Hola a todos, espero que hayan tenido una divertida noche de año nuevo, y que este 2017 sea un gran año para todos.
Al querido anónimo que escribió que me matara (en inglés, por cierto): pues le digo que no me da la gana, y tu comentario fue eliminado, así de fácil es acabar con la mala onda.
Por lo demás, todos los comentarios son bienvenidos (incluso los negativos o en otro idioma) siempre y cuando estos se sustenten en críticas constructivas, sólo no me digan que me mate o deje de escribir sobre Itachi y Hinata juntos, porque no lo haré.
Muchas gracias a todos los que se han dado el tiempo de comentar.
Cuando despertó, Hinata se encontró en un oscuro y diminuto cuarto, el cual le era desconocido. Estaba acostada sobre una pequeña y sucia manta, sus manos atadas, con un nudo que ella fácilmente podía deshacer, pero que prefirió dejar como estaba. Con un pequeño gemido, se incorporó, tratando de hacer memoria del por qué se encontraba allí. Recordaba el spá, el extraño té que una nerviosa muchacha le había ofrecido, también recordaba que no lo había bebido…si era así ¿por qué había perdido el conocimiento?
No tuvo más tiempo para ponderar, pues un hombre, al que reconoció como uno de los que la había seguido en el spa antes de desmayarse, entró al cuarto. Al verla despierta, le sonrió de una forma que a la joven no hizo más que generarle escalofríos.
‒ Así que ya despertaste, nena ‒ le dijo en tono meloso mientras se acercaba a ella, Hinata aguantó las ganas de golpearlo, quizás el estar allí como una simple civil secuestrada era lo mejor para averiguar de una vez por todas quienes estaban involucrados y terminar su misión.
‒ ¿Qu- Quien es usted? ‒ preguntó fingiendo ser una simple muchacha asustadiza ‒ ¿Qué hago aquí? ‒ debía asegurarse de obtener toda la información posible.
‒ No hay tiempo para preguntas, nena ‒ dijo el tomando sus cabellos azulados para luego tirarlos, haciéndola levantar del suelo. ‒ Créeme que me encantaría oírte gemir mi nombre, pero ya estás reservada. ‒ continuó el hombre mientras la forzaba a caminar.
‒ ¿Reservada? ‒ preguntó mientras caminaban por un pasillo, pero lo único que obtuvo como respuesta fue un empujón que la hizo entrar a un cuarto de mayor tamaño que el anterior, en donde había otras muchachas, una de ellas al ver al hombre se ocultó entre las otras, que le sirvieron de escudo. Él rufián simplemente le sonrió con malicia.
‒ Espera aquí, pronto serán llamadas, adiós nena – y con eso, cerró la puerta fuertemente, Hinata pudo escuchar cómo le ponía llave al otro lado. Con un suspiro volteó a examinar el cuarto, era sólido, sin ventanas ni otra vía de salida, excepto la puerta por donde había entrado.
Pasó como una hora encerrada con las otras muchachas en aquel cuarto, eran seis en total, incluyéndose, todas ellas estaban ahí en contra de su voluntad, el spa era uno de los puntos principales en donde capturaban a personas externas a la aldea, y tal como le había sucedido a ella, habían capturado a dos más ese día, Yuko una joven mujer rubia y delgada que le recordaba a Ino, excepto porque su personalidad era tímida y retraída y una muchacha pelirroja que a pesar de todo se mostraba calmada cuyo nombre era Sora.
Las otras eran muchachas de su edad, cabello castaño, Kaede y Kana que habían ido a buscar trabajo como meseras a un bar, el mismo en donde Itachi se debía encontrar en estos momentos, y habían terminado ahí.
