielo, una gota de sangre escurriéndose entre su pelo descendiendo por su nariz hacia sus labios.

¿Tal vez era así como él se sintió? ¿Quizá él también se había mordido la lengua para continuar con su tarea y no pedir clemencia con lágrimas en sus ojos?

Él dio su vida por salvar a la humanidad. Eso se decía en los libros. Eso se creía.

Llevaba su nombre.

Él no iba a salvar a la humanidad con su muerte, pero tal vez, les podría salvar a ellos. Quizá darles algo más de tiempo para salvarse ellos mismos.