7. Segundo Encuentro.

(Edward POV)

Estaba de pie listo con mi traje frente a la ventana mirando hacia Central Park mientras Jasper arreglaba su corbata. La cantidad de gente en esta ciudad me volvía ligeramente ansioso, había cazado la noche anterior a dejar Irlanda, pero sabía que si esto tomaba demasiado tiempo, Jasper y yo tendríamos que dirigirnos al norte donde había abundante vida silvestre.

Cerré los ojos concentrándome en despejar mi mente, si tenía que estar en Nueva York, Park Avenue era el sitio ideal.

La cena había iniciado a las siete en punto, pero por obvias razones Jasper y yo llegaríamos una vez esta terminara, tampoco me interesaba sentarme y hablar con individuos pomposos y políticos sonrientes.

Era una noche placentera, caminamos las cinco cuadras hacia el Waldorf en vez de llamar un taxi.

– Sabes Jasper, –Comenté mientras caminábamos, –tu control ha mejorado considerablemente en los últimos años, siento no haber estado presente para verlo.

– Gracias, he estado trabajando muy duro en eso, Alice ha sido de gran ayuda, no sé qué haría sin ella. – Sonrió con orgullo y me miró mientras añadía – ella en verdad te extraña.

– Jasper, – tomé un profundo respiro – sé que no sería capaz de soportar las miradas y su silenciosa y sutil manera de darme noticias de Bella cada vez que esté con la guardia baja, ciertamente no necesito a nadie que me recuerde lo que he hecho, soy totalmente responsable de mi elección… y de sus consecuencias – mi interior se retorció al sentir aquel dolor familiar.

– Soy consciente de la tenacidad embotellada en ese pequeño cuerpo –sonrió – pero Edward, ella solo tiene en mente lo que es mejor para ti, y para Bella.

– Jasper, por decirlo de alguna forma… –me tragué la rabia y la frustración, no quería desquitarme con él, hice mi mejor esfuerzo por hablar calmadamente, –tener a Bella conmigo, bueno, ese barco ya zarpó lejos, está en alguna parte perdido y hundido en lo profundo del océano donde nunca se verá de nuevo, por favor no hablemos de esto, jamás ¿de acuerdo?

Comenzó a decir a algo, pude leer lo que su mente estaba pensando y lo interrumpí.

– Mira, no es tu culpa, esa noche fue solamente un antecedente a lo que nuestras vidas hubieran sido, Bella no estaba destinada a ser parte de nuestro mundo, la vi, la quise y la tomé. Todo fue mi culpa, no hay nadie más a quien recriminar.

– Bueno – se encogió de hombros –Alice parecía bastante emocionada sobre algo cuando llamó hoy desde Denali, no me dijo que era, pero sé que es algo que tiene que ver contigo.

– Esperemos que nos haya visto poniéndole fin a esta situación tan horrible en una sola noche – Exhale bruscamente.

Caminamos en silencio durante una cuadra o dos y entre más nos acercábamos al Waldorf más congestionado estaba el lugar, había limosinas alineadas en las aceras y las cámaras de los paparazzi estaban comenzando a destellar en frente de nosotros, quería hacer las cosas bien con mi hermano antes que avanzáramos más, me detuve y él se giró hacia mí expectante. – Mira, – susurré –sé que herí a Bella, pero estoy igualmente seguro que ya lo superó y que está viviendo la vida que fue destinada a vivir, incluso, apuesto que probablemente está agradecida de que la haya dejado ir – me aclaré la garganta – y que difícilmente piensa en mí.

Jasper se estremeció, sabía que podía sentir mi dolor.

– Estamos aquí para ti, Edward. –Susurró con sinceridad.

Asentí y comenzamos a caminar de nuevo.

Lentamente llegamos a la entrada, había una cantidad considerable de seguridad que revisó nuestras invitaciones y nos hizo pasar a través de detectores de metal y detectores manuales, acabábamos de entrar al recibidor, afuera del salón de baile, cuando Jasper entornó la mirada.

– ¿No es ese Sterling Hathaway?

Lo seguí y observé a un hombre con una bebida en la mano, Jasper y yo habíamos estado leyendo un artículo reciente en Bussiness Weekly que hablaba de él y su foto estaba en la portada.

– Si, es él. – Asentí.

– Bueno, es mi turno, iré a ver si puedo descubrir algo más sobre la mujer misteriosa con quien te reunirás aquí esta noche. –Sonrió.

– Gran idea, te veré en el salón de baile. –Le di una palmada en la espalda.