Otra de las muchachas, la más joven y quien se había escondido al ver al hombre aparecer, era una jovencita de unos dieciséis años llamada Kotoko quien había sido tomada como parte de pago debido a las deudas que su padre había adquirido con tal de proveerse de drogas, al parecer el hombre había además golpeado a su madre por oponerse a que se la llevaran y como si eso fuera poco, había intentado propasarse con ella, pero al parecer ella al igual que Hinata ya estaba "reservada". Esa palabra no le indicaba nada bueno a la kunoichi quien se juró que haría todo lo posible por evitar que algo malo le sucediese.
Tras aproximadamente una hora, la puerta se abrió y varios hombres ingresaron a la habitación, las amarraron y pusieron un saco en sus cabezas, Hinata supuso que era para evitar que supieran hacia donde las llevaban, pero ella contaba con el byakugan. Mientras las forzaban a caminar sintió que una mano acariciaba una de sus nalgas, era el mismo idiota que la había llevado hasta ahí, con molestia se movió para evitar el contacto, el hombre simplemente sonrió mientras susurraba a su oído:
‒ Ya llegará mi turno, y estoy seguro que lo disfrutarás, nena ‒ Hinata se tensó, pero no de miedo como pensó el hombre, sino de rabia y se juró que, si ese rufián la volvía a llamar nena, lo junkearía donde más le duela.
Cuando llegaron a su destino, Hinata se sorprendió, era el bar en donde Itachi se encontraba, quizás era mejor así, en caso de que las cosas se complicaran, él podría ayudarla. No tuvo mucho tiempo de sopesar el cómo contactar a su compañero de misión, pues cada una fue llevada a un cuarto distinto, una vez dentro, se dio cuenta que le sacarían el saco, por lo que desactivó su línea sanguínea.
Pasado un momento, escuchó la puerta abrirse y cerrarse, y unas manos retiraron suavemente el saco de su cabeza. Sus ojos enfocaron a una mujer mayor, de pelo canoso y que la miraba con empatía y tristeza, al verla pensó que en sus tiempos de joven debió haber sido muy hermosa.
‒ Pobre muchacha ‒ la saludó la mujer ‒ es realmente una lástima que tengamos que conocernos ‒ dijo tomando sus manos con firmeza y llevándola a un sillón donde le hizo tomar asiento.
‒ ¿Quién es usted? ¿Qué hago aquí? ‒ Preguntó la ninja. La mujer la miró con cierta lástima.
‒ Oh querida, yo ya ni sé quién soy, pero puedes contarme como una amiga en este lugar, Kami-sama sabe que la necesitarás. ‒ la mujer sujetó con fuerza sus manos, como tratando de infundirle ánimos ‒ En cuanto a qué haces aquí, desde hoy serás una más de las muchachas…tu deber será complacer a los clientes que paguen por ti…sé que suena horrible, pero debes obedecer, así evitarás mayores males, mi deber aquí es prepararte, al parecer haz llamado la atención de Watanabe-sama.
‒ ¿Quién es el tal Watanabe del que habla? ‒ preguntó Hinata
‒ Es el líder de este lugar y varios parecidos, además es secretario del líder de la aldea, por lo que tiene muchas influencias ‒ respondió la señora. Hinata simplemente asintió, al fin había encontrado al infiltrado y al parecer dentro de poco lo enfrentaría cara a cara. Solo esperaba que las cosas no se complicaran.
Pasado unos minutos, Hinata se encontraba arreglada, tenía puesto una clase de túnica blanca, de un material bastante costoso, algo transparente, que se mantenía en su lugar simplemente sujetado por una cinta en su pecho y le llegaba justo arriba de sus rodillas, su cuello y cabeza estaban adornados con un collar y una diana con extraños símbolos, el resto de sus cabellos en un intrincado arreglo de trenzas y su maquillaje era bastante atrevido, labios rojos y sombra de ojos oscura, que hacía resaltar sus ojos perlados. Según la mujer, todo había sido especialmente ordenado por el tal Watanabe.
