5. Distracción.

(Edward POV)

Era temprano en la mañana, antes del amanecer.

Permanecía sentado en la entrada del lugar donde vivía en Irlanda, la llovizna caía suavemente, pero no era nada nuevo, aquí llovía constantemente y el país era prueba de ello, era tan verde y rodeado de montañas hasta donde llegaba la vista, mucho mejor que los barrios pobres de Brasil, eso era seguro.

Miraba ahora fijamente las montañas, solo pensando, siempre pensando.

Pensando demasiado.

Había estado aquí la mayor parte de la noche, intentando hacer lo que Carlisle me había pedido, Toma alguna dirección, rogó, consigue algún propósito de nuevo en tu vida, averigua como ser una parte productiva de la familia.

Sabía que lo que había dicho era cierto, solo no sabía cómo hacerlo. Propósitos… ¿Cuál era mi propósito?

Entré y tomé un baño, se sentía bien sacar la suciedad de la caza de anoche de mi cuerpo, dejé que el agua cálida cayera por mis hombros, pocas cosas en mi vida eran cálidas estos días.

Encendí la televisión y miré los reportes de la bolsa en CNN para enterarme de las noticias del mundo, no había nada nuevo, nada que distrajera mi mente de los recuerdos que siempre esperaban pacientemente para aparecer de uno en uno frente a mí como algo invaluable.

Algunas veces, siete años parecían una eternidad y otras parecían como si solo hubiera transcurrido un día, cuando me dejaba vencer y solo pensaba en ella en ese tiempo atrás, los recuerdos eran tan vividos que sentía que acababa de verla, como si pudiera tocarla, empecé a ver el don de una mente que no olvida como una maldición.

Encendí la música, requería de cualquier cosa que me distrajera de los pensamientos que no ayudaban en nada, sabía que necesitaba comenzar la universidad, quizás enseñar por un semestre o dos, tal vez ir a la India, eso no lo había hecho.

Haría algo pronto… muy pronto.

Era un conflicto interior de nunca acabar convencerme que había hecho lo correcto al dejarla, la mayoría de las veces, tenía la convicción total que había sido lo mejor para darle una vida libre de mí, pero otras veces, temía que hubiera hecho lo más estúpido del mundo, me había alejado del único ser en el mundo, en la historia, que me haría feliz, que siempre amaría.

Me estremecí cuando un recuerdo llegó a mi mente.

Fue la vez que regresé a Forks, por ella.

Quise creer que para su cumpleaños número veintiuno, había pasado ya suficiente tiempo y que los dos nos podríamos ver de nuevo, estaba seguro que cualquier herida que mi partida pudiera haber dejado, estaría curada para ese tiempo, mi plan era visitarla con la excusa que me dirigía a Denali y quería parar un momento y visitarla.

De hecho, había pasado tres años viviendo en los barrios pobres de Brasil intentando olvidarla y dándome cuenta que era algo inútil, simplemente la quería en mi vida otra vez, sin importar si era correcto o no, sencillamente la necesitaba, la quería en cualquier forma que pudiera tenerla.

Pero inclusive después de cien años no había aprendido a ser honesto conmigo mismo, me dije que seriamos solo amigos, estaba sediento por saber si ella aún me amaba, mucho más de lo que había anhelado su sangre. El viaje desde el aeropuerto de Port Angeles fue una tortura mientras luchaba con las fantasías de sostenerla nuevamente entre mis brazos.

Estaba oscuro cuando llegué a Forks, me detuve bajo su ventana mirando hacía el único santuario que conocía, traté de entrar por la ventana pero estaba cerrada, el cerrojo mantenía la ventana bloqueada, la única manera de entrar era rompiendo el vidrio, me dirigí a la puerta principal, la llave estaba en el mismo lugar de siempre así que entré.

Había un vago rastro de la esencia de Bella que me desestabilizó, cerré mis ojos y fui asaltado por un millón de recuerdos al mismo tiempo, Bella desayunando cereal mientras la observaba, haciendo su tarea en la mesa, descansando los dos en el sofá. Respiré profundamente y subí las escaleras sin hacer ruido, no se encontraba durmiendo en su cama, unas pocas cosas estaban dispersas en su tocador, su prehistórico computador permanecía en el escritorio, pero poco más, me senté en la mecedora mirando la cama, la manta de su abuela descansaba al final de esta y por una vez su cama estaba tendida.

