Hola a todos, perdón la demora, pero me costó bastante escribir este capítulo, que por cierto tiene limones (si no les gusta pueden saltarlo). Muchas gracias a todos por comentar, en especial a aquellos que lo hacen constantemente, espero que este capítulo les guste, nos estamos acercando al final de la historia.
Cuando volvió en sí, Hinata pudo sentir unos brazos que la sujetaban fuertemente, casi con desesperación, sus oídos captaban ruidos en el fondo, cosas rompiéndose y hombres gritando…algo estaba horriblemente mal, se sentía débil, pero aun así abrió sus ojos para poder averiguar qué ocurría, pero solo se encontró con el pecho de Itachi Uchiha, quien, sin su chaqueta, pues la tenía ella puesta, avanzaba rápidamente fuera de aquel bar haciendo estragos a su paso.
No se necesitaba ser un genio para saber que estaba enojado, jamás lo había visto perder su compostura de esa manera. Si seguía así destruiría todo, incluso a quienes eran inocentes. Por lo que se removió en su abrazo para llamar la atención.
‒Itachi ‒ lo llamó, haciendo que él se detuviera en seco.
‒No te preocupes Hina… todo está bien, te llevaré a un lugar seguro ‒ dijo él, aferrándola aún más cerca de si y recomenzando su marcha.
‒ No‒ intento llamar su atención ‒ debemos volver.
‒No ‒ fue toda la respuesta que él le dio mientras seguía alejándose de ese lugar.
‒¡Itachi! Por favor escúchame, debemos volver‒ dijo removiéndose con más fuerza, haciendo que él se detuviera nuevamente, esta vez permitiéndole ponerse de pie por si misma ‒ Hay chicas ahí que nos necesitan, hay que rescatarlas.
‒ Te dejaré en un lugar seguro y luego iré ‒ respondió él.
‒Me niego.
‒Pues no me importa, estás muy débil y si no fuera por mi…‒ Itachi apretó sus puños con fuerza.
‒Estoy bien, además creo que debe haber algún antídoto de la droga, a Watanabe no parecía afectarle, por eso debemos volver, para terminar con el problema de una vez por todas – Hinata intentó sacarse la joyería que no le permitía acceder a su chakra, pero no pudo, por lo que recurrió a su ayuda‒ Debes sacarme la diana y el collar. Son supresores de chakra, es por eso que no puedo hacer mucho.
Los oscuros ojos de él se enfrentaron a los determinados de ella.
‒ ¿No hay manera de convencerte de no ir? ‒ Ella simplemente le sonrió.
El regreso al bar, le demostró el caos que el Uchiha a su lado podía causar, la mayoría de los hombres estaban en un estado de inconciencia total, algunos por genjutsu y otros por golpes.
‒ Yo iré por las muchachas y tu busca el antídoto, estoy segura que Watanabe debe llevarlo con él ‒ dijo Itachi como si estuviera caminando por un parque, ella simplemente asintió, mientras activaba su byakugan ‒ En cuanto las tengas a salvo vete de aquí al hotel, yo te encontraré luego.
‒ Esta bien...Itachi, ten cuidado con los inciensos‒ Le dijo antes de que cada uno se dirigiera en direcciones opuestas.
Hinata se enfocó en llegar pronto a donde estaban las demás muchachas, noqueando a todo hombre que se pusiera en su camino. En cuanto llegó al cuarto donde podía ver a las muchachas, se detuvo en seco, resguardando el lugar había dos hombres, su aspecto era como el de los otros hombres, pero su byakugan le indicaba que eran ninjas, al menos de nivel chunnin.
Con un rápido movimiento, se acercó a ellos, noqueando a uno con un junken y atacando al otro con el puño suave, pero era rápido y pudo esquivarlo, Hinata lo atacó de nuevo, esta vez solo rozándolo en el hombro, pero con eso bastaba, su brazo quedó inmovilizado, aprovechando la sorpresa del enemigo, se lanzó al ataque con rápidos movimientos de taijutsu que lo lanzaron al suelo totalmente inconsciente.