Cuando uno de los hombres fue a buscarla, se aguantó las ganas golpearlo cuando este la miró con cara pervertida, con sus brazos intentó proteger su cuerpo de aquella mirada, sin embargo, no se resistió cuando se pusieron en marcha. Fue llevada a una habitación lujosa, habían preparado una comida, la cual hizo que su boca se aguara, la cual estaba sobre una mesa en una esquina del cuarto, además habían unos inciensos encendidos similares a los del spa, su vista se desvió enfocándose en una enorme cama en su centro, no hacía falta ser un genio para saber qué esperaban hacer con ella, al menos las demás chicas estarían seguras por unas horas más, hasta que anocheciera, según lo que la mujer le había informado, tendría el tiempo suficiente de inmovilizar al criminal y sacar a las jóvenes de ese lugar, si tenía suerte incluso podría encontrar a Itachi y terminar con su misión de una vez por todas.
‒Espero que el cuarto sea de tu agrado princesa‒ la saludó el hombre que estaba en la habitación, cuando ella terminó su reconocimiento, haciendo que los ojos perlas se enfocaran en él ‒ realmente eres una hermosa muchacha ‒ dijo mientras se acercaba a ella, haciendo un gesto para que los dejaran solos, que fue obedecido por su secuaz en total silencio. ‒ No sabes cuánto ansiaba este momento.
‒ ¿Qué quieres de mí? ‒ Preguntó a pesar de sospechar su respuesta ‒ ¿Quién eres?
El hombre simplemente sonrió acercándose aún más a ella ‒ Vaya que curiosa, mi nombre es Watanabe, en cuanto a qué quiero de ti, ¿qué te parece que lo discutamos mientras comemos? Estoy seguro de que tendrás hambre. No debes temer, te doy mi palabra de que no hay nada en la comida que deba preocuparte ‒ la muchacha lo miró con desconfianza, negando con su cabeza‒ Vaya vaya, y yo que creía que todos los Hyugas tenían buenos modales.
Aquello desconcertó a Hinata, cómo sabía él su identidad. Su familia no era conocida en esta aldea, no era siquiera una aldea ninja por esa razón no tomó mayores precauciones para ocultar sus ojos, había subestimado a su enemigo. Con rapidez se puso en posición de combate y trató de activar su byakugan, pero no pudo, algo estaba terriblemente mal, por lo que debía terminarlo rápido.
‒ Toda una tigresa, puedo verlo, pero no te preocupes ‒ dijo el hombre mientras se acercaba a la puerta, aprovechando su desconcierto, la abrió dando paso a una gran cantidad de hombres ‒ Dejaré que juegues con ellos.
En un instante había sido rodeada, sin dudar comenzó a pelear, pero era extraño, cada vez que se enfrentaba a uno los demás esperaban y observaban, no la atacaban. Con cada minuto que pasaba, con cada hombre al que noqueaba, se sentía peor. Sus golpes se hacían más lentos y su cuerpo estaba extraño.
Había noqueado a unos veinte hombres, cuando Watanabe dio la orden de detenerse. En seguida el ataque se detuvo y los hombres que quedaban de pie salieron del cuarto arrastrando con ellos a sus compañeros y dejándolos solos nuevamente.
Sin querer rendirse, Hinata mantuvo su pose de batalla, pero el hombre no la atacó ni se acercó a ella.
‒ Tu habilidad me deja sorprendido – la halagó ‒ pero tu cuerpo debe estar al límite, después de todo mi droga es fuerte.
‒ ¿Droga? ‒ ¿En qué momento Hinata había sido drogada?, no recordaba beber ni comer nada, tampoco había sido inyectada, tal como ocurrió en el spa…un momento, su vista se enfocó en el incienso.
‒¿Así que al fin lo descubriste? ‒ dijo él al seguir su mirada ‒ has estado inhalándola todo este tiempo ‒ Hinata intentó golpearlo, pero su cuerpo estaba pesado, su respiración agitada y su andar lento, por lo que él la evadió fácilmente. ‒ incluso me tomé la libertad de darte una hermosa joyería que absorbe chacra, debes estar al mínimo ya.
