4. Sueños y Pistas.
(Bella POV)
El lunes en la mañana, Simmons me encontró en las puertas giratorias del edificio de Whitmore-Hathaway, se veía inusualmente feliz a esa hora del día.
– Lo que sea que hayas hecho con Thomas Vaughn, sigue haciéndolo. – dijo entusiasmado. – ¡Estuvo increíble en el juego de anoche!
Le gruñí a Simmons por encima de mi café, esa no era la forma en que quería comenzar el día, además, había dormido menos de lo normal, un sueño bastante inquietante había arruinado mi noche despertándome a las dos de la mañana, me molestó tanto que no pude quedarme quieta en la cama y dos horas más tarde me levanté para salir a correr. Estaba segura que mis catorce kilómetros ayudarían a sacar el sueño de mi mente, aparentemente, me había equivocado, de todos modos no estaba de humor para hablar de Vaughn.
Me adelanté sobrepasando a Simmons y tome el elevador sin él.
– Buenos días, señorita Swan. – Me saludó mi secretaria mientras giraba en la esquina hacia mi oficina.
– Grrrrr. – Fue todo lo que pude decir.
Sally se estremeció encogiéndose contra la pared mientras pasaba.
Lancé mi abrigo rápidamente al escritorio, agarré algunas cosas y me dirigí a la sala de conferencias.
Tendríamos la junta de fin de año con nuestros principales accionistas, si, a mediados de octubre, en esta reunión revisaríamos nuestro desempeño del año anterior y asentaríamos las metas nuevas para el próximo, no había tiempo para descansar en Whitmore-Hathaway, si lo hacías, esos que están detrás tuyo te pisotearían hasta la muerte.
Caminé hacia la gran sala de conferencias y tomé asiento, saqué mi laptop y comencé a tomar notas a pesar de tener una asistente personal a mi lado que escribiría cada palabra que dijera.
No confiaba en nadie para manejar la información que consideraba de mayor importancia.
El señor Hathaway entró momentos después, todos los accionistas lo recibieron con un aplauso entusiasta, se lo merecía, los había hecho ganar billones este año. Levantó la mano para detener el aplauso y empezó con su discurso.
– Me gustaría agradecer a cada uno de ustedes por su dedicación a la compañía, este año tuvimos un crecimiento sin precedentes…
Continuó hablando, pero por más que me esforcé no pude alejar mis pensamientos del sueño.
Me encontraba de pie sobre el hielo, desesperada, intentando correr sin poder hacerlo, el hielo era tan resbaladizo que cada vez que trataba de moverme o simplemente permanecer de pie, me deslizaba, jadeaba tanto a causa del esfuerzo que podía ver el vaho de mi respiración. El sueño se sentía tan real que casi podía sentir la fría presión del hielo bajo las palmas de mis manos cada vez que intentaba apoyarme cuando caía. Estaba desesperada, frenética, en ese momento escuché una voz que decía: Bella, te amo.
El sueño me había perturbado más que cualquier otro que hubiera tenido en estos últimos siete años, estaba acostumbrada a soñar con cosas del pasado, cosas que escondía tan profundamente en mi mente que no tenían más opción que salir mientras dormía. Solía soñar que estaba perdida, corriendo en la oscuridad sin saber a dónde ir o qué dirección tomar, pero esta vez, era completamente diferente, corría hacia algo, sabía lo que quería y trataba de alcanzarlo con todas mis fuerzas. ¿Qué significaba esto? ¿Estaba…siguiendo adelante con mi vida? ¿Estaba mi cerebro intentando hacer lo que mi corazón no podía, dejar el pasado que no me quería, atrás?
–…Y ahora pasemos a la señorita Swan. –Fui regresada a la realidad, el señor Hathaway estaba de pie justo detrás de mí. – Nunca en los años que llevo trabajando, –continuó mientras colocaba una mano en mi hombro. – He visto tanta dedicación y tenacidad en una sola persona, desearía que mi difunto socio, Franklin Whitmore la hubiera conocido, ella ha superado todas las expectativas que tenía, y ciertamente me alegra que la hayamos podido contratar antes que Baxter, Tubman & Cohen hubieran puesto sus manos en ella o estaríamos temiéndola hoy en vez de celebrar sus logros.
