El Potterverso es de Jotaká.


VI

Oro.

{ Alphard Black }


Durante toda su infancia, Alphard Black había odiado a sus dos hermanos, Walburga y Cygnus. Ambos eran insoportables, se creían superiores a todos; sobre todo su hermana, futura arpía. Desde pequeño supo que no quería ser como ellos, que no iba a seguir sus pasos.

Mientras Cygnus y Walburga estudiaban día y noche para salvar sus EXTASIS con honores, Alphard aprovechaba su tiempo libre molestando a los Hufflepuff de primero, o con alguna chica en las aulas vacías. Mientras ellos se casaban y formaban una familia, él pasaba día y noche en Cabeza de Puerco traficando pociones.

Y Alphard se alegra.

Sus hermanos hacía años estaban buscando excusas para borrarlo del tapiz, pero "soltero" y "borracho" no eran traiciones propiamente dichas al apellido Black. El festín para Walburga vino cuando, un par de años más tarde de fallecer Cygnus, su hijo Sirus se fugó de la casa. Dos meses después, se enteró por parte de Regulus que Alphard había transferido todo el oro de su cuenta a la de Sirius. ¡Por fin la excusa perfecta! Un Black menos en el tapiz, por ser generoso, claro, y querer a su sobrino fugado. ¡Menuda tontería!

—Lo que ocurre, Druella querida —comentó Walburga esa misma noche—, es que Alphard le dio todo el oro de su cuenta al mocoso que hace un mes borré del tapiz. ¿Te imaginas mi vergüenza? ¡El bien que conoce las reglas! Cuando un miembro de la familia Black es borrado del tapiz, los demás no deben tener contacto alguno con ellos, a menos que deseen correr la misma suerte.

—¿Y no crees que eso era lo que él quería, Walburga? —opinó la mujer de Cygnus.

—¡Bah! —exclamó—. Es probable, pero no lo creo... Tú recuerdas su postura ante el escándalo que se armó cuando Orion se enteró que Narcissa había asistido a la boda de la "otra", ¿no?

Druella alzó las cejas, pero no rebatió lo que decía la pelinegra. Sabía por parte de Andrómeda que Alphard siempre había deseado que lo borraran del tapiz... Pero no se molestó en seguir insistiéndole a Walburga. Que fuera feliz como quisiera. ¿Total? Ya eran dos a quienes borraba del tapiz.