¿Así que por eso no podía activar su línea sanguínea?
‒ ¿Qu-Qué es lo que planeas? ‒ preguntó ahora insegura de su real motivo.
‒ ¿No es obvio? Quiero el byakugan. ‒ dijo acercándose a ella con aire amenazante, y acariciando su mejilla, por más que intentó separarse de él su cuerpo no le respondía, estaba totalmente paralizada, ni siquiera su boca le respondía en esos momentos…aquella droga si actuaba rápido ¿por qué entonces no lo afectaba a él?
‒ Pero no te preocupes‒ continuó él, ajeno a la desesperación que ella crecía ‒ no tengo intención de arrancarte los ojos ni nada por el estilo, soy un hombre prevenido, ¿Por qué tener un par cuando en un futuro puedo tener muchos? ‒ con un fuerte empujón la lanzó a la cama, posicionándose sobre ella ‒ ¿No crees además que de esta forma es mucho más placentero? ‒ susurró en el delicado oído para luego lamerlo.
Hinata sintió repulsión, trataba de pensar en cómo salir de su situación, pero no encontraba ninguna, solo esperaba que él la encontrara antes de que fuese demasiado tarde. Itachi pensó, mientras una lágrima escapaba.
Odiaba no poder hacer nada mientras Watanabe se tomaba su tiempo recorriendo su cuerpo, simplemente pensaba en unos ojos oscuros como la noche, en como su dueño reaccionaría en cuanto supiera, no dudaba que Itachi la rescataría, pero no creía que llegara a tiempo de evitar lo que estaba a punto de ocurrir. Ella era una kunoichi y había fallado, él se casaría con otra, esperaba que él, a quien tanto admiraba, jamás se enterara de lo que pronto le sucedería. No quería que él la despreciara más aún.
De un tirón Watanabe le arrancó su vestimenta, saboreándola con la vista y relamiéndose los labios, para luego apretar su seno con gran fuerza, haciéndola gemir de dolor, luego repitió el gesto con el otro, obteniendo la misma dolorosa respuesta.
‒ Así me gusta, haré que gimas para mí, hasta que ya no sepas hacer otra cosa, tu solo disfruta y dame hijos. No es como si pudieras hacer algo más en tu condición.
Incapaz de hacer nada para liberarse, Hinata usó todas sus fuerzas para cerrar sus ojos, al menos así, eso no sería más que una pesadilla, un mal sueño. Sintió como aquel repugnante hombre se quitaba su ropa, y se preparó para lo peor. Pero el ruido de la puerta abriéndose los interrumpió.
‒¿Qué suce… ‒ escucho a su captor comenzar a gritar, pero nunca concluyó. Un segundo pasó y se escuchó un estruendo que la obligó a abrir sus ojos. Entonces lo vio, frente a un aterrado Watanabe, quien estaba siendo sujetado contra la pared de su cuello, estaba un furioso Itachi.
Ojos rojos se enfocaron en ella un minuto para luego volver a su víctima, liberando un intento asesino que congeló a todos en el edificio, excepto a Hinata. Su alivio al verlo ahí era enorme, si tan solo pudiera moverse correría a sus brazos, sabía que estaría segura ahora con él, ya no debía preocuparse. Pudo sentir como de a poco perdía el conocimiento. Sus ojos se cerraron lentamente.
‒No te perdonaré jamás‒ escuchó decir a Itachi con una voz fría, que incluso a ella la sorprendió, todo esto seguido por el escalofriante y aterrado grito de Watanabe.
Si estás leyendo esto: ten un fuerte abrazo de año nuevo (atrasado) de mi parte y además esta recomendación, para que inicies un año cargado de ItaHina. "Love is" de la grandiosa Sasha545, es un clásico que todo fan del ItaHina debe leer.