Mientras me movía con la multitud, intenté concentrarme en la conversación de Jasper, no fue fácil, además de los cientos de pensamientos que me asaltaron, también tenía la cálida mezcla de aromas compitiendo por mi atención, mis sentidos eran asaltados a cada segundo, tampoco ayudaba que la mente de Hathaway estuviera nublada con alcohol.

Me esforcé por parecer indiferente mientras observada los vestidos de cada mujer en busca del broche rubí sabiendo perfectamente que mirar el escote de una mujer mientras pasaba era una manera bastante sencilla de atraer el tipo de atención equivocada.

Entré al salón de baile, confiaba en mi oportunidad de terminar todo esto en una noche, probablemente necesitaría hacer un poco más que mirarla a los ojos y bailar con ella, estaba anticipando mi llamada telefónica a Carlisle y el alivio que sentiría, cuando capté la voz frenética de Jasper en mi cabeza, me giré mientras él entraba al salón con sus ojos totalmente abiertos y llenos de temor, pensé que estaba sediento, pero luego escuché sus pensamientos alto y claro.

Edward…hay una pequeña complicación.

– ¿Qué quieres decir? – Cuestioné cuando llegó rápidamente a mi lado.

– La mujer misteriosa con la que te reunirás esta noche… Hathaway me dio su nombre. Edward…ya la conoces. – Tragó con dificultad.

Alcé las cejas sorprendido, nunca había tenido ningún tipo de amistad o relación, para el caso, con alguna mujer…excepto…

En el preciso momento que escuché los pensamientos de Jasper, fui golpeado por esa terrible y maravillosa esencia que pensé que nunca volvería a sentir de nuevo, me tambaleé, ¿Cómo era posible? ¿Bella era la vicepresidente de la compañía? ¿La demonia de la que Harry Banks había estado hablando? ¿Bella era la mujer misteriosa? Mi estomago se retorció en dolorosos espasmos mientras mis ojos instintivamente seguían su esencia hacia lo alto de las escaleras.

Vi un vestido azul, y ese cabello castaño… un suspiro escapó de mí y musité su nombre.

– Bella.

(Bella POV)

Me dirigí hacia el salón de baile y vi a Simmons comenzar a caminar a través de la multitud, cuando tuvo una vista completa de mí, me recorrió con los ojos de arriba a abajo, aclaró su garganta y se acercó a mi oído.

– Bella – susurró– luces absolutamente encantadora, este tal "C" no tendrá ninguna oportunidad.

Me alejé observándolo sorprendida, nunca antes había dicho nada como eso, me sonrojé mientras él me sonreía con timidez.

– Oye, soy un hombre, sabes, me contrataste porque soy extremadamente talentoso en ver lo obvio.

– Entonces ¿dónde está tu cita? – bromeé, no era común en él aparecer solo en una fiesta.

– Giselle y yo nos encontraremos aquí, no podíamos llegar juntos, hay muchos paparazzis y pronto comenzaría a ser llamado "el nuevo hombre de Giselle" en la portada de la revista STAR.

Asentí como si supiera qué demonios era la revista STAR.

Su teléfono sonó y cuando vio el número alzó un dedo para decirme que regresaría en un momento y se marchó para hablar. Regresó unos minutos después y cuando le pregunté con quien había estado hablando él solo se encogió de hombros y dijo que deberíamos buscar nuestros asientos.

Había mesas repartidas a lo largo del salón de baile, la nuestra se encontraba en el costado derecho en lo alto de la gran escalera, estaba casi lleno cuando entramos, observé a los demás sentados en nuestra mesa y llegue a la conclusión que esto sería aburrido, el líder minoritario del senado y su esposa, un senador de Tennesse y el embajador de Grecia, nadie que me interesara conocer a profundidad, escuchamos una gran conmoción en el nivel inferior cuando el presidente llegó, estaba tan preocupada en reunirme con "C" que tuve que esforzarme en lucir como si en verdad me importara.

La ensalada estaba siendo llevada a los comensales cuando sentí una presencia a mi lado, levanté la mirada de la mesa y me quede atónita al ver a Vaughn de pie al lado de mi silla.

– Hola – dijo con una sonrisa nerviosa.

– Thomas, es un placer verte de nuevo –Simmons se levantó rápidamente – entonces, ¿dónde te sientas?

– Creo que justo esta es mi mesa – Vaughn sonrió, miré las tarjetas, y claramente ubicado a mi lado en una encantadora letra cursiva estaba el nombre "Thomas Vaughn".

