Dc comics no me pertenece

Orgullo


Dick no dejaba de mirar la ventana de su habitación, esta mostraba el exterior de una ciudad bajo la lluvia en esa noche. Su mente resonaba aquella frase que Terra le comunico tiempo después de sus dos encuentros ahora como enemigos.

-Duele admitirlo no están malo ser derrotada por un hombre como tú-Expreso ella mientras se limpiaba la sangre de su mejilla.

Terra lo había atacado momentos después de despedirse de Kori, ella parecía vigilarlo pero este encuentro no dejaría vencerse por los brutales ataques de la chica.

-¿Qué es lo que planeas Tara?-Pregunto con curiosidad mientras jadeaba del cansancio de aquella pelea.

-Paciencia Dick. Tienes los ojos de determinación, no puedo esperar cuando esos ojos se llenen de sufrimiento muy pronto-Tara comenta para desaparecer.

Golpea la ventana con ira, tenía que terminar esto antes que Tara terminara su obra de asesinatos.

Programó su despertador mañana iría a visitar a Kori en el hospital en cual está internada y tendría ser puntual.

-Buenos días señoras. –Expresa al ver a unas mujeres mayores de edad provenientes de la familia de Roy sentadas cerca de la habitación de Kori.

-Pero si es el joven Richard ¿Qué haces aquí? –Cuestionó una de ellas.

-Usted conoce a Roy y su adicción al trabajo, me pidió que viniera a dejar estas rosas a su mujer. Creo que mal entiende que significa ser un amigo y un mensajero.-Miente ante ambas quienes reían por el comentario.

-Ese es nuestro Roy, pase y de favor dígale a Anders que coma o a si no podrá curarse.-

-¿No ha comido nada? –

-Ni ha tocado la fina comida que le hemos traído, es igual de terca que su esposo.-

Richard solo dirigió una sonrisa a ambas señoras, una de ellas le entregó la llave de la habitación para entrar.

-¡Dick!-Ella expresa para abrazarlo, viste una bata de hospital y su muñeca tiene una pulsera con su nombre.

Recibe el caluroso abrazo, su cabellera rojiza seguía aquella esencia floral sin olvidar lo coloridos que estaban sus ojos esmeraldas. Aun teniendo aquella enfermedad y estar en aquella clínica podía seguir siendo la sonriente Kori Anders, la cual le robaba un suspiro todo los días.

-Prometiste cuidarte.-Regañó tomándola de los brazos, Kori desvió su mirada.

-Disculpa pero este lugar me deprime.-Kori se sienta en su cama, parece estar decaída.-

-Creí que estabas feliz en este lugar.-Dick se acerca levantándole lentamente el rostro femenino de Anders.

-El doctor me ha dicho que me he curado pero esta noche me volvió a diagnosticar la enfermedad parece que soy la rata de laboratorio de él.-Kori suspiro.

-Saldremos de aquí pero prométeme que lucharas. No puedo vivir en un mundo sin ti.-Tomó su rostro con delicadeza para besarla lentamente, era un beso húmedo gracias a las lágrimas de ella.

-Perdón por interrumpir.-Una voz demasiado familiar suena, voltea y es Tara quien tiene sus ojos cansados.

Richard está intacto, Kori parece sonreír y aunque Tara también le regala una expresión amigable. Dick no parecía muy complacido con la presencia de ella. Conmemoró el pequeño dialogo que tuvo con la chica en el primer caso.

Solamente debo conocer un poco a mi victima para que sepa como la hare desaparecer del lugar

-Discúlpame Kori pero debo interrogar a un sospechoso-Susurra al oído de ella, saliendo de la habitación observando a Tara.

Camina por los pasillos, escucha desde lejos que ambas tienen una diálogo la cual no logra captar bien con claridad precisa el dialogo.

-Señorita Tara tiene una visita.-Expresa la enfermera interrumpiendo la charla de Kori.

Tara sale sonriendo, Dick la toma con fuerza del brazo llevándola lejos de la mirada de los pocos presentes con cordura.

-Si la tocas, intentas provocarle un daño. No saldrás viva de esta.-Expresó de nueva cuenta sus emociones tomaron el control de sus acciones.

-¿Quién es usted?-Tara cuestionó el sombreado de sus ojos hacían conjunto con las orejeras que tenía.

-¡No finjas! Sabes muy bien quien soy y quien es la mujer con quien compartes habitación. Aún desconoces de lo que soy capaz de hacer para salvar a la mujer que amo.-Expresa, presionaba más los brazos débiles de Tara.

-¡Yo no sé de qué habla! Déjenme en paz.-Tara lentamente se separa, se sienta en el suelo para caer en lágrimas.

-Deja de jugar, esto no es juego desde que mataste a Gula.-

-¡Yo no he matado a nadie! Aléjenme de él, se lo suplico.-Tara sigue rogando, sus lágrimas han arruinado su maquillaje.

