8. Resolución.
(Bella POV)
Me abrí paso a través de la multitud, sentía que estaba enjaulada en un túnel donde solo había eco.
Los cuerpos se encontraban muy cerca, demasiado cálidos, tenía que alejarme del gentío.
– ¡Bella!
Simmons me alcanzó en las escaleras, agarré la barandilla para sostenerme.
– No entiendo, – murmuró intentando no llamar la atención – ¿por qué dejaste ir a "C" tan rápido? Esa reunión escasamente duró cinco…
Su voz se desvaneció, alcé la mirada y vi una mezcla de sorpresa y preocupación escrita en su rostro, no lo entendí hasta que sentí algo en la mejilla, pasé los dedos por ella y me di cuenta que estaba llorando.
– Me tengo que ir – susurré furiosa.
– ¿Bella, estás bien? – Me tomó del brazo – ¿A dónde vas?
No respondí, pasé a través de una pareja en frente de mí y trastabillé todo el camino hacia la recepción y no me detuve hasta que estuve fuera del edificio, pude oler el aroma de la lluvia que había caído recientemente, cerré los ojos y dejé que la fría brisa nocturna se llevará la pegajosa transpiración de mi rostro. Los autos tocaban las bocinas, la gente corría apresuradamente, todos parecían saber exactamente hacia donde iban, yo permanecía aturdida, sin saber a dónde ir o qué hacer.
Estaba perdida.
Luego de unos minutos de observar a la distancia con la mirada vacía me di cuenta que hacía frío, mi abrigo…estaba todavía dentro del hotel y no había forma, nada en absoluto que me hiciera regresar allí. Envolví los brazos alrededor de mi cuerpo y en un adormecido trance vagué en dirección a mi apartamento, estar adormecida era algo bueno, había estado así varias veces, era un lugar seguro.
No supe cuanto tiempo me tomó llegar a la recepción de mi edificio, ni cuánto tiempo estuve a la deriva, entré y fui saludada por un desdibujado Oscar, el portero nocturno. Al sonido de mi nombre, alguien se levantó rápidamente del sofá que se encontraba cerca.
Era Vaughn.
– ¡Bella, estaba tan preocupado!
Se acerco a mí velozmente.
– ¿Estás bien? No podía llamarte, no tenías tu celular. – Sostuvo mi cartera y mi abrigo, luego tocó mi mejilla. – Estás congelada – colocó el abrigo alrededor de mis hombros y sacudió la cabeza. – ¿Por qué estás deambulando por las calles de Manhattan pasada la medianoche sin un abrigo?
– Gracias – susurré, extendí mi mano para tomar la cartera y vi que aún llevaba puesto el brazalete que él me había dado.
– Bella, estás temblando – su voz sonaba cada vez más preocupada. – ¿Qué pasó mientras hablabas con ese tal Cullen? ¿Te hizo algo? Porque si lo hizo, juro que…
– No – mi voz sonó más baja de lo que pretendía. – Él no hizo nada.
El silencio se hizo más profundo entre los dos por un momento.
– No creo que este Edward Cullen sea solo un conocido del pasado – dijo con cautela– creo que él significa mucho más para ti.
¿Él de verdad pensaba que iba a permanecer en la recepción a medianoche y contarle todo sobre Edward Cullen?
– Necesito estar en mi apartamento– exhalé.
Caminé hacía el elevador mientras él me seguía, luego que presioné el botón para llamarlo, buscó mi mentón y gentilmente giró mi rostro para poder mirarlo.
– Te llamaré la próxima semana ¿de acuerdo? Partiré en la mañana para mi juego en Tampa.
Asentí, él permaneció allí en silencio, tal vez esperando algo más.
Se decepcionó.
La puerta del elevador se abrió y entré.
La última persona en bajar lo hizo en el piso cuarenta y siete y aparentemente esa fue la cantidad precisa de tiempo que fui capaz de contenerme, me deslicé a una esquina del ascensor y comencé a sollozar, me abrí paso hasta la puerta y tropecé camino a mi apartamento. Lloré y grité, golpeé una pared y me lastimé la mano, terminé frente a mi ventanal, sentada en el piso observando la noche.
Había fantaseado algunas veces con la forma en la que actuaria si lo veía de nuevo, había planeado ser fría, imaginé que me reiría y pondría los ojos en blanco de manera casual mientras hablábamos de los viejos y buenos tiempos en Forks, planeé darle la impresión que apenas había pensado en él a través de los años, me había prometido a mi misma que él nunca sabría lo mucho que me había herido.
Había fallado miserablemente.