– No me digas, bueno, qué coincidencia… ¿no lo crees Bella? – El rostro de Simmons estaba lleno de una inocente sorpresa.

Si las miradas mataran, Simmons yacería en el suelo con la lengua colgando de la boca.

– Parece que la cena está comenzando, –su voz tembló al ver mi expresión – ¿nos sentamos?

– Esto fue idea mía – Vaughn se inclinó y susurró al sentarse – soborné a tu asistente para que me dijera en que mesa estarías, así podía estratégicamente permanecer a tu lado.

– ¿Y cuál fue el soborno? – dije fríamente.

– Boletos para toda la temporada en primera fila. – Dijo encogiéndose de hombros.

Así que Simmons tenía un precio para venderme.

Era bueno saberlo.

– De hecho pensé que terminaría en esta fiesta solo – confesó– durante toda la semana Simmons ha estado diciéndome que no vendrías.

– Sí, bueno…hoy recibí un poco de motivación. –dije tajante.

– Luces increíble – suspiró

– Gracias – mascullé volviendo a mi ensalada.

La conversación en la mesa era suficiente para enloquecer a una persona, parecía nunca acabar y la pequeña charla con Vaughn tampoco ayudaba, continuaba revisando el reloj nerviosamente, eran las siete y cuarenta y cinco.

– Pareces nerviosa por algo, espero que mi plan de sentarme junto a ti no te haya incomodado.

– Me reuniré con un cliente nuevo aquí en quince minutos, – negué suspirando – estoy un poco ansiosa.

Continué mirando el reloj y finalmente al faltar cinco minutos para las ocho tomé un gran suspiro, quería ir al baño a refrescarme antes de hablar con "C".

– ¿Me disculpas un momento? – Anuncié levantándome.

– Por supuesto- Vaughn imitó mi movimiento dándome una de sus sonrisas ganadoras.

Una vez en el baño, revise mí cabello y maquillaje, me aseguré algo nerviosa que no hubiera nada en mis dientes, obtuve algunas miradas extrañas mientras estaba frente al espejo y recitaba mi discurso para "Matar", eso me ayudó a aclarar la cabeza, puse mi cara de juego y exhalé lentamente.

– Hora del espectáculo – murmuré.

Enderecé el broche y me dirigí al salón de baile, caminé junto a la barandilla mientras observaba la multitud en busca del misterioso hombre cuando Vaughn llegó y se situó junto a mí.

– Bella – sus ojos eran serios – sé que estarás ocupada el resto de la noche, así que antes de que te vayas, tengo algo que necesito decirte – humedeció sus labios nerviosamente y continuó – no estoy acostumbrado a estar en la posición del perseguidor, no es que me moleste, es solo que no suelo tener que trabajar tanto para llegar a conocer a alguien en quien estoy interesado, y definitivamente estoy interesado en ti, probablemente estoy manejando esto de la forma equivocada, pero no me rendiré ante la posibilidad de un nosotros… todavía no.

Luego buscó en el interior del bolsillo de su traje y sacó una caja azul, otra caja de Tiffany's, dos en un día, increíble, pero esta parecía ser el estuche de un anillo, comencé a balbucear nerviosa hasta que puso un dedo en mis labios – relájate Bella, no es tan malo.

Abrió el estuche sacando un brazalete de plata, delgado y brillante, en este había un dije, lo tomé con mis dedos y vi que era un carrusel cubierto de diamantes.

Comenzó a hablar mientras colocaba el brazalete en mi muñeca.

– Es un recuerdo de nuestra primera cita, no pude encontrar un yate, pero aún no me rindo en la búsqueda – puso su dedo bajo mi barbilla y la alzó para que pudiera mirarle – quiero llenar esta pulsera con todos los dijes de nuestras citas, luego, compraré otra y la llenaré igual, ¿entiendes lo que digo?

Tragué con dificultad, por supuesto que entendía, abrí mi boca en un intento de decir algo inteligente cuando Simmons llegó corriendo con sus ojos completamente abiertos y sin aliento.

– Bella – jadeó – Un interno acaba de llamar, no es la gran cosa, pero dijiste que querías tener cualquier pista, el interno encontró un registro telefónico desde la Corporación C a una empresa en Francia hecha ocho años atrás, la llamada fue rastreada hasta un pequeño hospital en el norte de Washington.

Un pequeño hospital en el norte de Washington… todo mi cuerpo se puso rígido.

– ¿Cuál es el nombre del hospital? – murmuré.