De una patada abrió la puerta, para encontrarse con las muchachas y la señora amable que la había arreglado quien estaba haciendo de escudo frente a ellas. Al verla la mujer se relajó, al igual que las muchachas.
‒ Así que eras una ninja ‒ Dijo Sora a modo de saludo, mientras las demás chicas se acercaban a Hinata.
‒Hai, he venido a sacarlas de aquí ‒ De pronto un hubo un estruendo que sacudió las paredes, Hinata al ver que la estructura no resistiría mucho más ‒ Debemos salir pronto, este lugar se derrumbará…esperen, ¿Dónde está Kotoko?
‒ Se la llevaron hace poco ‒ dijo Yuko, con su rostro surcado en lágrimas.
‒ Fue el mismo idiota que te trajo ‒ agregó Kaede, mientras Kana asentía ‒ Luego no encerraron aquí.
‒¿Hace cuánto fue eso? ‒ preguntó la ojiperla mientras el miedo por lo que podría pasarle a la joven la envolvía
‒ Hace unos minutos, diez como máximo – Agregó la mujer mayor, dirigiendo su mirada a ella, Hinata preguntó
‒ ¿conoces una salida rápida del lugar? ‒ la mujer asintió ‒ Entonces saca a las chicas de aquí, yo buscaré a Kotoko ‒ y sin decir más Hinata recorrió el edificio con su byakugan, pudo ver a muchos hombres inconscientes y a Itachi peleando con otros sujetos en el subterráneo, en algo que parecía un laboratorio, si bien se preocupaba por él, sabía que no la necesitaba, así que siguió buscando hasta que vio a Kotoko y al idiota entrando a un cuarto en el segundo piso.
Al acercarse al cuarto, pudo escuchar a la joven gritar, por lo que apresuró el paso y abrió la puerta de una patada, para encontrarse al idiota sobre la muchacha, si Hinata estaba enfurecida con aquella escena, su ira aumentó con las palabras de él.
‒ Si quieres algo de mí, espera tu turno, nena ‒ Con eso fue suficiente, en un segundo Hinata estaba ayudando a la muchacha a ponerse de pie, mientras el hombre era lanzado violentamente hacia la pared de la habitación.
‒¿Estas bien? – le preguntó a la joven, que parecía un poco ida mientras asentía con su cabeza -¿Podrías esperar afuera un segundo? ‒ la muchacha la miró con algo de aprensión, no queriendo separarse de su salvadora ‒ No te preocupes, estaré contigo en 10 segundos, puedes contarlos si quieres—dijo la ojiperla con una sonrisa, mientras la guiaba fuera del cuarto.
Una vez que cerró la puerta, se acercó al hombre que estaba tratando de incorporarse
‒ Creo que debemos aprovechar el tiempo, ah y por cierto jamás me digas nena.
Una vez en el hotel, tras dejar a las muchachas con sus familias, Hinata se duchó y vistió con una yukata cómoda para esperar a Itachi, sabía que él estaba bien y que dentro de poco se aparecería.
Tal como lo pensó, Itachi apareció en el cuarto como si nada hubiese pasado.
‒ Nuestra misión está finalizada ‒ comentó el ‒ hablé con el empleador y envié una muestra del antídoto de la droga a Konoha para que lo repliquen, toda la droga fue destruida, además del lugar y las materias primas con que se producían, la organización, sus líderes e infiltrados han sido localizados y arrestados o inmovilizados… ‒ Hinata debía estar acostumbrada a ese tono frio y tan insensible de él, pero igualmente le dolía, sabía que una vez que volvieran a la aldea, serían nuevamente dos extraños, su mirada se dirigió a la caja que contenía el kimono con el cual planeaba asistir a la boda de él con otra mujer y que además contenía la carpeta con los perfiles de los candidatos a ser su futuro esposo
Al ver que ella no le prestaba atención Itachi le preguntó qué contenía aquella caja
‒ Es… es el kimono que usaré en tu boda ‒ le respondió ella
‒ Comprendo
‒ ¿Cómo es ella? ¿T-Tu pro…prometida? ‒ preguntó la ojiperla mientras miraba al suelo, mientras apretaba una mano con otra fuertemente para evitar moverlas nerviosamente. ¿Por qué siempre que estaba con él, fuera de una misión o de los ojos de sus clanes, perdía su capacidad de hablar normalmente?