-¡¿Qué!?-Con furia cuestiona al sentir la mano en su hombro.

-Sera mejor que me acompañes-Rachel expresa ella parece harta.

Ella lo llevó a una habitación blanca como los demás pasillos, la cual se distinguía gracias a no escuchar los gritos de las personas con problemas.

-No sé qué es lo que buscas. Pero la paciente Tara es la menos indicada para que recurras a un interrogatorio policiaco.-Rachel expresa mientras acomodaba algunos archivos.

-Ella es la primera sospechosa de los asesinatos que trabajo y créeme tenemos suficientes evidencias para saber si es la asesina.-

-No es ella. Tara ha estado hospitalizada en este hospital por no poder controlar sus emociones ni acciones al igual sufre distorsión de la realidad.-Rachel parecía invitarle a salir del lugar de la forma más amable por su actitud.

-Tú sabes que eso suena más falso que las anécdotas de Logan.-Expresa con enfado, ella suspira.

-Hace dos años un hombre vino a pedir la tutoría de Tara, ella acepto amablemente pues él prometía ayudarla a controlar sus acciones. La tomo como aprendiz y tenemos entendido que cada acto que cometió Tara era por el señor Slade Wilson, quien tenía la responsabilidad de sus actos. Hasta hace unas noches, donde ella llego empapada de sangre con el mismo estado psicológico con el cual entro a esta clínica, no parece recordar lo que ocurrió en dos años ni de lo que supone su amante. Por favor Richard es mejor que te marches.-Rachel le abrió la puerta.

Dick suspira y con molestia sale de la habitación, entra a la habitación de Kori al parecer Tara se perdió en los pasillos.

-Regresare por ti, no lo olvides.-Susurra para besarla y retirarse del lugar.


Llegó al departamento de seguridad, estaba Jason analizando las fotografías.

-Por fin vienes, pensé que la nena estaría herida desde que una chica le rompió su uña.-Jason expresa con sarcasmo.

-Ha estado jugando con nosotros.-Dick se sienta en su escritorio.

-¿Quién?-

-Slade-Concluye, al decirlo sentía como su propio tono de voz le daba la entonación de ira que conservaba en su interior.

Kori mira a Tara ella no deja de llorar en ese rincón inclusive varios enfermeros le han estado dándole antidepresivos. ¿Qué era lo que le pasaba?

-Anders-Habló el doctor finalmente la atendería.

Entro al consultorio totalmente pintado de blanco al igual que toda la clínica, según ellos ese color daba calma y paz a los pacientes.

-He estado revisando sus análisis, he llegado a la conclusión que su enfermedad es más grave de lo que parece.

Kori guarda silencio, en sus adentros estaba arruinada al oír eso.

-No puedo ayudarla más, por su estado de embarazo no puedo darle medicamentos por que podría perder al bebé. Le hable a su marido para que la recogiera no puedo seguir atendiéndola por cierto debería decirle a su marido sobre su bebé.-El doctor cuestiona

-Disculpe, trate de llegar antes pero el trafico.-

-Señor Harper me alegra verlo aquí. ¿Cómo anda la familia? –

-Perfecta y futuramente quiero hacerla más grande.-Roy tomo su mano, pero ella delicadamente se separó de aquel roce.

El doctor charló con Roy explicándole su situación –en sus adentros estaba agradeciendo que no confesó acerca de su estado- , igualmente que él ya no podía hacerse cargo del caso pues se había presentado una situación con alguna de sus pacientes que apenas había regresado después de dos años con problemas psicológicos graves y debía atenderla .

Roy respondió amablemente y salieron de la clínica, empaco todo aunque deseaba despedirse de Tara ella estaba aún rodeada de enfermeros inclusive el propio médico le cuestionaba acerca de su situación.

-Volviste a beber.-Expresó Kori al subir en el auto deportivo.

-El sabor de Jack Daniel's es delicioso es imposible no negarme, solamente fue un sorbo.-Harper volvía a mentir.

Su olor a colonia barata y las tres botellas vacías que estaban en la parte trasera del auto, estaba segura que él había pasado la noche con una mujer en su ausencia. Realmente no le molestaba ninguno de los dos era fiel, solamente esperaba el momento donde Harper admitiera que este matrimonio es monótono.

-Roy tu sabes que no te amo ¿Cierto?-Cerró sus puños, tenía que ser sincera ante su marido.

-Kori ambos sabemos que no me quieres, ciertamente si no fuera por este matrimonio tampoco estaría contigo pero por este matrimonio me enamore de ti.-Él le sonrió con amabilidad tocando lentamente su pierna cosa que le incómodo.

-Roy debo decirte algo. Me agradas como amigo y me preocupas con tus problemas con el alcohol pero yo amo a otro hombre.-

Harper se sorprendió escupiendo el sorbo de la bebida, miro a Kori con receló e impulsivamente intento besarla si no fuera por el empuje de Anders.