– Hospital de Forks – respondió.

Di un paso atrás, ¿cómo… cómo pude ser tan tonta? Mi pulso se disparó rápidamente en mis oídos mientras recordaba todas las alarmas y señales. La C era por Cullen, por supuesto que lo era, la compañía inicio a principios de mil novecientos, toda la clandestinidad… tener conocimientos de sucesos antes de que pasaran en realidad… sentí las piernas débiles.

Cómo…cuestioné de nuevo ¿cómo pude haber caído tanto, hasta el punto que la codicia se apoderara de mi buen juicio?... escuché un extraño sonido estrangulado y luego comprendí que era yo.

Después una pregunta estalló en mi cabeza y me congelé.

¿Quién había sido enviado a reunirse conmigo?

El salón de baile se inclinó en un ángulo extraño, comencé a buscar frenética y desesperadamente esos ojos topacio que solía conocer tan bien, respiraba aceleradamente, no podía llenar los pulmones con aire suficiente, mis manos sujetaban con fuerza la barandilla, podía sentirme temblar, en algún lugar lejano escuché a Simmons llamarme.

Luego lo vi.

Mis ojos se posaron en su cabello broncíneo y en su rostro insoportablemente hermoso, todo lo que podía pensar era como mis sueños no habían recordado su belleza con ninguna exactitud, mi pecho dolió, este era Edward, era él en verdad, había hecho todo lo posible por olvidarlo, me había dicho a mi misma incontables veces que no quería verlo de nuevo, aun así, aquí estaba después de siete largos años subiendo las escaleras hacía mí. Sus ojos me miraban fijamente, no pude desviar la mirada, intenté sacudir la cabeza y suplicarle que no se acercara, pero estaba congelada, rígida, hipnotizada.

(Edward POV)

Estaba de pie en la entrada al salón del baile cuando alcé la mirada y vi a Bella, estaba junto a la barandilla observando la multitud, llevaba puesto el broche rubí.

Exhalé con fuerza, era una visión, la recordaba como una chica de dieciocho años, pero ahora ella había crecido convirtiéndose en una encantadora e increíble mujer que quitaba el aliento. Jasper agarró mi brazo.

– Edward, ¿estás bien?

No podía tragar, no podía hablar, solo la observaba, después de siete años, la razón de mi existencia estaba a solo unos pasos de mí, pero allí había alguien más de pie junto a ella, un hombre alto de cabello oscuro, mi pecho se sentía pesado ¿Este era su esposo?

Pude ver en sus ojos que ella le importaba, dejé de escuchar todo lo demás y me concentré en lo que él estaba diciendo.

No me rendiré ante la posibilidad de un nosotros… todavía no.

¿Qué significaba aquello?

Luego le tendió un estuche de Tiffany's y sacó un brazalete, casi me desmayo de alivio al ver que no era un anillo, habló de su primera cita y de todas las citas que él quería tener con ella en el futuro.

Por un breve segundo, contemplé huir de Bella, pero, ahora que la había visto, no existía ninguna posibilidad que fuera capaz de hacerlo, no podía esperar más, tenía que llegar a ella, comencé a subir las escaleras tan lento como me fue posible.

– Edward, ¿qué estás haciendo? – Dijo Jasper alcanzándome – ¿Qué vas a decir?

Sabía qué era lo que quería decir, Bella te amo, te he amado cada segundo que hemos estado separados.

– No lo sé – admití.

El caballero de cabello oscuro quería más de su relación y esperaba que Bella contestara, parecieron horas mientras él y yo aguardábamos por su respuesta.

De repente, otro hombre se unió a ellos de forma precipitada, rápidamente le contó a Bella sobre un interno que encontró un registro telefónico que Carlisle hizo varios años atrás desde el hospital de Forks a una de nuestras compañías en Francia, pude decir por su expresión que hasta ese momento, ella no tenía idea de quién era "C".

Se giró y desesperadamente comenzó a buscar mientras miraba la multitud, su rostro… esperaba ver ira, pero en cambio vi miedo. Aquí estoy, Bella, mira hacia este lado, rogué, y luego, ella me encontró.

Por primera vez en siete años, fui capaz de ver esas dos lagunas oscuras en las que me había perdido tantas veces.

Sin pensarlo más, terminé de subir las escaleras y caminé hacia ella, Bella retrocedió un paso y luego otro más, pude ver el miedo, ni siquiera ese primer día en biología hace tanto tiempo ella me había mirado con miedo, pero este era un tipo diferente de temor, su corazón estaba desbocado, latía errático en su pecho, más fuerte de lo que lo había escuchado antes.