¿Dónde estaba? ¿Qué dirección habría tomado su vida? Pensé en la primera vez que entré en su habitación de noche, aún podía escucharla pronunciar mi nombre y sentir la electricidad atravesándome.

Terminé acostado en su cama el resto de la noche, bebí lo que pude de su esencia, intoxicándome, todo lo que quería era permanecer a su lado y verla dormir, quería enterrar mi rostro en su cabello, acercarla a mi pecho, probar sus labios en los míos.

Antes del amanecer, bajé las escaleras y observé las fotos que ella tanto odiaba en la repisa, una nueva había sido añadida, su foto de graduación, mi estomago se retorció mientras la veía, sus ojos no tenían vida y no sonreía.

Salí de la casa y esperé hasta que Charlie despertó, cuando abrió la puerta lucia prácticamente igual, excepto por el vientre un tanto abultado y la poca cantidad de cabello, tenía preparado lo que le diría, pero mezclado con su ira fui asaltado inmediatamente por recuerdos que no había visto, Bella perdida en el bosque…vacía… esforzándose en aguantar por el bien de Charlie…Jacob Black intentando conquistarla… volviéndose lentamente fría… marchándose de Forks.

Charlie quien no se ofreció a dejarme entrar, me informó con frialdad que Bella había dejado una carta para mí en caso que regresara a Forks.

– Nunca creyó en realidad que volvería. –Explicó finalmente sin emoción alguna. – pero esto ha estado esperándolo, solo por si acaso.

No podía esperar para leerlo, abrí el sobre frente a Charlie.

Decía:

Lo superé, no me busques, no me sigas, y bajo ninguna circunstancia entres a mi habitación de noche.

Bella.

Me tomé un momento para recomponerme antes de mirar a Charlie.

– Por favor, no le diga a Bella que estuve aquí.

– Oh, no se preocupe Edward, no lo haré. – Dijo con indiferencia mientras sus pensamientos se tornaban muy fáciles de leer.

Luego conduje fuera de su casa por última vez.

Su cumpleaños fue hace un mes, tenía veinticinco años, no podía imaginar lo hermosa que estaría, ahora nunca querría a un vampiro de diecisiete, sabía que construiría una gran vida, tal vez tendría una carrera… quizás estuviera casada, con hijos. Cerré mis ojos contra el dolor familiar.

Fui traído al presente por una voz en mi cabeza.

Edward, vine a verte.

Era Carlisle ¿Por qué haría todo el viaje hasta Irlanda? Me pregunté si algo terrible había pasado y no quería decírmelo por teléfono ¿Le había sucedido algo a algún miembro de la familia? ¿Y si él había averiguado que algo le había ocurrido a Bella? Nunca me lo perdonaría, pero tal vez eso me diera el valor para hacer lo que debí haber hecho hace tiempo, solo ir con los malditos Vulturi y terminar con todo, tal vez pudiera encontrar una manera de estar con ella en el otro mundo.

Unos minutos después vi el auto de Carlisle acercarse por la carretera, esperé expectante en la ventana.

Todos están bien, Edward, solo vine a hablar de algo contigo.

Me relajé, Carlisle me conocía bien, él no necesitaba del don de leer mentes para saber lo que yo pensaba.

Entró y me abrazó, sonreía.

Te ves bien.

– Gracias. –Respondí.

Me puso al tanto de la familia, pero antes de alargar más la situación se aclaró la garganta.

– Edward, tengo algunos asuntos importantes sobre nuestros negocios que necesitan ser atendidos, y creo que tú eres el mejor hombre para llevar a cabo el trabajo.

Había entrado con un maletín, no lo cuestioné al respecto, lo abrió y me entregó un papel, en la parte superior tenía un membrete de una empresa llamada Whitmore-Hathaway, había oído de ellos, eran una compañía de caza que se especializaba en comprar para después vender. Estaban en lo más alto de la cadena alimenticia.

– Ese es un memo que logramos obtener, léelo, estamos en problemas. –Explicó con un suspiro.

Leí el documento rápidamente, era dirigido a un grupo de empleados que tenían una misión, encontrar el secreto detrás de la Corporación C y descubrir quienes eran sus inversionistas, el memo se refería a la misteriosa persona como "C" los empleados tenían vía libre y eran alentados a usar cualquier medio que necesitaran para encontrar la identidad secreta detrás de la compañía, pasarían al menos un mes investigando cada empresa con la que la Corporación C hubiera tenido tratos, y la persona que tuviera éxito exponiendo al dueño actual de la empresa recibiría un ascenso sin igual. El documento iba firmado por M. Simmons.