‒ ¿Para qué quieres saberlo? ‒ Le preguntó el mirándola fijamente, ella podía sentir el peso de esos ojos negros.
‒¿Curiosidad?,… yo…
‒ Es una buena mujer ‒ dijo él dándole la espalda, para tomar un vaso y servirse agua. Hinata se mantuvo en silencio, esperando que continuara ‒ Es una Uchiha, es bonita, sus cabellos son castaños y largos, su cuerpo delgado y atlético, sus ojos oscuros y es muy amable con todos, es muy habladora y tiende a reírse demasiado – Él se giró hacia ella mientras continuaba la descripción de su futura esposa, con cada palabra de él, ella se hundía, aun así se forzó a verlo a los ojos ‒ Es muy hábil y social, así que no se parece en nada a ti ‒ dijo él, pero ella no pudo enojarse, porque pudo leerlo, su voz era fría, así como el resto de su rostro, excepto sus ojos. Aquellos ojos oscuros que la miraban con una pena apenas contenida, que le pedían perdón y que negaban cada palabra que salía de su boca. Ojos oscuros que le dieron valor.
‒ Quizás, hay algo en ella que sea algo familiar… ‒ susurró mirándolo fijamente, para luego acercarse de a poco a él ‒ Está bien, dentro de poco yo estaré comprometida también ‒ fingió una calmada sonrisa, a pesar de la pesadez de su corazón.
‒ ¿Con quién?
‒ ¿Importa? ‒ preguntó ella con algo similar al fastidio, pero al verlo preocupado con una postura torcida como derrotado, decidió responder ‒ Aún no lo sé, el clan fue amable en dejarme elegir desde una lista de candidatos idóneos, solo sé que son pertenecientes a la rama principal. Mi función es clara: otorgar la descendencia más pura posible.
Ante aquellas palabras, Itachi dejó el vaso en la mesa con más fuerza de la necesaria haciéndola sonar. Con un suspiro, esta vez él cortó el nexo entre sus miradas, enfocando sus ojos en la ventana.
Hinata no sabía a qué atribuirle el valor que en esos momentos sentía, podría ser que su cuerpo estaba aun bajo los efectos de la droga o podía ser la desesperación de verlo así, tan derrotado, que no lo dudó y de un rápido movimiento abrió el obi que sujetaba su yukata. Al escuchar el roce de la ropa, Itachi viró su rostro hacia ella, quedando hipnotizado por su figura, hambrientamente mirando la tela deslizarse del cuerpo de Hinata y cayendo al piso. Por un momento ninguno de los dos habló, simplemente se miraron el uno al otro.
‒ ¿Lo ves? ‒ le preguntó Hinata mientras se acercaba a él, quien se mantenía inmóvil ‒ Puede que no sea tan linda o delgada como tu novia pero… ‒ dijo tomando la mano de él entre las suyas y llevándolas a su seno ‒ ¿No crees que mis pechos han crecido desde entonces?
Itachi estaba en total silencio, la ojiperla sabía que estaba aterrado, al igual que lo estaba ella, trató de componerse mientras ella simplemente lo miraba. Sin retirar la mano de su seno, Itachi susurró.
‒ Hinata… debo ser honesto contigo…yo… ‒ pero Hinata ya sabía lo que diría, no era necesario que concretara las palabras, escucharlo podría ser incluso peligroso para su corazón. Ambos estaban aterrados de acortar la distancia que los separaba y las consecuencias que tendría, pero ella se lo haría fácil a él, le permitiría ignorar las consecuencias, no sería nada serio, y se lo hizo saber.
‒ Itachi-kun ¿Quieres terminar el juego que estuvimos realizando desde hace años?