Entre más me acercaba, su esencia se hacía más fuerte, cerré mis ojos momentáneamente mientras fluía sobre mí, como deseaba abrazarla y dejar que mis labios se posaran tras su oreja, quería llevarla a algún lado, solos, simplemente nosotros dos y contarle todo lo que ha estado ardiendo dentro de mí en los últimos siete años.

Estaba casi a su lado ahora, tragué con dificultad y miré dentro de los ojos de mi amor.

– Hola Bella.

Se mantuvo ahí con su mordida rígida, podía ver trabajar su mandíbula bajo la tensión, una calma cayó sobre el grupo, la vi mirar amenazadoramente a Jasper y cuando me miró de nuevo, sostenía tan fuerte la barandilla que sus nudillos estaban blancos.

– Hola Edward.

Había pasado tanto tiempo desde que escuché su voz, solo en mis recuerdos.

El hombre a su lado se aclaró la garganta.

– ¿Bella, quieres presentarnos a estos caballeros?

– Este es mi asistente, Michael Simmons – dijo ásperamente – y este – tragó con dificultad – es Jasper Hale… y Edward Cullen. – Le dio a Michael una mirada llena de significado – Él es "C".

Michael parpadeó sorprendido, sus pensamientos me dejaron ver que estaba igualmente atónito, no solo porque yo fuera tan joven, sino porque Bella ya me conociera, su mente trabajaba velozmente mientras se esforzaba por evaluar que tipo de amenaza seriamos, calculaba que tan fuerte era el adversario al que ahora se enfrentaba, pero sobre todo, parecía más sorprendido por la manera que Bella estaba actuando, aparentemente, él nunca la había visto mostrar este tipo de emoción.

Los pensamientos del hombre alto y de cabello oscuro en el grupo invadieron mi mente, tenía que admitirlo, no estaba de humor para escuchar como él se sentía sobre Bella.

– Hola – Jasper le extendió la mano.

El hombre estrechó la suya mientras asentía solo una vez bruscamente.

– Thomas Vaughn.

– Oh claro, ahora te reconozco, soy un gran fan. – sonrió.

Miré de soslayo a Jasper, así que este tipo está enamorado de Bella y además era famoso.

Estupendo.

Permanecimos en un silencio incomodo, no podía quitar mis ojos de Bella, ella miraba a todos lados excepto a mí.

– Bueno – Dijo finalmente Michael – Bella creo que tu y el señor "C", uh… Cullen tienen un tema importante que discutir.

Asentí de acuerdo y la observé expectante, se aclaró la garganta mientras hacia un gesto hacia el fondo del salón.

– Hay un pequeño recibidor por el pasillo.

Su voz sonaba áspera, miró a Jasper de forma atenta – ¿Vendrá con nosotros? – parecía como si estuviera suplicándole que viniera, pero si él tenía cualquier sentido de supervivencia sabría cual debería ser su respuesta.

– Oh no – respondió rápidamente – adelante, estaré mejor conociendo a Michael y Thomas – me dio una mirada de soslayo y luego comenzó a alejarse con los dos hombres.

Me acerqué a Bella y coloqué mi mano en su pequeña espalda, ella se estremeció y se alejó de mi toque, me esforcé en mantener mi rostro imperturbable y no demostrar cuanto aquello había dolido.

Caminamos hacia el recibidor en silencio.

Una vez dentro, me detuve al lado del único sofá, esperando poder persuadirla para que se sentara y habláramos, pero ella se alejó un metro y medio dándome la espalda, por un momento, sus brazos se estrecharon alrededor de su torso, la observé tomar un respiro largo y cuando finalmente se giró, no había más miedo en sus ojos.

Me miraba fijamente y con dureza.

– ¿Es esto algún tipo de broma? – Escupió – ¿por qué pasar por toda la excusa de las flores y el broche, estabas tratando de deslumbrarme? – cuando dijo la última palabra estrecho los ojos pareciendo disgustada.

– No, Bella – sacudí la cabeza – no tenía idea con quien me reuniría esta noche hasta que te vi en lo alto de las escaleras.