Dejé el papel sobre la mesa y miré a Carlisle.

– Sabíamos que eventualmente esto sucedería ¿por qué no colocamos a los falsos representantes para que actúen como la Corporación C y dejamos que todo se solucione? – Pregunté.

– Pensé en eso, pero la razón por la que no funcionaria es porque no están tratando de encontrarnos para hacer tratos financieros, debí estar más alerta, esta firma ha estado comprando acciones en nuestras empresas en cantidades pequeñas que no requerían nuestra atención, Alice no vio lo que sucedía hasta que habían adquirido una cantidad cerca a la mayoría, están ahora peligrosamente cerca de obtener el cincuenta y un porciento de nuestras acciones y cuando lo hagan, comenzarán con los procedimientos de la toma hostil, dividirán la compañía y la venderán al mejor postor.

Alcé una ceja, Carlisle había estado construyendo esta compañía mucho antes de que me encontrara, significaba mucho para él, cuando nos fue acogiendo a cada uno de nosotros en la familia empezó a significar algo para nosotros, él nos había enseñado y entrenado, juntos habíamos construido algo significativo y duradero, este dinero nos garantizaba libertad y estabilidad, aseguraba que no tendríamos que depender de nadie, iba a dejar que nos quitaran la compañía sobre mi cadáver, eso significaba que no existía una maldita oportunidad de que eso sucediera.

– ¿Qué quieres que haga? – Ofrecí, haría cualquier cosa que me pidiera.

– Creo que de todos mis hijos tú eres el más capaz de manejar este desafío, iría yo, pero tengo conferencias confirmadas en Europa durante todo el otoño y comenzaré con mi nuevo cargo en noviembre, aunque, podría cancelarlo todo…

– Iré yo Carlisle, no te preocupes, no te decepcionaré. – Ni siquiera lo dejé terminar, había dejado todo el peso de nuestra familia en él por mucho tiempo. Podía hacer esto.

– Por favor infórmame de todo lo que ocurra, vendré si me necesitas, – dio un suspiro de alivio y señaló el maletín, – está lleno de información que he estado recolectando de Whitmore-Hathaway y del tal Simmons, tus hermanos dijeron que ayudarán en todo lo que puedan, déjame saber si necesitas algo más.

– Yo me encargaré desde ahora. – dije confiado y nos pusimos de pie.

– Te quiero y estoy orgulloso de ti. – Susurró aquello mientras me abrazaba de nuevo.

Me tragué la emoción, no había hecho nada para hacerlo sentir orgulloso, pero no le fallaría en esto.

Pasé cuatro días aprendiendo todo lo que pude sobre Whitmore-Hathaway, Carlisle tenía los nombres de las tres posiciones más importantes de la compañía, decidí que eso era prudente, no había necesidad de aprender los nombres de nadie más, leí la mayor parte del tiempo sobre el socio que aún vivía, Sterling Hathaway, y su filosofía sobre los negocios, era de la vieja escuela y tan despiadado como pudiera serlo, no dejaba cabeza sin cortar y se rodeaba de gente con la misma filosofía, estudié a sus empleados y encontré a Simmons en la lista, no se encontraba entre las posiciones más altas, me preocupaba que la información no estuviera actualizada, revisé mis fuentes, y los datos eran de hace tres meses, las cosas se movían rápido en el mundo corporativo, pero eso era bueno, y era todo lo que tenía por hacer de todas formas.

El teléfono sonó, debía ser la conferencia telefónica que estaba esperando, teníamos un equipo de abogados a nuestra disposición que manejaba todos nuestros asuntos legales, les pagábamos bastante bien para que mantuvieran total silencio sobre nuestros negocios, nunca nos han decepcionado, había estado al teléfono con ellos cada día desde que Carlisle me había dado esta tarea.

Harry Banks de Banks, Cranston & Parsons comenzó la reunión.

– Señor Cullen, tenemos nueva información y quiero hacerlo entender la seriedad de la situación, he manejado otros dos clientes que cayeron bajo el radar de Whitmore-Hathaway, con el primero tuvimos éxito en frenar la toma, con el segundo no tuvimos tanta suerte. –suspiró pesadamente. – sabemos quién está manejado su caso, y no son buenas noticias, no, para nada buenas.