Estuve enojada, irritada y a la defensiva, me estremecí ante el comentario dramático que hice antes de salir del pequeño salón, a él no le importaba en absoluto en qué tipo de humana me había convertido, deseé poder retirarlo, si tan solo hubiera tenido algún tipo de advertencia, habría estado preparada, muy preparada…quizás.
Tan pronto como había visto su rostro esta noche, comprendí el por qué no había sido capaz de superarlo, su belleza estaba entrelazada en cada parte de mi vida, desde mis sueños y como manejaba constantemente mi trabajo hasta como trataba a cada persona que me rodeaba, pensé que había evocado cada parte de él a la perfección, pero no recordaba con precisión lo imposiblemente largas que eran sus pestañas, había olvidado con tal exactitud como la luz jugaba con su cabello, mi memoria no estaba ni siquiera cerca al ángulo justo de su barbilla y la redondez de sus labios, como sus hombros incluso con un traje, lucían tan poderosos y fuertes, y de alguna forma, después de todo este tiempo, el sonido de su voz había permanecido alto y claro en mi mente.
Estaba aún desesperadamente enamorada de él.
En los últimos siete años no hubo un momento en el que fuera a la cama en la noche sin pensar en él, en que mirara el atardecer y sintiera el crepúsculo rodearme y no pensara en él, cada vez que llovía o escuchaba una canción romántica en el elevador, cada vez que tropezaba, que veía un Volvo, que escuchaba un piano, cuando veía alguna pareja junta, pensaba en él, cada vez que sentía mi corazón latiendo, cuando pensaba en flores silvestres en un prado… cada vez que me cortaba… cada vez que tocaba piedra fría.
No podía creer que después de todas las veces en las que hubiera dado cualquier cosa por verlo otra vez, simplemente lo hubiera dejado allí, alejándome de él, tal vez, parte de mi quería ser la que se marchara esta vez.
Me había visto llevando el vestido después de todo y me había dicho lo hermosa que me veía, la manera en que eso había hecho palpitar mi corazón me enfureció tanto que comencé a llorar de nuevo.
Lo tendría que ver en dos días, ¿Cómo iba a hacerlo? No verlo y saber que no me amaba era aparentemente igual de difícil que saber que lo vería y que no me amaba, no tenía idea de cuantos kilómetros tendría que correr para sacar de mi mente lo que fuera que estaba pasando en Irlanda.
Ya no me importaba tomar su compañía, estaba segura que Carlisle y toda la familia Cullen había puesto mucho esfuerzo en construirla y que significaba demasiado para ellos, nunca podría hacerle eso a los Cullen, los quería demasiado.
Por otra parte, si seguía con esto, Edward tendría que permanecer en la ciudad al menos un mes o dos debido a las reuniones, no podría soportar verlo en todas esas ocasiones y que luego tuviera que irse, no tenía la suficiente fe en mí, ni en la persona que podía ser cuando estaba alrededor de él, tenía una reputación que quería mantener intacta después de que todo terminara.
Quería que se fuera ahora, si, quería que se marchara, de alguna manera intentaría olvidar que estuvo aquí y volvería de nuevo a los negocios como siempre.
Estaba de rodillas con mi frente descansando en la alfombra, mis brazos rodeando fuertemente mi cintura, probablemente Valentino nunca deseó que su vestido fuera tratado de esta forma. No tenía la fuerza para ir a mi cama, todo lo que podía hacer era sostenerme fuertemente e intentar mantenerme de una pieza, tenía miedo de ir a dormir, sabia quien estaría en cada sueño esta noche.
Así que, mientras la noche avanzaba creé un nuevo plan, le diría al señor Hathaway que no iría tras la Corporación C y que mis intenciones habían cambiado, encontraría una empresa más grande y exitosa que adquirir para complacerlo, comencé a respirar más fácilmente cuando supe que no habría reunión el lunes por la mañana con Edward, luego caí en cuenta que no tenía idea de cómo localizarlo o a alguno de su equipo, supuse que tendría que poner a Simmons en eso.
Puedes hacer esto, Bella, me dije a mí misma, puedes hacerlo.
Esperaba que al repetirlo lo suficiente se grabara en mí.
Mientras el cielo se aclaraba me sentí, de hecho, mejor, no tendría que ver a Edward de nuevo.
Me aseguraría de ello.
¡Hola!
Siento mucho no poder actualizar antes, he estado enferma las últimas semanas y hasta hace unos pocos días me he empezado a sentir mejor, espero que la siguiente actualización no tarde mucho ^_^
Un mega abrazo y que tengan un lindo domingo!