Ese vestido que llevaba, sin embargo, me estaba deslumbrando y distrayendo demasiado a mí, era ajustado a su cintura y caderas, el respaldo del vestido se adhería a su piel, era el tipo de azul preciso que siempre había amado en ella, su cabello estaba recogido exhibiéndome su encantador cuello, podía ver su sangre correr latiendo fuertemente, tuve que tragar la ponzoña y la pasión al mismo tiempo, la pasión era mucho más dolorosa de apartar. El oscuro color rojo en sus labios hacia que mi boca se hiciera agua, quería tomarla en mis brazos y hacernos olvidar a ambos los últimos siete años, en cambio, usé todo mi autocontrol para calmarme y responder su pregunta.

– Solo tuve conocimiento sobre esto hace una semana, Carlisle me visitó y me preguntó si podía ocuparme del asunto – me reí entre dientes – nunca vi tu nombre en algún documento, y los abogados tienen otro nombre para ti, igual que tú, estoy verdaderamente sorprendido– suspiré con fuerza – Bella, estoy tan feliz de que seas tú.

– ¿Es porque piensas que abandonaré esto solo porque tuvimos un romance de secundaria? – Sus ojos ardían.

¿Eso era todo lo que ella pensaba que fue?

– No – balbuceé – solo estoy feliz de verte de nuevo, te he extrañado tanto, Bella, te ves tan hermosa.

Sus manos estaban hechas puños mientras mordía su labio.

– No me harás esto de nuevo – susurró en voz baja – esto no cambia nada.

Empecé a sentir el pánico crecer dentro de mí, la conversación estaba dando un giro para el que no me encontraba preparado, solo quería hablar de nosotros, perdía la cabeza por la encantadora criatura que estaba frente a mí.

– ¿Bella, cómo has estado? – Di un paso tentativo en su dirección – pienso en ti tan seguido, no tenía idea que estabas viviendo en Nueva York y que estabas tan involucrada en los negocios.

Ella miraba sus manos, no hubo respuesta.

– Mi familia está bien – tartamudeé, temeroso por el silencio – están viviendo en New Jersey ahora, Carlisle es doctor en el Johns Hopkins, Alice está visitando Denali y Emmet y Rosalie están en su luna de miel, de nuevo, Esme está bien, estará tan feliz de saber que tú también lo estás.

– Dijiste que Carlisle te visitó, ¿por qué no estabas con tu familia? – su voz había perdido un poco de dureza.

Una ola de alivio me recorrió, finalmente parecía que estábamos teniendo una conversación de verdad.

– He estado viviendo en Irlanda. – Intentando en vano sobrellevar los días sin ti, Bella.

Frunció el ceño, luego me miró fijamente, busqué desesperado por cualquier señal de lo que estuviera pensando, vi por un momento una chispa de profundo dolor, luego sus ojos se tornaron duros y distantes, su corazón se detuvo por un segundo para luego comenzar a latir mucho más lento que antes, me sonrió irónicamente mientras me observaba.

– ¿Divirtiéndote con alguna de esas "distracciones"?

Abrí mi boca para responder, pero me interrumpió.

– Escucha, Edward, programaré una junta el lunes a las siete de la mañana para discutir todo esto, sugiero que traigas a tus abogados, nota que hablo en plural, necesitaras más de uno, trataremos principalmente los registros financieros de las empresas extranjeras durante los últimos diez años, esta será la primera de muchas reuniones, así que si necesitas volver a tu "distracción" mira si Jasper se puede quedar.

– Bella, por favor yo…

– Y de ahora en adelante, en la sala de conferencias le pediré que se dirija a mí como señorita Swan, le devolveré la cortesía señor Cullen.

Se giró y comenzó a salir de la habitación, la seguí.

– Bella, solo quiero hablar, ¿no podemos sentarnos y hablar? Ha pasado tanto tiempo, quiero saber cómo eres ahora.

– ¿Quiere saber cómo soy? – Siseó girándose– bueno, está mirándome, quédese por un tiempo señor Cullen, y verá en qué clase de ser humano me he convertido.

Con eso, se fue, la observé salir precipitadamente y pasar con rapidez por su mesa, Simmons y Thomas se levantaron de un salto y la siguieron bajando las escaleras. Un momento después, Simmons regresó solo, mirándome con curiosidad a través del salón.

Supongo que no salió bien – Jasper se alejó lentamente de la mesa.

Pasé las manos por mi cabello frustrado. No Jasper. Pensé con amargura. No salió para nada bien.

Quizás la vida que había imaginado para Bella no resultó como esperaba.


¡Por fin!

La verdad es que admiro la actitud de Bella, yo solo hubiera permanecido ahí, sin saber que decir mirando completamente aturdida a Edward XD

Un capitulo bastante emocional debo decir, me encantaría saber que tal les pareció ^_^

¡Un mega abrazo!