– Creo que sé bastante de este tal Simmons, es impresionante, eso es cierto, pero no es algo que no podamos manejar.

– Señor Cullen, –Banks hizo una pausa, – creo que ha estado operando bajo una falsa suposición, Simmons es el asistente, él lleva a cabo las ordenes de su jefe, y déjeme decirle, ella es…

– ¿Ella? – lo interrumpí, no recordaba ver a ninguna mujer en los puestos altos de Whitmore-Hathaway.

– Bueno, es una mujer en el sentido estricto de la palabra, más como una demonia si me lo pregunta.

– ¿Cuál es su nombre? – pregunté, podía escuchar a los demás abogados reír en la sala.

– Su nombre no es importante, todo lo que necesita saber es que cualquiera que ha tenido que tratar con ella y ha vivido para contarlo, la llama "La Perra en tacones". Es despiadada señor Cullen, es lo mejor que he visto hasta ahora y es la nueva vicepresidente de la compañía, sacó a Terrence Morgan que había estado en la empresa por treinta y cinco años, es joven y hermosa, y lo usa como total ventaja, atrae y deslumbra, luego antes que uno se cuenta, es demasiado tarde, su veneno ya está corriendo por las venas y es cuando uno está perdido, se rumorea que el primero de enero su nombre estará en el edificio al lado del de Hathaway. –Banks hizo una pausa. – Señor Cullen, ella nunca ha perdido.

Yo, por otro lado, me sentía más confiado sobre todo esto, saber que trataría con una mujer cambiaba todo para mejor, no disfrutaba particularmente de usar mis "dones" para seducir a la especie femenina, pero tenía que admitir que cuando necesitaba usarlos, era, a falta de otra palabra, letal.

Y nunca había perdido.

– Harry, – comencé, –puedo preguntarle, señor, ¿si hay alguna reunión o fiesta planeada para la siguiente semana en la que esta, ah, "ya sabe que en tacones" vaya a asistir? – Esto era Nueva York, era seguro que habría alguna fiesta.

– De hecho, – dijo mientras buscaba durante un momento, – una reunión importante por parte del Departamento de Estado está planeada para este viernes nueve de noviembre, en el Waldorf Astoria, se le dará la bienvenida al nuevo Canciller de Alemania, Whitmore-Hathaway tiene una cantidad importante de acciones en Berlín y es casi seguro que ella estará allí.

Esto iba a ser muy fácil.

– Gracias caballeros por su tiempo, estaré en la ciudad para el fin de semana, me pondré en contacto con ustedes para conocernos personalmente, por favor, déjenme saber si saben de algo más, de lo contrario, espero que mantengan completa discreción con este tema.

Todos estuvieron de acuerdo rápidamente, les pagábamos más que bien por su silencio y no querían poner en riesgo nuestros negocios.

Decidí que sería buena idea que Jasper se encontrara conmigo en Nueva York, tal vez necesitara que obrara su magia en la sala de juntas, si es que llegábamos a eso, de todas formas, él se encontraba solo desde que Alice estaba visitando a Tanya y a sus hermanas en Denali, investigué un poco y logré conseguir las invitaciones de los dos para este viernes, en el caso que ella no fuera a la fiesta, envíe una invitación personal al edificio de la "demonia" solo por si acaso, iba dirigida a la vicepresidente. Su nombre no me interesaba.

Llamé a un florista exclusivo para hacer una orden, después hice una compra en línea en Tiffany's, y por ultimo llamé a un servicio de mensajería confiable.

Si, pensé, todo saldría bien, no conocía a ninguna mujer que no cayera por regalos y por intriga, bueno, había una mujer que nunca se impresionaba por eso, pero no iba a pensar en ella en estos momentos.

Revisé el estado del tiempo para el fin de semana, se pronosticaban vientos fríos, días nublados y mucha lluvia, por una vez, todo estaba saliendo acorde al plan.

Esta era una distracción que recibía encantado, era justo lo que necesitaba para no pensar en Bella.

Al menos por un tiempo.


¿Hola? ¿Hay alguien aún por aquí?

Debo decir que este es uno de mis capítulos favoritos, creo que refleja muy bien la personalidad de Edward ¿no lo creen?

Espero que todavía haya alguien interesado en la historia, ha sido bastante decepcionante ver que los últimos capítulos no han tenido ni un solo comentario =(

En fin, que tengan un buen inicio de semana!