Hubo una ronda de sonrisas educadas y pensé que ya había terminado porque se detuvo por un momento, aliviada, me hundí de nuevo en la silla, pero luego continuo hablando de mí.
– Algunos de ustedes en esta sala saben lo que voy a decir, he hablado sobre esto con el representante de nuestros accionistas y con el presidente de la junta, nuestra decisión es unánime, el primero de enero del próximo año, esta compañía no será conocida como Whitmore-Hathaway, sino como Whitmore-Hathaway & Swan.
Aplausos y gritos llenaron la habitación, estaba sin habla, mis ojos y boca se abrieron completamente mientras lo que había dicho tomaba significado, iba a tener mi nombre en una de las compañías más grandes del mundo, generaría millones al año, iba a ser una jugadora de proporciones gigantescas. Estas eran las cosas que hacían que tu foto estuviera en el New York Times y en la portada de Fortune, Money, Time y Newsweek.
Mi futuro estaba decidido.
Y una cosa más, cuando esto fuera anunciado, estaría demasiado ocupada para cualquier interferencia del mundo y no me tendría que preocupar por salir con Vaughn, o con cualquier otro.
– ¡Sí! – grité levantándome y alzando mi puño mientras los aplausos comenzaban otra vez.
Simmons y yo nos encontrábamos en Chicago, enterrados entre archivos en una oficina alquilada, estábamos siguiéndole la pista a "C" luego de investigar exhaustivamente, casi llegando a los límites de lo ilegal, finalmente habíamos sido capaces de extraer algunos archivos que ubicaban en sus inicios a la Corporación C en Chicago.
Parecía que en mil novecientos cuatro "C" había hecho la compra de su primera compañía, trataban con autos de carga viajando desde Illinois hasta el Noroeste del Pacifico y Alaska.
Fruncí el ceño mientras leía los registros financieros, no había duda que "C" había sido un hombre inteligente, sabía que era un hombre porque a las mujeres no se les era permitido comprar o vender propiedad libremente en esa época; cada transacción, cada documento, era manejado en secreto. Estaba sorprendida y frustrada a partes iguales con este misterioso individuo, y también, un poco temerosa, las prácticas empresariales usadas por la Corporación C eran idénticas a lo que yo asumiría Carlisle hubiera hecho con su negocio familiar ¿Inició en Chicago? ¿Alaska? No podía hacer otro movimiento hasta que conociera con exactitud con quien estaba tratando.
– Simmons. – Suspiré cansada, – en algún punto del camino, "C" tuvo que hacer una llamada telefónica desde una línea que se pudiera grabar, usar una computadora rastreable o hablar con alguna persona que pudiera darnos información.
Miré la lista de compañías mientras hacía cálculos, había al menos trescientas empresas con las que este hombre había tenido tratos,y yo disponía de cuarenta y cinco internos.
– Ya sé cual será nuestro siguiente paso. – Golpeé la mesa hablando con tanto entusiasmo que él dejó a un lado la montaña de papeles y me miró con ojos cansados.
– Escucha, – dije entusiasmada. – Quiero que dividas la lista entre todos los internos, cada uno tendrá aproximadamente tres empresas, quiero que pasen al menos un mes en cada una obteniendo bajo cualquier forma necesaria, la información que buscamos, no me importa si es una huella en un papel que "C" haya podido tocar, o la posibilidad que alguien en la compañía lo haya visto en mil novecientos setenta y dos, quiero todo lo que puedan conseguir.
Estaba de pie caminando de un lado a otro ansiosa.
– Dile a los internos que él que encuentre la pista dorada será recompensado cuando mi nombre esté en el edificio, recibirá un ascenso y un salario que apenas podrá imaginar.
– ¿Pista dorada? –Simmons me miraba fijamente con las cejas levantadas. – ¿Vas a darles una fábrica de chocolate mágica también?
Lo fulminé con la mirada.