Con eso bastó para que él comprendiera, esta sería la última vez, la despedida antes de que cada uno comenzara su propia vida. Asintiendo a su propuesta, Itachi se dejó guiar a la cama por ella.
Hinata lo hizo sentase en la cama y se subió sobre su regazo, sus piernas cada una a cada lado de la figura de él, besándolo suavemente. No le importaba lo quieto que él estaba, lo callado que él estaba. Entendía a Itachi como nadie más lo hacía, entendía su miedo pues ella también lo sentía, por lo que continuó con sus caricias hasta que de a poco lo sintió responder y poner sus manos en su cintura.
Con cuidado y ternura le quitó la camisa y lo volvió a besar, luego se dirigió a su mentón y su cuello, a los que él le dio acceso, acomodándose para ella. Volvió a acercar sus labios a los de él, pero esta vez fue Itachi quien tomó control del beso. Solo se separaron cuando necesitaron tomar algo de aire.
La joven aprovechó la oportunidad para levantarse, lo cual logró con algo de dificultad pues él la sujetaba firmemente por la cintura.
Con una sonrisa, se arrodilló frente a él y jugó con el zipper de su pantalón, liberando su erección. Mirándolo a los ojos para reunir el valor necesario, Hinata lo tomó en sus manos, acariciándolo como hace tiempo atrás él le había enseñado a hacerlo.
‒ Hina ‒ la llamó él, mientras su mirada expresaba preocupación y deseo. Sus manos sujetando uno de los mechones de azulados cabellos de ella, como si fuesen hilos de cristal.
‒ Shhh‒ lo tranquilizó ‒ solo piensa en el ahora, por favor ‒ a lo que él asintió, mientras ella lo tomaba en su boca. Hinata comenzó a alternar entre besos y lamidos por toda su longitud, para finalmente abarcarlo en su boca. Pudo escucharlo gemir, mientras sus manos lo seguían trabajando. Los largos dedos de Itachi se enredaron en sus cabellos, sujetándola y haciéndola aumentar el paso, cuando estaba al borde del clímax, Hinata lo sintió tratar de alejarla, por lo que se detuvo a pesar de querer continuar.
Tomándola de la mano, Itachi la hizo ponerse de pie frente a él y la besó con una fuerza y una pasión que le daba a entender a Hinata de sus sentimientos, de su deseo por ella. Terminando el beso, él la acarició hasta que sus rodillas se comenzaron a sentir como jalea. Con un empujón Hinata lo hizo recostarse en la cama y se montó sobre él. Ahora ambos estaban completamente desnudos, ella sobre él quien la miraba como hace tiempo atrás lo había hecho y la volvió a besar antes de cambiar sus posiciones.
Las manos de él comenzaron a recorrerla, haciéndola gemir, después de todo Itachi conocía cada punto que la hacía suspirar, los habían descubierto juntos en cada uno de sus juegos. Primero con suaves roces en su cuello, y clavícula, mientras besaba el lóbulo de su oreja, haciendo que ella gimiera para él, de a poco sus manos descendieron tomando sus senos, amasándolos y jugando con sus pezones hasta que estos estaban duros y erectos para él, con un último beso en su labio, la boca de Itachi comenzó a seguir la ruta que sus manos habían trazado.
Hinata disfrutaba de sus atenciones, cuando su mirada por accidente se enfocó en la caja, aquella caja que contenía el kimono que usaría en la boda del hombre que la hacía suspirar con sus caricias y por un momento se preocupó por aquella muchacha a la que no conocía, pero la que envidiaba con todo su ser.
Al parecer Itachi la vio distraída, por lo que aumento la intensidad, sus manos se dirigieron al vórtice entre sus muslos, ahuecándolo, su pulgar acariciando su clítoris, haciendo que una corriente la recorriera de cabeza a los pies, mientras sus demás dedos acariciaban sus labios esparciendo la humedad y el calor que se generaba en su centro. Haciéndola olvidarse de sus culpas.