-Perdón pero pensar que te gusta otro suena tan irreal. Mientras tu estés casada conmigo me perteneces, y si puedo comprarte joyas puedo adquirir tu amor.-Harper concluye.

Richard miro la escena un poco estupefacto, realmente Minina nunca fue una chica buena ni su padre es alguien de buenas acciones. ¿Pero merecía morir?

-Me preguntó si el diablo le cerró las puertas del infierno.-Expresó Jason mientras sacaba fotografías de la víctima.

¿Quién es Minina? Era una chica presumida, que vivía de las riquezas de su padre –un mafioso llamado "Polilla asesina" pero era reconocida mundialmente por su rostro en cual revistas de vanidades consideraban "el mejor rostro". Slade fue ingenioso, podría imaginarse aquel asesinato en dejarla vivir y llamar ambulancias para salvar su vida o tomar una pastilla para suicidarse con aquel rostro desfigurado.

-Ya estoy harto de tus juegos Slade.-Expresó Dick saliendo del lugar.

Toda la noche se la paso revisando los documentos, cada fotografía acerca de los asesinatos sin olvidar las frases literarias.

Suena el teléfono el cual contesta.

-Ordene que a Tara la pusieran en protección.-Comunicó Jason.

Richard rió escuchar a Jason hablando con seriedad era un logro de la vida.

-Tal y como lo predijiste Tara era la Barbie de Slade, se ha quedado sin reina solamente queda él sin ningún peón. Faltan dos asesinatos realmente me preguntó quien será sus próximas víctimas.-Dick expresó ignorando el papeleo revuelto.

-Estrella Roja fue la primera marioneta, Tara su Barbie tenemos que vigilarla o será asesinada por su propio "Ken".-Jason se muere de risa por tales comentarios.

-Él represento pereza pero dudo que Tara caiga en el juego. Presiento que Slade es más astuto de lo que creemos.- Dick a completa para cortar la llamada.

Sentía el pulso del corazón de Dick, su fuerte pecho le brindaba protección y sus ojos azulejos mirándola únicamente a ella.

-¿Tienes miedo?-Cuestionó Richard quien no perdía de vista el estrellado cielo de la ciudad.

-Si llegó a morir realmente creo que he visto todo lo que debí ver.-Kori expresa su voz estaba tan sobria.

- ¿La Torre Eiffel o el edificio más grande?-Cuestionó Dick tiernamente, acomodó un travieso mechón detrás de la oreja de Kori.

-Mi pulso fue más alto en nuestro primer beso-Ella se ruborizó al sentir los labios de Richard finalmente sellados a los suyos.

Todo tan irreal. Estaban los dos lejos de la ciudad, acostados en un húmedo césped gracias a la lluvia. Remotamente distanciados de sus problemas, de los asesinatos, de Harper solamente existían él y ella en ese mundo que crearon cuando ambos se miraron por primera vez.

Se recargo sobre sus hombros para observar a Kori, sus ojos verdes estaban inundados de lágrimas, delicadamente retiró las lágrimas antes que recorrieran su mejilla.

-No te voy a dejar ir Kori, estaré a tu lado lo prometo.-Expresó Dick, ella lo abrazó sentía las húmedas lagrimas posadas en su camisa.

-Dick tengo que decirte algo. Yo estoy e-emba-Kori intentaba formular, había tomado el valor suficiente.

El sonido del teléfono interrumpe, delicadamente su amante se separa de ella para contestarlo.

-Deja de vagar, es urgente que vengas a la oficina.-Jason expresó cortando la llamada.


Roy miraba la botella medio vacía, era curioso era millonario y no podía comprar alcohol por culpa de estar esperando.

-¡Por fin vienes! El señor odio que coman sushi enfrente de mi.-Alegremente intento abrazar a su "amigo" quien se sentó a lado de él en la cantina.

-Aqualad mi nombre debe ser revelado, señor Harper.-Regañó al notar la sonrisa socorra de Harper.

-Perdón señor de los mares. Podría darme lo que he estado esperando desde hace dos horas.-Roy suspira con enojo, el detective sacaba unas cosas las cuales provenían de un maletín de cuero.

-Tal y como ordeno investigue a la señorita Anders, a donde iba y con quien se iba.-

-Debió ser difícil ya sabe las mujeres y sus salidas de compras.-

-Menuda forma de hablar de su mujer, ella siendo tan humilde. Pero realmente no fue complicado ella siempre ha estado pasando por las calles número cincuenta dos de la avenida New.-Él detective expresó en un inicio con fastidio ante las actitudes de quien lo contrató.

-Curioso, ahí vive el aburrido de mi amigo D-Dick.-Al decir lo último arrebato el sobre de manila el cual estaba grueso de tan investigación relacionada a Anders.