– Ok, ok, considéralo hecho. – Asintió, sonriendo un poco. – Prepararé una reunión para mañana en la tarde, tan pronto como nuestro avión aterrice. Entonces… ¿Qué está pasando entre tú y Vaughn? –preguntó mientras yo organizaba mis papeles.
– Nada. – Murmuré.
– Saliste con él otra vez, eso dice algo. –Dijo alentador.
– No lo veré de nuevo. –Repliqué con firmeza.
– ¿Fue tu decisión o la de él?
Vaughn me había llevado al muelle a cenar a bordo de un crucero, la cena fue encantadora, la conversación relajada e interesante, se veía muy guapo con su traje, me dijo que habría una banda, pero olvidó mencionar que también habría un baile, un baile lento, fui capaz de evadir sus peticiones de bailar en toda la noche, pero cuando anunciaron que se tocaría la última canción, no pude ignorar sus súplicas, mi plan era distraerme de los pensamientos peligrosos animando a Vaughn a tener una pequeña conversación, pero entonces, la banda comenzó a tocar una canción que había escuchado solo una vez antes.
Era verano y estaba en la casa de los Cullen, la lluvia caía mientras leía Orgullo y Prejuicio en el sofá y él tocaba el piano, de repente, sin motivo aparente, comenzó a tocar una melodía diferente mientras comenzaba a cantarme con su hermosa voz de terciopelo, las palabras eran inolvidables.
La canción era The Best Of Me {1}.
Fuiste la oportunidad, que nunca pensé encontrar
Fuiste el amor, que siempre soñé
Nadie podrá amarte más que yo
Solo espero que a cambio
Pueda guardar lo mejor de mí, para ti.
Las notas revoloteaban en el aire mientras se acercaba a mí, luego besó las lágrimas que caían por mis mejillas probando así una de ellas, el libro cayó al suelo mientras lentamente me recostaba en el sofá presionando sus labios contra los míos.
La mano de Vaughn estrechó un poco mi espalda, tense mi mordida, las heridas no cicatrizadas en mi pecho pulsaban sangrantes, mis ojos estaban vidriosos y sepulté con todas mis fuerzas la emoción. Vaughn nunca supo que pasó, pero para mí, la noche había terminado.
Cuando me llevo de regreso al recibidor, intentó darme un beso de buenas noches, giré mi rostro ofreciéndole la mejilla y luego me apresuré al elevador.
Me desperté a las cuatro y corrí dieciséis kilómetros, Vaughn llamó en la mañana, luego dos veces en la tarde, en la noche, y nuevamente antes de su juego el domingo.
Nunca respondí el teléfono.
– Fue mi decisión. –Espeté mirándolo.
– Bueno, eso explicaría lo malo que jugó el domingo, el entrenador lo sacó del partido, ni siquiera jugo los cuatro cuartos.
– No me hagas responsable de cómo juega, de todos modos, tú eres el único responsable. – Entrecerré los ojos. – En primer lugar, me forzaste a salir con él, sabías exactamente cómo iba a resultar todo esto.
– Esperaba que fuera capaz de encender la pequeña chispa que hay en ti. –Asintió.
– Tengo mucha chispa. –Siseé. – Ahora ve al teléfono y habla con los empleados antes que les ofrezca a ellos tú trabajo.
– Son las tres de la mañana. –Replicó.
Lo miré fijamente.
Se marchó.
Esto tiene que funcionar, susurré llena de esperanza, había mucho en juego aquí, no podría continuar hasta saber con certeza con quien estaba tratando y tendría que saberlo con rapidez, antes que otra parte de las acciones fueran compradas o que el señor Hathaway se enamorara más de esta caza.
Aún tengo el control, me dije a mí misma. Es decir ¿cuáles eran las probabilidades de que la Corporación C le perteneciera a los Cullen? Nuestros internos eran los mejores en lo que hacían, en un mes o tal vez dos todo estaría solucionado.
Sonreí satisfecha, esto era lo que necesitaba para mantener mi mente enfocada.
Era una distracción que recibía encantada.
1- Lo mejor de mí.
Próximo capítulo POV de Edward ^_^
¡Buen fin de semana!