‒Por favor ‒ Fue todo lo que Hinata dijo antes de que él se acomodara entre sus piernas, alineándose a su entrada, haciéndola gemir de anticipación. Con una fuerte estocada se adentró en ella, haciéndolos gemir a ambos. Hinata podía sentir como él se movía en ella, todo se sentía bien, se sentía correcto.
‒¡Tachi-kun!—gimió ella el apodo que le había dado de pequeña, cuando aún no pronunciaba bien su nombre, haciéndolo aumentar el ritmo. Hinata se abrazó a él, acariciando su espalda marcándolo con sus uñas. No pasó mucho tiempo para que ella llegara al clímax, volviendo a gritar su nombre mientras él seguía moviéndose en ella frenéticamente. Hinata se sentía en el cielo, extrañaba esa sensación que solo él podía darle, luego sintió como él también llegaba y vertía su semilla en ella, mientras el gruñía algo que sonaba muy similar a un "mía".
Pero ambos no estaban satisfechos, la larga separación, el deseo tanto tiempo contenido estaba fluyendo libre, Itachi hizo que ella se acomodara en cuatro, exponiendo su trasero hacia él, besando su espalda y cuello y acariciando sus nalgas, entro nuevamente en ella, olvidándose de todo y de todos.
Habían pasado horas así, y ahora se encontraban exhaustos en la cama. Finalmente había terminado, Hinata sintió su corazón partirse al saber que nunca más podrían estar así juntos, su deber como herederos y futuros jefes de sus respectivos clanes era claro. Dar una descendencia pura, para ello debían estar con alguien de su propia estirpe. Sabía que sería duro, pero se prometió, que, a partir de ese día, todo sería olvidado, saludaría a la futura esposa de Itachi siempre con una sonrisa, a pesar de que su corazón se partía al imaginarla haciendo cosas como las que ellos habían hecho hace solo unos minutos con él. Con gran pesar, comenzó a levantarse cuando una mano en su brazo la detuvo.
‒ Hinata‒ La miró él con intensidad ‒ yo…‒ pero ella no quería escuchar lo que sus ojos le decían
‒ Itachi…no lo digas‒ le rogó ella, sabía que una palabra de él bastaría para derrumbarlo todo.
‒ Hinata ‒ repitió él, esta vez más fuerte
‒No‒ susurró ella, aguantando las ganas de llorar, el acarició suavemente su mejilla, mirándola fijamente
‒ Te amo.
Hinata no pudo reprimir más las lágrimas, ¿Qué harían ahora? Todo se había arruinado, lanzándose a sus brazos, solo logró decir entre sollozos
‒Lo sé…Itachi, yo también te amo.
Abrazados en aquel cuarto, ambos sonrieron con pesar, ambos sabían que las noticias harían enojar y entristecer a un montón de personas, que hicieran lo que hicieran jamás podrían redimirse lo suficiente. Pero también sabían que no importaba qué, su juego se había vuelto algo demasiado serio y no había vuelta atrás. Ellos no estaban dispuestos a separarse.
¡Uff! Eso fue cansador, la verdad me da un poco de miedo preguntarles qué les pareció, pero lo haré de todos modos. La verdad este es el cap más largo hasta ahora…y es el penúltimo. Sip, la historia se acaba en el siguiente, que es más que nada las consecuencias de lo ocurrido en este capítulo. ¡Pero no os preocupéis! Estoy pensando en hacer una historia hermana de esta, desde la perspectiva de Itachi, principalmente para entender aquellos vacíos de esta historia que era principalmente sobre Hinata ¿Qué les parece la idea?
Además, les dejo esta recomendación: "Curiouser and Curiouser" de Valbino, es una historia de amor lenta, donde Hinata e Itachi deben aprender a vivir juntos tras un matrimonio arreglado por sus clanes.
Finalmente, no me queda más que agradecer a todos los que han comentado, seguido y favoriteado esta historia, sin su apoyo no hubiese sido posible. Ya veremos cómo premiar su apoyo, por lo pronto, les envió un caluroso abrazo.
